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Paraguay, ¿fue realmente un golpe?

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paraguayPor Sandra Russo

¿Fue realmente un golpe de Estado lo que pasó en Paraguay? El juicio político que fue televisado en directo permitió asistir a la escena en la que uno por uno de los senadores paraguayos levantaba la mano y decía: “Condenado”.

Esa espectacularización de la condena sumaria quedó para el archivo, no así la hora y media que tuvo la defensa, cuyos argumentos fueron escamoteados por los medios concentrados: pasaron fragmentos editados. De la condena fuimos todos testigos, porque esto es lo que hacen la televisión sobre todo y los medios en general: administran la cantidad de gente que es testigo de una cosa y no de otra.

Fernando Lugo, al que entre otras cosas destituyeron porque según ellos estaba “armando a los campesinos”, aceptó el veredicto y llamó a mantener la paz social después de pedirle tres veces al pueblo paraguayo que tuviera “fuerza”.

¿Fue realmente un golpe de Estado lo que pasó en Paraguay? Esta pregunta, que fue traducida en eje de columnas de opinión en los medios concentrados, se la hizo media hora después de la destitución de Lugo un periodista a uno de los senadores que habían participado del sketch destituyente, y el senador le contestaba que no, que el juicio político al presidente está previsto en la Constitución del Paraguay, y que se había cumplido con la Constitución. El mismo periodista le preguntaba al senador si lo del Paraguay podía asociarse con el golpe de Estado en Honduras, ocurrido el 29 de junio de 2009. “¡Pero no, cómo va a comparar! ¡A ése lo sacaron en calzoncillos!”, fue la respuesta.

La destitución de Manuel Zelaya, en su momento, no fue seguida con mucha atención por los argentinos, entre otras cosas, porque el golpe fue el mismo día de las elecciones en las que Néstor Kirchner perdió frente a Francisco de Narváez. La Presidenta, tal como lo hizo ahora, salió a hacer declaraciones para dejar sentada la posición ante el golpe de Estado en Honduras. Como se recordará, o tal vez no, al día siguiente, Mirtha Legrand en su programa la criticó porque, dijo, “a mí qué me importa Honduras”.

Era lógico que a Mirtha Legrand no le importara el golpe en Honduras, y era lógico que al público de Mirtha Legrand tampoco le importara. No hace falta ser muy astuto, a esta altura de los acontecimientos, para entender que el éxito de los golpes de Estado es proporcional a la cantidad de gente a la que eso no le importa. No recuerdo de quién es esta frase, pero puede aplicarse a la escena latinoamericana actual: “Para que gane el mal, hace falta nada más que un puñado de personas y millones de indiferentes”. No estamos dormidos.

Se ve la película. Esta región no les resulta cómoda, y encima tiene líderes a los que algunas izquierdas europeas, ya era hora, empiezan a mirar con atención, después de sobreponerse a la soberbia que suelen tener las izquierdas tradicionales europeas para observar fenómenos políticos con dinámicas latinoamericanas. Según datos de la Cepal, por primera vez en doscientos años la región crece sin que crezca la desigualdad.

La América latina bananera, que es por la que vuelven, es la que hizo de este continente nunca el menos rico, pero sí el más desigual. A Manuel Zelaya lo destituyeron porque impulsaba una consulta popular para saber si la mayoría de los hondureños consideraba oportuna una reforma constitucional.

La Corte Suprema de ese país ordenó su destitución. La Constitución paraguaya también prevé el juicio político, pero no especifica sus procedimientos en detalle. Quizá los constituyentes de 1992 hayan dado por sentado el debido proceso, pero en la actualidad nada puede ser dado por sentado, porque la derecha busca los intersticios. No es la ley, es el más ralo sentido común el que indica que cualquier reo de un país civilizado tiene derecho a defensa, también un presidente que no le guste al establishment partidocrático o corporativo.

El Congreso que decide un juicio político sumario al presidente elegido democráticamente, y que redacta las acusaciones dándolas por probadas porque “son de público conocimiento” -es decir, fueron publicadas por los diarios-, y que hasta redacta el orden del día con un ítem que rezaba “Condena”, es un Congreso golpista hasta para un alumno de quinto grado. Pero, a diferencia del golpe hondureño, que incluyó la irrupción del ejército en la residencia presidencial, la captura del presidente, su salida en paños menores y su traslado entre gallos y medianoche a Costa Rica, en el Paraguay todo se produjo a la luz del día. ¡Y televisado!En esa transmisión también se pudieron escuchar los argumentos prêt-à-porter que se adelantaban a los acontecimientos. Prêt-à-porter es la ropa lista para llevar.

Así, el mismo día del golpe, se escenificaba la defensa prefabricada del golpe, igual que se había prefabricado la condena a Lugo. Quieren dar golpes que no se llamen golpes, así nadie podrá acusarlos de golpistas y ellos serán los portavoces de la democracia. Es medio ridículo, pero es así.”Qué tienen que hacer aquí los cancilleres extranjeros, esto es una injerencia en nuestra soberanía”, se enardeció la misma tarde del golpe un senador. Los golpistas ya sabían que el Mercosur y la Unasur son organismos internacionales que están obligados a respetar sus propias cláusulas.

Una de ellas, el Protocolo de Ushuaia, prevé que los países miembro sólo podrán ser democráticos, y que en caso de alteración del orden constitucional habrá sanciones o expulsión. Lo sabían porque una de las acusaciones que pesaron sobre Lugo en el juicio político fue haber firmado el Protocolo de Ushuaia, como si eso hubiera obligado al país, vaya molestia, a tener que mantenerse en democracia.

Este argumento prêt-à-porter, el de la “injerencia extranjera”, hace recordar lo que esgrimía la dictadura argentina para defenderse de lo que se llamó “la campaña antiargentina”. Esa campaña era “antidictadura”, pero en los mismos términos se pretendió que era un ataque “a los argentinos”.

Ahora, el argumento prêt-à-porter indica que el Mercosur y la Unasur quieren “castigar a los paraguayos”, y que sería Lugo, por no darse por vencido, el culpable.La frutilla del postre argumentativo prêt-à-porter roza un cinismo sin precedentes: señalan que lo de Paraguay “no fue realmente” un golpe de Estado porque no hubo violencia, y que no la haya habido es una prueba -según aseveran editorialistas en la Argentina- del consentimiento del pueblo a la destitución del presidente. A ver si ponemos esto en caja, porque están yendo muy lejos.

Puede que a mucha gente no le importe Honduras, pero en ese país, desde el golpe de 2009, fueron asesinados en número impreciso centenares de miembros de la resistencia, la mayoría de ellos campesinos. Reporteros sin Fronteras informó esta semana que en los tres años que pasaron desde el golpe, fueron asesinados 70 abogados que llevaban causas por muertes violentas de campesinos. Otro dato que no le importó a nadie porque nunca figuró en las agendas de los grandes medios, ni de la SIP: en el primer año del golpe fueron asesinados 23 periodistas de medios alternativos vinculados con la resistencia.

Entonces, ¿qué tenemos? Un golpe de Estado quirúrgico, un marketing político planificado, y medios de comunicación concentrados y listos para multiplicar al infinito los argumentos golpistas prêt-à-porter: si el pueblo resiste, se le dice al presidente depuesto que está polarizando al país y que por amor a la patria debe dejar de “dividir al pueblo”, y alejarse. Si el pueblo no resiste porque su líder lo quiere preservar de un baño de sangre, se le dice que eso es una prueba de que el pueblo está de acuerdo con el golpe.

El golpe de Estado en Paraguay desenmascara la creciente insistencia de la derecha en llevar adelante “golpes blancos” en la región, y un perfeccionamiento de la metodología para adecuarla a estos discursos prêt-à-porter que salen a repetir en manada políticos golpistas locales, en este caso paraguayos, y que amplifican los medios dominantes. Y no, no nos cansaremos de hablar de los medios dominantes. Nos sobrepondremos a nuestro propio hartazgo, porque juegan al desgaste.Ya desde el miércoles, la CNN en español emitía informes tendenciosos sobre las futuras decisiones de la Unasur.

El enviado a Mendoza, José Manuel Rodríguez, describía desde allí el debate sobre la posible exclusión del Paraguay y las expectativas que lo precedían en tono informativo neutro, sin desajustarse de los datos duros y las declaraciones ya formuladas. Pero era un informe editado, que se interrumpía cada tanto con inserts de entrevistas realizadas a un “economista” y a un “experto internacional”, sin mayores precisiones, que repartían algunos de estos argumentos prêt-à-porter. Eso, que yo sepa, no es neutral.La mejor herramienta para la defensa de la propia autopercepción de la realidad en medio de esta escalada es lo que ya sabemos, eso de lo que ya nos dimos cuenta. La memoria, la conciencia y el reflejo.

(Tomado de Página 12, Argentina)

Se han publicado 6 comentarios



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  • Deyla Martínez dijo:

    Pienso que debe considerarse como un golpe, porque el hecho de destituir a un presidente electo democraticamente es violar la voluntad popular y la constitucion. no importan mucho los metodos eso solamente da el matiz, este fue un golpe de estado parlamentario en el cual los opositores aprovecharon una determinada ocasion para sacar al legitimo presidente lugo

  • shany47 dijo:

    Cuando el pueblo elige, “”tenemos presidente””. Cuando unos míseros parlamentarios destituyen, eso se llama DICTADURA. Adelante presidente Lugo, el mundo democrático , “lo apoya”.

  • Elpidio Valdes dijo:

    Se pueden utilizar todos los analisis que se quiera sobre lo sucedido en Paraguay, visto llana y lisamente, fue un Golpe de Estado adecuado a las actuales condiciones politicas imperantes en esta parte de nuestra America Latina.

    Los senores ricos, poderosos, de derecha y su socio mayoritario, el gobierno de los EEUU sabe que un golpe militar como el de Honduras, uno mas y se incendia la pradera, y eso no les conviene en estos momentos de elecciones en el seno del Imperio y sobre todo no les conviene que un Golpe Militar se convierta en la chispa que arrase con los pocos gobernantes de derecha que queda en nuestra America y eso los obligaria a entrar de lleno en la guerra, donde no tienen muchas posibilidades de salir ilesos y sobre todo con muchos danos colaterales ademas de los militares.

    Pienso que la posicion del senor Lugo, fue y es la del burgues religioso, que no quiere utilizar la violencia para defender los derechos del pueblo, pero sin embargo no tuvo nunca en cuenta, que la derecha no anda con esos remilgos y contemplaciones, sino que se recuerde de la Operacion Condor, del Golpe de Estado en Honduras, de las golpizas a los estudiantes en Chile, en Panama y en cuento lugar la derecha y su

    jefe, el gobierno de los Estados Unidos, quieren sentar un precedente de obediencia o muerte.

    Aqui vale, como siempre, las palabras del Heroico Comandante Ernesto Guevara de la Serna, y digo que siempre, pues hoy tienen mas vigencia que nunca, – AL IMPERIO NI UN TANTITO ASI…. – Todos en este continente Latinoamericano y Caribeno, debe estar muy claro que con el Imperio y sus lacayos en el poder, no se puede tener contemplaciones, pues quien paga el plato roto, es el pueblo, que no tiene las armas y que tiene que empezar por quitarselas a los esbirros y torturadores que defiende el poder en cada pais, donde impera la ley del mas fuerte, es decir la ley del Imperio.

    No armar al pueblo, cuando se esta en el poder, es un error que se paga caro con la sangre del pueblo, no importa que la derecha grite y vocifere en contra de entregarle las armas al pueblo mientras se este en el poder, pues ese hecho concreto, un pueblo armado, preparado y listo para responderle al imperio y sus lacayos respectivos, es una forma de evitar el golpe de estado, las desestabilizaciones y las ingerencias, los politicos de derecha, no se caracterizan por ser hombres con suficientes hormonas masculinas como para poner sus vidas en peligro, si tienen que enfrentar a un pueblo decidido a morir antes que claudicar.

    Que Paraguay sirva de ejemplo a los que hoy detenta el poder y piensan que el Imperio se quedara tranquilo, el Imperio no entiende otro lenguaje que el de la respuesta rapida, contundente y sobre todo que lo choquee en lo mas profundo de sus intereses, otra filosofia al respecto esta condenada al fracaso y por tanto quien pagara esos errores, es el pueblo humilde, trabajador, los campesinos, los estudiantes que son los que salen a la calle a enfrentar todo tipo de manipulacion, engano y traicion.

    La prensa revolucionaria y patriotica, tiene el deber, en los paises del ALBA, de explicar a sus pueblos, por que en el Paraguay hubo un golpe de estado, no una destitucion parlamentaria, GOLPE DE ESTADO LISA Y LLANAMENTE.

    Que el Padre Azul y el HOmbre de Galilea siempre proteja a los pueblos de nuestra America y sus proceso liberadores.

  • Clemente Martinez dijo:

    Lo que paso en paraguay es un golpe de estado; si lo que le falto al presidente lugo era ponerse la oreja cortada como el caso cuando el discípulo Pedro le corto la oreja al centurión cuando llegaron a apresar a Jesús el Cristo; lo que no quieren darse cuenta los paraguayos que dicho esta “pueblo que no se revela; pueblo que no se libera”

  • César Morales dijo:

    En Paraguay se demostró que no podemos dormirnos en los laureles, porque el imperio siempre busca la forma de mantener su dominio. Un gobierno verdaderamente revolucionario no solo le sirve al pueblo y cuenta con el pueblo, sino que debe estimular los mecanismos para que su acción en pro de su propia defensa se materialice. El imperio yanki y la oligarquía paraguaya concretaron un golpe de estado haciendo uso del Parlamento, pero los cañones están detrás y estoy seguro que saldrán adelante en esta nueva etapa. El pueblo latinoamericano y sus gobiernos progresistas deben detener este nuevo crimen contra la verdadera Democracia.

  • Jorge dijo:

    Esto sería un circo si no fuera trágico. Las derechas siempre tratan de parecer legítimas, así sea reinterpretando la letra de la letra de las constituciones. Ahora desean dar la imagen de decencia; por principio, la derecha no tiene principios, sólo intereses, y la derecha feudal paraguaya, no escapa a esa verdad.

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