Mujeres de luz en letras de fe

En la luz o en la sombra, en el grito liberador o en la fuerza estremecedora del silencio, en el camino inhóspito de la caída o en el salto de fe hacia un nuevo comienzo.
Hay rostros y voces de mujer dibujando senderos... Mujeres a las que habitan y recorren sueños. Mujeres que se niegan a ser medias naranjas de nadie porque se saben un todo íntegro con paso resuelto por la vida. Sabiendo que ir por la vida, así de resueltas, implica el costo de la coherencia. Mujeres de luz que no necesitan de artificios para reinventar lo bueno.
Como las defendió en sus letras esa mujer bandera que fue y será Simone de Beauvoir. Sintiendo el feminismo como la ineludible “forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”. Quizás por esa otra convicción irrenunciable suya de que “no se nace mujer, sino que llega una a serlo”.
Este 8 de marzo se hace letras y luz, se figura libro que deja inconclusas sus mejores páginas. Porque reserva para cada una de nosotras el poder de (re)escribirlas. Un libro que se niega a listar nombres de mujer porque las atesora a todas: las que son poemas en la adversidad; las que son faro en las noches; las que son verbos, inspiración y fuerza; las que son de todos antes que de ellas...
Empodera a una niña y tendrás mujeres proa; mujeres que harán, de los obstáculos, oportunidades… y cada caída será el pretexto para asirse a algo (si no, a sí mismas) y levantarse, para un nuevo inicio... Como si en incorporarse sobre sus propios pies, les fuera la vida (y la dignidad) a las mujeres todas.
Sin mitades absurdas, sin extremismos discriminatorios que excluyan tampoco a los hombres, porque a su lado se hace más lindo el viaje y más ligero el batallar... Mujeres que aman, sufren y no entienden de entregas a medias. De esas de la savia de Dulce María Loynaz que, con la luz y la fe en el verso, solo aceptan que las quieran enteras:
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!
Que este 8 de marzo defienda todo eso en un mismo sorbo, en un mismo brindis, en un mismo alzar de brazos: sin miedo a ser nosotras, a escoger nuestros propios caminos y a defender la dicha que nace de la coherencia... Esa: la de sabernos, enhorabuena, mujeres.
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Gracias quiero dar a mi Patria querida
Es la unión resplandecida
De fuerza , valentía y humildad
Un Vamos por más que es y será
Un legado
Gracias a la unión de un colectivo aguerrido
Que hoy me dio Luz y me reafirmó el camino
Gracias Federación Gobierno,Partido
Hoy firme les digo SI Y MORIRÉ LUCHANDO POR ESTA REVOLUCIÓN.
Es mi más humilde sentimiento y gracias a esta publicación que también me inspiró.Mujeres de luz en letra de Fe.Y con esa Fe tan grande sigo y seguiré. Luz María.