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Rogelio Marcelo: “Nadie me regaló nada”

Por: Daniel Martínez Rodríguez
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Rogelio Marcelo en los Juegos Panamericanos de La Habana, en 1991. Foto: Archivo Trabajadores.

Déjame contarte sobre mí, expresa con sus ojos Rogelio Marcelo. Frisa los 56 años y su oscura piel está marcada por las profundas líneas espirituales de un intenso bregar sobre el ring. No hemos cruzado palabras y ya lo imagino como alguien de frases cortas. De esos que respetan la voz de su carácter.

Ciertos rasgos de su casi ovalado rostro se le tensan y delatan. Definitivamente, el boxeo aún circula por sus venas, solo que sin guantes. Tal vez por eso −pienso en silencio−, sea de los que encaran con singular filosofía el reto más apasionante y contradictorio del hombre: la vida...

“No depende de mí que la gente me recuerde. ¿La verdad?, no pienso en eso, no me preocupa, estoy aquí y eso basta”, apunta mientras se acomoda en una moderna silla del Departamento de Prensa de la Dirección Provincial de Deportes.

Su razonamiento me desarma. De repente no sé de qué hablarle, ¿del deporte?, ¿de qué?... Viste un jean y pulóver deportivo de un intenso añil, combinado con modernos tenis del mismo color, ribeteados en blanco. ¿Le gusta el azul? −inquiero−, y trato de llevar el diálogo a un espacio más conveniente.

Él revisa su vestimenta y dispensa una mirada imprecisa. Se recoloca en el rostro sus usados espejuelos de montura negra y plateada, que le dan cierto aire de intelectual, y con acento cálido y fuerte responde a una interrogante que intuye en mi semblante, y que 29 años después todavía taladra el interés y las dudas de varios.

“En los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 le metía caña a cualquiera. Que nadie lo dude. Salí de Cuba con la misión de lograr un buen resultado. Alcides Sagarra lo repitió tantas veces durante la preparación que me lo creí. El oro de los 48 kilogramos vino para acá”, ratifica amparado por la profunda paz del campeón.

“Recuerdo todos los combates que efectué. ¿Los nombres de los rivales? Oye, no me lleves tenso. Ya pasó mucho tiempo”, expone, y tras pasarse la mano izquierda por su ancha y brillosa frente, hurga en su memoria como si intentase alcanzar una preciosa moneda en las aguas más profundas.

“La ruta se inició un 26 de julio. La primera víctima fue un púgil de Nueva Zelanda. Después llegaron uno de Mongolia y otro de Filipinas. ¿Detrás vino… sííí, ya!, el español Rafael Lozano. Venía guapo tras derrotar al estadounidense Erick Griffin.

“El último −rememora, en tanto su mirada curiosa explora las cortinas azul celeste del local− fue el búlgaro Daniel Petrov. Buen boxeador.

“Hay personas que dicen que si Griffin hubiera chocado conmigo en la semifinal hubiera sido diferente. Yo digo que no (se le ilumina el rostro sin petulancia). Estaba afilado, listo para quien fuera”.

Aclara, racionando las palabras como si se tratara del agua de un náufrago, que el título olímpico tuvo varios padres.

“En aquella etapa la rivalidad con Maikro Romero era tremenda. Me ganaba en los Playa Girón y los Cardín; sin embargo, en el exterior no alcanzaba buenos resultados. Los entrenadores, con Alcides al frente, analizaron el asunto y se decidieron por mí. Hubo quien no estuvo de acuerdo, incluida una parte de la prensa. El sacrificio fue grande. Nadie me regaló nada. Fui porque me lo gané”.

Rogelio Marcelo, campeón olímpico de Barcelona 1992. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda.

Abre y cierra las manos. Las agita con una cadencia casi musical. Ellas también marcan el ritmo del relato. Las reverencia con su mirada, luego de una eternidad siendo fieles compañeras cincelando el viril arte de los puños. Son compactas y con callosidades de diversas formas, que serpentean hasta la cima de sus anchos dedos.

“Nunca dije que me quitaron alguna pelea −se adentra en temas azarosos−. En el polémico Mundial de 1989 caí en la final contra Griffin. Asistí sin pronóstico de medalla y regresé con plata. Había boxeadores que eran candela viva, incluido un ruso. Les pasé la cuenta. A Griffin lo dominé. Los jueces no lo vieron así. Jamás diré que me despojaron”, manifiesta, y con mudo orgullo se ajusta en el dedo anular izquierdo una sencilla, pero gruesa alianza dorada.

“Fue mi rival más complicado internacionalmente −sostiene−, en 1991 peleamos otra vez por el título del orbe, perdí. ¿Su arma fundamental? Tirar mucho. Sus largos brazos lo ayudaban. Me batía. ¡Era duro el asunto! Tengo entendido que peleó como profesional, escuché que murió. No sé si es verdad”.

Pequeños islotes callosos se descubren en sus codos mientras descansa los brazos sobre la silla. Junta las palmas de las manos como si invocara el pasado. Yergue la cabeza. Se le dilatan las aletas de la nariz y los latidos apresurados del alma lo trasladan a La Habana 1991.

“Ganar los Juegos Panamericanos resultó inolvidable. Defender la bandera cubana en el coliseo de la Ciudad Deportiva frente a tu público es como un suero en vena. El ánimo se duplicó”.

Se mueve a gusto por el ring de la conversación. Piensa cada palabra. El respeto hacia los rivales es eterno.

“Juan Torres Odelín era duro. Combatimos fuerte, nunca lo superé. Hipólito Ramos resultó complejo. Pude con él una vez. Maikro fue espinoso. Chocamos cuatro o cinco veces. No pude frenarlo.

“Logré ser un buen boxeador en las tres distancias, fogoso” −afirma−, y se muerde con fuerza su grueso labio inferior, para tratar de sofocar el profundo dolor de las caprichosas dentelladas del azar.

“En 1993, en medio de una pelea, sentí una molestia en los ojos. Por momentos estaba como ciego. Los especialistas diagnosticaron desprendimiento de la retina. Tuve dos operaciones. Perdí el nervio óptico”, sus hombros se derrumban como cuando la vida nos secuestró para siempre ese amor que creíamos eterno. Las lágrimas nos igualan a todos. Llora con digna vergüenza. Saca del bolsillo derecho del pantalón un pañuelo de color verde marino y empieza a dominar la punzante emoción.

“Mi pegada era natural”, revela todavía bajo el manto del sollozo.

“No salía a noquear. Conmigo había que batirse. No subestimaba a nadie. Arriba del cuadrilátero, si te haces el bobo, acaban contigo”, certifica con un movimiento de cabeza, que subraya sus pómulos apuntalados por una mandíbula corta y firme.

Es difícil analizar el presente sin viajar al pasado. La historia del boxeo nacional se edificó sobre conquistas que se enraizaron en la memoria colectiva.

“El equipo que logró siete títulos en Barcelona 92 es de los mejores. Nadie ha alcanzado eso. Imposible nombrar un hombre por encima de los demás. Mi generación fue disciplinada. Tal vez alguno se descarrió, pero la mayoría cumplió”.

Otra vez se sube los espejuelos. El aumento de los cristales acrecienta sus inquietantes ojos, de un iris de negro pálido y acuoso, que algo cansados hablan con la luz de la experiencia.

“El mejor 48 kilos ha sido Jorge Hernández. Era muy técnico y ejemplo de la escuela cubana. El boxeo de aquellos tiempos era diferente. ¿Hoy?, pelean con los brazos abajo. ¡Eso no se enseñaba aquí! −se golpea con fuerza la palma de la mano con el puño derecho−. Le quita entre muchas cosas lucidez al espectáculo. ¡Ojalá se cambie!”, brota de sus entrañas.

“¿Cómo surgiste?”, indago para sacarlo de la evidente incomodidad.

“Soy del campo” −precisa, y busca la hora en el enorme reloj color oro que hace parecer pequeña su mano izquierda.

“Nunca pensé ser boxeador. Allá en Guantánamo, donde nací, practiqué pelota, atletismo y lucha. Escogí el boxeo para pasar mejor el Servicio Militar”, refiere con carcajada traviesa.

“Mis hermanos me impulsaron. No pasé por la EIDE ni la ESPA. De una competencia que gané en el Servicio fui al Playa Girón de 1985. Terminé con bronce. De ahí al equipo nacional.

“Me casé aquí en Cienfuegos. Creé mi familia. Llevo 31 años de casado. Tengo un hijo. Es mi orgullo. Soy entrenador en la Academia Provincial”, añade.

“Quiero comentar algo”, dice, al tiempo que se apoya en las manos para levantarse de la silla y libera otro puñado de emociones que corren veloces por las gruesas venas de su cuello.

“Pude llegar más lejos en el deporte. La enfermedad en la vista lo impidió. Aun así, logré lo que pocos alcanzan: la gloria olímpica. Eso es para siempre y nadie te lo puede quitar”, asegura con una expresión que acentúa algunas arrugas alrededor de su boca…

Rogelio Marcelo vive su vida como el boxeo. Luchando, enfrentando lo que vendrá. Aferrándose a certezas en las que se siente seguro. Disfrutando y resistiendo, pues a él nadie le regaló nada.

(Tomado de Trabajadores)

Se han publicado 44 comentarios



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  • El médico dijo:

    Rogelio Marcelo,grande en época de grandes del boxeo cubano.Felicidades CAMPEÓN!!

  • El médico dijo:

    El gran rival de Marcelo a nivel internacional , Erick Griffin, se convirtió en profesional en 1992 y tuvo una carrera decepcionante. Se retiró en 1997 después de recibir un nocaut técnico en su primera y única oportunidad por el título, una pelea por el título vacante de peso mosca ligero de la OMB contra Jesús Chong , habiendo ganado 16 y perdido 4 en su carrera profesional.

  • Amistad dijo:

    Larga vida y exitos a este eterno campeón y para el autor del artículo gracias por ayudarnos a recordar glorias pasadas. Saludos.

  • jmig dijo:

    Fui fiel seguidor del Boxeo hasta la década del 90, admiro a muchos, entre ellos a Rogelio Marcelo. Desafortunadamente hoy el boxeo es un deporte muy diferente, sin espectáculo. A veces despunta alguno y al otro año ya no rinde. Esperamos que cambie para bien de este deporte, que tanta gloria dio a nuestro país.

  • guinero-bayamés dijo:

    MUY BUEN BOXEADOR, DE ACUEDO CON ÉL PARA MI JORGITO FUE EL MEJOR EN 48KG, Y DOUGLAS EL TORITO EN 51,Y ES VERDAD LA GUARDIA BAJA DESLUCE EL BOXEO EL HECHO DE QUE LO HAGA BIEN DE LA CRUZ NO QUIERE DECIR QUE SEA LO CORRECTO, HE VISTO DE LOS JUVENILES LA TENDENCIA A HACERLO Y CREO NO TODOS LO PUEDEN HACER Y NO TODOS TIENEN LAS VIRTUDES DE DE LA CRUZ, SI ALCIDES, SARVELIO ESTUVIERÁN HOY DIA AL FRENTE DEL COLECTIVO NACIONAL SEGURO QUE ESE ESTILO NO SE LES PERMITIERA UNO ES UNO PERO NO TODOS.

    • Zatarra dijo:

      El estilo de "guardia baja" de La Cruz es su estilo. Lo que pasa es que muchos quieren imitarlo y ahí esta el problema. Los entrenadores deben ser "duros" y evitar eso. Toda época es distinta y de verdad que cuando Alcides era la epoca de Oro. No demerito lo actual, los entrenadores son buenos pero muchas cosas impiden ser iguales, los peleadores piensan en "otras cosas" y los "malos consejos" hacen mella. Recuerdo muy bien a Marcelo, era tremendo fajador.

  • El médico dijo:

    Felicidades CAMPEÓN!!!Siga en la pelea

  • Ronny dijo:

    Que diferentes es el boxeo hoy en día, antes era más vistoso, más de frente a los rivales salia a pelear de principio a fín, aunque habian sus excepciones... la escuela cubana sigue siendo buena pero ha decaido en el boxeador fajador, compare hoy a culaquier boxeador bueno y fajador con alguno del pasado con su mismo estilo y verás las diferecnias. Se extraña un Sagarra, Sarvelio Fuentes y pregunto ya es hora que se vaya pensando o mejor dicho haciendo un museo sobre el boxeo en Cuba, que ha sido y sera siempre el buque insgnia de nuestro deporte en lso juegos olimpicos.

    Sobre Erick Griffin aún esta vivo.

    • Atila el Huno dijo:

      En mi criterio lo que ha decaído es en boxeo amateur, antes sin pasar al profesionalismo encontrabas en cada división boxeadores de alta calidad, que cuando daban el salto lograban resultados en el deporte rentado, lo cual reafirma que la calidad en el boxeo amateur era buena.
      Hoy no sé si los boxeadores cruzan al profesionalismo mas jóvenes, pero el nivel ha bajado a nivel mundial en el deporte amateur.
      En el caso de Cuba, reflejo del mundo, al bajar el nivel de los rivales, los nuestros se han acomodado, bajan la guardia, etc…
      Con esa payasería, a más de uno de los nuestros en el profesionalismo lo hubieran tirado a la lona.

  • @adriancamaguey dijo:

    Honrar, honra.

  • Lesmes La Rosa dijo:

    Técnicamente, es un magnífico reportaje. Vale la pena que lo lean o estudien algunos periodistas. Felicito al autor. Así enseñaban antes a elaborar un reportaje. Felicito al autor.

  • inconforme dijo:

    Es cierto el boxeo actual es diferente, ya que lo se busca es el punteo y no dar el espectáculo. Además no es lo mismo una pelea ladrada por Reinier y Ortega que las narradas por Rolando Crespo y Modesto.

  • Africano dijo:

    Nada estamos en presencia de un gran campeón, grande entre los grandes, surgido dentro de una generación en donde había hasta cuatro y cinco campeones por cada división, real mente no conocía de la enfermedad que lo obligo al retiro del boxeo activo, lo recuerdo siempre como un gallito de pelea que no da ni pide tregua lo del era pa lante y pa lante, que bueno es saber hoy cual fue la causa de su retiro y no tener que especular cuando dejamos de ver a un campeón que tantas alegría nos dio, también es muy bueno saber que se pudo tratar ese padecimiento que ha continuado su vida y que hoy goza de buena salud, FELICIDADES CAMPEON tus glorias no están olvidadas viven en los fanáticos y en todos los que amamos el deporte.

  • Govea dijo:

    En tu olímpica medalla
    está tu vida, campeón,
    y fuera del ring la acción
    de ganar otra batalla.
    como gallo fino en valla
    lanzas tu canto de gloria,
    tu carrera meritoria
    nos asegura, Marcelo,
    que si conquistaste el cielo
    olímpico, eres historia.

  • lucho dijo:

    Gran boxeador, de los mejores de la decada de los 90 en Cuba, ganó mucho, muy pocos son medalllistas mundiales y campeones olímpicos, felicidades campeón y felicidades al periodista

  • ari dijo:

    Excelente trabajo, felicidades a Marcelo, no me gusta mucho el boxeo, pero debemos recordar a nuestras glorias, viva el deporte cubano

  • ranking dijo:

    recuerdo las peleas de maikro y marcelo, eran duras, ganaba Maicro pero marcelo era guapo de verdad, además ganó en Barcelona, que más, felicidades campeón

  • deivid dijo:

    Uno de los grandes del boxeo cubano, es verdad lo que dice el equipo del 92 es de los mejores gaanron siete oros, eso no la ha hecho nadie, sin olvidar que el boxeo de aquella epoca era muchoooo mejor

  • joselin dijo:

    marcelo puro talento no pasó por Eide ni Espa, campeón olímpico y medallista mundial, campeón panamericano, sin dudas de los mejors y en una epoca donde habia calidad de al buena, adelante campeón.

  • obdy dijo:

    Marcelo un gigante, coincido el equipo del 92 era tremendo, en aquella epoca hacer el Cuba no era facil y el lo hizo muchas veces, calidad le sobraba, felicidades campeón ustde es un grande, felicidades también al periodista

  • orestes dijo:

    Todavia recuerdo los Panamericanos de la Habana 91, excelente equipo, Lemus, Marcelo, Julio González, Savon, Balado, tremenda banda, salud para usted Marcelo fue un grande y felicidades al periodista Daniel.

  • Sandy dijo:

    Ví a Marcelo pelear, era muy bueno, no por gusto ganó en Barcelona 1992, allí peleó contra grandes boxeadores, sinceramente y sin que nadie se ponga bravo en aquella epoca el boxeo era mejor, daba gusto verlo, ahora no es igual, pero ganamos, bendiciones para Marcelo, gran trabajo.

  • lachy dijo:

    Mis saludos para Marcelo. uno de los mejroes peleadores que dio Cuba en los minimoscas, daba gusto verlo sobre el ring, seguro el boxeo cienfueguero mejorará con el, saludos campeón

  • pepillo dijo:

    No lo vi pelear, pero mi papá si me dijo que era muy bueno, bajaré alguna de sus peleas

  • Alberto dijo:

    Agradezco al periodista por recordarnos la existencia de Rogelio Marcelo por el ring en la época de oro del boxeo cubano. Aunque nos llama a la reflexión de que los servidores públicos (periodistas, comentaristas, etc) debieran hurgar en la historia y el presente para que NADIE QUEDE OLVIDADO: todo aquel que merezca salir a la luz pública para que el pueblo disfrute su existencia física y moral, divulgándose su historia y su bregar por la vida o la profesión por donde se hicieron de un nombre, un apodo (por ejemplo: "El Gran Teófilo", "el del boxeo total" referido a Adolfo Horta, "el estilista" sobre Rolando Garbey.... y muchos otros) que con orgullo reconoce en todo tiempo el pueblo, el mejor de los jueces.
    Olvidar a los buenos de verdad es un crimen imperdonable, y sería muy triste "pasar por la vida sin saber que pasaste". Mis respetos para Rogelio Marcelo, bueno entre los buenos.

  • pepin dijo:

    Estamos ante un grande del boxeo, que nadie lo dude, estilo, pegada y resultados, disfrutaba viendo pelear a Marcelo, la verdad no sabia que vivia en Cienfuegos, bravos por usted campeón, gracias por las glorias y felicidades al periodista y a Cubadebate

  • dobry dijo:

    Disfrute esta historia. Un gran deportista que dio mucho a Cuba, bendiciones para el y su familia, grande el deporte cubano

  • lidy dijo:

    Me emocionó esta entrevista. Reí, se me aguaron los ojos y me estremecí, que más puedo pedir, felicidades al gran campeón Rogelio Marcelo, agradecida al periodista Daniel y Cubadebate

  • Bartolome Ribeaux perez dijo:

    No soy muy asiduo al deporte de los guantes pero si les puedo decir tenia tiempo que no escuchaba un comentario de ese tipo casi parece la narración de una telenovela deberían publicarlo. si a la nueva generación de periodistas para ver si se puede leer algo con amor.mis respetos para el periodista.

  • Tranquilino dijo:

    Sin dudas un gran púgil. Lo recuerdo perfectamente. Extraordinario boxeador. Es bueno saber de él. Saludos a Marcelo.

  • samurai dijo:

    Mucho talento tenía Marcelo, muy pocos llegan al equipo nacional sin pasar por la Eide y la Espa, además de lograr medallas a todos los niveles, mis respetos para Rogelio Marcelo y los grandes del boxeo cubano, agradecido por el trabajo a Cubadebate

  • alcy dijo:

    Gran articulo, el hombre lo merece, mucha gloria que dio, como el hay muchos, palante campeón que eres un grande del deporte nacional

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