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Entrevista con Francisco Durán: No hay bola mágica, solo disciplina para vencer la COVID-19

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Inolvidables momentos aquellos en los que Durán estuvo cerca del Comandante en Jefe, Fidel Castro, con quien pudo dialogar sobre el modelo de enseñanza en las Ciencias Médicas. Foto: Cortesía del entrevistado/JR

“Vengan, pasen… siéntense. Esta es mi casa. En estos tiempos solo voy a la otra de visita, pudiera decir, y apenas duermo tres o cuatro horas. Luego ya estoy de vuelta aquí. Pónganse cómodos… Hablemos de lo que quieran, pero seguro será de trabajo, porque lo que más he hecho en mi vida es trabajar”.

Nos acomodamos en los asientos de su oficina en la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), manteniendo la distancia prudencial que se aconseja en estos tiempos en los que la COVID-19 se adueña del mundo. Él abrió las ventanas, desconectó el teléfono y de inmediato nos contagió con la paz que le caracteriza, “aunque todo esté patas arriba”.

El doctor Durán en su oficina. Foto: Roberto Suárez/JR

—Durán, usted es el hombre del momento… El nuevo coronavirus lo ha hecho famoso. La gente lo espera cada día a las 11 de la mañana.

—¡Qué va! Solo soy el más visible, el que asume la responsabilidad de informar sobre la situación del país en ese espacio televisivo, pero existen muchas otras personas que no aparecen en la pantalla y que tendrían muchas cosas que contar. La verdad es que todo el personal de nuestro sector y de otros muchos se ha involucrado en el enfrentamiento a la COVID-19. Todos somos «famosos» entonces, aunque pocos sean los rostros que se conozcan.

—Usted apenas descansa…

—Sí, porque tengo mi responsabilidad laboral en el cargo que ocupo y estoy de aquí para allá enterándome de todo lo que sucede en el país, asisto a las videoconferencias con carácter internacional que se realizan para guiar la prevención de la enfermedad, reviso los resultados publicados cada día de las investigaciones que se acometen sobre el virus, su origen, sus características, sus secuelas… Apenas descanso, pero muchos otros tampoco lo hacen. Esta es una situación sin precedentes y necesitamos cada vez más participación popular, mayor conciencia para que el panorama sea más favorable.

—Cierto. Sin embargo, dudo de que pueda caminar por las calles sin que las personas lo saluden, le demuestren afecto y respeto, le hagan preguntas…

—Muchacha, mejor ni te cuento. Apenas doy un paso y pueden gritarme desde una esquina: “¡Eh, Durán, ¿Cómo va la cosa?! ¿Esto se demora o el virus se desaparece con el calor?”, hasta ofrecerme que pase de primero a comprar en una tienda a la que llegó el envío del papel sanitario o el aceite. Agradezco todo tipo de atención, pero realmente lo que más agradecería es que las personas se protegieran, que cumplieran con lo que orientamos, que usen el nasobuco y no olviden las medidas de higiene, que se mantengan más tiempo en sus casas…

Cuando me preguntan por los pronósticos me disculpo, pues no puedo responderles, no poseo una bola mágica para predecir el futuro. Solo puedo decirles que mientras más disciplinados seamos y mejor nos comportemos, menos contagios tendremos.

El doctor Francisco Durán García no muestra más que sus ojos por encima del nasobuco, pero es fácil percatarse de que su rostro refleja, más que el agotamiento de tantas jornadas de desvelo y preocupación, el deseo de que todos comprendamos mejor lo que debemos hacer.

“Que cada uno se quiera a sí mismo y a los demás y, en consecuencia con ello, actúe. Todos los que continuamos trabajando en medio de la pandemia agradecemos el reconocimiento y hasta los aplausos de las nueve de la noche, pero lo que más necesitamos es que cada cual haga su parte”.

Santiaguero rellollo, como se reconoce, Durán creció en el centro de la ciudad caliente, en la calle Santa Rita, a una cuadra de la escalinata de Padre Pico, “un lugar muy conocido en Santiago de Cuba y con valor histórico porque los hechos del 30 de noviembre de 1956 tuvieron lugar por la zona”, como él mismo dice.

Hijo de un médico siquiatra y de una estomatóloga, supo de buena tinta sobre los acontecimientos de la lucha contra Batista, “porque él fue combatiente del Movimiento y mi madre, luchadora clandestina. Compartían sus vivencias conmigo y con mi hermana y así crecimos en un hogar de fuertes convicciones revolucionarias, en el que también se hablaba del tío Eduardo García Lavandero, quien fuera acribillado por los esbirros en la calle Vapor”.

—¿Quiso seguir los pasos de su padre en la Medicina?

—Supongo que sí, que fue lo que más me llamó la atención. Él era muy pintoresco, como persona y como médico, y la gente lo quería mucho. Me gradué en 1975 en La Habana, en la llamada graduación del Primer Congreso del Partido, después de cursar estudios en el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón y en la Facultad de Ciencias Médicas del hospital Calixto García. Realicé el internado (último año) en la especialidad de Siquiatría, y en plena formación trabajé como tal en el Ejército, etapa de la que recuerdo momentos muy difíciles de mi desempeño.

Luego hice mi servicio social en Camagüey y de regreso a Santiago de Cuba, tomé el rumbo de la Epidemiología, una rama de la Medicina que permite ejecutar más acciones comunitarias, intervenciones en grandes poblaciones. Requiere mucho estudio porque los agentes transmisores de muchas enfermedades no siempre son los mismos, y hay eventos nuevos, como el de la COVID-19, y cada día emerge una alerta diferente. Es difícil.

El doctor Durán guarda imágenes de su etapa como director de la campaña de erradicación del Aedes aegypti en Santiago de Cuba. Foto: Cortesía del entrevistado

Allí en Santiago, justo el día en el que me examinaba para recibir el título de la especialidad me entregaron la responsabilidad de la campaña de erradicación del Aedes aegypti, en plena efervescencia de la epidemia del dengue de 1981. Luego dirigí el departamento de Desinfección y Control de Vectores, y posteriormente, asumí la dirección del Programa de Prevención y Control del Sida.

Fueron tiempos de alta complejidad, afirma Durán. Recuerda entonces cuando asumió la dirección del sanatorio en Santiago de Cuba durante tres años. “La gente tenía mucho miedo de la enfermedad. No pocas veces tuve que explicarles a médicos y enfermeros de un policlínico o del cuerpo de guardia de un hospital porque temían atender a una persona confirmada con el VIH, y a la tripulación de un avión que no se alistaba a salir porque uno de sus pasajeros portaba el virus. Fue duro, pero con paciencia y dedicación se logran los mejores resultados”.

Luego Durán fungió como rector de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba y fue una etapa, nos cuenta, en la que la docencia se le presentó como una de las aristas más complejas de la profesión. Muchos aún evocan en su ciudad natal los años en los que se desempeñó como director provincial de Salud.

“Santiago es una provincia grande, con características peculiares en su población y con las exigencias de cada programa de salud para cumplir. Tuve un entrenamiento bastante fuerte, supongo, porque fueron años en los que yo respondía por mi territorio, y eso se dice fácil pero no lo es. Otra vez la epidemia del dengue, en 1997, fue una prueba de fuego, entre otras”.

Rememora que ante la designación como viceministro del área de Docencia e Investigaciones del Minsap (llamada luego Docencia Médica), se mudó a la capital en 2003, “sin dejar de extrañar al santiaguero campechano que te dice: Ven, echa pa’ acá, quédate en mi casa… aunque no tenga ni otra cama ni otro plato de comida que ofrecerte”.

—¿Y las congas? El santiaguero se resiste a olvidarlas…

—Por supuesto que no las olvido. Yo también fui joven, y escuché mucha música y disfruté mi juventud. Pero ya te dije que soy un santiaguero rellollo, así que en mi vida también han existido congas y carnavales.

***

La epidemiología te obliga a estudiar numerosas enfermedades, algunas de las cuales están erradicadas y eliminadas en Cuba. Por ello, la estancia durante tres años en Angola le ofreció a Durán la oportunidad inigualable de “tocar” aquello de lo que había leído o escuchado.

“Antes había asistido a eventos de carácter internacional celebrados en otros países, como Brasil, pero viajar como jefe de la brigada médica y aceptar la asesoría del ministro de Salud de Angola en esa misión fue invaluable. Ser cubano es ya una garantía de la buena acogida que en ese país se te ofrece, porque allí viven agradecidos de la sangre cubana derramada por su soberanía, como tantas veces me dijeron, pero las responsabilidades fueron muchas y el aprendizaje, inmenso”.

Cólera, paludismo, entre otras enfermedades ajenas al contexto cubano en aquel momento, estuvieron muy de cerca del doctor, quien reconoce que años después, cuando se desata el brote de cólera en nuestro país, mucho de lo aprendido allá le sirvió para ponerlo en vigor acá.

“Tengo gratos recuerdos del trabajo de nuestros médicos en ese país lleno de contrastes, donde coexiste la opulencia inimaginable en algunas zonas urbanas y la miseria aplastante en las áreas rurales, pero donde te brindan un plato de funge (mezcla de harina con yuca fermentada, salsa, carne y aceite de palma), con el mayor de los afectos, y donde sé que tanto se quiere a Cuba”.

Durán fue después, de vuelta a La Habana, vicedirector primero del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), “una institución de referencia nacional, regional e internacional, y del que luego me fui a asumir la dirección del departamento de Enfermedades Transmisibles del Minsap”.

No puedo contarte en pocos minutos todo lo aprendido allí, dice. “El IPK fue, para mí, como el hospital Calixto García en mi época de estudiante de pregrado. En aquel momento me insistieron en que esa Facultad de Ciencias Médicas era la mejor para el aprendizaje. “Te recuestas a las paredes del hospital y aprendes”, me dijeron. Alguna metáfora similar emplearía para describir todo lo que el IPK ofrece como institución.

“En agosto celebraré seis años como director de Epidemiología del Minsap, responsabilidad que ocupé luego de la que te comentaba anteriormente y que hoy es la que demanda de mí casi las 24 horas del día. Es cierto que algunos momentos en el año son más intensos que otros, pero incluso para controlar las enfermedades y mantener a raya las estadísticas en cada uno de los programas que supervisamos.

“Entre ellos se destacan el de la tuberculosis, el del VIH, el de las enfermedades zoonóticas, el de la lepra, el asociado al Control Sanitario Internacional y el de inmunización. Para ello, hay que trabajar, que es lo que más he hecho en mi vida y es lo que hacen a diario los especialistas que me acompañan en cada una de las áreas de mi dependencia”, afirma.

***

Padre de tres hijas y abuelo de cinco nietos, Durán revela que ama estar en casa, disfrutando de la familia cada vez que se puede porque cada cual ya tiene su propio camino. “Dos de mis hijas me siguieron los pasos también, más o menos, porque una es médico y otra es estomatóloga. La tercera es pedagoga, y también trabaja mucho, así que nuestros lazos afectivos son fuertes. Nos queremos  aunque no nos vemos muy seguido”.

Lo confirmó su actual esposa, Nayra Pujals Victoria, licenciada en Estomatología y profesora del departamento de Educación Posgraduada de la Escuela Nacional de Salud Pública. Ella es la retaguardia que le acompaña. “Lo conocí cuando él era Director Provincial de Salud y yo fui su sustituta en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

“Es admirable su capacidad para desempeñarse en todas las responsabilidades, y mucha gente en Santiago lo quiere porque a Durán es muy fácil quererle”, nos dice esta mujer a través de una llamada telefónica que hacemos a su casa después de que terminamos nuestro diálogo con el Director de Epidemiología.

No por ser su esposa es bueno todo lo que puede decir de él. “Me dice que soy su peor fiscal a veces pero realmente, y muchos pueden confirmarlo, Durán tiene un corazón muy grande y sacarlo de quicio es una tarea ardua porque su paciencia es casi ilimitada. Tiene carácter, sí, y sabe imponerse, pero sabe cómo hacerlo”.

Le tranquiliza saber que él conoce cómo cuidarse, “porque es la persona más pulcra que he conocido y las normas higiénicas las respeta cabalmente”. Pero el riesgo es creciente “y él no dejará de trabajar. Apenas duermo porque lo espero despierta, a veces ni come porque prefiere dormir, y aunque llegue a la una o las dos de la madrugada, a las seis ya está en pie”, asegura Nayra.

Seguidor de los juegos de béisbol «como cualquier cubano» y zurdo en la cocina “como nadie imagina”, Durán se confiesa amante de la natación. “Fíjate, yo pertenecía al equipo de natación de la Universidad, y cada tarde salía de las clases y entrenaba en la piscina del Estadio Universitario. Hubiera sido nadador, nadie sabe. Pero escogí otras aguas…”.

Los años pasan, no en vano, y las rutinas de ejercicios varían, aunque hace todo lo posible por mantener ciertas dosis de actividad física. “A veces el cansancio me vence, como en estos tiempos, pero es recomendable mantener una dinámica de vida saludable, y lo intento”.

—Por su edad y quizá alguna afección, usted es de los más vulnerables a la COVID-19. Muchos se preocupan por ello…

—Lo soy, no puedo negarlo. Pero me cuido mucho, extremo las medidas higiénicas y evito exponerme. Sin embargo, a mí me corresponde estar en riesgo en cierta medida, aunque a la mayoría de las personas no. Por eso pido una y otra vez que cada cual gane en autorresponsabilidad para evitar que la curva de los contagios crezca.

No depende solo de los que estamos del lado de acá, porque el éxito contra cualquier epidemia depende de todos. No se puede culpar a la necesidad de hacer cola para comprar comida, pues sabemos que algunos andan por las calles como si la COVID-19 fuera ciencia ficción.

Me cuido, créeme, todo lo que puedo y más. Es más probable que me gane el agotamiento que este coronavirus, pero lo asumo porque si es para que los demás gocen de buena salud, mi trabajo tendrá sentido. Eso es lo que siempre quiero.

“Hombre de amor y de ciencia”, décima de la repentista Tomasita Quiala dedicada al doctor Durán

Francisco Durán García,

hombre de amor y de ciencia,

eres toda una eminencia

en la epidemiología.

Te esperamos cada día

con el informe en la mano,

y cuando cada cubano

se hace fiel televidente

y ve tu cara, te siente

como un familiar cercano.

Yo que sin mirar te veo

porque sin vista he nacido,

siento a través del oído

cuánto en tu palabra creo.

A las 11 un aleteo

de esperanza adorna el pan

y el pueblo de tu caimán

espera la conferencia

de prensa con la presencia

de su Francisco Durán.

Te duelen los fallecidos

y te emocionan las altas,

los sobrantes y las faltas

suelen cambiar los latidos.

Somos archiconocidos

por las misiones cumplidas,

y en las noches aguerridas

aplaudimos sin complejos

por los que arriesgan lejos

y los que aquí salvan vidas.

Guarda este regalo mío,

de esta guajirita humilde,

que en el nombre no usa tilde

por no robársela al río.

Cuando advierto que sin frío

tiemblan mis pies y mis manos,

te cuento entre mis hermanos.

Me aferro a cada noticia

y confío en la pericia

de los médicos cubanos.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 130 comentarios



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  • CUBANA dijo:

    Tengo el honor de conocer al profesor Durán, he sido su discípula en la epidemiología, no en las aulas sino en el terreno, aunque solo nos hemos visto en sus visitas realizadas a la provincia de holguín, en esos cortos espacios he aprendido además de la ciencia en la epidemiología, de su real afabilidad, su carácter cordial, su respeto a sus subordinados y colegas. El profe Durán es admirado y querido, mis felicitaciones y que Dios le de larga vida

    • Antonio Morales Ramirez dijo:

      Saludos. Más que agradecido con esa personalidad. Espero que Amauris Pérez lo invite a su programa. saludos

  • Belkis Calderin dijo:

    Mis mayores respetos y admiración por el Profe, de todo corazón, como corazón pone él en todo lo que hace. Agradecimientos inmensos!

  • Hola dijo:

    Sin dudas excelente cubano, basta ver sus ojos que se esconden para darse cuenta el gran ser humano que es, basta la cadencia de sus palabras para entender que todo lo bueno de este mundo va en él. Muchas gracias por ser esa voz que cada mañana está ahí, ya sea para alentarnos o para regañarnos; culaquiera que sea esta bien. Espero sin dudas que esto termine, espero que el que diga que esto terminó sea usted!

  • Livan dijo:

    Excelente médico y excelente trabajo.

  • Georgelabola dijo:

    Mi admiración y respeto para el Dr. Durán.

  • Jorge peñaranda dijo:

    Mucha salud para el doctor durán y su equipo, gracias, gracias

  • Hoy dijo:

    Donde busco la autopesquisa ????

    • Anita dijo:

      Puedes buscar la autopesquisa como aplicación virtual en Apklis aparece enseguida y es libre de costos. Espero que la encuentres. Saludos

  • Actualizada dijo:

    Gracias Dr que Dios lo bendiga y le de fuerza, cuídese, nosotros lo necesitamos.

  • Anita dijo:

    Hombres como él hacen de este mundo un lugar mejor!!! Que orgullo para todos los cubanos!! Vivan las personas como Francisco Durán!!! Cuba es bella, solidaria y libre, él es digno ejemplo de ello. Preciosa la décima de Tomasita Quiala, mil gracias siempre por tu arte.

  • Caibaril dijo:

    Gracias Dr. Durán por todo, con su modestia y humildad se ha ganado el respeto y admiración d todo el caimán antillano, q lo espera cada día a las 11 am para conocer sobre esta epidemia. Mucha salud para usted y su familia. Para Tomasita muchas bendiciones por inspirarse con sus décimas en la persona del Dr.

  • Líber Alejandro dijo:

    Muchas gracias al doctor Duran por su desvelo y a tantas personas que como él no duermen por nuestro bienestar. Cómo bien dice, esta pelea es de todos sino esos esfuerzos son en vano.

  • Dr. Eduardo Sagaro dijo:

    Una sugerencia al Dr. Duran

    Cuando pueda que haga un ariculo sobre la importancia de la comunicacion social para una revista de alto impacto (lease el NEJM o el Lancet). De seguro se lo publican y politicamente seria muy bueno

  • Dr. Eduardo Sagaro dijo:

    Por supuesto me refiero a la comunicacion social en la pandemia del covid19

  • Guajiro dijo:

    Disculpe profesor aquí en mi casa muy humilde te esperamos todos los días y se hace un silencio todos para usted cada pregunta pero lo más importante es las pruebas realizadas y las positivas en esta casa parecemos boxeadores cuando usted dice cifra por encima los gestos lo dicen todo y las expresiones ash cara avemaría y así otras que no puedo decir pero siempre esperamos de usted más temprano que tarde la información deseada EL POR FIN COMENZAMOSDE NUEVO SALUDOS PANCHO y mi pregunta profe no le han dicho PANCHO

  • marialina dijo:

    Mis mayores respetos al profesor. Saludos.

  • Lidia dijo:

    Mi esposo y yo somos grandes admiradores del Dr. Durán desearíamos conocerlo en persona algún día, aunque vivimos en Remedios Villa Clara, él no se imagina cuánta alegría sentiremos si esto sucede. Mucha salud querido Dr

    • Mramos dijo:

      Linda entrevista, felicito también a la periodista, creo que el Dr. DURÁN es la persona adecuada para la conferencia de prensa, excelente comunicador,ademas de sus atributos como profesional,ejemplo que deben seguir todos los q aspiran a ser trabajadores de salud.Merece el premio de obra de toda la vida....mi admiración y afecto para él. ...

  • liag dijo:

    Admiro grandemente al Doctor Duran, por su sabiduria, su hablar pausado y entendible a todos, pero le pido por favor q. se cuide mucho, y aunque lo extranemos en el parte diario, q. se tome un pequeno descanso el fin de semana, y q. otro companero asuma su labor, creo que asi tendremos al Doctor Duran por mucho tiempo mas q. es lo q. todos los cubanos queremos. CUIDESE DOCTOR......

  • El Gallo de Moron dijo:

    Otro CUBANO de estatura colosal que sale de su anonima existencia gracias a esta emergencia, sube al altar de Rubiera, Calviño y tantos otros en sus especialidades.....Cuidese Doctor....el pueblo de CUBA lo ama.

  • tgr dijo:

    Lo admiro por su carácter, firmeza al decir las cosas, por alertarnos y sobretodo por la seguridad y dominio de su trabajo que lo hace que confiemos y permanezcamos serenos a pesar de los difíciles momentos. Felicidades profesor. Su nombre formará parte de la historia de nuestra Patria por el dominio de su especialidad y por ser un excelente comunicador. Cuídese mucho, por favor.

  • Yuli dijo:

    Mis merecidos respeto para el doctor Durán . Gracias por ser quien es . Todos los cubanos lo esperamos diariamente.

  • Meily Olivarez Pérez dijo:

    Aunque no conozco personalmente al profesor Durán en estos días que llevamos de enfrentamiento a la pandemia he aprendido a admirar su trabajo y profesionalidad,no existe cubano que no haya aprendido al menos algo relacionado con la epidemiología ,agradezco en lo particular porque ahora conozco muchas cosas de esa disciplina quie ni remotamente hubiese conocido si no fuera por su gran paciencia y dedicación para explicar,un aplauso extendido de todos los trabajdortes azucareros que cómo yo confiamos en la medicina cubana y tenemos la convicción en la victoria,saludos al profesor con cariño y respeto.

  • Bárbara dijo:

    Mis respetos y el agradecimiento infinito x su encomiable labor, x su modestia y sabiduría, x su humanismo y espíritu de sacrificio.Hemos sido testigos en sus conferencias de su preocupación x la salud del pueblo en el enfrentamiento a la Covid y en educarnos en la prevención.Por todo ello y más, nuevamente gracias.

  • Cuba Sana dijo:

    Dios bendiga al Dr. Durán y le acompañe siempre. Pueblo de Cuba ayudemos a los médicos que están dando todo para cuidar al pueblo. Gobernantes nuestros medidas de restricción más fuertes. Saludos.

  • L.R.A. dijo:

    Al Doctor Duran ya lo sentimos como parte de nuestra familia.
    Me hubiera encantado verlo con Fidel, contestàndole hasta lo mas mìnimo del coronavirus que estoy segura que le hubiera preguntado, al igual que le hacia a Rubiera con los ciclones.
    Se extraña mucho a Fidel, pero hay que ver los seres humanos que tenemos en nuestro Pais.
    Eso es lo que no nos perdonan nuestros enemigos, la calidad humana que tenemos pese a todos los impedimentos que nos pongan.
    Doctor Duran, lo admiramos. Cuidese mucho , lo necesitamos.

  • Ada dijo:

    Creo que todos hemos aprendido a amar a este hombre, sencillo hasta los huesos, con una humildad a simple vista, cuidese doctor, cuidese mucho, el pueblo lo quiere y lo admira, dios lo bendiga, mis respetos.

  • Lidia Perez Márquez dijo:

    Pues yo no conozco al doctor Duran y desde el primer dia que dio el primer parte le dije a mi esposo,este es el tipo, como decimos los cubanos, y no me equivoqué, es el hombre, el medico que nos dice desde el pi hasta el pa del covid 19, nos informa, nos transmite calma y conocomientos pero por sobre todas las cosas nos dice cuidense , quieranse y a los demás , POR FAVOR Quédense en Casa.Gracias doctor Duran por el dia a dia, por su entrega , ya Cuba lo quiere y Mucho. Nos vemos a las 11Am.

  • Esther Estrada Alonso dijo:

    Mi respeto y admiración para este profe tan consagrado a su labor. Como usted dice lo más importante es la disciplina y la per sección del riesgo cooperemos todos a que no se propague mas esta pandemia. Felicitaciones y bendiciones para usted a usted

  • cuco dijo:

    Respecto a un gran Hombre. Cuide a nuestro pueblo lo necesitamos. Un abrazo de toda mi familia

  • Ody Ruiz dijo:

    Me gusto mucho esta entrevista, cuanta sencillez y modestia afloran en las palabras del doctor que sin dudas ya es familia y amigo porque está con nosotros en el momento preciso.
    El poema ni hablar, como dice Berazain:«a unos 1900 de altura por encima de lo conocido»

  • Yisley Laffita Cobas dijo:

    Muchas gracias Doctor Duran, sobre todo por la confianza y estabilidad emocional q usted transmite cuidese mucho que nosotros aqui tratamos de cuidarnos tambie. Tengo dos niños uno de 15 meses y otro de 10 años y ya lo ven a usted como un abuelo todos los dias a las 11 am. Mis padres, mis hermanas y sobrinos viven en Santiago y aunque yo vivo en Holguin actualmente tambien amo la tierra caliente y sus carnavales. Marino Luzardo en el programa al Medio dia preguntaba q hariamos cuando se acabe el coronavirus y aqui esta mi respuesta ire a Stgo a abrazar a mi familia al cobre a agradecerle a la virgen de la caridad y a la tumba de mi Fidel a darle gracias por su vision del futuro y por nuestros valiosos medicos como usted. Cada noche a las 9 pm nuestros aplausos son para ustedes los heroes anonimos de batas blancas. Viva Cuba

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