Berlinadas: Todo tiempo futuro, ¿será mejor?

El edificio es respetuoso con el clima y el consumo de energía, con paneles solares en el tejado y un sistema de recogida de aguas pluviales, el Futurium es un ejemplo arquitectónico en términos de sostenibilidad. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate
La entrada a los museos en Alemania es cara, al menos para mi bolsillo, pero los primeros domingos de cada mes había una gratuidad.
La reserva, online, era a partir de las 12 de la noche, podías sacar tu ticket virtual, pero el tráfico en internet se ponía difícil. Entonces, nos recomendaron que fuésemos directamente a la fila de entrada, y ya. Así lo hicimos. El último que visitamos el pasado año fue el Museo del Futuro, en Berlín.
Acostumbrados a los museos de corte histórico, artístico, eso del futuro sonaba a ciencia ficción; en fin, no imaginé todo lo que podemos ver del futuro desde el pasado.
En la entrada, una pantalla da la bienvenida en varios idiomas, incluida la lengua de señas. A partir de ahí, comienza el recorrido.
El concepto de futuro tiene aquí un sentido, más que filosófico, sensato, objetivo. Con cifras, estadísticas y acciones del ser humano es posible deducir lo que tendremos a partir de lo que hemos hecho.

Así es la bienvenida electrónica. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate
La pregunta base es: ¿cómo queremos vivir? De ahí se desprende un cuestionamiento pavoroso: ¿cómo podremos vivir?
Futurium, que así se llama este museo, incentiva a los visitantes a explorar diversas perspectivas y posibilidades futuras, siempre basados en lo que el hombre ha hecho hasta el momento.
Toda la descripción es entendida de una manera muy lúdica en diversos escenarios: una exposición, un laboratorio del futuro y un foro de diálogo y discusión para que cada quien pueda desarrollar sus propias aptitudes.
El lugar está abierto a todos los interesados en el futuro y quieran ayudar a darle forma, y, sobre todo, a mejorar el planeta que dejaremos a las generaciones venideras.
El edificio aloja una exhibición con escenarios vivos, una práctica de laboratorio interactiva y un foro de eventos como lugar de diálogo. Ofrece espacio para discusiones interesantes, talleres creativos donde se pueden exponer ideas diversas.
Es como si nos asomáramos al mundo del mañana y viéramos los retos del futuro y los diversos componentes con los que se puede ver lo que está por hacer.
También es un lugar de encuentro: la política, la ciencia, la economía y la sociedad se reúnen para intercambiar sus puntos de vista sobre el futuro.

Los científicos coinciden en que un aumento de 2 grados en la temperatura global es el límite máximo para que el sistema terrestre siga siendo tal y como lo conocemos. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate
¿Cómo vamos a vivir? Esta es la pregunta que intentan respondernos en la exposición del piso superior. Salas de meditación sobre los temas de la humanidad, la naturaleza y la tecnología presentan modelos y posibilidades a los visitantes y les invitan a reflexionar sobre ideas controvertidas acerca del futuro.
¿Cómo viviremos y trabajaremos dentro de 10 o 20 años? ¿Cómo nos alimentaremos y qué formas de energía utilizaremos? Se estimula a los visitantes a descubrir diferentes opciones y decidir qué futuro prefieren y cómo ayudarían a crearlo.

El recibimiento en la planta superior es tarea de este simpático Robot. Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate
El laboratorio
La planta baja ubica el laboratorio de Futurium. Allí están a su disposición nuevas tecnologías, como impresoras 3D y cortadoras láser, con las que podrá convertir sus ideas en productos al instante. Por ejemplo, los visitantes podrán degustar en la cocina de insectos, para ver si formarán parte de nuestra dieta futura.
Es posible programar un software, o probar prototipos sorprendentes. Todos, con o sin conocimientos previos, pueden presentar sus ideas.
En la planta baja hay un espacio para conocer a expertos, escuchar a visionarios, discutir formas de vivir en el futuro e intercambiar opiniones creativas con otras personas. El foro de eventos profundiza en los temas del futuro, bajo la máxima de que todo es posible.
Se muestra una interesante reflexión acerca de cómo la digitalización está cambiando la democracia, de cómo se pueden utilizar los datos para mejorar los procesos democráticos en la toma de decisiones, y las herramientas que pueden dar forma a la democracia digital en el futuro.
Reflexiones de importantes estudiosos del tema aparecen allí. El marroquí Hicham Berrado advierte: cómo en la tierra se están extinguiendo numerables especies animales y vegetales. Los recursos naturales son cada vez más escasos y el clima está cambiando. La intervención humana en la naturaleza nunca ha sido tan devastadora y duradera como lo es hoy, afirma. En su obra Presagio aborda nuestra relación con la naturaleza. A través de una serie de diferentes reacciones químicas crea ecosistemas artificiales autónomos. No reproducen la naturaleza, sino que presentan pequeños momentos, todo en constate movimiento, sin embargo, estos paisajes místicos surgen dentro de un entorno determinado, influenciado por la intervención humana. La naturaleza es infinita pero frágil, sentenció Berrado.
Gonzalo Mabunda, de Mozambique, dejó escrito en este museo que la lucha por los recursos, y por apoderarse de territorios extranjeros, la opresión y asesinato de minorías, las razones de conflictos violentos y las guerras que todavía sacuden partes de este mundo son a menudo el resultado de injusticias.
Los conflictos y las guerras dejan huellas y heridas profundas: muerte, sufrimiento, ciudades destruidas, paisajes devastados.Wolfang Ganter, de Alemania, considera que: Nuestra salud y bienestar depende de muchas cosas. Entre ellas de las bacterias. Estos diminutos organismos invisibles están en todas partes, advirtió. La mayoría de ellos son vitales para la vida humana, algunos son potencialmente mortales, no solo en los países donde no hay acceso a medicamentos necesarios, sino también en lugares donde el control médico excesivo hace que las bacterias sean inmunes a cualquier medicamento.

"Toque, participe y pruebe" es la invitación al laboratorio. Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate
Nuestras necesidades crecientes
El museo nos advierte que ya no podremos vivir sin determinadas acciones de desarrollo. Ferrocarriles, autopistas y vías fluviales atraviesan el paisaje, rutas aéreas cruzan el cielo, necesitamos redes de transporte para desplazarnos rápidamente de un punto a otro y transportar mercancías por todo el mundo en el menor tiempo posible.
La construcción y el uso de las infraestructuras invaden la naturaleza con consecuencias fatales. Los hábitats naturales se fragmentan o destruyen y las nuevas especies de animales y vegetales pueden desequilibrar ecosistemas enteros.
Nos enfrentamos a la pregunta: ¿queremos anteponer nuestra propia necesidad de movilidad a la protección de los animales y las plantas?
En uno de sus espacios se reafirma que vivimos en un entorno creado por los seres humanos. Si nos dejamos inspirar por la naturaleza a la hora de modelar el entorno, se pueden conseguir resultados fascinantes.
Lo verde, natural y saludable, es el medio ambiente que muchos desean. Sin embargo, grandes partes de la tierra tienen un aspecto muy diferente: las ciudades en crecimiento abruman la naturaleza, las praderas se han convertido en tierras de cultivos y áreas industriales.
Algunas intervenciones humanas en la naturaleza son inmediatamente visibles: por ejemplo, enormes minas a cielo abierto o bosques talados. Otras consecuencias de nuestras acciones como la disminución de poblaciones de insectos y el aumento de las temperaturas, apenas empiezan a notarse.
Todavía no somos conscientes de las avalanchas que estamos provocando con cambios aparentemente pequeños en el ecosistema, y poniendo en peligro los sistemas naturales de los que depende nuestra vida.
Es seguro que los humanos seguirán interviniendo en el medio ambiente para mantener sus modos de vidas. Entonces, ¿Cómo lograremos satisfacer nuestras necesidades en el futuro sin destruir aún más la naturaleza?
El aprovechamiento de la energía solar se menciona como algo que la naturaleza pone a nuestra disposición en abundancia y no la utilizamos debidamente.
Con la producción de energía limpia es posible desarrollar la agricultura o la industria de una manera respetuosa con el medio ambiente.
La industria del reciclaje es presentada como un elemento esencial en el futuro y en el presente.

La industria del reciclaje como algo esencial. Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate
Lo que allí se plantea deja claro que no hay una solución inmediata, pero si muchas medidas que podrían interactuar de manera inteligente.
¿Qué nos importa realmente? ¿Cómo se presenta el futuro cuando nos hacemos esta pregunta?
¿En qué consiste realmente la buena vida? El museo del futuro la define así: “la lista de deseos de muchos incluirá: más tiempo, menos restricciones, más justicia y mayor participación, al menos en los países ricos e industrializados. ¿Cómo se puede lograr eso?
En sus espacios finales Futurium expone el papel del individuo común, quien puede sentir que no tiene voz ni voto para determinar el devenir del mundo futuro. A su vez, hemos visto cómo, pequeñas iniciativas han dado lugar a grandes descubrimientos.
Sus propuestas indican que los cambios no pueden producirse de la noche a la mañana, pero si debemos encargarnos del planeta aquí y ahora.
Salimos del museo con la esperanza de que nos aguarda un futuro mejor. Pocas horas después, una noticia, desplomó nuestro optimismo y la vida nos volvió a colocar en la casilla de salida.
Esta información fue publicada por el sitio Museumsportal de Berlín:
“El 1 de diciembre de 2024 fue el último Domingo del Museo. Por última vez: ¡domingos sin entrada al museo! Después de 2,2 millones de visitas durante 42 domingos en 81 museos, tuvimos que decir adiós al Domingo de los Museos con el corazón encogido.
¿Por qué? La promoción y el apoyo financiero del domingo de los museos por parte del estado de Berlín a las instituciones y proyectos culturales financiados por el estado en Berlín, para la comunicación y organización general del proyecto, ya no está prevista debido a los recortes en el presupuesto cultural. Los museos estatales tampoco dispondrán de más fondos. El proyecto pionero conjunto de unos 80 museos berlineses para la participación cultural y la reducción de las barreras de entrada ha llegado así a su fin”
Me gustaría dejarles un mensaje alentador, pero se me acaban los argumentos para validar el proverbio árabe que afirma: “Lo venidero será mejor que lo pasado”.
No obstante, tengo la certeza de que cada uno de nosotros con su proceder cotidiano puede contribuir a salvar el futuro.
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Bonito trabajo, Susana esa práctica de un descuento el fin de semana es comun en el mundo, para atraer público, en Cuba no existe, no hay cultura de comercio
No es que falte cultura de comercio. Es que a los museos no les interesa mucho la divulgación de sus exposiciones. De todos modos ellos recibirán del estado su presupuesto aunque sea pequeño pero siempre tendrán apoyo oficial independientemente del nivel de visitantes.
Es inexistente la práctica de las escuelas en visitar museos para darle una formación cultural a los estudiantes.