Imprimir
Inicio »Especiales, Salud  »

“Tú luchas, pero te deprimes cuando alguien muere”

| 91 |

En el cubículo dos de la sala H, Caridad está llorando. Los médicos y enfermeras chequean el stock de medicamentos, mientras un llanto súbito le surca la voz a Caridad La Rosa Rodríguez apenas menciona al personal de salud que la ha atendido desde su ingreso en el hospital con diagnóstico positivo a la COVID-19.

“Maravillosos”, estoy agradecida”, “uno se siente mal, y cuando te atienden bien… imagínate”, dice y se le vuelve a escapar un sollozo delante de un desconocido que puede ser su nieto. Estoy sentado en el sillón del acompañante. Antes de que la pandemia viniera a desbalancearnos la vida, en este asiento hubiera estado la hija o el esposo. Pero ya no es antes, y uno –mientras la escucha hablar con amabilidad de abuela– solo puede aspirar a que ella sienta compañía, más si una pandemia de mierda ha llegado para exacerbar la soledad de mucha gente.

No la conozco, pero quiero creer que Caridad es demasiado fuerte y guerrera, como para que un virus cobarde venga a jugarle en contra. Sí que es brava Caridad, y la medicina casi me da la razón cuando la placa que cuelga de la ventana muestra mejoría en sus pulmones y ella asegura que la dexametasona la hace sentir mejor y la falta de aire ha desaparecido.

–¿Qué edad me dijo que tiene? ¿67?

–65, 65 –rectifica lanzando la vista sobre mi celular a ver si anoté bien la cifra.

En la sala H del hospital de Cárdenas fueron instalados recientemente varios paneles de oxígeno centralizado. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.

Mientras esto sucede en la sala H del hospital territorial de Cárdenas, en la terapia intensiva Marlén prepara midazolam para sedar a una paciente en estado crítico. “Hoy la sala está en calma, pero puede complicarse en cualquier momento”, comenta la enfermera.

“Ahora el paciente está bien, pero de pronto te puede hacer un shock anafiláctico, un shock séptico o caer en una parada respiratoria, o hacer un edema agudo del pulmón con una emergencia hipertensiva”.

Marlén Bolaños Acosta tiene 51 años, de los cuales ha dedicado 31 a la enfermería. Cualquiera pudiera decir que es una veterana en estas lides, y es cierto, pero la pandemia ha pretendido burlarse hasta de la mismísima ciencia; ha puesto a prueba al mundo entero, a cada uno de nosotros. A Marlén, como a tantos, no la ha vencido. Por eso ella está aquí. Una y otra vez está aquí. Se ha quedado sin viernes y lo poco que dormirá esta noche lo hará fuera de casa, en algún rincón de la zona roja.

Marlén Bolaños en la terapia intensiva del hospital de Cárdenas, donde se atienden pacientes con COVID-19 en estado crítico. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.

La terapia intensiva es como una cápsula dentro del hospital. No se siente el ruido del exterior ni se sabe qué sucede más allá de estas paredes. Nadie conoce si llueve, si afuera hace calor o frío, si cambió la estación del año o si la sirena de una ambulancia llegó chillando a la Emergencia. Una terapia es hermética y fría. El manido “olor a hospital” se pierde.

Parece que afuera el mundo se detiene, mientras aquí adentro seis pacientes críticos, con pronósticos reservados para la vida, batallan constantemente para no morir. Algunos luchan, a la vez, contra la COVID-19 y contra infartos cerebrales, bronconeumonías… Hay cinco ventilados y uno con oxígeno suplementario. Batallan los pacientes y, con ellos, las cuatro enfermeras y los dos médicos de guardia. Marlén vuelve a ajustarse los guantes.

Odalys Carrillo, enfermera del team médico, toma el teléfono de la sala para puntualizar el nombre y los apellidos del paciente de la cama 1. Alcanzo a escucharla: “Comuníqueme con el familiar. Dile que no se asuste, que no es para nada malo”.

Una llamada fuera de la hora del parte, una llamada desde la terapia intensiva nadie quisiera atenderla nunca. Odalys tampoco quisiera dar malas noticias, pero a veces no hay remedio. Solo ella sabe en cuántas ocasiones un familiar se ha roto del otro lado de la línea. Solo ella sabe las veces que ha tenido que contenerse para no romperse a sí misma. Y seguir, aun cuando la profesión la obligue a ver tantas almas marchitarse.

La enfermera Marlén Bolaños me explica cómo es el funcionamiento de la terapia intensiva. Foto: Alexei McIntosh.

Hace unos minutos Marlén me confesó, con un gesto de emoción que uno logra descifrarle en la voz:

“Me duele mucho cuando pierdo a un paciente por complicaciones porque es como si estuviera perdiendo a alguien cercano. ¿Tú me entiendes? Aquí hay que tener mucho amor, mucho sentimiento e ímpetu. Son cosas que tú luchas y luchas, pero te deprimes cuando alguien muere. Hay días en que llegas, cancaneas, pero dices: ‘No, hay que seguir pa’lante’, porque en este servicio hay que ponerse fuerte para trabajar. Si los sentimientos te vencen todo sale mal.

“Nos deprimió mucho un paciente que tuvimos en la cama 3, de 36 años. Había entrado muy descompensado. Un día se me queda mirando. ‘Seño, yo creo que me voy a morir’. ‘Papo, no, esa palabra no se dice aquí’. Aquel niño cayó en parada respiratoria dos veces y lo sacamos. Leo, el médico que estaba ese día, nos dijo: ‘¡Lo logramos, lo logramos!’. El paciente se recuperó, conversó, sonrió y con la misma volvió a caer en otra parada de la que no pudimos sacarlo. Para perder a alguien joven, una como enfermera nunca está preparada. ¿Tú me entiendes?”.

Hace pocas horas lo entubaron con una bronconeumonía. Desde entonces, el equipamiento médico a la izquierda de su cama no ha dejado de sonar. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.

Odalys da las gracias y cuelga. Marlén, que la escuchó, solo atina a decir: “Es un niño, 28 añitos, tiene un corazón de león”. Hace pocas horas lo entubaron con una bronconeumonía. Desde entonces, el equipamiento médico a la izquierda de su cama no ha dejado de sonar. “El ventilador mecánico está pitando porque él está faja’o luchando contra el equipo. El dispositivo es el que tiene que comandarlo a él, pero es el paciente quien quiere comandar al ventilador, y por eso tienes que sedarlo”, añade Marlén.

En la cama 6, la primera a la izquierda de la sala, toma la presión arterial a una señora que ingresó en la madrugada del viernes. Revisa la dosificación de la furosemida que contiene la jeringuilla perfusora y mide los parámetros del ventilador mecánico.

Es la jefa del team médico. Me explica cómo funciona el panel de oxígeno instalado tras el cabezal de cada cama. Dice que “no tenían incorporadas las aspiradoras”, que “gracias a Dios hoy las montaron” y que “mira, tengo que limpiar aquella de allí”.

La enfermera Marlén Bolaños Acosta. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.

El ingeniero en Electromedicina, Juan Pablo Ramos Castillo, señala que en todo el hospital hay instalados alrededor de 36 paneles, y eso se traduce en que la institución cuenta con distribución de oxígeno centralizado en más del 80% de sus áreas de ingreso. No significa, en cambio, que aún lleguen pacientes con falta de aire y demore en aparecer un botellón, como le sucedió a la sobrina de mi padrastro, y terminó en terapia con una neumotórax, aunque negativa al test de antígeno.

Quizás la atendió Marlén, aunque eso será difícil saberlo, más si la enfermera lleva una escafandra blanca, y mascarilla, y careta, y gorro, y guantes. Más si las únicas partes visibles de su cuerpo son los ojos y la frente.

Mañana no podré reconocerla. El rostro en esta lucha se pierde muchas veces. Y eso jode. Solo sé que cuando pasen 24 horas, Marlén Bolaños Acosta se desprenderá de la escafandra, y el gorro, y los guantes; recorrerá en guagua los 23 kilómetros que separan a Cárdenas del poblado de Máximo Gómez, donde vive; y descansará tres días para luego volver a la terapia intensiva. Eso sí: no podrá abrazar a sus dos hijos.

Ojalá cuando regrese –quiero pensar que sí– los pacientes que atendió este viernes hayan despertado. Ojalá. Por lo pronto, alivia saber que hay muchos como ella. Porque aunque los casos han disminuido en Matanzas, la lucha aquí sigue dura. O si no, pregúntenselo a Marlén, la jefa del team.

“Es así. A luchar”, me dice para despedirse y vuelve a lo suyo. Afuera ha comenzado a llover.

En la terapia intensiva del hospital, el equipo médico lucha para salvarles la vida a seis pacientes en estado crítico. Foto: Andy Jorge Blanco/ Cubadebate.

Se han publicado 91 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Arrieta dijo:

    Dios bendiga a todo el personal de Salud ,a todos y a las personas que son capaces de hacer este tipo de reportaje en cual sabemos el sentimiento de esas personas que trabajan en terapia ,Gracias

  • Elizabeth dijo:

    Gracias Andy por contarnos esta historia, que hoy lleva el nombre de la seño Marlén, pero que se viven a diario en nuestras salas de terapia para aliviar el dolor y tratar de salvar vidas. Mis parabienes y agradecimiento para el personal de salud que, a riesgo de su propia vida, luchan por la de otros.

  • Arays Vigil dijo:

    Las lagrmas corren por mis mejillas ientras leo estas lineas, cuanto amor, cuanta entrega, cuanto sacrificio y muchos no lo notan, no lo reconocen, Gracias, Gracias a Marlen y a Todos nuestros héroes que estan al pie del cañon.

  • Blindado dijo:

    La mejor pregunta que nos debemos hacer es ¿Cuánto estamos haciendo diariamente en lo individual para evitar lo más posible los contagios, por consecuencia las hospitalizaciones, y más aún los fallecidos?, más aún cuando vemos que muuuchos fallecidos son personas que ni siquiera salen a la calle, ¿Cuánto estamos haciendo para ser más consecuentes con el respeto que sentimos por el personal de la Salud y evitar que estén todo el día, minuto a minuto, bajo el estrés y la presión de salvar una vida con los pocos recursos que se cuenta?. ¿Aplaudir, Aplaudir...cada día es el respeto que ellos necesitan ahora?.

  • Alfre dijo:

    Esto es muy duro, se dieron casos al comienzo de la covid en Nueva York que una doctora se suicidó pq no pudo aguantar que se le muriera tanta gente y perdió la cabeza, se investigó y no tenía problemas mentales ni mucho menos, solo que el estres la venció. Pq ellos son los que están aí interactuando con los pacientes, viendo como mejoran y como empeoran hasta que se apagan completamente.

  • pinareña dijo:

    Gracias engeneral a todos los del sector de la salud en cuba que estan luchando contra un enemigo que no se sabe donde esta lo si sabemos es como combatirlo y ahi esta del gran pueblo de batas blanca GRACIAS A TODOS Y MUCHAS GRACIAS

  • Nancy Arzuaga Palacio dijo:

    Esta es la verdadera historia de Cuba, la lucha diaria por la vida de todos. APLAUSOS PARA TODOS ESOS MÉDICOS QUE LUCHAN PARA QUE NINGÚN CUBANO MUERA.

  • barbara valdes reyes dijo:

    Todo mi amor para todos los que se están esforzándose muchísimo en Matanzas y en todo el país para no perder ni a un solo paciente. Fuerza Cuba!!

  • idalmis dijo:

    Esta historia ha hecho que se me salten las lagrímas, es duro saber que existen muchas familias en el mundo que han perdido un familiar por causa de esta pandemia que nos ha cambiado nuestras vidas a todos; todo es muy triste, admiro al personal de salud que tanto se esfuerza para prestar el servicio, tanto médicos como enfermeros y a otros del sector que son anonimos pero estan ahi en la linea de combate, cuanto lo siento, es doloroso. Mi única hija es médico y se contagio, fue desesperante para mi y la familia. Gracias a la atención que le dieron esta en casa. Dios los bendiga a todos.

  • Dante dijo:

    Coño yo quiero agradecerle a esos héroes anonimos que di a dia dan lo mejor por salvar vidas de esta pandemia yo tuve covid no estuve mal gracias a dios lo pase sin cimplicaciones pero lo que si vi en ese centro que estuve la formadora de manzanillo primero islado y los camilitos de ahi mismo con covid fue el sacrificio de los medicos y enfermeras. Terminan echo postas como dice el cubano. cansados pero nunca vi una mala respuesta ni el mas minimo gesto d desantencion y no son robots son seres humanos con una pila de problemas que van a trabajar así mismo y al final de la noche ya ni las piernas se sienten del camina y camina todo el dia con ese traje sudados realmente es puro sacrificio.
    hay quien no los entienden incluso la cojen con ellos por la irresponsabilidad de otros.
    pero ellos siguen ahi con una paciencia infinita con sus problemas su cansancio sube y baja escaleras realmente deben tener piernas desechables que se las cambian y se ponen otras.
    y se que es su trabajo pero lo marvilloso es que siempre esconden el desánimo y muestrn su mejor cara cuando los llamas. algunos hasta te hacen reir como unamuchcha en la formadora que siempre esta diciendo cosas locas que te hacen olvidar por un momento lo dificil que se pasa en un lugar como esos.
    yo nunca pude ver el rostro de ninguno seguro que lgun dia me los tomo y no logre identificalos pero eso no importa mucho. tan solo quiero lo mejor para ellos que cuando esto acabe porque debe acabar algun dia, sientan que a pesar de todo estamos muy agradecidos de ellos. seguro alguien ya estara pensando en un libro o serie o filme no se basado en hechos reales que recoja esta etapa y la dedicatoria sin dudas para todas esas personas de bats blancas azules verdes y rostro tapado que di a dia han dado hasta la vida por salvarnos.

  • Osmagly Herrera dijo:

    Ay Dios cuanto dolor por estos días en mi Guantánamo, también alguna que otra indolencia.
    Alegra mucho saber que existe Marlen y muchas más como ellas. Felicitaciones a ella por realizar su trabajo con tanto amor y felicitaciones al autor de este trabajo periodistico.

  • Javier dijo:

    El personal médico cubano merece reconocimiento. La realidad a veces es muy dura. Con todo el sacrificio que se hace para salvar vidas y unos delicuentes tirando piedras a hospitales y policlínicos para alterar la paz del pueblo, todo por unos dólares que les mandan de Estados Unidos.

  • Rafael dijo:

    Ya no se escucha tanto, como al inicio de la pandemia, pero a todos esos héroes anónimos, que dan el pecho y el amor todos los días:

  • Cesyero dijo:

    Hay que tener un corazón tremendo para luchar cada día ante tanta tristeza. Gracias a Marlen y a todos los trabajadores de la salud que trabajan de manera anónima pero con mucha responsabilidad cada día. Excelente reportaje que a más de uno como a mí ha sacado lágrimas.

  • gzv dijo:

    Soy de Cárdenas y no conozco a la enfermera Marlen, pero un colega de su pueblo si la conoce y me comento al leerle este precioso articulo, que ella es un excelente profesional, cuando esta en su casa no descansa siempre esta atendiendo a todos los que la necesita. FELICIDADES PARA ELLA Y TODO EL PERSONAL DE LA SALUD QUE DIARIAMENTE SE SACRIFICAN DIA A DIA.

  • lajera dijo:

    La narración me ha llevado al lugar. Excelente crónica, conmovedora. Me quedé con deseos de seguir leyendo...

  • MaritzaCR dijo:

    muy triste por lo que estamos pasando, no es facil, fuerzas adelante

  • MPG dijo:

    ¡¡¡Emotivo artículo!!! Son muchas historias de entrega y sacrificio ( muchas aún sin contar). Pero que Marlen, como tantos, tenga que salir de una guardia, ¡¡¡ y caballero no de una guardia cualquiera!!! para fajarse con un ómnibus 23 kilómetros, es algo que no puedo entender. Y no me vengan con escaseces y bloqueos, que las unidades militares tienen guagua para trasladar a su personal comodamente. La batalla ahora la está librando salud, las FAR deberían en un gesto de altruismo dar sus medios de transporte en prestación al personal médico. Creo que no les pasará nada por una vez en la historia usar el transporte público para llegar a sus unidades.

    • Andy Jorge Blanco dijo:

      Gracias por su comentario. La guagua en la que Marlén y el personal de salud regresa a sus casas sale del hospital y es solo para ellos que salieron de trabajar en zona roja. Saludos.

      • MPG dijo:

        ¡¡¡Pues bien por ellos!!! Me alivia saberlo. Lamentablemente aún hay muchos colegas que tienen que salir de las 24 horas de guardia en ómnibus colectivos. Ojalá que en un futuro cercano lo logremos todos.

  • Mimisma dijo:

    Gracias por tanta entrega, Dios los siga bendiciendo y en sus manos siempre esté ese amor y esa ética para continuar salvando vidas y dando lo mejor de sí para enfrentar la perdida de tantos enfermos. seguiremos confiando en los médicos y la enfermería cubana.

  • mcfs dijo:

    Conmovedoras historias estas del trabajo en las salas de cuidados intensivos,ejemplar el trabajo de tdo ese personal que ahí labora,mil gracias a tdos por luchar por la salud de nuestro pueblo,les estaremos eternamente agradecidos.SOMOS CUBA.

  • Yunaicy Jorge Rodríguez dijo:

    Yo estuve en el hospital León Cuervo Rubio de Pinar del Río desde el 25 de junio hasta el día 29 en la sala G2 y puedo dar fe de la labor q realizan los médicos de nuestro país yo le estoy muy agradecido a todas aquellas personas q me atendieron al médico robe q no me cansaré de agradecerle y a las enfermeras q corrían cada vez q me daba un ataque de falta de aire y siempre estaban pendientes de cada pasiente fuero noche enteras y ellos sin pegar un ojo, y de las pantristas ni hablar aunque la comida no era de muy buena calidad pero ellas con su amor a la hora de servirlas le cambiaba el sabor en fin no me cansaré nunca de agradeccer a todo ese personal q gracias a Dios y a ellos hoy puedo contar mi historia

  • M@ry dijo:

    Ante todo quisiera agradecer infinitamente al periodista Andy Jorge Blanco por su valentía de entrar en la zona roja para darnos a conocer historias como estas que nos tocan el corazón y mueven los sentimientos, agradecer infinitamente a nuestros más grandes héroes de batas blancas que trabajan arduamente sin perder un segundo para salvar las vidas de quienes lamentablemente llegan a las salas de terapia intensiva,gracias por su intrañable labor, gracias por salvar tantas vidas, gracias y mil veces gracias por su heroico desempeño en su labor.

    • Andy Jorge Blanco dijo:

      Gracias, Mary. Es nuestro deber. Un abrazo. Y cuídese mucho.

  • Dani66 dijo:

    No sé qué palabras decir para agradecer el enorme esfuerzo que está haciendo todo el personal de salud por salvar la vida de todos los cubanos que han sido víctima del covid mis mayores respeto y admiración a todos los que de alguna forma aportan en esta lucha contra está cruel enfermedad

  • Holguinerita dijo:

    Bravoooo!!!!! para el periodista q nos ha inmerso en el mundo de los verdaderos héroes de esta pandemia. Me encanto el artículo. Andy sencillamente eres espectacular.

  • Ana Iris dijo:

    Difícil la tarea que nuestro personal médico enfrenta día tras día, ayudémosle evitando la propagación, cuídese usted
    y cuide de los suyos.

  • bcs dijo:

    Gloria eterna a todos los que de una froma u otra están en la candela día a día.

  • vivi dijo:

    Historia conmovedora y que se repite em tantos lugares de nuestra isla donde se atienden pacientes con covid. Todo mi respeto y admiracion hacia ese personal de la salud que le esta dando el frente a la epidemia, que se han mantenido trabajando en estas condiciones deade marzo del 2020, con mas riesgo que nadie de enfermarse y morir, cansados, con los problemas del esto del pueblo, pero ahi estan. Cuando los demas descansan o se resguardan ellos no pueden. Mis respetos y admiracion ! Y a Ud, Andy, le sigo desde que empezo a publicar sus articulos en este medio, los considero muy buenos, tiene Ud un toque poetico dentro de la cruda realidad. Siga asi, por favor, mis felicitaciones.

    • Andy Jorge Blanco dijo:

      Muchas gracias, Vivianne. Verdaderamente el trabajo de médicos y enfermeras, y de todo el personal de apoyo es digno de admirar, aun con todas las dificultades. Saludos.

  • Ale.H.H dijo:

    Muy duro y escalofriante, es una pesadilla, Felicitar a todo el personal de la salud, que hasta sus vidas han dado por salvar a sus compatriotas. Honor, a quien honor merece...

  • Yadiana dijo:

    Q triste escuchar y leer todo esto ,donde iremos a parar !!!!

  • Yadiana dijo:

    Solo diré algo.! Vale la pena luchar por lo que vale la pena salvar !! Gracias cuba gracias médicos por estar cada día presente .

Se han publicado 91 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Andy Jorge Blanco

Andy Jorge Blanco

Periodista de Cubadebate. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en 2020. Trabajó como redactor multimedia de Telesur (2019-2020). En twitter: @ajblancocu

Vea también