José Cantón Navarro, sembrador y simiente

José Cantón Navarro fue un ejemplo brillante de intelectual comunista. Foto: CMBQ Radio Enciclopedia.
Homenaje y honra en su centenario
El nombre de José Caridad Cantón Navarro se asocia, silenciosamente, a la epopeya de lucha y resistencia del pueblo cubano por completar su independencia y soberanía, y a la realización del sublime ideal socialista de redención humana. Muy joven, adolescente aún, se incorporó al movimiento comunista, cuando a los trece años, ingresa en la Agrupación de Jóvenes del Pueblo, la organización juvenil del Partido de los comunistas cubanos, y desde entonces consagró su vida, sin reparar en esfuerzo y sacrificio, hasta sus últimos momentos, a alcanzar tan nobles propósitos para su Patria.
Cantón Navarro nació en el seno de una familia campesina muy humilde, arrendataria de la compañía tabacalera norteamericana Cuban Land and Leaf Tobacco Company, en San Juan y Martínez, Pinar del Río, el 18 de julio de 1925. La escasez y la miseria y el atropello de la compañía yanqui con sus trabajadores, los conoció desde niño. Ello, unido al influjo de una familia que abrazó temprano el ideal socialista, está en la base de la formación de su espíritu de rebeldía contra las injusticias sociales y sus convicciones antimperialistas y socialistas que lo caracterizaron toda su vida.
Cantón Navarro es una figura que debemos exaltar; un hombre cuyo legado, por lo que tiene de lección viva de entereza y entrega a los ideales de la Revolución, de fidelidad al Partido y a Fidel, y de elevadísimos valores, debemos estudiar y conocer por su ejemplo imperecedero para todos.
Fue un ejemplo brillante de intelectual comunista. Frente al acoso y la calumnia, por la orientación de su militancia, no se desvió ni se rindió nunca. En él encontramos al hombre de convicciones profundas que mantuvo con firmeza los principios que son su convicción, que razonan su lucha y su existencia misma.
Desde muy joven mostró su apego a la tradición patriótica, profundamente ética, de nuestra cultura nacional: “Patria es humanidad”. Cantón Navarro amó profundamente a Cuba y amó profundamente a la humanidad. Por la Patria, llega al mundo. Con su palabra y su ejemplo hizo conciencia de la solidaridad y el internacionalismo como deber y como parte de nuestra propia lucha. Fue un internacionalista proletario.
España, niño aún, fue su primera prueba de amor a la humanidad, a ella tendió su mano generosa en apoyo a su heroica lucha ante la reacción fascista. Después, fiel a la política internacionalista de su Partido, con su palabra, su poesía y su fecundo magisterio, promovió la solidaridad y el apoyo con todas las luchas liberadoras de todos los pueblos. Y no faltó nunca su permanente posición de cariño y solidaridad con la Unión Soviética, por la que estuvo dispuesto a integrar los batallones de voluntarios para defenderla, a riesgo de su vida, ante la artera agresión hitleriana. Más tarde, la proyección internacionalista de la Revolución Cubana encontró en él su firme respaldo y la defensa de sus principios éticos.
Hombre de amplia y variada cultura, en su fructífera vida de intelectual fecundo, fue historiador, periodista, conferencista, poeta y hasta radiotécnico, pero de todas sus ocupaciones fue, sencilla y orgullosamente, Maestro, título que alcanzó en 1944, en medio de grandes carencias económicas, en la Escuela Normal de Pinar del Río. Desde entonces asumió el magisterio como vocación y deber fundador, alimentándolo con nuestras mejores tradiciones pedagógicas emancipatorias. Enseñaba con la palabra y su ejemplo: ¡Tan grande era su magisterio!
Enseñar a pensar a los niños y jóvenes por ellos mismos, a expresarse sin temores ni vacilaciones, a ser veraces y honrados, estimular el deseo por el saber y prepararlos para vivir conforme a los reclamos de la patria y de su tiempo, fue siempre una permanente preocupación de su paradigmático magisterio. Creyó en ellos como digno relevo, como tesoro que debemos cuidar. Por ello lo recordamos siempre pendiente de la superación de los más jóvenes y su disposición, sin reparos, a ofrecer su enseñanza, hecha luz, en la palabra precisa y el juicio certero, con su paciente ternura y su profunda sabiduría. Cuentan sus alumnos que en sus clases de Historia sembraba, con sublime emoción, el alma mambisa de la Patria y la admiración y respeto a sus heroicos guerreros fundadores de la patria propia y alimentaba el sentimiento antimperialista, de raíz martiana, que está en la esencia misma de la cultura cubana.
Fue fundador, junto a Raúl Ferrer, en 1945, del Colegio de Maestros de Cuba; desde él sobresalió en la defensa de los principios que animaban a la organización magisterial frente a las tendencias divisionistas, anticomunistas y mujalistas de los elementos corrompidos del sector y en defensa de una escuela democrática y auténticamente cubana.
Fue también discípulo y maestro de la indagación histórica científica, a la que llega muy temprano, por su apego a la tradición patriótica del magisterio cubano. Cantón es heredero y continuador de la mejor tradición de historiadores cubanos. La búsqueda de la verdad histórica, sin miramientos ni prejuicios sectarios, fue la brújula de su magisterio investigativo y su reclamo a quienes investigan la historia. Fiel a esos ideales dejó escrita una obra numerosa como historiador, de relevante significación para el fortalecimiento de la cultura histórica de nuestro pueblo, que lo hacen uno de nuestros más lúcidos intelectuales revolucionarios y un combatiente delantero de la lucha ideológica en defensa de nuestra identidad nacional y de la Revolución. En ella nuestro Héroe Nacional ocupa un lugar fundamental; con sólidos juicios, muestra la trascendencia de su vida y obra e infunde la llama emancipatoria de su pensamiento. Desde muy joven le impresionó el apostolado del José Martí y lo hizo parte esencial de las convicciones que guiaron su vida y no ocultó que “en lo personal, normas éticas como la sencillez, la honradez y la solidaridad, son valores paradigmáticos del legado martiano que he tratado de imitar en lo posible, dada mi pequeñez”.
Juntar fue vocación permanente en su larga historia de luchador revolucionario. Conoce, con el Apóstol, y su vocación marxista-leninista, el valor de la unidad, que es propósito firme de su Partido, y trabaja por ella. Tras el golpe traidor de Batista, en San Cristóbal, Pinar del Río, donde se desempeña como Secretario General del Comité Municipal del Partido Socialista Popular, realiza una intensa labor de vertebración de la unidad de acción de la organización comunista con otras fuerzas contra el régimen de facto e impulsa numerosas actividades oposicionistas “con mucha gente, particularmente jóvenes, procedentes de la ortodoxia, de las filas "auténticas" y con otros sin filiación política determinada” En esto le sirvió de gran ayuda el hecho de ser maestro de muchos de esos jóvenes, con los cuales mantenía excelentes relaciones humanas y políticas. En esos días de intensa actividad política, escribe su poema Reclamo del centenario, en el que, con el Apóstol, condena el golpe y convoca a la lucha contra el tirano usurpador.
Aquí se incorpora a una célula de la Resistencia Cívica. Junto con los compañeros del 26 de Julio, participa en la intensa labor de proselitismo que pedía Fidel, para hacer conspirar el mayor número de personas. Después del fracaso de la Huelga de Abril de 1958, a solicitud de los compañeros de la dirección municipal del M-26-7, ingresa en el Comité Municipal del Movimiento. A partir de ese momento cumple, con absoluta fidelidad, las orientaciones de ambas organizaciones. Tuvo un desempeño muy destacado en el apoyo material y espiritual a los frentes guerrilleros de la provincia y en la constitución del Frente Obrero Nacional Unido.
Inmediatamente después del triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959, en momentos en que al lado de la emoción por la victoria y la apoteosis de las masas, pugnaban confusiones entre los revolucionarios ante el rumbo que tomaría la Revolución y sus enemigos naturales, encabezados por el imperialismo yanqui, estimulaban el anticomunismo y todo tipo de acciones para frustrarla, con su sabiduría política denuncia y esclarece los peligros que amenazan a la naciente Revolución y trabaja por la unidad, en torno a Fidel, sin sectarismos, de las fuerzas revolucionarias que la hicieron posible. En lo adelante no faltó nunca a la Revolución su modesto empeño unitario. Fue así, consecuente con su historia de luchador comunista.
Su impronta quedó en las numerosas tareas que le fueron asignadas: fue fundador de las Escuelas del Partido, de la Revista Cuba Socialista, en su primera época, del Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista de Cuba, de las instituciones de estudio y divulgación de la vida y obra de José Martí, y el Centro de Estudios sobre la Juventud. Desde todas ellas hizo una inmensa contribución a los mejores valores de emancipación de la cultura cubana.
Cantón Navarro fue un hombre de suma calidad humana, heredero de la historia de la mejor espiritualidad humanista cubana. Sus valores éticos hay que buscarlos en el sentido que le dio a su vida: amar y servir, signos que guiaron su lección de ejemplaridad cotidiana; jamás salió de su comportamiento “obra sin piedad ni limpieza”.
En lo humano, fue un cubano típico; hombre de buen humor, de sonrisa permanentemente afable; de exquisita sensibilidad como amigo y compañero; de elevado espíritu como hijo, como hermano, como esposo, como padre y como abuelo.
Se cumplieron el 7 de julio diecisiete años de su desaparición física. Pero Cantón es de esa clase de hombres que la muerte no puede desaparecerlos. Su obra, sus ideas, sus enseñanzas y su ejemplo lo inmortalizan y lo hacen más permanente.
En su largo desempeño intelectual revolucionario recibió numerosos reconocimientos y condecoraciones de carácter nacional e internacional, entre ellas, la Réplica del Machete de Máximo Gómez.
De sus altos valores y lo mucho que significó su vida y su obra toda, de servicio cultural, político y social a la Patria y al socialismo, afirmó el compañero Jorge Risquet Valdés en su despedida de duelo:
“…Si tuviera que escoger una sola palabra para definir la mayor virtud de José Cantón Navarro, esta sería: comunista”.
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