“Tú luchas, pero te deprimes cuando alguien muere”

En el cubículo dos de la sala H, Caridad está llorando. Los médicos y enfermeras chequean el stock de medicamentos, mientras un llanto súbito le surca la voz a Caridad La Rosa Rodríguez apenas menciona al personal de salud que la ha atendido desde su ingreso en el hospital con diagnóstico positivo a la COVID-19.
“Maravillosos”, “estoy agradecida”, “uno se siente mal, y cuando te atienden bien… imagínate”, dice y se le vuelve a escapar un sollozo delante de un desconocido que puede ser su nieto. Estoy sentado en el sillón del acompañante. Antes de que la pandemia viniera a desbalancearnos la vida, en este asiento hubiera estado la hija o el esposo. Pero ya no es antes, y uno –mientras la escucha hablar con amabilidad de abuela– solo puede aspirar a que ella sienta compañía, más si una pandemia de mierda ha llegado para exacerbar la soledad de mucha gente.
No la conozco, pero quiero creer que Caridad es demasiado fuerte y guerrera, como para que un virus cobarde venga a jugarle en contra. Sí que es brava Caridad, y la medicina casi me da la razón cuando la placa que cuelga de la ventana muestra mejoría en sus pulmones y ella asegura que la dexametasona la hace sentir mejor y la falta de aire ha desaparecido.
–¿Qué edad me dijo que tiene? ¿67?
–65, 65 –rectifica lanzando la vista sobre mi celular a ver si anoté bien la cifra.

En la sala H del hospital de Cárdenas fueron instalados recientemente varios paneles de oxígeno centralizado. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.
Mientras esto sucede en la sala H del hospital territorial de Cárdenas, en la terapia intensiva Marlén prepara midazolam para sedar a una paciente en estado crítico. “Hoy la sala está en calma, pero puede complicarse en cualquier momento”, comenta la enfermera.
“Ahora el paciente está bien, pero de pronto te puede hacer un shock anafiláctico, un shock séptico o caer en una parada respiratoria, o hacer un edema agudo del pulmón con una emergencia hipertensiva”.
Marlén Bolaños Acosta tiene 51 años, de los cuales ha dedicado 31 a la enfermería. Cualquiera pudiera decir que es una veterana en estas lides, y es cierto, pero la pandemia ha pretendido burlarse hasta de la mismísima ciencia; ha puesto a prueba al mundo entero, a cada uno de nosotros. A Marlén, como a tantos, no la ha vencido. Por eso ella está aquí. Una y otra vez está aquí. Se ha quedado sin viernes y lo poco que dormirá esta noche lo hará fuera de casa, en algún rincón de la zona roja.

Marlén Bolaños en la terapia intensiva del hospital de Cárdenas, donde se atienden pacientes con COVID-19 en estado crítico. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.
La terapia intensiva es como una cápsula dentro del hospital. No se siente el ruido del exterior ni se sabe qué sucede más allá de estas paredes. Nadie conoce si llueve, si afuera hace calor o frío, si cambió la estación del año o si la sirena de una ambulancia llegó chillando a la Emergencia. Una terapia es hermética y fría. El manido “olor a hospital” se pierde.
Parece que afuera el mundo se detiene, mientras aquí adentro seis pacientes críticos, con pronósticos reservados para la vida, batallan constantemente para no morir. Algunos luchan, a la vez, contra la COVID-19 y contra infartos cerebrales, bronconeumonías… Hay cinco ventilados y uno con oxígeno suplementario. Batallan los pacientes y, con ellos, las cuatro enfermeras y los dos médicos de guardia. Marlén vuelve a ajustarse los guantes.
Odalys Carrillo, enfermera del team médico, toma el teléfono de la sala para puntualizar el nombre y los apellidos del paciente de la cama 1. Alcanzo a escucharla: “Comuníqueme con el familiar. Dile que no se asuste, que no es para nada malo”.
Una llamada fuera de la hora del parte, una llamada desde la terapia intensiva nadie quisiera atenderla nunca. Odalys tampoco quisiera dar malas noticias, pero a veces no hay remedio. Solo ella sabe en cuántas ocasiones un familiar se ha roto del otro lado de la línea. Solo ella sabe las veces que ha tenido que contenerse para no romperse a sí misma. Y seguir, aun cuando la profesión la obligue a ver tantas almas marchitarse.

La enfermera Marlén Bolaños me explica cómo es el funcionamiento de la terapia intensiva. Foto: Alexei McIntosh.
Hace unos minutos Marlén me confesó, con un gesto de emoción que uno logra descifrarle en la voz:
“Me duele mucho cuando pierdo a un paciente por complicaciones porque es como si estuviera perdiendo a alguien cercano. ¿Tú me entiendes? Aquí hay que tener mucho amor, mucho sentimiento e ímpetu. Son cosas que tú luchas y luchas, pero te deprimes cuando alguien muere. Hay días en que llegas, cancaneas, pero dices: ‘No, hay que seguir pa’lante’, porque en este servicio hay que ponerse fuerte para trabajar. Si los sentimientos te vencen todo sale mal.
“Nos deprimió mucho un paciente que tuvimos en la cama 3, de 36 años. Había entrado muy descompensado. Un día se me queda mirando. ‘Seño, yo creo que me voy a morir’. ‘Papo, no, esa palabra no se dice aquí’. Aquel niño cayó en parada respiratoria dos veces y lo sacamos. Leo, el médico que estaba ese día, nos dijo: ‘¡Lo logramos, lo logramos!’. El paciente se recuperó, conversó, sonrió y con la misma volvió a caer en otra parada de la que no pudimos sacarlo. Para perder a alguien joven, una como enfermera nunca está preparada. ¿Tú me entiendes?”.

Hace pocas horas lo entubaron con una bronconeumonía. Desde entonces, el equipamiento médico a la izquierda de su cama no ha dejado de sonar. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.
Odalys da las gracias y cuelga. Marlén, que la escuchó, solo atina a decir: “Es un niño, 28 añitos, tiene un corazón de león”. Hace pocas horas lo entubaron con una bronconeumonía. Desde entonces, el equipamiento médico a la izquierda de su cama no ha dejado de sonar. “El ventilador mecánico está pitando porque él está faja’o luchando contra el equipo. El dispositivo es el que tiene que comandarlo a él, pero es el paciente quien quiere comandar al ventilador, y por eso tienes que sedarlo”, añade Marlén.
En la cama 6, la primera a la izquierda de la sala, toma la presión arterial a una señora que ingresó en la madrugada del viernes. Revisa la dosificación de la furosemida que contiene la jeringuilla perfusora y mide los parámetros del ventilador mecánico.
Es la jefa del team médico. Me explica cómo funciona el panel de oxígeno instalado tras el cabezal de cada cama. Dice que “no tenían incorporadas las aspiradoras”, que “gracias a Dios hoy las montaron” y que “mira, tengo que limpiar aquella de allí”.

La enfermera Marlén Bolaños Acosta. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.
El ingeniero en Electromedicina, Juan Pablo Ramos Castillo, señala que en todo el hospital hay instalados alrededor de 36 paneles, y eso se traduce en que la institución cuenta con distribución de oxígeno centralizado en más del 80% de sus áreas de ingreso. No significa, en cambio, que aún lleguen pacientes con falta de aire y demore en aparecer un botellón, como le sucedió a la sobrina de mi padrastro, y terminó en terapia con una neumotórax, aunque negativa al test de antígeno.
Quizás la atendió Marlén, aunque eso será difícil saberlo, más si la enfermera lleva una escafandra blanca, y mascarilla, y careta, y gorro, y guantes. Más si las únicas partes visibles de su cuerpo son los ojos y la frente.
Mañana no podré reconocerla. El rostro en esta lucha se pierde muchas veces. Y eso jode. Solo sé que cuando pasen 24 horas, Marlén Bolaños Acosta se desprenderá de la escafandra, y el gorro, y los guantes; recorrerá en guagua los 23 kilómetros que separan a Cárdenas del poblado de Máximo Gómez, donde vive; y descansará tres días para luego volver a la terapia intensiva. Eso sí: no podrá abrazar a sus dos hijos.
Ojalá cuando regrese –quiero pensar que sí– los pacientes que atendió este viernes hayan despertado. Ojalá. Por lo pronto, alivia saber que hay muchos como ella. Porque aunque los casos han disminuido en Matanzas, la lucha aquí sigue dura. O si no, pregúntenselo a Marlén, la jefa del team.
“Es así. A luchar”, me dice para despedirse y vuelve a lo suyo. Afuera ha comenzado a llover.

En la terapia intensiva del hospital, el equipo médico lucha para salvarles la vida a seis pacientes en estado crítico. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.
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Reconocimientos para Marlon Bolaños.
Admiramos tu trabajo. Eres maravillosa.
Gracias por todo lo que haces.
Impresionantes cada una de las historias que se viven por estos días en nuestros hospitales. Gracias a esos médicos, enfermeros y todo el personal que trabaja incansablemente en esta lucha por la vida. Muchas gracias
Esos si son héroes. Todo el respeto y la honra para ellos es poca. Que Dios bendiga a nuestros medicos y enfermeras.
Me parte el alma esas pérdidas que no estaban en momentos para abandonar la tierra, personas con una vida por delante , familias esperando por el regreso de sus familias .
Médico cubanos luchando contra todo tipo de ostsculo para vencer la muerte y la muerte les gana en muchas ovaciones la pelea .
Di s ayudanos !!!
Shalom.
Quien dude de la entrega, sensibilidad, humanidad y entrega de la mayoría de estos patriotas, los invito a estar solo una hora en un lugar como ese y aprenderan a valorar el trabajo de esos héroes que luchan como lo hicieron Martí y otros en su momento historico. Mis respeto para ellos y condolencias a los familiares fe los fallecidos
Concuerdo totalmente con usted y digo que solo el que conoce de esa labor tan importante, sabe el sacrificio que tienen que hacer separados de sus casas, de sus seres queridos, para darle el frente a tan grandiosa tarea que les ha tocado de cerca, Que Dios los Proteja, MUCHAS GRACIAS POR EXISTIR.
Es una historia muy triste, la de la Seno Marlen,pero muy conmovedora, hojala todos la leyeran, para que vieran nuestros personal de salud como son los verdaderos Héroes de esta Cuba. Que Dios me los Bendiga a todos.
Muy duro lo q se está viviendo, gracias al personal de salud x tanto amor y tanta entrega
Excelente artículo Andy, deberían enviárselo al viejito Biden, para ver si interioriza las estupideses que está hablando de nuestro sistema de salud, de la batalla dia a dia , minuto a minuto, por la vida, deberian leerlo tambien los papagallos de aqui y de alla, mas, los de aquí, que tanto se atracan de m.... y hablando de invasiones humanitarias e incluso militares,,Viene al dedillo en estos momentos la mistica letra del tema EL NECIO de nuestro Silvio , FELICIDADES A NUESTROS VALIENTES DEL SISTEMA DE SALUD, la familia siempre reconoce , como parte de nuestro pueblo tambien, esos esfuerzos que se realizan por salvar la vida de nuestros coterraneos, ¿Quien sabe , si en esas salas tambien, estè, o hallan estado, algunos de esos que tiraron piedras e hicieron actos vandálicos¿ Como pensarían a partir de ahora¿ La respuesta se las dejo a ellos y a sus familiares.
VIVA CUBA.
Conmovedor artículo. Tan bien hecho que uno siente que tbn está recorriendo la sala de terapia intensiva. Me inclino ante sus protagonistas, médicos y enfermeras. Esa es cuba.
Gracias, periodista. Y a las tantas Marlén que están "luchando" en nuestros hospitales. Gracias!!!
Es duro, esta situacion de pandemia es dificil, y mas para este personal de salud que esta en primera linea.
Muy triste todas estas cosas, mis mas profundas condolencias a todas aquellas personas que han perdido un familiar o amigo con esta terrible enfermedad. Hay que tomar conciencia y cumplir con todas las regulaciones sanitarias.
Solo puedo decir que este ariículo ha hecho que salgan mis lagrimas sin poder evitarlo. Mis más sinceros agradecimientos a esos miles de médicos y enfermeras que se han entregado por completo a esta lucha.
Casi no puedo ni escribir de la emoción y muchas lágrimas salen de mis ojos, esos médicos son unos guerreros, valientes y dedicados a su profesión. Me imagino lo que pueden sentir cuando pierden un paciente, pienso que no deban darle muchas vueltas porque si se ponen a anlizar que tienen familia y en como van a reaccionar se les dificulte su respuesta en el trabajo. Es muy duro pero son muy profesionales. Y nos complace mucho mas al escuchar estas historias que tienen un buen corazón y tratan con mucho amor a los seres que tienen bajo su responsabilidad. Si pudieran leer estas historias los que sin capacidad de analisis ni conocimiento de la historia apoyan el bloqueo, para que sepan de verdad lo que son leones y leonas defendiendo la vida a veces con muy pocos recursos. Verían que la educación que aqui reciben es de mucha mas calidad que en cualquier parte del mundo porque a parte de que saben mucho de su área de especialidad son más humanos y solidarios. VIVA CUBA!!!
Muchas gracias, Olguita. De nuestros médicos y enfermeras habrá que hablar siempre. El esfuerzo es inmenso. El amor que muchos le ponen a su trabajo también. Abrazos.
Felicidades al personal de salud y a todas las personas que han puesto su granito de arena en la lucha contra la pandemia.
Triste crónica.Dios bendiga a todos los médicos y enfermeros que como Marlen se arriesgan día a día por nuestro pueblo.#CubaSalva
Desgarrador. Cuánta valentía, coraje y entrega en este personal.
Y todavía quieren vendernos a esa chusma que tira piedras a un hospital o que busca desestabilizar la tranquilidad ciudadana en el país.
Hay que enviar un mensaje, no habrá compasión con los que quieran perturbar la tranquilidad de las Marlen.
Es una lucha diaria contra la muerte por la vida, en medio de un brutal bloqueo económico y financiero que no tiene similar en la historia mundial. Cuba Salva. Cuantos familiares, amigos y compañeros de trabajo hemos perdido en esta pandemia que vive el mundo y más nuestra patria bloqueada en todos los órdenes. Digo como dijo Fidel. El pueblo cubano Vencerá.
No puede terminar de leer, está claro los médicos están en medio de la Guerra sin tiempo para sentir, viviendo cada Segundo de batalla de sus pacientes. A pasado mucho tiempo, las fuerzas seguro no son las mismas. Todos los de afuera, los que salimos a la calle, los que vamos a nuestros trabajos, los que al menos en un momento del día podemos compartir con nuestras familias, todos deberíamos un minuto en el día pensar en cada uno de los médicos que hoy no tienen vida o mejor que han puesto sus vidas al servicio de salvar nuestras vidas y que seguro tienen familias padres, hijos, hermanos. Ellos son los verdaderos héroes, en estos tiempos que tanto se dice en las redes sociales, que tanto se pierde el tiempo escribiendo cosas que al final no solucionan nada, en estos tiempos debería tomarse conciencia de estos seres HUMANOS los médicos que cada dial luchan por la vida. Gracias a todos los médicos del mundo sin ustedes la tierra estaría aún más perdida.
Lindo testimonio. Ejemplo de compromiso y entrega, de humanismo y sacrificio.Ejemplo de cubanía!!!!!
Gracias a todos los q se mantienen firme y a pie de guerra en esta batalla por la covid.
Gracias miles!!
wuao que emocionante historia,se me hace un nudo en la garganta leyendo estas anecdotas,,Realmente es muy triste cuando tienes a algun familiar allegado en una situacion critica y cada ves quie suena el telefono es inevitable pensar algo malo.Tuve la desdicha de vivir algo asi ,lo cual me derrumbo,,Los exorto a que se cuiden ahún más ,,no es suficiente con las medidas que tomemos ,tenemos que ser mas exigentes con las medidas sanitarias que podamos tomar,,,Saludos.
Muchas gracias, Yanet. Le mando un abrazo.
Dios bendiga y guarde a todos los trabajadores de la salud, mis respetos a Marlen, su equipo y a todos los que como ella luchan pos salvar vidas.
admiramos y reconocemos la labor de esta gran enfermera y todo el cuerpo medico que le acompana, pero que duro es ver que hay personas en la calle que no se cuidan, en casa con ingreso domiciliario y no se protegen ni protegen a sus familias cuando les ha dado positivo el test antigeno y se niegan a realizarce el pcr. eso ha sucedido y existe poca pesquiza en las zonas residenciales cuando los medicos y todo el personal de la salud batallan con vidas humanas en los hospitales y centros de salud.
POR FAVOR hace falta que supervisen las consultorios medicos y zonas residenciales sobre todo el municipio Diez de octubre, en el Reparto Sevillano, estos casos han existido ahi.
Cuando va mejorar en nuestro país el tema de las Medicinas, en la Playa Santa Lucia en la provincia de Camaguey posiblemente el polo turistico de mas habitantes luego de Varadero
es un calvario tener las medicinas cada mes y hablo de las controladas de las del tarjeton
las colas son desde el dia anterior, de 900 blister de enalapril que deberían entrar solo entraron cien en un medicamento básico para la salud de las personas es un desabastecimiento total, Yo me pregunto hasta cuando sera esta situación en Cuba.
SIMPLEMENTE MAGNÍFICO E IMPACTANTE EL ARTÍCULO. MUCHAS GRACIAS A TODO EL PERSONAL DE SALUD QUE TIENE ESA ACTITUD DE LA ENFERMERA MARLÉN.
Sólo puedo decir que hay lugares en los que está peor la situación, por experiencia propia lo digo y aún hay pandemia para rato.
Duro, pero muy duro, pero muy humano y hermoso. Gracias.
Los galenos cubanos y el personal de servicio de la salud encargados de este incesante luchar contra la covid deberían de ser titulados en forma oficial como héroes de la república de cuba.Y en todo momento el fallecimiento de un paciente nos conmueve y lo sentimos como si fuera familiar nuestro.
Que sirvan estas historias para conocer a fondo del sacrificio del personal de salud,pero más aún para sensibilizar a todo el inconsciente que todavía,hoy...osa incumplir con protocolos ,normas y medidas establecidas para evitar y combatir esta pandemia,...LA MUERTE "ANTICIPADA"es ¡¡¡COSA SERIA!!!HAGAMOS CONCIENCIA "SERIA",DE UNA VEZ!
Andy Jorge: Te felicito por esta inmersión tan humana en una sala de terapia intensiva, con todo su dramatismo y las fórmulas elocutivas que el buen periodismo tiene para contar una historia: Descripción, narración y diálogo. Has escrito una joyita. Orgulloso de tí, que estás ahí en la Zona Roja para contar y conmovernos. Un abrazo.
Gracias, Pepe. Siempre es reconfortante leerte. Te abrazo grande y te admiro mucho más. Orgulloso yo de ti, por el Periodismo siempre encima. Seguimos en la pelea.