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Falsa recuperación: EEUU y América Latina continúan con sus economías en rojo

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IAR Noticias

EEUU, la primera economía imperial viene de su recesión más profunda y prolongada desde la Gran Depresión, y los pronósticos de los especialistas están divididos entre los que anticipan una “recuperación leve” y los que anuncian un breve repunte seguido de una recaída.

En la región latinoamericana, según lo describen los últimos informes y estudios, la desaceleración económica viene acompañada con el peor de los fantasmas: La desocupación laboral, con aumento de la marginación y peligro de estallidos sociales.

Según datos difundidos el martes por la CEPAL, el comercio de América Latina y el Caribe sufre un bajón sin precedentes y este año sus exportaciones e importaciones registrarán una caída récord del 13 %.

Puntualizando que el comercio de la región es el sector más golpeado por la crisis global, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), señaló que la cifra de caída en la región es superior al 10 por ciento proyectado para el comercio mundial.

Los países exportadores de materias primas, especialmente petróleo y minerales, son los más afectados por el deterioro de los términos de intercambio, que caerán este año 32,6% para el conjunto formado por Venezuela, Ecuador (petróleo), Colombia (petróleo y carbón) y Bolivia (gas natural), señala la CEPAL.

En el primer semestre de 2009, las exportaciones de esos productos de toda la región cayeron 50,7%, mientras que los manufacturados y agrícolas disminuyeron 23,9 y 17 por ciento, respectivamente, precisa el documento.

En consecuencia, el volumen de las exportaciones de la región descenderá 11%, su peor resultado en 72 años (desde 1937), mientras que las importaciones disminuirán 14%, la baja más pronunciada en 27 años (desde 1982).

Osvaldo Kacef, economista de la CEPAL, dijo a la cadena BBC que “esta es la primera vez en siete años que el nivel de actividad cae, de forma que esto marca el final de una etapa de crecimiento sostenido que tiene pocos precedentes en la historia económica de nuestra región”.

Kacef destaca que una diferencia importante en esta crisis, con relación a otras anteriores en la región, es que por primera vez el impacto más fuerte no se ha producido en el sector financiero, sino en la economía real.

En el último cuatrimestre del 2008 y en el primer trimestre de 2009 se ha observado una caída bastante marcada de las exportaciones e importaciones, señaló Kacef.

La CEPAL puntualiza que el colapso comercial se origina en la marcada declinación de la demanda internacional, y en el comportamiento declinante de los flujos de comercio intrarregional, especialmente en América del Sur.

El informe destaca que la crisis mundial se transmitió a la economía real de la región a través de la caída de la inversión extranjera directa (IED), el bajón en las remesas de los inmigrantes, y la caída de los precios de los productos básicos.

En Sudamérica, mientras tanto, la reducción en la actividad económica ha sido mucho menos marcada, “y esto tiene que ver con que la estructura de comercio es mucho más diversificada que en México y Centroamérica”.

El Producto Interno Bruto de México cayó 7,6% en términos nominales durante el segundo trimestre a 11,401 billones de pesos (US$878.000 millones), informó el martes el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, o Inegi.

El PIB en términos reales –informado la semana pasada– se contrajo un 10,3% interanual, en su mayor caída para un trimestre registrada desde 1981.

México (la segunda economía regional) enfrenta la peor recesión desde la década de 1930 y se espera una contracción económica de 7% para todo el año.

La principal preocupación generada por la crisis, según un comunicado especial aprobado en noviembre de 2008 en San Salvador por los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), son los “potenciales efectos sobre el sector real de la economía” y sobre la “estabilidad política y social de la región”.

En este panorama, lo que más preocupa es un aumento de la economía informal (en “negro”), y se teme también que el desempleo exacerbe la violencia juvenil y familiar, según señaló la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

La respuesta inmediata a la marginación social y el desempleo son las huelgas y los estallidos sociales (como reacción inmediata a la desocupación en masa) que pueden conmocionar los pilares del control institucional y político de los Estados capitalistas de la región.

USA sigue en rojo

Mientras tanto, y a pesar de las débiles señales de recuperación que exhiben algunas variables de la economía USA, entre los economistas, medios y analistas especializados no creen que alcance para superar la crisis con desocupación y caída del consumo en la primera potencial imperial.

El martes se conocieron una noticia buena y tres malas para la economía estadounidense: el país volverá a crecer débilmente a finales del 2009,pero el desempleo, el déficit a largo plazo y la deuda pública serán mayores de lo calculado.

Según The Wall Street Journal, un informe de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca y otro del Congreso estiman que para el año fiscal que termina en septiembre el déficit será de US$ 1,58 billones, menor de lo estimado debido a la devolución de unos US$ 250.000 millones de ayudas financieras.

En cuanto al crecimiento económico, el 2009 cerrará con una caída general de 2,8%. Pero el último trimestre del año crecerá en 2%, lo que, en la estimación de los especialistas, no alcanzará para superar los estragos de la caída del consumo y del desempleo.

Pese a las “mejores perspectivas económicas”, la crisis USA continúa y los expertos estiman que el desempleo llegará al 10% hacia finales del 2009 y auguran que se mantendrá en esos niveles por buena parte del año 2010.

Otro dato que preocupa a los especialistas es el crecimiento de la deuda pública, contraída en parte para financiar los rescates bancarios y empresariales con fondos del Estado (dinero de los impuestos pagados por toda la sociedad estadounidense).

Según The Wall Street Journal, la Casa Blanca estima que hasta finales del 2019 se habrán contratado préstamos por el orden de los US$ 9 billones.

De acuerdo con esta proyección, en diez años la deuda pública alcanzará los US$ 23 billones, equivalentes al 76% del Producto Interior Bruto (PIB) de EEUU.

Además de la caída del comercio internacional y de la caída del consumo interno, la confluencia de un sostenido déficit fiscal, y alto endeudamiento podrían generar presiones inflacionarias que agudizarían las condiciones laborales con más despidos y reducciones salariales.

Para seguir subiendo -señala el Journal- , el mercado necesita una señal de verdadera recuperación en la economía, lo que requiere aumentos en el consumo, la inversión de las empresas y la compra de viviendas.

Para un conjunto de analistas y economistas estadounidenses, la clave de la “reflote económico” pasa por una reactivación del consumo y una recuperación plena de la tasa de empleos.

El actual escenario de “recuperación débil” arroja sombras sobre la recuperación de las tasas de ocupación dado que, en la estimación de los especialistas, las empresas sólo vuelven a tomar personal cuando tienen la certeza y las evidencias de una recuperación total de la economía, condiciones que no son las presentes.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Pedro Crisanto Mongéss dijo:

    En sus dos libros ya clásicos El misterio del capital y El otro sendero, Hernando de Soto sostiene que la riqueza no tiene más ancla que la propiedad y que sin una red segura y clara de derechos de propiedad, la riqueza, lo mismo que el capital y el crédito, languidecen hasta desaparecer. En el fondo de la crisis mundial desatada en el mundo desarrollado por instrumentos poco claros de propiedad, mundialmente célebres con el nombre de “derivados”, De Soto ve un problema de opacidad y legalidad muy semejante a la crisis endémica de derechos de propiedad que aqueja a la economía informal de los países en desarrollo
    La clave de la actual crisis económica son los billones de dólares mal documentados que hay en los balances de las instituciones financieras. Ni deudores ni inversionistas saben a ciencia cierta qué significan estos documentos contaminados (toxic paper), a cuánto ascienden, quién los tiene y en quién está en riesgo.
    Cuando la recesión se desató en octubre pasado, el entonces secretario del Tesoro, Henry Paulson, creó el Programa de Ayuda a los Activos Problema (TARP por sus siglas en inglés: “Trouble Assets Relief Program”). Quería restablecer el flujo de capital y de inversión. Inexplicablemente, a la siguiente semana las autoridades volvieron a las políticas de siempre: medidas monetarias para inyectar dinero a los bancos, y recetas anticíclicas: invertir en obras públicas. En los meses siguientes quedó claro que estos instrumentos no servían para contener la que se perfila como la crisis económica más seria de los tiempos modernos.
    El gobierno estadounidense parece apuntar ahora al verdadero enemigo: la baja calidad de los documentos legales del mundo financiero, documentos que deberían expresar con claridad su valor para poder transmitirse sin riesgo o con riesgos claros.

  • Pedro Crisanto Mongéss dijo:

    El presidente Barack Obama acaba de lanzar su plan de rescate económico y Timothy Geithner, su secretario del Tesoro, ha presentado los detalles. Este no había terminado de hablar y ya se podía oír el desencanto de Wall Street. La crítica principal: faltan detalles. Pero más importante es lo que se le escapó a Wall Street… Finalmente, la Casa Blanca ha centrado la atención de los EE.UU. en lo que considero la causa primera de la crisis económica en curso: trillones de dólares en documentos financieros envilecidos, llamados papeles tóxicos, en los balances de las instituciones hoy espantan a acreedores e inversionistas potenciales impedidos de comprender el contenido de todos esos papeles, cuántos hay, quiénes los tienen y cuán riesgosos son. Obama parece estar empezando a vislumbrar cuál es el verdadero enemigo: el envilecimiento de los documentos financieros legales creados para representar y transferir valor, y evaluar riesgo.
    Miren en derredor: todas sus propiedades de valor —los títulos de su casa y de su automóvil, su hipoteca, su cuenta bancaria, sus contratos, patentes, las deudas de otros, incluidos los instrumentos financieros apoyados en la propiedad sobre activos (derivados)— están documentadas sobre papel. Usted puede poseer, transferir, evaluar y certificar el valor de tales activos solo mediante documentos legalmente autentificados por un sistema global de reglas, procedimientos y estándares. Para que la relación entre esos documentos y cada uno de los activos independientes que ellos representan nunca sea envilecida existe un formidable sistema de derechos de propiedad legal. Este sistema es global —insisto— y produce la confianza gracias a la cual el crédito y el capital fluyen y los mercados funcionan.
    Es mediante el derecho y el papel legal en el cual este se materializa que nos interconectamos y conocemos la economía global. Es imposible hacer negocios importantes en el plano nacional —no se diga ya en un mercado globalizado— sin documentación legal confiable. Pero esta red mundial de confianza se está desplomando. En los últimos años los gobiernos han envilecido ese papel legal al permitir que ingrese al mercado un descontrolado tsunami de instrumentos financieros derivados de hipotecas (tóxicas unas, saludables otras) cuyo valor nominal es de unos US$600 trillones o más, el triple que todo el resto del papel legal en el mundo, sea este representado en efectivo, activos financieros tradicionales, o propiedad, tangible o intangible.

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