Los 80 del Fructuoso

Foto: Archivo.
Por razones que no vienen a cuento, me he convertido en estos días en visita más o menos asidua del Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez, de El Vedado. No ponderaré aquí —excede el propósito de esta columna— la calidad científica, asistencial y humana del equipo que encabeza el profesor Roberto Balmaseda y del que forman parte los doctores Thais, Yelenis, Amelia, Víctor y Samuel, entre otros profesionales de una casa de salud que acaba de cumplir 80 años de fundada.
A eso es lo que quiero referirme, a su historia. Fue en sus orígenes, el Instituto de Cirugía Ortopédica y surgió con el propósito de prestar asistencia a pacientes de bajos recursos y de contribuir a la formación de especialistas. Se trató de una inversión de 750 000 pesos, ocupó un área de 7 208 metros cuadrados y contó con 94 camas en el momento de su apertura.
Aunque nada tiene que ver con la Ortopedia, en su quirófano se efectuó la primera cirugía del corazón que realizó en Cuba cuando, el 10 de septiembre de 1947, el doctor Antonio Rodríguez Díaz corrigió en un niño de cinco años de edad una tetralogía de Fallot, cardiopatía congénita caracterizada por cuatro malformaciones que dan lugar a la mezcla de sangre arterial y venosa con efectos cianotizantes; niños azules. Un padecimiento conocido entonces como mal azul y cuya operación en la Isla, poco después de que se realizara la primera en el mundo, cubrió de gloria a Cuba y catapultó al doctor Rodríguez Díaz entre los Paradigmas de la Medicina Cubana.
El primer ortopédico
Esta historia es más antigua. El primer ortopédico cubano no fue, es un decir, ortopédico. En efecto, el doctor Enrique M. Porto del Castillo, iniciador en la Isla de la Cirugía Ortopédica y Traumatológica, fue médico municipal, médico forense y director el Necrocomio y, por no dejar de ser, concejal y alcalde de La Habana, Representante a la Cámara y ministro de Salubridad.
Estudiaba Medicina en la Universidad habanera cuando el fusilamiento de los estudiantes. La familia, para evitarle problemas, lo instó a salir de Cuba y se recibió como médico en la Universidad Central de Madrid. Regresó a la Isla y su vinculación con la Junta Patriótica lo obligó a emigrar de nuevo. Traba contacto en EE.UU. con el doctor Lewis Albert Sayre, padre de la Ortopedia en ese país. Regresa a Cuba tras finalizar la Guerra de Independencia, y, en 1900, al establecerse el Dispensario Tamayo, crea allí una consulta de Ortopedia, logra, en el Hospital Mercedes, abrir un servicio de la especialidad que en sus comienzos fue de cuatro camas que con el tiempo se amplió a 12 y gestiona un consultorio que atiende hasta 1930, poco antes de su fallecimiento.
Introduce Del Risco métodos novedosos en el tratamiento de enfermedades paralíticas causadas por la polio y en correcciones de deformidades de los pies y sus enyesados denotaban un acabado casi escultórico. Tuvo un discípulo aventajado, el doctor Alberto Inclán que en 1916 abre un servicio de Ortopedia en el Hospital de Emergencias, situado en la esquina de Salud y Cerrada del Paseo, antes de su instalación en Carlos III y Hospital. A tenor de la reforma universitaria, se crea, en 1923, la catedra de Ortopedia que, al año siguiente asume Inclán por concurso-oposición. Es el creador de una escuela cubana de Ortopedia y el fundador, a escala mundial, de los bancos de huesos.
Debuta la polio
Recuerda el cronista el terror que causaban en las familias los brotes de poliomielitis. La también llamada parálisis infantil debuta en Cuba, con tres casos, en 1908. Fueron 135 en Santa Clara y localidades vecinas en 1909, más de 500 en 1935, y una cantidad similar en 1946.
Desde comienzos de esa década, el gobierno se había hecho eco del reclamo de las madres cubanas y creó, mediante el decreto 3312 de noviembre de 1942 el Patronato de la Prevención y Asistencia de la Poliomielitis y otras afecciones que produzcan invalidez o deformidad que debía encargarse de la supervisión de la construcción y el equipamiento del hospital. Se allegarían los fondos necesarios con dineros provenientes del presupuesto del Estado, subvenciones, contribuciones y auxilios, rifas y sorteos, donaciones y legados.
Presidía Alberto Inclán dicho patronato y sus miembros —el clínico Luis Ortega y los pediatras Ángel Arturo Aballí y Clemente Inclán— acordaron en su reunión inicial que el nuevo centro se edificaría en zona urbana y cercano a otras instalaciones hospitalarias. El Gobierno cedió parte de los terrenos del área exterior del Castillo del Príncipe, sede de la Cárcel de La Habana. Eran los días de la Segunda Guerra Mundial y hubo angustias, dificultades y demoras por falta de dinero y de materiales idóneos, pero el Instituto de Cirugía Ortopédica quedaba inaugurado el 30 de junio de 1945.
En busca de la excelencia
En 1959 miembros del Directorio Revolucionario ocupan el Instituto de Cirugía Ortopédica y le dan el nombre de Fructuoso Rodríguez, líder estudiantil asesinado en Humboldt 7. En 1962, el doctor Julio Martínez Páez, otra gloria de la Medicina cubana, asume la dirección del centro. Lo dirigirá hasta su fallecimiento, en el 2000.
Con 49 años de edad y 23 de ejercicio profesional, un momento de la vida en el que se está de vuelta de muchas cosas, subió a la Sierra Maestra a fin de incorporarse al Ejército Rebelde. Si bien ya allí estaba Che Guevara, Martínez Páez fue, en propiedad, el primer médico de la guerrilla y alcanzó el grado de Comandante.
Siendo director del hospital, Martínez Páez no abandonó la consulta semanal. Cumplió rigurosamente su turno quirúrgico y realizó el pase de visita diario a sus pacientes. Nunca protocolizó sus intervenciones quirúrgicas, pero en una ocasión confesó a este cronista que solo de columna creía haber realizado unas 4 000.
En los años recientes, el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez, luego de inversiones millonarias, aumentó sus áreas y capacidades, y procura la excelencia en los servicios que presta.
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un comentario quizás pedante.
Ortopédico es adjetivo: zapatos ortopédicos, aparato ortopédico, Cama ortopédica ..
No es correcto lo que todos decimos en Cuba: médico ortopédico , hospital ortopédico ...
Lo correcto es Ortopedista, Hospital de Ortopedia .Gracias, Ciro, por este otro regalo sabatino
Ortopédico según el DRAE tiene dos acepciones... 1. Adjetivo relativo a la Ortopedia y 2. Sustantivo que se puede utilizar en femenino (ca) y masculino sinónimo de Ortopeda
Interesante historia. Una vez más las gracias a nuestro historiador Julio Bianchi Ross, quién nos acerca al conocimiento.
Desde joven conocí éste hospital y SIEMPRE ha mantenido su condición de destacado en la atención, resultados y muy buen trato de sus profesores y trabajadores en general a pacientes y familiares. Hoy se sitúa en un hospital que sigue apostando y aportando por la ciencia, con la conducción del querido Dr Balmaseda. Muchos éxitos y Felicidades en éste aniversario.
Gracias Ciro, usted es de los imprescindibles, mucha salud
Gracias Maestro Bianchi, por sus enseñanzas.
Excelente tradición la de este hospital. Martinez Paez excelentes condiciones de persona, médico y revolucionario
Como siempre excelente crónica, muy aleccionadora y donde siempre se aprende
Magnífica institución, allí hemos operado en dos ocasiones a mi abuela de las caderas, próxima a cumplir sus 93 años, camina y hace todas las labores de la casa.
Muy agradecido a todos sus trabajadores