Mariblanca Sabas Alomá: “La campeona del feminismo cubano”

Mariblanca Sabas Alomá es parte de la historia del feminismo cubano. Foto: Cimarronas
Todavía corría la primera década del siglo XX cuando una joven que apenas rozaba los 18 años se apareció, texto en mano, ante un periódico de su ciudad natal. Logró que le publicaran su primer trabajo y no hubo quien la detuviera nunca más.
Mariblanca Sabas Alomá (Santiago de Cuba, 1901 – La Habana, 1983) hizo periodismo e investigación social, fue parte de algunos de los acontecimientos más relevantes de la vida política de la Isla y militó en la lucha feminista nacional.
Sus textos periodísticos entraron a Bohemia, El País, Excelsior, Avance, El Mundo, Prensa Libre, y el mismísimo Diario de la Marina; además, incursionó en la radio CMQ y dirigió programas de televisión.
Su nombre aparece entre quienes organizaron los Congreso Feministas de 1923 y 1925, estuvo en el Club Femenino de Cuba, fue fundadora del Grupo Minorista y una de las dos mujeres que firmaron el Manifiesto de esta organización cultural en 1927; participó en la creación de la Universidad Popular José Martí, se integró al Movimiento de Veteranos y Patriotas, la Liga Antimperialista y la Liga Anticlerical.
Cuando, a causa de su militancia antimperialista y feminista, muchas publicaciones le negaron visibilidad en sus páginas, le abrió sus puertas la revista Social, dirigida por Conrado Massaguer y con Emilio Roig de Leuchsenring como editor literario.
Audaz y activa, trabajó junto a Rubén Martínez Villena, Julio Antonio Mella, Fernando Ortíz, Juan Marinello, Enrique José Varona y Nicolás Guillén.
¿Parece mucho para un currículum? En su casa (Neptuno, entre Oquendo y Soledad) se fundó en 1938 la primera Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UEAC), presidida por Marinello y de la que Mariblanca fue tesorera.
Contribuyó con sus ideas a las discusiones de la Constitución de 1940. Y, a partir de 1948, fue la primera ministra –sin cartera- que tuvo el país, en los gobiernos de Ramón Grau San Martín y de Carlos Prío Socarrás. Se mantuvo en este cargo hasta el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.
Sus textos, ya incómodos al poder a causa de su lucha por la igualdad de la mujer, el rechazo a la discriminación racial y sus simpatías manifiestas con la Revolución Rusa, llegaron a un punto candente cuando se opuso al golpe militar de Batista, lo que le costó encarcelamiento y nuevos impedimentos para publicar en algunos de los principales medios de comunicación.
Años más tarde, refiriéndose a su labor como mujer periodista, comentaría en una entrevista:
“Por regla general, se nos pagaba menos, aunque trabajásemos más. Se cebaban en nosotras las damas aburguesadas, los explotadores de todo tipo, la clerigalla, la misma gente de órganos de prensa retrógrados y serviles, pero existían muchos compañeros de sólido prestigio que nos secundaron y nos apoyaron. Además, siempre, sin exageración alguna, nos estimulaban y nos respetaban”.
“Periodismo femenino es sinónimo de periodismo combativo”, también dijo.

Mariblanca Sabas Alomá, escritora y periodista, se destacó por la lucha de los derechos de las mujeres en "un medio de hombres". Foto: Cimarronas
Su propia experiencia de lucha le permitió arribar a una postura definida con respecto a la tradicional polémica en el movimiento de mujeres: ¿Hacer causa común con los hombres trabajadores? o ¿incorporarse a las filas de un feminismo “limitado éste a la lucha por la obtención de todos los derechos civiles, legales y políticos, que todavía los hombres niegan a la mujer?”
Mariblanca opta por el enfoque que habían defendido ya Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y Alexandra Kollontai: entender el llamado entonces “problema de la mujer” conectado a los demás problemas colectivos de carácter legal, moral, político, o económico.
“Es obvio que el problema de la mujer obrera no es el mismo que el de la mujer de salón- la misma lucha de clases que se plantea entre los hombres, se plantea entre las mujeres.
Así, parece claro que, si bien para la conquista de ciertos derechos civiles de carácter legal está bien que todas las mujeres formen un solo gran frente único de acción; en cambio, cuando se trata de cuestiones políticas o económicas, deberá formar con los hombres que se encuentren en la misma condición”.
Cuando triunfa la Revolución, Mariblanca Sabas Alomá ya se había jubilado. Retoma la pluma y empieza a colaborar con las revistas Mujeres y Romances. Una de las últimas campañas que la apasionó fue la batalla en defensa de Angela Davis, la feminista norteamericana.
Cuentan que la llamada campeona del feminismo cubano iba a la Editorial de la Mujer, ya anciana, ataviada con una boina negra en la que llevaba prendidos en pequeños sellos una bandera cubana y las efigies de Martí y Che.
(Tomado de Cimarronas)
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Herminia, hermoso y justo homenaje que haces a una consagrada defensora de los derechos de la mujer y de la justicia social. Felicidades y gracias, un fuerte abrazo, el de siempre.
Gracias x el artículo bravo!!!!
Waooo que historia tan bonita me gusta por favor hablen mas de Ella publiquen mas información sobre Ella, de Clara Zetkin, de Rosa Luxemburgo y de Angela Davis. Soy muy feminista y defiendo los derechos de la mujer