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Rolando Garbey: ¡Yo soy boxeo!

Por: Daniel Martinez Rodriguez
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Rolando Garbey, gloria deportiva en su casa. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda/ Trabajadores

Rolando Garbey explora un viejo periódico y tras enjaular un bostezo trata de recordar la última vez que se vio reconocido en la prensa. Las imágenes de antiguas glorias brotan ante sus cansados ojos como esas sombras que aparecen después de mirar hacia el sol y suelen producir dolor de cabeza…

Minutos antes, cuando nos conocimos en la puerta de su casa, me recibió con un fuerte y firme apretón de manos, acompañado de un cortés buenos días. ¿Buen síntoma para iniciar el diálogo?

Le hablo de la épica y viril naturaleza del boxeo, y un fuego feliz comienza a danzar en el mismo centro de sus intensas pupilas. Me mira fijamente e intuyo que para él boxear fue la brújula con la que se orientó hasta encontrar su camino. Todavía vestido de silencio descubre una risa diminuta y aguda. ¿Estará listo para narrarme el millar de memorias que corren por sus venas? Se reacomoda con calma contra el respaldo de la silla de metal en la que se sentó en el portal y murmura: “Yo soy boxeo”. Definitivamente hay pasiones que merecen ser contadas….

“Empecé jugando béisbol. Era el torpedero del equipo de Los Olmos, en Santiago de Cuba. Un día en el barrio el entrenador Ovelio Wilson me dijo, ¡ven acá, el único de por aquí que no es boxeador eres tú! Imagínate, le dije que no, pero al otro día me aparecí en el gimnasio y a pelear se ha dicho. No sé de dónde saqué un gancho y ¿tiré aaa?, ya, a Diógenes Celé. Gané siete combates seguidos. Ahí empezó la cosa”, afirma mientras se humedece los labios con la lengua, y el dulce viento que corre le inspira a continuar hojeando las páginas de su biografía.

“En medio de un bembé en Santiago, Alcides Sagarra fue a buscarme: ¿Qué tú haces aquí?, peleas mañana en el nacional de segunda categoría, dijo algo molesto. Fui corriendo para el Ateneo Deportivo y al final gané la competencia. De allí para la Escuela Nacional con 15 años”, legitima dándose una vigorosa palmada en los muslos e inclinándose hacia delante con impaciencia.

Rolando Garbey, gloria deportiva en su casa. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda./ Trabajadores

“La medalla de plata en los 71 kilogramos en los Juegos Olímpicos de México 1968 la saboreé. Perdí con el soviético Boris Lagutin, campeón de Tokio 1964. Yo era un niño. Entonces no existía en nuestro país esa presión por una presea. Fui junto a Enrique Regüeiferos de los primeros en ganarlas para el boxeo cubano.

“Aquí nos recibieron por las nubes. Estaba el Comandante en Jefe, que nos felicitó”, asegura sonriendo, en tanto cruza los brazos y se agarra los codos con las manos abrazándose a sí mismo de felicidad. Se rasca el cuello con el dedo índice. Se toca la barbilla habitada por algunos islotes de pelo canoso. Aclara la garganta y continúa dialogando arrastrando un poco la erre.
“El bronce olímpico de Montreal 1976 tiene mérito. El yugoslavo Tadija Kacar fue mejor en la semifinal. Hice mi boxeo, pero bueno….”. Respira profundamente varias veces como alguien en lo alto de un trampolín. Sus grandes ojos no paran de moverse, en tanto flexiona sus largos y anchos dedos como si estuviera conteniendo el deseo de cerrar los puños.

“Tengo dos títulos en Juegos Centroamericanos y del Caribe. Los de 1970 y 1974. En aquella época era candela la cosa. Me acuerdo de las broncas con el venezolano Alfredo Lemus y el mexicano Emeterio Villanueva. Eran bravos y con calidad. Los jueces siempre alzaron mi brazo”.

Posa su dedo meñique sobre el labio. Traga saliva y su nuez de Adán va arriba y abajo como un boxeador esquivando ganchos. Sus pensamientos se detienen solo instantes.

“Gané bastante. Los tres oros en Juegos Panamericanos es algo que pocos han logrado. En esa época el arbitraje nos llevaba tenso, por eso el triunfo de 1975 no lo olvido. Allí logramos un récord, pues Andrés Molina, Regüeiferos y yo ganamos en la final por nocauts seguidos”, asegura, y las arrugas que van desde su nariz hasta las comisuras de la boca se acentúan, parecen más alegres.

Algunas gotas de sudor comienzan a perlar su rostro. Hace calor. Se levanta y ajustá el pulóver azul en el que resalta la palabra Cuba. Hunde las manos en los bolsillos del mono del mismo color marca Puma y me invita a entrar en la casa. El interior es agradable: una linda sala donde muebles, adornos, cuadros y medallas lucen una interesante armonía.

“Yo fui campeón en uno de los mundiales más fuertes de la historia. el de 1974 en La Habana. Los rivales eran candela. Antes de la final comí mucho”, dice mirándome con el rabillo del ojo, mientras con ambas manos reacomoda con celo una de las fotografías que tiene junto a Fidel en la pared, “Hice una mala digestión, cuando terminé la pelea vomité como nunca. Yo regalaba algunas libras, nunca llegué al peso exacto. Te imaginas cuando chocaba con esos blancos que solo comían carne”, indica mientras se estruja las manos y me da un golpecito en la espalda.

“La fiesta por ganar el Mundial la hicimos en Tropicana. Fidel nos regaló a todos, incluidas nuestras esposas, un reloj”, asevera, mostrándome una vieja y llamativa pieza de pulsera plateada, a la que el tiempo no ha logrado detener.

Regresamos con calma al portal. Toma asiento y la silla de metal deja escapar un chirrido que hiere los oídos. “¡Aquí está lo bueno!”, dice con las manos en gesto de rendición, al ver las tazas de oloroso café que dejó su amable esposa sobre una mesa. Da un sorbo. Enciende un cigarrillo, le da una profunda calada con los ojos cerrados y exhala todo el humo.

“A mí me resultó más duro pelear acá que en el extranjero”, recalca. “El cubano es muy exigente. De mis rivales aquí Luis Felipe Martínez fue el más complicado”, abunda en tanto la ceniza del cigarro alcanza una longitud que desafía la ley de la gravedad. “Tenía un estilo único. De los extranjeros Lagutin, y Villanueva a quien le fue bien en el profesionalismo”.

Se cruza de piernas. Deja descansar uno de sus zapatos sobre la rodilla y relata cómo en los Panamericanos de 1967 le ofrecieron 25 mil dólares por abandonar la delegación. “¡En aquel tiempo eso era dinero, pero se quedaron con las ganas!”, enfatiza dando un sorbo definitivo al café, y sujeta la taza como si esta fuera a echar alas y salir volando. Confirma mientras entrecierra los ojos para ver la hora en su reloj de pulsera dorado, que se retiró a los 28 años, pues era la edad exigida en su etapa. “Mira mi cara, no tengo marcas de golpes”, expresa palpándose con orgullo, a la vez que recalca su infinito cariño por Alcides Sagarra y sus otros preparadores.

“Los boxeadores de mi tiempo eran más responsables. Es verdad que fumábamos y hacíamos otras trastadas, pero sabíamos cuándo parar. Cumplíamos a pesar de tener menos condiciones.

“Desde que me retiré he sido entrenador y con resultados, aunque a alguien le duela. Por mis manos pasaron Sixto Soria, José Aguilar, Jesús Sollet y Guillermo Rigondeaux, entre muchos”, ratifica asintiendo con la cabeza envuelta en canas de color ceniza.

Frunce el ceño. Sus cejas están extrañamente pobladas y tienen un aspecto de reflexión constante. Guardamos silencio unos segundos hasta que él rompe su mutismo. “Antes de que me preguntes”, señala, pues su corazón no sabe ir con calma, “las mujeres tienen derecho a boxear. Están en todo. ¿Que impide que suban al ring? Perdemos medallas. Aquí las hay dispuestas. No lo entiendo”.

Enciende otro cigarro y contempla cómo crecen las cenizas. Cerca se escucha el murmullo de gente que camina por la acera y una voz masculina, que luego de un fuerte silbido, le suelta a una muchacha que tiene unas piernas como para chuparse los dedos.

“Mi familia es muy deportiva”, prosigue dejando escapar un profundo suspiro, “mis hermanos Marcia y Bárbaro practicaron atletismo y béisbol. Mi padre y abuelo jugaron pelota. Un hijo mío estuvo con los Industriales. Lo de nosotros viene desde la raíz”.

De repente hunde el rostro entre sus manos. Sus ojos se ponen duros como el acero y el dolor se abre paso en las palabras.

“Cuando Rigondeaux abandonó el país me acusaron. Dijeron que no era idóneo para trabajar en el equipo nacional. Junto a otros compañeros fuimos a juicio y ganamos. Soy cubano de ley. Mis hijos están en el extranjero, pero les enseñé a defender su país”.

Garbey se levanta. Da un paseíto y distingo en él un casi imperceptible atisbo de estilo al andar. “ Soy un agradecido de la Revolución, ponlo ahí bien grande para que no se te olvide, ¡ponlo!”, me indica rozando con su dedo índice la agenda en la que tomo notas y ya casi cierro. “Gracias a ella estudié. Hice una maestría. Si no es por el boxeo hubiera sido barrendero o vendedor de pirulí. Él es mi vida”, legitima con un apretón de manos que firma la despedida.

Rolando Garbey junto a su esposa. Foto José Raúl Rodríguez Robleda/ Trabajadores

(Tomado de Trabajadores)

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Se han publicado 49 comentarios



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  • Amaya dijo:

    Grande Rolando Garbey, antes ganar una medalla de cualquier color en una olimpiada o un mundial era un resultado sobresaliente, desgraciadamente hoy no se ve así

  • Amaya dijo:

    Recordar también que un día como hoy de 1938: Nace en Cabaiguan, Sancti Spiritus el destacado pelotero de los equipos Centrales, Azucareros, Las Villas, Sancti Spiritus y Cuba, Eulogio Owen Blandino Morel, quien fue fundador de muestras Series Nacionales de béisbol y jugó durante las 18 primeras, fue cuatro veces campeón nacional con Azucareros y Sancti Spiritus y con Las Villas en la Selectiva de 1978, integró los equipos Cuba entre 1969 y 1972, dónde resultó traes veces campeón mundial en 1969, 1971 y 1972, campeon panamericano en Cali 71 y de los Juegos Centroamericanos en Panamá 70, fué apodado el “gallo” de Cabaiguan.
    En ese Mundial de 1969 fué el líder de los bateadores con ,500, líder en hits con 20 y en carreras anotadas con 13
    Fué Blandino combatiente del Ejército Rebelde y de Playa Girón
    Para el Gloria eterna

  • Fabio Gabriel dijo:

    Es un caballo del ring...!!! Y también un PATRIOTA DE LOS DE VERDAD . Culparlo por la deserción de Rigondeux....FUE UNA BAJEZA INSTITUCIONAL QUE PERMITIÓ EL INDER DE AQUEL ENTONCES. POR SUERTE SUSTITUYERON A LOS RESPONSABLES.

  • JCGARCIAJACOMINO dijo:

    BOXEO TOTAL...DE LOS GRANDES GRANDES ,INOLVIDABLE...

  • raul gilberto smith mesa dijo:

    Felicidades Periodista, siga homenajeando a esos grandes del deporte cubano, para que los nuevos conozcan y los viejo no olviden

  • juan lemus dijo:

    ¡¡¡GRANDE, GRANDÍSIMO GARBEY!!!
    Eres parte de la raíz del OLIMPO que acompaña el deporte revolucionario, al que SOBERANAMENTE agradeces.
    Buen intercambio de golpes como el boxeador que eres, al exigirle al periodista que colocara en su agenda que eres un AGRADECIDO de la REVOLUCIÓN.
    Tendencia del gremio de la prensa deportiva, la búsqueda de las sombras que nos han acompañado (la historia de Rigondeaux).
    Cuantas detalles de una historia tan rica le quedaron a la entrevista...falto el GRAN SER HUMANO que hay dentro.

  • Celia dijo:

    Hoy leyendo este trabajo sobres Gsrbey me encontré con el de José Gómez ,que hace unos días estuvimos hablando de él y nos preguntábamos que sería de el ,me han gustado los dos trabajos felicito a su autor ,importante que esas glorias sean recordadas ,me gustaría leer algún trabajo sobre Luis Felipe Martínez ,boxeador que tenía una técnica tremenda aún que no mucha pegada y tampoco se ha sabido más de él ,se lo agradecería Daniel

  • OZR dijo:

    Grande entre los grandes. Esta entrevista lo engrandece aún más. Leyendo me acordé de la canción de Raúl Torres: Los agradecidos te acompañan. Cito: “Soy cubano de ley. Mis hijos están en el extranjero, pero les enseñé a defender su país”. “Soy un agradecido de la Revolución, ponlo ahí bien grande para que no se te olvide, ¡ponlo!”. Garbey eres y serás de los imprescindibles.

  • Espirituano dijo:

    Respeto para un grande del boxeo cubano.

  • Mandy46 dijo:

    Que bueno que se saquen del olvido a esas glorias del pasado (incluyendo a José Gómez) y que en el municipio sean reconocidos y atendidos sistemáticamente, para que los que peinamos canas nos sintamos bien y contentos con su estado actual.

  • villy dijo:

    Una joyita de trabajo, muchas felicidades para Garbey, el periodista daniel y Cubadebate, uno de los grandes del boxeo cubano sin dudas, adelante Garbey

  • lian dijo:

    Una gloria sin dudas, que pena lo de la injusticia al final se impuso la verdad, felicidades para Ramón Garbey, no sé mucho de boxeo, pero me atrapó la historia, gracias Cubadebate y al periodista

  • bebe dijo:

    Caramba, el gran Rolando Garbey, vino de una familia donde salieron muchos y buenos deportistas, agradecido por el trabajo, soy fan del boxeo, este hombre lo merecia, felicidades maestro, y felicidades a Cubadebate y el periodista

  • luisito dijo:

    Me encanta el deporte y el boxeo. Gozé este articulo, Garbey fue una fiera lo vi pelear al final de su carrera y era tremendo, bendiciones para el y su familia.

  • samu dijo:

    Disfrute el ritmo y el estilo de este trabajo. Rescató a una gloria deportiva de la que nadie se acordaba, sigan así

  • dioge dijo:

    Oyeeeee un salvaje del ring, en mi casa se escuchaban las peleas por radio de Garbey, guapo y bueno en el ring, gracias a Cubadebate y a Daniel Martínez

  • sancho dijo:

    Si nos decidimos a escribir la historia del boxeo cubano Garbey tiene que estar. No solo por resultados, sino por lo que significó, me gustó mucho este trabajo periodistico de ustedes, gracias

  • dux dijo:

    Yo soy un gran seguidor del boxeo, mi padre me hizo fanatico y lo agradezco he visto en este país muchos peleadores de calidad, me atrevo a decir que Garbey fue uno de ellos. otros tal vez ganaron mas pero en estilo y calidad es de los mejores que he visto, bendiones para el

  • devi dijo:

    Lemus y Villanueva fueron grandes boxeadores, Lagutin también. Garbey se batió con fieras caballero, ganó y perdió,. sigue acá y enseñando, que más queremos, felicidades campeón, y gracias a Cubadebate y el periodista que lo escribió.

  • chica dijo:

    Me encantó esta entrevista, humana y real, muchos deportistas lo merecen, gracias a Cubadebate por trabajos así

  • sergyto dijo:

    Otro gran trabajo de este periodista, lo leo cada vez que puedo, Garbey le dio muchisimo al deporte cubano, homenajearlo es un deber, bravo pro Cubadebate

  • alexander dijo:

    Que nunca piense que lo vamos a olvidar. Los grandes no se olvidan y cada vez que se habla de boxeo cubano y de la Escuela Cubana de Boxeo, su nombre sigue entre los imprescindibles.
    Por otro lado, que bueno que estamos perdiendo la costumbre de culpar a otros por decisiones personales. Son de las cosas que tristemente pasaron, pero que ya no son. Desgraciadamente se utilizan nuestros errores e injusticias como si no hubiéramos evolucionado. También las víctimas perdonan pero son cosas que no se olvidan. La revolución y sus dirigentes a cualquier nivel se podrán equivocar, pero no pueden ser injustos. No va con nuestros principios.

  • yoyo dijo:

    Agradecido por este tipo de trabajo, le viene muy bien al deporte cubano y más en estos tiempos, mis respetos y felicitaciones a Garbey, Cubadebate y el periodista Daniel Martínez

  • yoe dijo:

    “Desde que me retiré he sido entrenador y con resultados, aunque a alguien le duela. Por mis manos pasaron Sixto Soria, José Aguilar, Jesús Sollet y Guillermo Rigondeaux, entre muchos”,

    “Yo fui campeón en uno de los mundiales más fuertes de la historia. el de 1974 en La Habana

    Tengo dos títulos en Juegos Centroamericanos y del Caribe. Los de 1970 y 1974. En aquella época era candela la cosa. Me acuerdo de las broncas con el venezolano Alfredo Lemus y el mexicano Emeterio Villanueva. Eran bravos y con calidad. Los jueces siempre alzaron mi brazo”.

    QUE MÁS SEÑORES ESTE HOMBRE FUE UN TREMENDO BOXEADOR, MIS RESPETOS PARA EL, BIEN, BIEN POR CUBADEBATE Y EL PERIODISTA, ME CUADRA SU ESTILO

  • triby dijo:

    En lo personal vi algo de Garbey, incluyendo el mundial de la habana, era un gran boxeador, a veces medimos al atleta por los títulos y nos olvidamos de otros aspectos, el fue un grande, que nadie lo dude, felicitaciones para el y su familia

  • nesty dijo:

    Brillante articulo, mis respetos para el autor y el entrevistado, Rolando Garbey es un gigante del boxeo, fue uno de los primeros en ganar medalla olímpica cuando esa era un lujo para nosotros, el fue uno de los que abrió el camino, los formó Alcides y su tropa, orgullosos debemos estar de ellos

  • yunieski dijo:

    Muchas felicidades para Garbey, uno de los púgiles preferido de mi padre, le agradezco a cubadebate y al periodista Daniel Martínez por tan formidable escrito, a mi papá le hubiera encantado, agradecido de nuevo

  • malayo dijo:

    Rolando Garbey un hombre de un boxeo completo, no sabía que pasaba con el, ojalá lo aprovechemos más esa generación tiene mucho que aportar a nuestro espectacular boxeo, los triunfos de hoy son gracias a ellos

  • claudio dijo:

    señores, cuantos buenos boxeadores hemos dado en este país, nacimos para eso, ese deporte debemos apoyarlo siempre, y reconocer a la glorias, de Garbey yo creo que se acordaban pocos, aplausos para usted campeón, Cuba le quiere

  • guerreron dijo:

    Garbey fue de las primeras cosechas de Alcides Sagarra, ganador nato, bueno en las tres distancias, un gran boxeador, al fin sabemos de el , mis respetos para ese hombre y su familia gracias a Cubadebate por tan buen trabajo

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