De cómo el hidalgo don Quijote llega a la Isla y del amor que despertó entre los cubanos

Supuesto retrato de Miguel de Cervantes de 1600 atribuido a Juan de Jáuregui.
Miguel de Cervantes Saavedra es considerado uno de los más grandes escritores de la lengua española; sus obras, -en especial El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha- constituyen grandes referentes de la literatura universal de todos los tiempos. Su influencia ha sido enorme en los autores y la literatura que se ha producido desde el siglo XVI hasta nuestros días.
La obra de Cervantes marca el pináculo del Siglo de Oro español y su periodo de creación coincidió con la conquista y colonización de América por parte de España. Tal influencia llegó a nuestro continente y en especial a Cuba.
El manco de Lepanto
La vida de Miguel de Cervantes está llena de incógnitas y ha constituido todo un reto para sus biógrafos. Se presume que nació el 29 de septiembre de 1547 –día de San Miguel-, en Alcalá de Henares en el entonces reino de Castilla. Fue el cuarto de siete hijos que tuvo el matrimonio conformado por Rodrigo de Cervantes (1509-1585) y Leonor de Cortinas (1520-1593). Creció en el seno de una familia de clase media y, a pesar de que su padre ejercía como cirujano barbero, conoció la pobreza, razón por la que se tuvieron que mudar en reiteradas ocasiones por diferentes ciudades españolas.
A pesar de las carencias económicas, los padres se preocuparon por la instrucción de sus hijos. Todos fueron letrados, incluyendo a sus dos hermanas, lo que no era habitual para la época, incluso en las clases más favorecidas. Ello fue determinante para que Miguel, desde bien joven, fuera un ávido lector. En 1556, durante su estancia en Sevilla, queda impresionado por las obras teatrales del dramaturgo Lope de Rueda.
En 1569 se produce el estreno literario de Cervantes. Publica una antología de poemas en alabanza a la reina Isabel de Valois, fallecida en octubre de 1568. El libro fue editado por el escritor y maestro de Cervantes, Juan López de Hoyos, quien calificó a su pupilo como: nuestro caro y amado discípulo. Ello hace suponer que para la fecha el joven Miguel había iniciado estudios universitarios, pero ese es otro de los misterios que rodea al genio de la pluma, pues no se cuenta con evidencia histórica de que haya realizado estudios superiores.
Una serie de infortunios lo obligan a abandonar las letras por varios años. En el propio 1569 un estudiante nombrado Miguel de Cervantes es condenado en rebeldía a que le cortaran públicamente la mano derecha y a ser desterrado del reino por diez años debido a un duelo que sostuvo con el maestro de obras Antonio de Sigura, el cual resultó herido. Según el contenido del documento, el estudiante había huido a Sevilla. Aunque no existen certezas, todo parece indicar que se trata del escritor.
Lo cierto es que para esa fecha el joven Miguel abandona España y se traslada a Roma, donde pasa unos meses al servicio del cardenal Giulio Acquaviva. Envuelto por el contexto político europeo se enrola en la vida militar y en octubre de 1571 participa en la batalla naval de Naupacto en Grecia, -también conocida como Lepanto-, donde recibe tres heridas; una de ellas le afecta la movilidad de la mano izquierda, razón por la que recibe el sobrenombre de: el manco de Lepanto.
A su retorno a la península italiana participó en varias acciones combativas, se casó y tuvo un hijo. En septiembre de 1575 decide regresar a su tierra natal, pero la diosa Fortuna lo abandona otra vez. Apresada su flotilla por los musulmanes vivirá en Argel un cautiverio de cinco años como esclavo. De esta etapa asumirá su segundo apellido (artístico), pues es muy factible que fuera conocido con el apodo de "Shaibedraa", que en árabe dialectal magrebí significa "brazo defectuoso". En octubre de 1580 le llegó finalmente la libertad mediante el pago de su rescate.
De retorno en España obtiene algunos trabajos menores, hasta que llega a cumplir misiones del rey Felipe II, oportunidad que no supo aprovechar pues en 1597 es llevado a la cárcel acusado de apropiarse de un dinero público en una de las misiones de la corona.
Este segundo cautiverio será determinante para dedicarse a la literatura, allí encontrará la inspiración para escribir la obra más importante de la lengua española, cuya primera parte verá la luz en enero de 1605. Diez años después se publica la segunda.
El 22 de abril de 1616 fallece Miguel de Cervantes. Es enterrado al día siguiente, y registrada erróneamente en los libros parroquiales como fecha de muerte el 23 de abril.
Desde el 2010 las Naciones Unidas reconoce el 23 de abril como Día del Idioma Español.
Cuba y Cervantes
No cabe dudas de que la obra de Miguel de Cervantes, en especial El Quijote, llega a nuestro país a través de la colonización.
En la primera obra de teatro de un autor cubano ya se deja ver la presencia de los dos personajes principales del Quijote, para satirizar la realidad social de aquellos momentos. Llama la atención en esta pieza humorística -El príncipe jardinero y fingido Cloridano- de Santiago Pita, estrenada en 1733, el intento de provocar la risa del público en un espectáculo masivo, lo que evidencia la comprensión colectiva sobre la novela. Ello es reflejo que desde al menos varias décadas anteriores la obra de Miguel de Cervantes había llegado a Cuba.
Para finales del siglo se observan cada vez con mayor frecuencia en el primer periódico oficial del país: el Papel Periódico de La Havana, referencias y reflexiones sobre el Quijote. En este sentido destaca la polémica pública de la que formó parte el padre José Agustín Caballero en marzo de 1798 y cómo recurre al Quijote como símbolo del justiciero:
Así quería Don Quijote vencer soberbias
peleas sin más ejército que su brazo, ni más armas que su lanza y escudo.
Pero ¡qué caro le costaban en la práctica estos osados acometimientos!
Aquí cae herido en tierra. Allí es apaleado por todo el cuerpo [...].
¡Así andáis vosotros, miserables ergotistas!
Es a partir del siglo XIX que se observa una mayor presencia del Quijote y el resto de la obra de Cervantes en Cuba. Casi sin excepción la intelectualidad criolla lo menciona en sus escritos o discursos, desde Domingo del Monte, José Antonio Saco, José María Heredia y José de la Luz y Caballero, por solo mencionar a los más destacados. Este último, al igual que su tío, también va a recurrir al Quijote en los momentos más álgidos de la polémica filosófica de los años 40 del siglo XIX, a tal punto que uno de sus contrincantes con el ánimo de desacreditarlo lo acusa sarcásticamente:
Nuevo Quijote literario tenemos en campaña, desfacedor de agravios y enderezador de entuertos (...)
A partir de 1861 y cumpliendo una normativa de la Real Academia de la Lengua Española se comienza a celebrar el 23 de abril como día del idioma, pero en Cub esto no siempre se realizó de manera periódica y tomará una nueva dimensión en el siglo XX.
El 4 de septiembre de 1864 vería la luz el periódico El Quijote, que, aprovechando el simbolismo de la locura y los disparates del personaje, recurría al humor del absurdo para realizar una crítica social del país.
A la manigua cubana también llegó el caballero que retaba los molinos y no era para menos, pues semejante proeza patriótica necesitaba inspiraciones como la del Quijote. Más de un jefe mambí tenía entre sus papeles la novela del español o dejó constancia en sus diarios sobre la misma.
Para las últimas décadas del siglo XIX los escritos de Cervantes se redimensionarían en Cuba y aparecen notables textos como Cervantes y Calderón de Tristán de Jesús Medina (1881) o la trascendental conferencia de Enrique José Varona de 1883.
Con la instauración de la República mejora la situación poligráfica del país y paradójicamente, a pesar del cese del dominio español, es cuando mayor auge toman los escritos del genio español. En 1905, para el 300 aniversario de publicado el Quijote, se realizaron múltiples y variadas tiradas de los textos cervantinos. Ese propio año el gobierno provincial de La Habana lanza una convocatoria para realizar una estatua en homenaje al escritor, la que finalmente fue develada en 1908, de la autoría del escultor italiano Carlo Nicoli. Esta constituye la primera emplazada en América Latina y aún puede apreciarse en el parque San Juan de Dios en La Habana Vieja.
En 1916, para el 300 aniversario de la muerte del escritor, se volvieron a reeditar sus textos.
A partir de la década del 40 volverán a tomar auge las investigaciones cervantinas. Intelectuales como Fernando Ortiz, Jorge Mañach, Mirta Aguirre, Gastón Baquero o Medardo Vitier producen importantes textos sobre el autor del Quijote.
El 23 de abril de 1944 en el contexto de varias actividades académicas y culturales se retoman las celebraciones del día de la lengua. Para 1947 un amplio programa se preparó en Cuba para celebrar el 400 aniversario de su nacimiento, que incluyó la reedición de sus obras, biografías, entre otros.
Con el triunfo de la Revolución cubana en 1959 y su impacto en el campo cultural, nuevos espacios se abrieron para el conocimiento y la expansión del conocimiento. Resulta coherente con esta voluntad que el estreno editorial de la Revolución en 1960 sea precisamente una tirada gigante de 100 000 ejemplares del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Fidel Castro muestra un ejemplar de la primera edición del Quijote después del triunfo revolucionario.
Con la Revolución, el Quijote cobró nueva dimensión simbólica. Las hazañas del nuevo proyecto político y las victorias en su enfrentamiento con el imperialismo norteamericano en todas las esferas a menudo de referenciaban como guijotadas. En el plano personal no era diferente, resulta recurrente en los líderes revolucionarios la comparativa con el heroico caballero andante ante la inmensidad de dirigir un proyecto socialista tan próximo al centro del capitalismo mundial.
Es el comandante Ernesto Guevara uno de los que mejor dibuja la visión sobre el Quijote en el imaginario personal y popular. Ante su inminente salida del país para emprender nuevos proyectos revolucionarios, tal vez más complejos que el cubano, les escribió a sus padres en marzo de 1965:
Queridos viejos: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.
Sobre el Quijote y su presencia en la Cuba revolucionaria abordaremos con mayor profundidad en posteriores trabajos.
- Seguros a un clic de distancia: ESEN presenta su renovada plataforma con miras al comercio electrónico
- ¿Conoces el itinerario de las rutas del personal de salud en La Habana?
- El doble filo de la tunelización: Cuando esconder datos protege o destruye una organización
- El Clásico Mundial y otra injusticia contra Cuba
- Carlos Manuel de Céspedes, otra faceta de su legado
- ir aEspeciales »


Gracias Abel por tan interesante entrega llena de cercanía al autor de obra tan trascendente que se teje por las leyes de los sueños en símbolo inspirador de innombrables quijotes.