Dos yankees enfrentados

Papa León XIV. Foto: Archivo/ Cubadebate
En apenas seis meses, el nuevo pontífice intervino con decisión en temas sumamente sensibles para el obtuso presidente de EE.UU.: desde el trato “extremadamente irrespetuoso” a los migrantes hasta el despliegue militar en el Caribe y la falta de “voluntad política” frente a la crisis climática.
León XIV llegó al Vaticano con el aura del “Papa puente”: estadounidense de nacimiento, iberoamericano por formación, y con un perfil pastoral que prometía una continuidad moderada tras los años del intenso pontificado “reformista” de Francisco. Pero en los últimos meses, sus intervenciones públicas dejaron de ser meramente espirituales y pasaron a señalar, con nombres y apellidos, decisiones políticas que considera injustas, desproporcionadas y moralmente inaceptables.
El destinatario de tales críticas: el presidente estadounidense Donald Trump y sectores del partido Republicano. A medio año de haber asumido el mando de la santa sede, Robert Francis Prevost dejó atrás el tono prudente de su debut y comenzó a intervenir en algunos de los temas más sensibles para el gobierno estadounidense, inquietando al entorno republicano.
Desde el trato “extremadamente irrespetuoso” a los migrantes hasta el despliegue militar en el Caribe —en medio del litigio con Venezuela—. Más recientemente por su mención a la crisis climática; y también por matizar la idea —muy instalada en la derecha evangélica— de que Nigeria vive una persecución exclusivamente anticristiana.
En conjunto, sus declaraciones dibujan un papado que abandonó la neutralidad diplomática, en un giro que inquieta a un sector del trumpismo. El fenómeno no es menor. Desde Juan Pablo II hasta Benedicto XVI, pasando por Francisco, la relación entre la primera potencia mundial y el Vaticano atravesó momentos de tensión, especialmente por los sectores ultraconservadores que lideran el credo católico y que se han opuesto a reformas de la Curia.
Pero pocas veces un Papa estadounidense se colocó tan explícitamente en la vereda contraria a las políticas de su país natal.
El balance del inicio de su gestión muestra un patrón: cada vez que Trump endurece posiciones, el Papa responde con un mensaje que busca recordar que la política exterior de Estados Unidos tiene impacto directo en las poblaciones más vulnerables. El quiebre más explícito ocurrió cuando León XIV denunció el trato indigno dado a millares de inmigrantes en Estados Unidos.
Tras años de medidas restrictivas —aceleradas por la campaña de Trump para reducir al mínimo la llegada de extranjeros—, el Papa habló sin rodeos desde Roma.
“Hubo personas que vivían una buena vida, muchas de ellas desde hacía 10, 15 o 20 años, y fueron tratadas de una manera extremadamente irrespetuosa”, afirmó.
Fue una frase dirigida a un electorado que ve en la inmigración un problema de seguridad, pero también a aquellos que, según el Papa, son “víctimas silenciosas” de decisiones administrativas que afectan vidas ya arraigadas. Pidió expresamente “escuchar a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos”, que en una declaración inédita reclamó terminar con el “clima de miedo”.
El mensaje repite una línea que ya había marcado en septiembre, cuando calificó de “trato inhumano” las políticas migratorias actuales. Cada nueva intervención papal aumenta el malestar en el entorno trumpista, que ve en León XIV a un actor incómodo dentro del debate doméstico estadounidense.
Otro momento de tensión se produjo cuando Trump ordenó un despliegue militar creciente en el Caribe y el asesinato extrajudicial de 82 pescadores y supuestos narcotraficantes, nunca confirmados. Preguntado al respecto, León XIV respondió: “Parece injustificado. Aumenta las tensiones”. Y añadió una frase que golpeó fuerte en Washington: “Con la violencia no ganamos. Lo que hay que hacer es buscar el diálogo”.
La Casa Blanca se mantuvo en silencio, pero en Caracas el efecto fue inmediato. Nicolás Maduro agradeció públicamente sus palabras y reivindicó supuestos gestos de “buena voluntad” del Vaticano.
En lo interno, la derecha estadounidense leyó la declaración como un alineamiento implícito con un régimen al que Trump acusa de narcoestado. Para el Papa, en cambio, el punto no es defender gobiernos, sino desescalar crisis en las que un mal cálculo puede derivar en un conflicto regional.
Cambio climático: un dardo directo al corazón republicano La COP30 en Belém fue el escenario del mensaje ambiental más fuerte del pontificado. En un video dirigido a líderes religiosos del hemisferio sur, el Papa sostuvo que el Acuerdo de París “sigue siendo nuestra herramienta más poderosa para proteger a las personas y al planeta”, pero lanzó la crítica más contundente del texto: “No es el Acuerdo el que está fallando, sino nuestra respuesta. Lo que está fallando es la voluntad política de algunos”.
La frase un único destinatario, Trump, que retiró a Estados Unidos del Acuerdo por segunda vez. León XIV describió la Amazonia como un “símbolo vivo de la creación con urgente necesidad de cuidado” y recordó que “una de cada tres personas vive en gran vulnerabilidad” debido al calentamiento global.
Su diagnóstico no sólo contradice décadas de negacionismo conservador, sino que revierte la expectativa inicial de que un Papa estadounidense sería más tolerante frente al escepticismo climático del Partido Republicano.
Gaza, Palestina e Israel
El Papa León XIV volvió a situar a la Franja de Gaza en el centro de su mensaje político y humanitario. En su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, exigió “un rápido final del conflicto israelí-palestino” y alertó sobre la “preocupante situación humanitaria en Gaza”, donde describió que “el pueblo palestino está sufriendo un auténtico martirio”.
Ocurrió en un momento en que la administración Trump enfrenta críticas por su alineamiento con la estrategia militar del gobierno de Israel a pesar de las gestiones por el alto al fuego.
León XIV no solo pidió un alto el fuego inmediato, sino también la liberación de todos los rehenes, respaldando la propuesta respaldada por Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad. Además, reclamó que el futuro de la región debe contemplar “un Estado palestino viable”, una formulación que tensiona directamente al sionismo y a los sectores trumpistas más cercanos al gobierno de Netanyahu.
La visita de Mahmud Abás, líder de la Autoridad Nacional Palestina, al Vaticano, fue el primer encuentro en persona desde la elección del Papa.
Otro punto de tensión fue la persecución religiosa. Trump y varios sectores evangélicos ligados a la política MAGA sostienen que Nigeria vive una persecución religiosa dirigida principalmente contra cristianos. Pero León XIV matizó ese relato. “En ciertas zonas existe peligro para los cristianos, pero también para toda la población”, explicó, subrayando que los guerrilleros “han masacrado tanto a cristianos y católicos como a musulmanes”.
A esto agregó un factor clave: detrás de la violencia hay “una cuestión que tiene mucho que ver con la economía y el control de las tierras”. Sus palabras contradicen una falaz narrativa del conservadurismo cristiano estadounidense, que suele utilizar el caso nigeriano para justificar políticas más duras en África e incluso para reforzar el discurso de una supuesta “guerra global contra la fe cristiana”.
El Papa, en cambio, apunta a una lectura más compleja del conflicto. En el Jubileo de los Pobres, León XIV reforzó su visión social: La Iglesia, dijo, debe ser “madre de los pobres, lugar de acogida y de justicia”, y advirtió que “no podrá haber paz sin justicia”. Se refirió también a los jóvenes afectados por “situaciones morales y espirituales” que los llevan a la soledad, y llamó a los fieles a acercarse a quienes viven “en los márgenes”. Acompañó la homilía con un gesto concreto: almorzó en el Vaticano con personas sin hogar, refugiados y personas con discapacidad.
Como se ve, el Papa solo sigue los postulados de Francisco y de Gustavo Gutiérrez, lo que enerva al fascismo cruel de nuestro tiempo. En relación a la política internacional, el giro de León XIV redefine al Vaticano como un actor “moral” -al estilo Francisco- pero también político, dispuesto a intervenir cuando detecta abusos de poder, escaladas militares, omisiones ambientales o violaciones de derechos humanos.
- Seguros a un clic de distancia: ESEN presenta su renovada plataforma con miras al comercio electrónico
- ¿Conoces el itinerario de las rutas del personal de salud en La Habana?
- El doble filo de la tunelización: Cuando esconder datos protege o destruye una organización
- El Clásico Mundial y otra injusticia contra Cuba
- Carlos Manuel de Céspedes, otra faceta de su legado
- ir aEspeciales »
- Convocan en Los Ángeles a gran jornada contra el bloqueo a Cuba
- Cuba condena nuevos ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán
- ONU condena las medidas de EEUU contra Cuba: “Nada justifica la asfixia de toda una población”
- Bill Clinton declara ante el Congreso por el caso Epstein: “No vi nada, no hice nada malo”
- Maduro pide desestimar caso tras negarle EE.UU. licencia para pagar su defensa
- ir aPolítica »

Interesante y admirable la posicion del papa llamando las cosas x su nombre y sin rodeos.
Estas posiciones hará que en algún momento acusen al papa de "comunista": La Iglesia, dijo, debe ser “madre de los pobres, lugar de acogida y de justicia”, y advirtió que “no podrá haber paz sin justicia”. León XIV redefine al Vaticano como un actor “moral” -al estilo Francisco- pero también político, dispuesto a intervenir cuando detecta abusos de poder, escaladas militares, omisiones ambientales o violaciones de derechos humanos.
Le pedimos al papa que se cuide mucho, para que siga ocupando su lugar, junto a los pobres y a la justicia.
Muy buen editorial,pero por cuestión de respeto y diplomacia no debio de llamar Yankee al papá,aunque lo es.
No se preocupe Yankee, es una referencia que no ofende a ningún Americano, surgió para referirse a una parte de Estados Unidos, o sea significa más o menos lo mismo que un cubano decirle oriental o algo así
Me viene a la mente hacer una reflexión. De una parte el Papa León XIV norteamericano de nacimiento, latinoameriacano, tercer mundista y amante de la justicia y la paz por vocación y convicción.
De otra parte Marcos Rubio de origen cubano nacido en EE UU de padres inmigrantes, de ascendencia latinoamericana y por convicción odiador feroz de los pueblos latinoamericanos, odiador de los inmigrantes, odiador de la paz.
Curioso paralelismo, no es comparación, son seres, personas que jamás se encontrarán.
Marcos Rubio. como dije de origen cubano, nacido en EE UU y mas yanqui que el peor yanqui.pudo ser orgullo de nuestros pueblos que ua persona de su origen comprendiera, entendiera los males que aquejan la región y el mundo pobre y esos males no es Maduro, ni Cuba o Nicaragua, esos males son la explotación y abuso a que hemos sido sometidos por los gobiernos de EE UU.
Cuando intervinieron en Cuba en la guerra hispanocuabno americana la URSS y China socialista no existían, el guatemalteco Jacobo Arbens o el dominicano Juan Bosch no eran socialistas e intervinieron en sus paises, no había que intervenir militarmente en Panamá para apresar a Noriega, militar formado por ellos.
Basta de atropellos y abusos, América Latian es zoan de paz, respeten.
Es llamativo, ver el título de este artículo, pues estamos acostumbrados a oír el calificativo de yanquis para los prepotentes y arrogantes del imperio norteamericano, pero hoy tenemos una realidad, dentro de ellos también existen con conciencia que no escapan de la magnitud fascista que agobia al mundo, incluido a ellos como parte integral
de la humanidad.¿Hasta dónde querrá forzar la administración de E.U. la tranquilidad mundial con el peligro de la guerra y la hegemonía nazi-fascista? Hoy una parte integrante de su propio territorio en la personalidad de un Papa, la contradice.