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Colombia: La ruta de la "perfidia" o la renuncia a la buena fe

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Miguel Ceballos: en vez de Comisionado de Paz se ha convertido en un instigador comisionado de la guerra que parece estar utilizando el cargo para hacer carrera política en Bogotá. No es un improvisado en temas de derecho y ha sido defensor de la doctrina de Seguridad de Álvaro Uribe.

Rodrigo Uprimny es uno de los más prestigiosos juristas de Colombia, tan reconocido que las Naciones Unidas y las principales escuelas de derecho en América Latina, en Europa y en Estados Unidos lo tienen con frecuencia de consultor y profesor invitado. Dicen los colombianos que cuando él habla, se estremece la Constitución neogranadina.

Suya ha sido la afirmación, durante la pasada semana, de que el “comportamiento del gobierno de Duque podría configurar una violación grave al Derecho Internacional Humanitario, pues podría llegar a ser calificado como un acto de perfidia, que puede llegar incluso a ser un crimen de guerra”. Yo recomiendo insistentemente su lectura a mis amigos. Fue publicada en el blog La silla vacía.

Ayer domingo volvió a la palestra pública para defender que “La posición del Gobierno no tiene sustento jurídico y por eso no ha recibido ningún apoyo internacional significativo, pues contrario a lo que insinúa el Gobierno, ni Chile, ni la CIDH, ni el Consejo de Seguridad han apoyado la tesis colombiana”. Uprimny lo hizo desde las páginas de El Espectador, uno de los principales diarios del hemisferio.

El jurista expone una idea coherente, alejada de cálculos políticos e ideologías: sin el respeto al derecho internacional sería imposible la convivencia en el planeta y la regulación de las diferencias y conflictos entre los países y a lo interno de estos. En esencia, no es admisible pedir a otros que apoyen, garanticen, acojan, acompañen una compleja negociación para resolver un dramático conflicto interno, para que, ante nuevas circunstancias sobrevenidas, colocar en una encrucijada bloqueada a todos esos involucrados, en particular al que ha puesto la sede, a pedido de las partes.

Si operara en las relaciones internacionales la lógica expuesta por el presidente Duque y, sobre todo, por el canciller Holmes y el no menos incendiario Comisionado ¿para la Paz? Miguel Ceballos, lo primero que volaría en pedazos sería todo el sistema de tratados y pactos de las Naciones Unidas, arrastrando a la Corte Internacional de Justicia, el Tribunal Arbitral Internacional y hasta a la discutida Corte Penal Internacional. En consecuencia, se cerrarían las puertas a los futuros gobiernos de Colombia para buscar una salida negociada al conflicto interno armado.

Una avalancha de reclamaciones sería posible porque los gobiernos actuales podrían sentirse libres de desconocer todos los actos jurídicos pactados por los gobiernos anteriores en nombre del Estado y utilizar manipuladamente otros compromisos para negar lo antes acontecido en función de los nuevos intereses. Sin embargo, hasta hoy había primado lo que se conoce como “buena fe” o “estoppel”.

El estoppel o doctrina de los actos propios establece en derecho la inadmisibilidad de actuar contra los propios actos hechos con anterioridad. En otras palabras, prohíbe que una persona pueda ir contra su propio comportamiento mostrado con anterioridad para limitar los derechos de otra, que había actuado de esa manera movida por la buena fe de la primera.

Traducido al caso, prohíbe a Colombia negar sus compromisos en las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), celebradas a su petición en Cuba, para imponerle a Cuba y a otros países garantes una conducta diferente de la derivada de esa condición, compromiso que estos países asumieron confiados en la buena fe del Estado colombiano que el gobierno de turno representaba.

Para sustentar su postura, las autoridades colombianas, con una belicosidad amenazante que no camina en las relaciones internacionales y, mucho menos con Cuba, ha acumulado una lista de mentiras. Han negado que el gobierno retomara el diálogo con el ELN, que los protocolos sean vinculantes o que amparen al terrorismo, que la ONU y su Consejo de Seguridad hayan obligado a Colombia a desconocer lo antes pactado y que no sea ético o moral celebrar este tipo de garantías para una negociación.

Me vienen a la mente en esta hora reconocidos negociadores de procesos de paz como el ruso Alexander Bessmertnik, el peruano Álvaro de Soto, el estadounidense George Mitchel, el sudafricano Brian Currin, el portugués José Manuel Durão Barroso, el francés Michel Barnier, el egipcio Lajdar Brahimi o el cubano Ricardo Alarcón de Quesada, involucrados en resolución de conflictos como el de Irlanda del Norte, Angola, El Salvador, Siria, el País Vasco, el Brexit y hasta la propia Colombia. ¿Qué podrían decirnos de la actuación de Bogotá en este caso?

En contraposición, si alguien investigara los reconocimientos y apoyos a la actuación limpia, transparente, discreta y prudente de Cuba, hallaría una lista tan extensa, empezando por la de su archiadversario Estados Unidos. Alarcón ha recordado muchas veces sus estrechos contactos con Thomas Pickering en la época en que se negociaba el fin de la guerra en Angola o en El Salvador. Menos se ha hablado por razones de actualidad de la relación de Bernard Aronson con los garantes cubanos en el caso de Colombia, tanto en las negociaciones con las FARC-EP como con el ELN.

Siguiendo la lógica bogotana, Cuba podría decir que no tiene valor, sin haberlo denunciado antes o sustituido por una nueva norma, un tratado de extradición firmado entre ambos países en 1932, nada menos que por la sangrienta dictadura de Gerardo Machado. Pero no lo ha hecho porque Cuba es un estado que sabe honrar sus compromisos. Entonces, por qué se invoca la validez de un acto del Estado y se niega otro, a conveniencia. Es ahí donde se revela el delito de perfidia, tipificado en el artículo 37 del Primer Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 que establecieron las bases del derecho internacional humanitario.

Hay quien afirma que no es sorprendente lo ocurrido. Ya con los Acuerdos de Paz entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP se acumulan suficientes evidencias del pérfido accionar. El Consejo de Seguridad de la ONU, alarmado por los cerca de 400 líderes sociales asesinados desde 2016 –según el Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz)-, ha dicho esta semana cómo ve las cosas en lo que va de año nuevo: “Los miembros del Consejo de Seguridad reiteraron su seria preocupación por el patrón persistente de asesinatos de líderes comunitarios y sociales, con siete asesinatos verificados de tales líderes desde el 1 de enero de 2019”.

¿A quién beneficia la actuación colombiana? Fuera de sus propias fronteras, es visible –ya lo han dicho Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone- que a los halcones de Washington y a la mafia cubanoamericana de la Florida, empeñada en arrastrar nuevamente a Cuba a la espuria lista de estados patrocinadores del terrorismo, para acusarnos de albergar terroristas y argumentar su estrategia de recrudecimiento del bloqueo y ampliar el ataque general contra la revolución cubana.

Cuba, ya se sabe, está curada de espantos y miedos. Pero el gobierno de Colombia comete un acto suicida. Destruye toda la credibilidad internacional del Estado colombiano, pues si en un asunto tan crucial como la paz, incumple su palabra y sus compromisos internacionales, se convertirá en un Estado poco confiable ante los ojos del mundo. Otros países podrán denunciar o revisar acuerdos suscritos por anteriores gobiernos colombianos, y la seguridad nacional, tantas veces invocada en el Palacio de Nariño, será menos que una hoja de parra para esconder impudicias.

Se han publicado 14 comentarios



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  • Ramon E dijo:

    Excelente articulo, se parece en su claridad y precision a una Catedra de Derecho Internacional, lastima que a quienes esta dirigido no les cabe la razon, y en los tiempos que corren es como si el Derecho, el Honor, la cordura ya no existieran. Todos obsecados con satisfacer los exabruptos de un paranoico encaramado en la silla Imperial. Hemos regrsesado a los tiempos de Caligula y Neron.. Verguenza deberian sentir, si tuieran verguenza.

  • Javier Leyva dijo:

    Excelente articulo, ya vemos el irrespeto a las normas y al derecho internacional de trump, amo y señor del gobierno colombiano, actuaciones que dirigen al mundo a un retroceso abismal y a un peligro inminente.Parece ser la epoca segun ee.uu de volver a la barbarie.

  • Williams dijo:

    Estos señores de la guerra, como dijera el politólogo Atilio Boron, matones y hampones, no tienen escrúpulos para hacer lo que les venga en gana y así satisfacer sus deseos. Ellos mismos se están desacreditando con sus declaraciones y con su actuar.

  • S.O.S dijo:

    Se podría llegar a un acuerdo de paz verdadera en Colombia, con el ELN y las FARC si el gobierno de este país fuera otro, con esos lacayos del imperio al mando imposible
    que se llegué núnca a un acuerdo .

  • Anita Holguín dijo:

    Que gran personalidad, que explicación tan clara, no entiendo como puedan quedar políticos como Duque que ignoren estos temas que hasta un adolescente cubano con mediana enseñanza comprendería, posible hasta mi niño lo entienda, porque son cosas de honor, de palabra empeñada, de respeto hacia si mismo y su pueblo. Gracias Fidel por enseñarnos a ser personas de bien y razonable, a pensar en el ser humano y su bienestar en colectivo y no en uno mismo, somos felices así.

  • Eloy Labrada Santos dijo:

    Es oportuno y contundente el artículo. La postura colombiana parece más un libreto puesto en sus manos por el gobierno de los Estados Unidos y la oligarquía nacional que una simple caualidad . Desde el asesinato de Gaitán, en 1948, la historia ha sido la misma. En acuerdos de paz anteriores también exterminaron a los guerrilleros que creyeron en la palabra gubernamental. Los paramilitares colombianos se parecen mucho a los escuadrones de la muerte que los yanquis ayudaron a crear el El Salvador. Deamasiadas coincidencias.
    Se trata de un plan articulado, además, para afectar a Cuba.

  • Luis dijo:

    Acaso fue el gobierno colombiano quien destalló el artefacto terrorista? No estaba el gobierno colombiano sentado en la mesa de negociaciones cuando los terroristas estallaron la bomba. Vamos a ajustarnos a la realidad, por favor. El ELN es una organización terrorista, odiada en Colombia a tal punto que hasta en votaciones libres el pueblo pidió no negociar con ellos y es precisamente el ELN quien sabotea las negociaciones. No creo que el gobierno colombiano tenga derecho a pedir el encarcelamiento de quienes decían representar a la guerrila en las negociaciones (eso creyéndoles que no sabían del acto terrorista) y tampoco creo que ningún gobierno pueda conscientemente defender a esas personas.

    • Reynaldo. dijo:

      Luis, segun usted el gobierno y el ejercito colombiano son simples victimas de los malvados terroristas del ELN, parece que usted no se ha enterado de los miles de civiles muertos a manos del ejercito y los palamilitares apoyados por ese gobierno. Como si fuera poco diras que tampoco tienen nada que ver con los mas de 400 lideres sociales asesinados en los ultimos dos años en ese pais, sin que nadie responda por ello ante la ley, solo falta que le heches la culpa al ELN. Me gustaria saber tu opinion si la guerrilla matara a 400 lideres de la derecha colmbiana.

    • Carlos Manuel dijo:

      Obviamente no es un tema de defender al ELN, es un tema de cumplir con los compromisos contraídos al principio de la negociación.
      Si se aplicará la lógica del gobierno de Colombia sería imposible cualquier negociación de paz y buena parte de los acuerdos internacionales serian tan frágiles que en la práctica no inspirarian confianza alguna.
      Un gobierno no puede desconocer lo que hizo el gobierno anterior por más que no esté de acuerdo. Los acuerdos y el protocolo de ruptura de las conversaciones no se hicieron con Duque ni con Santos a título personal, se hicieron con el Gobierno de Colombia

    • alexander dijo:

      Luis: Usted definitivamente no entendió nada. No se trata de proteger a nadie sino de cumplir con un protocolo firmado hasta por el mismo estado colombiano. En dicho protocolo se daban las garantías en caso de ruptura de las negociaciones. El Estado cubano no puede entregar a nadie pues está atado a ese protocolo. si lo hiciese perdería credibilidad ante la comunidad internacional como país garante en otros procesos de paz e incluso ante otros tratados.
      El que está actuando mal es el gobierno colombiano, el cual debería respetar el protocolo y despues si le da la gana cazar a los miembros del ELN en su país. Pero, repito, después de cumplir lo pactado por ambas partes y que legalmente tienen que cumplir todos.
      Es significativo que en un inicio las negociaciones no se hacían en Cuba, pero después de la solicitud de ambas partes se traslado la mesa desde Ecuador pues Cuba siempre ha mostrado voluntad de resolver el conflicto armado. Cuba desde hace años promovió la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz, pero violando acuerdos, tratados y protocolos no la va a lograr nadie.
      Por cierto también, Cuba ha condenado el hecho pues al ser un país victima de terrorismo de estado condena el mismo en cualquier forma y por cualquier motivo.

  • Fernando Acosta Riveros dijo:

    Saludos de paz y bendiciones desde México. Las autoridades de Colombia deben de serenarse y respetar los tratados internacionales. Promover la Paz con Justicia Social es un deber de los gobiernos que ha sido olvidado, sobre todo en las administraciones de Álvaro Uribe Vélez y ahora en los meses que lleva el presidente Iván Duque. En el plano internacional debe respetar la soberanía y la independencia de la República Bolivariana de Venezuela. Duque debe recordar que la Patria de Simón Bolívar no es una colonia. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, colombiano-mexicano, lector de Granma Internacional

  • manolete dijo:

    excelente artículo,muy profesional

  • eduardoraf dijo:

    Excelente artículo; en lo personal estoy totalmente en contra del acto terrorista realizado por el ELN, pero aplaudo la postura de nuestro país, solo estamos cumpliendo con lo acordado.
    Lo que no puedo entender es el descaro de los yanquis, acaso no ha sido terrorismo la muerte de los muchachos de Tarará, quien no recuerda a Pérez Quintosa, a donde fueron a parar los asesinos, a donde fueron a parar los asesinos de un oficial cubano que no recuerdo desafortunadamente el nombre y el criminal huyó hacia el norte, cuantas veces cuba ha reclamado que esos terroristas confesos paguen por lo que hicieron, cuantos nos han regresado acá?, hasta donde el sinismo de los que mantuvieron hasta su muerte natural a un asesino sin escrúpulos como Posada Carriles, eso no tiene respuesta..

  • Pierre dijo:

    Un artículo muy esclarecedor y demuestra la mala fe del presidente Duque y sus compromisos personales con el gobierno de USA y sus acolitos, para hacer más daño a nuestro país.
    La paz en Colombia es un reclamo de su pueblo, más con estos sujetos asidos al poder desgraciadamente no lo van a alcanzar.
    Esta semana ocurrió un hecho sangriento de la mafia colombiana, al mas estilo de la época de Alcapone, no le preocupa y debe ocupar su tiempo a Duque, eso también es paz y tranquilidad para su pueblo, no habla en público, sólo echarle leña al fuego contra Cuba, debe saber que más de diez presidentes de USA lohan intentado y no han podido.
    Agradecemos al gobierno su apoyo y votó contra el bloqueo, porqué no le pide a Trump que lo elimine, sólo hace que este personaje y sus halcones anuncien más sanciones contra el pueblo cubano.
    Deberían ver sus ciudadanos en La Habana la alegría que manifiestan y les está prohibido hacer turismo, piensen en ellos, no se les enseña nada inmoral ni que afecte sus sentimiento.
    Yo voto SI por CUBA.

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