Imprimir
Inicio »Especiales, Política  »

El Fidel que yo conocí

| 76 |

Fidel en su oficina en el año 2001. Foto: Burt Glin.

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas... pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Fidel. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

Fidel posa para el fotógrafo. Foto: Pablo Caballero/Fidel Soldado de las Ideas.

Fidel conversa con una niña campesina en la Comandancia General de la Sierra Maestra en 1958. Foto: Instituto de Historia/Fidel Soldado de las Ideas

Fidel visita a Mayarí, Holguín para hablar con delegados al Festival de la Juventud y los Estudiantes en 1965. Foto: Instituto de Historia/Fidel Soldado de las Ideas.

Fidel con su perro en 1965. Foto: Lee Lockwood/Fidel Soldado de las Ideas.

La estrella. Foto: Roberto Chile.

Fidel en la Sierra Maestra luego del triunfo de la Revolución. Foto: Alberto Korda.

Fidel era un amante del deporte. Foto: Lee Locwood.

CUBA. Havana. 2001. Fidel CASTRO in his office during a visit with photographer Burt GLINN.

Fidel en su despacho: Foto: Burt Gleen.

Fidel y Raúl. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Fidel conversa con campesinos. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Fidel pronuncia un discurso. Foto: Lee Locwood.

Efusión compartida. Foto: Perfecto Romero.

Pensamiento. Foto: Roberto Chile.

Foto: Roberto Salas.

Se han publicado 76 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Taran dijo:

    Es un articulo genial, no me canso de leerlo, felicidades.

  • Niurka dijo:

    Gracias por haber existido y amado tanto a su patria, por haber logrado desarrollar este pequeño país. Ser David ante Goliat, algo que todavía no perdonan, pero que son muchos más los que lo reconocen. La verdad siempre triunfa, soy del grupo de los agradecidos

  • Rafael Acuña dijo:

    La mejor caracterización de Fidel , sin duda la hizo su entrañable amigo el Gabo. Por eso cuando el camino a recorrer , parezca difícil, habrá que recurrir a Fidel. Gracias Fidel.

  • Alf dijo:

    Una de las cosas que más hizo grande a Fidel además de su obra, fue lo cercano que estuvo al pueblo, visitaba cada cooperativa, cada granja y hasta se sentaba en el comedor obrero a almorzar en una bandeja de aluminio lo que hubiera y se sentaba al lado de la cocinera a disfrutar y a elogiar la comida que ella elaboraba, estas imágenes las acabo de ver en el televisor. Fidel vino del pueblo y regresó al pueblo, ahora vive en los corazones del pueblo.

  • Rafa dijo:

    El hombre de genio y previsión total. Su constante cercanía al pueblo, sus transparentes y explicativas comparecencias eran agradecidas por el pueblo. Su accionar es la guía para todo líder de la revolución.

  • Elena Roblejo Reyes dijo:

    Fidel es el más grande estadista de la historia moderna, es el ejemplo mayor para la humanidad, los cubanos debemos estar orgullosos de él, los agradecidos seguimos luchando porque se cumpla a cabalidad su concepto de Revolución, cuando lo logremos nos desarrollaremos como soñamos. Feliz cumpleaños Comandante

  • Adela dijo:

    Fidel fue un hombre excepcional, un hombre que le dedicó toda su vida a perfeccionar y mejorar la vida de su pueblo. Un paradigma un hombre que iba al futuro y regresaba con más fuerzas de luchar y seguir adelante. Realmente maravilloso y siempre está ahí para guiarnos por el camino correcto ese es Fidel.

  • Victoria Denis lara dijo:

    Casi termina este día y estoy felíz porque ha sido magnífico el Homenaje a Fidel, independientemente de la Situación Pandémica. García Marques lo describe muy bien.Felicidades Comandante.Patria o Muerte Venceremos

  • Alexis dijo:

    Excelente articulo. A mí particularmente me llena de mucho oxígeno leer lo que dice Gabriel Garcia Márquez de esa figura inmortal que es FIDEL. En todo momento recuerdo sus enseñanzas, su gran ejemplo, su proverbial sabiduría, su gran coraje, capacidad y nivel de comunicacion. He pensado mucho en lo que hubiera hecho en esta etapa tan triste que estamos viviendo con la pandemia. Somos fieles a su pensamiento en todos los sentidos, esencialmente como ser humano con una gran sensibilidad ante los problemas del pueblo. Viva por siempre de todo corazón

  • Ani dijo:

    Bellas fotografías.Gracias por tu legado Fidel.

  • Laly dijo:

    Hace aproximadamente 33 años lei un articulo del Gabo titulado El poder de la palabra, si mal no recuerdo en la revista Cuba Internacional, donde tambien describe con excelente maestría a nuestro querido e inolvidable Fidel. Hemos tenido la dicha, como cubanos, de haberlo tenido como lider. Gracias Fidel. Luz para tu espiritu. Te necesitamos

  • Claudio Vigoa dijo:

    Es,la mejor interpretacion de la,personalidad y genio de Fidel que se hizo.
    el Gabo asemas de gran amigo de Fidel demostro una vez mas ser un brillante y perpicaz escritor y periodista,de cronicas
    Claudio Vigoa

  • Pedro Pablo dijo:

    Privilegio de los cubanos haber tenido a Fidel y a otros grandes hombres que forman y formarán parte ineludible de la historia mundial.
    Gracias Gabo por ese escrito.

  • Luis dijo:

    Mi eterno cariño y respeto para nuestro comandante en jefe, un padre para todos los cubanos

Se han publicado 76 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Colombiano, Premio Nobel de Literatura. Autor de Cien años de soledad y otros títulos imprescindibles en la literatura mundial.

Vea también