Imprimir
Inicio »Especiales, Sociedad  »

Enio Rojas a sus casi 80 años: “Mientras pueda seguiré trabajando la tierra” (+Fotos y Video)

| 6 |

Enio Rojas Pérez, campesino de la CCS Reinaldo Maning en Majagua, Ciego de Ávila. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Hace unas semanas Enio Rojas Pérez, campesino de la CCS Reinaldo Maning en Majagua, Ciego de Ávila, cortó un palo, hizo un bastón improvisado y, a sus casi 80 años, probó que, en el momento en el que necesite un sostén, podrá seguir cultivando la tierra. Para él, trabajarla no es un oficio, sino su razón de ser.

¿Qué significa para usted el contacto directo con la tierra?

“Todo. Mi hija me dijo hace poco que dejara de trabajar, que ella me mantendría. Le respondí: ‘Si quieres que me muera, sácame del campo’”, cuenta Enio mientras demuestra su maestría para detectar el momento exacto en que el mango comienza a madurar: aunque por fuera aún luzca verde, basta con que sus líneas estén “prietas”. Los mangos de Enio son, probablemente, los más dulces de toda Cuba.

“Mi hija me llama y me pregunta: ‘¿Cómo estás?’ – ‘Entero’, le digo. No trabajo solo por necesidad...Me hace falta, pero es que no puedo estar sin hacer nada. El 31 de diciembre todo el mundo está de fiesta. Pues ese día, religiosamente, vendo lechuga a la población. Preparo cinco o seis canteros, voy a la feria, me paso el día vendiendo; a veces ni almuerzo. Todo el vecindario ya sabe: el 31 hay lechuga aquí.

“Los domingos... sí me preguntan qué voy a hacer: trabajar. Si me agarran un domingo sentado en casa, dirán que estoy loco. No puedo... Ahora me embullé y compré un puerquito para celebrar mis 80 años, pero estoy arrepentido. ¡Me quita mucho tiempo! Tener que prepararle comida, cocinar sancocho, pelarle mangos... me roba tres o cuatro horas al día. El 2 de septiembre se va. Pa’ ese entonces va a tener más de 200 libras”, bromea y nos invita a la fiesta.

Desde hace años, Enio se dedica mayormente a cultivar hortalizas: ahora tiene en sus canteros ajo porro, lechuga, acelga, espinaca y habichuela, y pronto sembrará cebolla y remolacha. “Desde joven sembré, incluso en el capitalismo. ¡Una caja de lechuga con 25 mazos costaba 70 kilos! ¿Y quién la cultivaba? Yo, señor. Por 70 kilos”.

—Un refrán dice: ‘La tierra es buena cuando el hombre que la trabaja es bueno’. ¿Qué opina?

“¡Ah! No sé si seré muy bueno, pero más o menos me defiendo. ¿Y si la trabajo con amor? ¡Cómo no! Más que amor. Siembro las plantas con tal delicadeza que no les queda otra que darse. Aquí sacamos lo que podemos... un poco de todo. Vendemos semanalmente al turismo y a la población”.

Pregunto cuánta tierra tiene cultivaba y Enio sonríe ante la pregunta: “¿Hectáreas? ¡No, no, que va! Esto es un huerto de seis cordeles”.

***

Enio Rojas Pérez, campesino de la CCS Reinaldo Maning en Majagua, Ciego de Ávila. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Enio Rojas vive en la misma casa desde 1953. “Nací en Tamarindo, en la pobreza. Mi padre, asmático, no podía trabajar en el campo. Salía a pelar por los alrededores y si volvía con 10 kilos –dos pelados– era un éxito. Muchas veces regresaba con medio kilo o con las manos vacías”.

A los 6 años, Enio regaba posturas de tabaco en la vega para cuatro isleños. Trabajaba desde el lunes en la mañana hasta el domingo a la 1 de la tarde por 60 kilos, de sol a sol. Recuerda que, en las cosechas de arroz, cogía mazos a mano porque no había máquinas combinadas como ahora. Se llamaban mancuernas, se amarraban con ruedas peludas... era puro trabajo rudo, explica.

“Mi madre tenía cinco o seis gallinitas. Cada mañana revisaba cuál pondría huevo. La encerraba en el pollero y cuando terminaba, salía cacareando. Yo, más rápido que sus cacareos, ya tenía el huevo en mano. Lo cambiaba en la tienda por tres kilos; luego compraba uno en sal, otro en azúcar y el restante en café.

“Con eso nos íbamos a las cañadas. Sacábamos una malanga de las cabezonas y picantes y ese era todo nuestro alimento. Sancochábamos aquel cabezón con el kilo de sal. El azúcar y el café nos servía para hacer sambumbia. La comida eran dos trozos de malanga picante y un vaso de esa bebida para nivelar. Así sobrevivíamos”, relata el campesino con una precisión envidiable.

Después se mudaron a donde vive actualmente Enio, en Majagua. “Donde estaba la casa hice mi huertecito y comencé a llenar cajas de cartón con 25 mazos de lechuga ¡Eso sí era guapear! Los taburetes que ves ahí son los mismos de aquellos tiempos. Los compraron para su boda; mucho antes de yo nacer”.

Cuando el padre tuvo que irse al monte “pa’ luchar contra la tiranía”, se quedó con la responsabilidad de atender a su madre y dos hermanos menores.

“A luchar, a guapear, hasta que triunfó la Revolución. Luego las cosas mejoraron un poco. Corté caña en dos zafras a nombre de mi padre, pues era menor de edad”.

En el 61, cuando sacaron el carnet laboral, se añadió dos años para simular los 18. “No pedían partida de nacimiento y yo era grandecito. Así fui levantando: me hice maestro tras un curso en Camagüey. Enseñaba a leer y escribir a los niños, de aquí mismo del poblado. Llegué a ser director municipal de Educación. Después, trabajé cinco años en el Partido, pasé a Transporte (15 años en la dirección provincial)”.

Luego, cumplió misión en Angola durante dos años. “Cuando murió mi padre y mi madre quedó sola –no quiso irse con mis otros hermanos– tuve que dejar todo y volver aquí. Regresé a mis raíces... con mi primaria a cuestas y toda una vida de experiencia. Al final terminé en el campo, en la tierra”.

Enio Rojas Pérez, campesino de la CCS Reinaldo Maning en Majagua, Ciego de Ávila. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Enio asegura con una fe inquebrantable que nunca se irá de ese rincón de Majagua. Refiere que, si se lo permiten, cuando muera quisiera que lo incineren y rieguen sus cenizas en los canteros. “Pero la gente dice que tiene miedo y nadie va a querer trabajar ahí. Que yo les voy a salir... No quieren”, cuenta en tono jocoso y recuerda que, hace poco desmochó unas palmas para darle guano al puerco que cría, “y el muy condenado no se lo quiso comer”.

El campesino cuenta en su currículo de vida con la participación en la zafra de los 70’. “Eso fue horrible. Empezamos a trabajar movilizados sábado y domingo. Después, cuando la cosa apretó, viernes, sábado y domingo. Siguió apretando y era jueves, después miércoles... Al final nos quedaba solo lunes y martes para trabajar, y de miércoles a domingo estábamos movilizados: sembrando caña, haciendo esto, lo otro... Y me gustó, siempre me gustó la agricultura”.

Entre las mieles, señala el principio de la agroecología. “En este huerto hemos trabajado con materia orgánica. Primero, porque los químicos han escaseado, y, segundo, es mejor. Más dócil, más suave, menos agresiva. El producto químico es violento y echa a perder la tierra, la alcaliniza. Cuando usted echa mucho fertilizante, la tierra se degrada; cuando le echas materia orgánica, lo agradece”.

Rastrean el estiércol por todas las vaquerías o donde hay cuadras de caballo. “Buscamos gallinaza, cachaza... de cuanta cosa hay”. Ahora mismo se les ha limitado un poco “por el lío del combustible”, pero tienen en la base una producción de humus de lombriz “superior, maravillosa”. Están usando eso.

“Usted ve esas mujeres que están recogiendo lechuga ahí”, señala a las dos trabajadoras que lo ayudan en la cosecha... “Siempre queda un residuo atrás: hojas amarillas, yerbitas que salieron... Eso no se bota . Las raíces, cuando picamos la cebolla o el tomate, los utilizamos. Lo ponemos al final del sembrado y se hace un cordón. A los tres o cuatro meses se degrada, se descompone, se vuelve materia orgánica y regresa a los canteros. Es un sistema de ecología”.

Enio Rojas Pérez, campesino de la CCS Reinaldo Maning en Majagua, Ciego de Ávila. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Si Enio Rojas hace una panorámica de su vida, asegura estar orgulloso. “Diré una barbaridad, pero a mí me pueden ofrecer 20 millones de pesos para irme a otro lugar. No me voy. Dicen que lo más preciado que uno tiene en la vida es la juventud. Yo la dediqué completa a la Revolución, desde los 17 años. Lo he dado todo por eso y... ¿sabes qué? Sigo dándolo y lo seguiré haciendo”.

Mi hija está allá en Estados Unidos –añade– quiere que vaya de visita... pero, ni muerto voy.

“El otro día me dice: ‘No trabajes más, que yo te mantengo’. Le contesté: ‘Está bien. No trabajo más... pero cuando vengas saca pasaje para tu vuelo... y otro para mi entierro. Porque si me siento en este sillón, no duro tres meses. Ya cuando no me den las fuerzas, me resignaré. Pero todavía estoy entero”.

Si este campesino tuviera que definir su vida en una palabra no duda de la respuesta: trabajar.

“Trabajar para sostenerme y porque me gusta. Hoy, con los precios de las cosas, lamento no tener aquella energía de cuando fui a Angola... entonces me tiraba al suelo y un tanque me pasaba por encima como si nada. Ahora no puedo hacer eso, pero si hay que coger un fusil... lo hago sin problema”.

Cuenta que hace poco un compañero le preguntó si ya tenía relevo. “No –le dije– ese no ha aparecido. Veremos si aparece, pero mientras pienso dar batalla unos años más”.

Después hizo la prueba del bastón fingiendo que ya no podía... y sí, se puede. “Me afianzo del bastón, me agacho, arranco hierba, siembro, hago surcos... cuando llegue ese momento, se podrá. Ahora todavía cojo la mochila, fumigo, riego, pico, hago canteros, uso el rastrillo... de todo. Claro, cada día con un poquito menos de energía, pero se puede. En salud solo tengo diabetes, pero controlada. Cuando se sube un poco, le meto bicarbonato con limón y dos vasos de agua fría... y sigue la marcha”.

Enio está feliz consigo mismo y no hay mayor satisfacción que esa. Dice que quiere, como el Comandante, cumplir 90 y continuar. “Aquí estoy, apiñado en mi tierra. Millones no me mueven, años no me detienen. Mientras pueda, seguiré trabajando la tierra”.

Enio Rojas Pérez, campesino de la CCS Reinaldo Maning en Majagua, Ciego de Ávila. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Enio Rojas Pérez, campesino de la CCS Reinaldo Maning en Majagua, Ciego de Ávila. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

En video, Enio Rojas, 80 años de siembra y resistencia

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • hermis ruiz dijo:

    Tiene el alma joven,, pero ya deberia descanzar ,, 80 años es demaciado... saludos

  • Juan Enrique Deus Rentería dijo:

    Extraordinario ejemplo,de un hombre extraordinario,de los grandes hombres que Nuestro Inmenso Comandante en Jefe siempre nos citaba,cómo ejemplos a seguir,con Hombres como el,no hay bloqueo, por criminal que sea este, que no logremos vencer.Sirva este ejemplo para vencer la difícil situación en que actualmente nos encontramos.

  • Orlando dijo:

    Todo el reconocimiento para este buen hombre y gran trabajador, pero....un anciano de esa avanzada edad, es para que estuviera descansando, gozando de su jubilación, jugando dominó, disfrutando de sus hijos, nietos y biznietos y que sean los miles y cientos de miles de jóvenes, los que estén trabajando. En fin...

  • Cubano a pie y en guagua dijo:

    Ese señor debería descansar en paz y disfrutar de su jubilación tranquilo dada su avanzada edad.

  • mat dijo:

    Todo en la vida tiene su etapa, no todo en la vida es trabajar, también disfrutar de una vejez tranquila y sin necesidad

  • Amaya dijo:

    Ese señor trabaja y los jóvenes no

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Thalía Fuentes Puebla

Thalía Fuentes Puebla

Periodista de Cubadebate. Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2019). Máster en Cultura Audiovisual por la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de la Universidad de las Artes (2025). Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2022). Ha obtenido premios y menciones en el Concurso Nacional de Periodismo "26 de Julio". Contactos: thalyfuentes14@gmail.com. En Twitter: @ThalyFuentes

Yovanis Rodríguez Díaz

Yovanis Rodríguez Díaz

Abel Padrón Padilla

Abel Padrón Padilla

Fotorreportero de Cubadebate. Trabajó en la Agencia Cubana de Noticias (2008-2018) y en el periódico Trabajadores. Correo: abel@cubadebate.cu

Vea también