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Las fritas de Marianao

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Show en un cabaré de la playa de Marianao, 1937. Foto: La Jiribilla

La Quinta Avenida de La Habana se extiende desde el túnel que la conecta con la calle Calzada hasta el rio Santa Ana, en la localidad de Santa Fe. A partir de ahí se convierte en la Carretera Panamericana y llega a Mariel. Su trazado resulto decisivo para el fomento del reparto Miramar y también del Country Club Park, el reparto Biltmore, y el reparto Playa de Marianao, que se ubica entre Miramar y el Country. Las clases adineradas salieron paulatinamente de la parte más vieja de la capital cubana y construyeron casonas y palacetes en el Cerro y El Vedado. Más tarde, los menos convencionalistas emigrarían hacia el oeste, más allá de la boca del río Almendares. En las primera décadas del siglo XX, la propaganda insistía: “Cualquiera puede decir yo vivo en El Vedado. Pero no todos pueden decir yo vivo en el Country Club”.

En el diseño de la Quinta Avenida intervino el arquitecto norteamericano John F. Duncan, autor del monumento al presidente Grant, en Estados Unidos, junto al arquitecto cubano Leonardo Morales, graduado el la Universidad de Columbia. Por eso se dice que Miramar, con sus manzanas rectangulares de100 x 200 m, se parece tanto a Manhattan. Se erige, en su comienzo, la Fuerte de las Américas. Más allá se encuentra el reloj que es símbolo del municipio y deja escuchar, cuando funciona, un sonido similar al de las campanas del Big Ben, de Londres. A la altura de la calle 42 se halla La Copa, pieza que da nombre a la zona, donada por Carlos Miguel de Céspedes en sus días de ministro de Obras Públicas de la dictadura de Machado,

Pese a su paseo central arbolado, la Quinta Avenida no es una vía homogénea; cambia por trechos según su arquitectura y su época de construcción. Quizás el tramo menos parecido al resto es el que media entre las rotondas de las calles 112 y 120. Alli, en la acera sur, frente al famoso Coney Island Park, existía un conjunto de bares, billares  y cetros nocturnos como Panchín, Pompilio, Rumba Palace, El Niche, Choricera, Los Tres Hermanos, Pennsylvania, La Taberna de Pedro… de piso de cemento y techo de zinc y que lindaban con lo marginal, pero que eran visitados por todas las clases sociales; una de las zonas verdaderamente turísticas de La Habana. Allí estuvieron Federico García Lorca, Libertad Lamarque, Ernest Hemingway, Marlon Brando y un largo etcétera de visitantes foráneos.

Pennsylvania era el escenario habitual de la vedette Tula Montenegro, que lucía una anatomía descomunal. En alguno de aquellos tugurios estaba Teherán, que había cosechado éxitos en el Cotton Club, de Broadway, mientras que en Choricera y El Niche montaba Silvano Shueg, el célebre Chori, sus espectáculos escalofriantes con aquella música que sacaba de timbales, sartenes y botellas vacías,

Delante de esos centros nocturnos, en la propia acera se alzaba todo un tinglado de puestos de fritas. Uno al lado del otro. Lo que hizo que la zona fuera conocida como Las fritas de Marianao. Detrás, disimulados por los ficus, había un número impreciso de posadas y prostíbulos. Uno de ellos, muy famoso, a la altura de la calle 112 se llamaba La Finquita.

Ya nada de eso existe. Desaparecieron muchos de aquellos locales o se convirtieron, en los años 90, en locales de comida rápida, identificadas por una estridente pintura de comida de rojo cátchup y amarillo mostaza, mientras que el especio que ocupó El Niche es un hoy un baño público.

Más allá de lo anecdótico, algún día habrá que valorar cuánto deben el son y la rumba, y la rumba de cajón, a aquella escuela de músicos populares y a ese escenario imprescindible que para la música cubana fueron las Fritas. En las guías turística de La Habana que en la década de 1950 se elaboraban en Estados Unidos se consignaba que profesores de baile neoyorquinos acudían alas Fritas cuando querían perfeccionar los ritmos cubanos.

Alli sonaba lo más estridente, lo más arrebatado, lo que de verdad hacía gozar. A las Fritas dedicó Jorge Mañach una de sus Estampas de San Cristóbal y sirvieron de escenario a un reportaje apasionante que Lino Novás Calvo dedico a los boteros y que en buena medida parece escrito para hoy mismo. “Con un carácter impuesto por lo popular y asta populachero, la zona de la playa de Marianao se convirtió en otro foco de la vida nocturna habanera”, escribe el musicólogo Leonardo Acosta.

Por sus precarios escenarios pasaron figuras como Benny Moré, Antonio Arcaño, Arsenio Rodrìguez, Zenén Suárez, Carlos Embale, Tata Güines… y decenas de artistas no tan conocidos como Evelio Rodríguez (El trovador espirituano) la “sevillanita” Obdulia Breijo y el olvidado travesti Musmé.

Mucho contrastaban aquellos centros nocturnos de mala muerte con los clubes que abrían sus puertas al norte de la Quita Avenida, algunos de ellos muy exclusivos como el Habana Yacht Club. Pero allí estaban. No había más que cruzar la calle para insertarse en la aventura.

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Se han publicado 29 comentarios



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  • Yeyo dijo:

    Ay Ciro, se perdió la sabrosa frita y con ello todo lo demás. Vamos por un modelo nuevo que no acabamos de encontrar.

  • JT dijo:

    Don Ciro Bianchi. Como disfruto sus artículos.
    Me han permitido conocer La Habana.
    Cuídese

  • Cubano soy dijo:

    Muy buen artículo profe, muy interesante. Una lástima los errores ortográficos de la persona que lo transcribió. A usted mis respetos, muchas felicidades.

  • Juan dijo:

    Magnífica esta crónica de nuestro pasado que no sale en los libros de historia pero también es gratificante el conocerla.

  • Jesus dijo:

    Nuestra historia creció en esos tugurios. Nuestra rumba, el jazz, el Son, etc. Tiempos como esos no volverán, pero de cierto muchas cosas buenas dejaron atrás, así como no tan buenas. Pero son parte de nuestra historia.

  • Omar Gómez barquin dijo:

    En la década del 50 mi papá trabajo en un puesto de frutas, que según me contó estaba al lado del cabaret Panchin. Guardo una foto de el en ese local. Impresiona el orden y calidad de las frutas que allí vendía mi padre. Todo eso es historia. Pienso morir y no ver esa organización y pulcridad en un pequeño local. No tengo nostalgia por ello pero si sufro por el estado de mi pais, en este aspecto. Como si eso fuera tan dificil y no tiene que ver con el bloqueo

    • Víctor dijo:

      Totalmente de acuerdo con usted. Nos ha invadido la chabacaneria y el dedorden aderezado con el mal gusto y la suciedad

    • Luis dijo:

      Omar, su padre lo tenía así para vender y hacerlo correctamente y con respeto. La suciedad es la carta de presentación hoy. Los portales de centros de trabajo, servicio y viviendas, son un asco. Eso lo debe limpiar cada cual si pena de multa

  • Yunior dijo:

    Como estaño su programa de televisión gracias a ud sabemos mas de nuestra cuba

  • Rafael Emilio Cervantes Martínez dijo:

    Gracias profesor Ciro por adentrarnos en la comprensión de nuestra cultura en sus diversas fuentes nutrientes y en su inconfundible estilo ameno.

  • Alberto Garcia dijo:

    El programa de Ciro Bianchi por TV era excelente. Si se pudiera sería muy bueno retomarlo.

  • Andrés Cárdenas O´Farrill (comento desde hace años como "Andrés" a secas, pero trato de diferenciar mi opinión, por respeto a mis muchos tocayos) dijo:

    Ciertamente Ciro, no había más que cruzar la calle. Todos esos tugurios serían hoy censurados en nombre de la decencia, la anti-chabacanería y las buenas costumbres. Pero lo cierto es que en sitios como esos está la génesis de una parte importante de nuestra cultura popular, que hoy se venera.

    Creo que es importante revalorizar la importancia de esa singular subcultura y estudiar hasta que punto su eliminación tuvo que ver más con un momento histórico determinado y no necesariamente con una inconsistencia interna de la propia subcultura. Habría probablemente mucho que intercambiar al respecto. Sin embargo, en mi criterio, creo que en ese aspecto el reloj corre lamentablemente hacia atrás en lugar de hacia adelante.

  • Enrique dijo:

    Ciro Bianchi Ross, después de Eusebio Leal, es uno de los más didácticos, entretenidos y eruditos líderes que tiene la capital. Su talento, sus conocimientos y habilidad innata para trasmitirlos deben ser reconocidos a escala más oficial. Su compromiso con la historia, el presente y el futuro de la ciudad y sus habitantes es digno de los máximos elogios. Merece ser el nuevo Historiador de La Habana!

  • Julio César dijo:

    Las fritas de carne eran mis preferidas en el año 1983 en Santa Clara, lo mismo las compraba en el carro ambulante del flaco frente a la parada de la ruta 2 al arcoiris en la entrada de la Eide provincial o en la cafetería de 24 horas El crema.
    Qué fritas!
    Se perdieron en el año 1989 y no las he visto más nunca en Cuba..
    30 años sin fritas..

  • ALEJANDRO HERNÁNDEZ dijo:

    DON CIRO SIEMPRE QUE USTED SACA UN ARTÍCULO LO LEO DEBIERAN PENSAR EN VOLVER A LA TV MUCHAS PERSONAS DISFRUTAN DE SUS ARTÍCULOS SON MUY EDUCATIVOS PORQUÉ APRENDEMOS O RECORDAMOS MUCHAS COSAS QUE SE AN PERDIDO U OLVIDAMOS

    MUCHAS GRACIAS

    • Don Miguel de Cervantes y Saavedra dijo:

      El uso de la H también se ha perdido u olvidado.

      • ALEJANDRO HERNÁNDEZ dijo:

        GRACIAS POR LEER MI COMENTARIO

  • Alexander dijo:

    Excelente por Ciro , la idiosincrasia del cubano es fiesta , bares y mujeres , mi abuelo me decía que en los años 50 cuando mas jodido estaba , se tomaba unos tragos de una bebida que en Cienfuegos le decían ''Mata ratas" él jugaba billar , dicen que era muy bueno y cuando ganaba entónces hacía una buena factura para su casita que era en un llega y pon , lo sobrante era para la vitrola y alguna que otra que que sentara en su mesa.

  • Jorge dijo:

    De esa historia si fué la realidad de la época, pero mucho cuidado con las cosas a las que se les puede llamar buenas y se pueden rescatar y las Que que de VERDAD eran malas Y SON MALAS que no queremos ni quieran recordar.

  • ChinoG dijo:

    Hubo puestos de fritas hasta marzo de 1968.
    Recuerdo mi preuniversitario de becados (Raúl Cepero Bonilla) salió para la escuela al campo en el Cordón de La Habana el 14 y cuando regresamos ya los puestos de fritas eran historia.

  • Vázquez 81 dijo:

    Excelentes sus artículos profesor.

  • Ahora dijo:

    Gracias Ciro

  • Teresa dijo:

    Con un carácter impuesto por lo popular y asta populachero
    Compañero suscriptor, el asta que usted escribio, es con h, porque ese asta populachero, no es el asta de una bandera, el hasta con h, es el limite de una accion,que es como debio escribir .
    Hasta es una preposición
    Por su parte, asta (sin h) es un sustantivo que significa ‘cuerno’,
    Es también uno de los nombres que recibe el palo de la bandera:

  • Omar Benitez dijo:

    El artículo es excelente, didáctico y muy instructivo, y los comentarios de los lectores le dan un sabor muy especial, gracias a todos. Viva nuestra Cuba!!!

  • Heidy dijo:

    Genial!!! Gracias Ciro ❤❤❤❤

  • Aliet Mederos García dijo:

    Para muchos de los compañeros que conozco hacer comentarios en estos medios constituyen una pérdida de tiempo, pero en lo particular soy de los que pienso que plantear disyuntivas de la vida diaria es uno de los caminos para reflexionar y tratar de cambiar las cosas que no han funcionado en los años que llevamos de revolución. Tengo 43 años y sinceramente no avizoro un futuro prometedor para las nuevas y próximas generaciones si no hacemos cambios radicales, que sin alejarse de las políticas sociales inclusivas del proyecto de estado socialista conlleven a mejoras económicas que impacten en la vida del cubano. Leyendo este interesante artículo explicativo del funcionamiento de los mencionados en el mismo y descartando lo negativo del tema, resalta que solo la competencia, lograda con la diversidad de los servicios puede dar lugar a mejoras y excelencias de los mismos, y que la descentralización de las gestiones por parte del estado y solo así se podrá emancipar la producción, los servicios y todo de lo que depende la economía para su desarrollo. El estado tiene que centrarse en la macro economía y dejar la mediana, pequeña o personal en manos de sus ciudadanos, aprender que los aportes van ha ser mayores y que puede ser una de las variantes para mitigar los efectos del bloqueo comercial y financiero impuesto por más de 60 años por el gobierno de Estados Unidos. Dejemos de buscar excusas mediocres para evitar que las personas vean un cambio y aceptemos que por lo menos en ese aspecto nos hemos equivocado. Tenemos una vasta experiencia de proyectos que han fallado y hemos tenido que revertir, hagamos de una vez y por todas lo que nos toca hacer a nosotros para resolver nuestros problemas de una ves y por todas. No pongamos en manos de retractores las herramientas que necesitas para desacreditar a Cuba y a los Cubanos. Saludos

  • José Mora dijo:

    No sé muchos de eso lugares lo que te puedo decir que hasta el año 1979 el Casino deportivos ere muy hermoso y hasta comida para perros vendían de eso no queda nada.

  • Pedro dijo:

    Buenas señor Ciro muy bonito el recuento de esa habana linda y próspero que construyeron cubanos emprendedores que desafortunadamente los Castro la destruyeron en los mismos 60 que se levantó esa ciudad bella y floreciente nuestra hermosa Habana . era la quinta ciudad más visitada y prospera del mundo convertida en las más pobre de toda la América .

  • Marìa Regla Rosell dijo:

    Profesor ud. me traslada a la época discúlpeme lo que le voy a decir el gran Eusebio Leal y ud. me dejan con la boca abierta tanto escribiendo como contando las historias es un Don que no todos los profesores tienen cuídese salud, siga llevandodonos a la Historia

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Ciro Bianchi Ross

Ciro Bianchi Ross

Destacado intelectual cubano. Consagrado periodista, su ejecutoria profesional por más de cuarenta años le permite aparecer entre principales artífices del periodismo literario en el país. Cronista y sagaz entrevistador, ha investigado y escrito como pocos sobre la historia de Cuba republicana (1902-1958). Ha publicado, entre otros medios, en la revista Cuba Internacional y el diario Juventud Rebelde, de los cuales es columnista habitual.

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