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"¡Estas son las huellas del Johnny Bambusio!"

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Luis Posada Carriles- ¿Y eso mata?, preguntó el carretonero de sanidad al joven Luis, quien andaba en medio del camino con su carabina de calibre 22.

No debió hacer esa pregunta al muchacho con fama de bravucón. Respondiendo afirmativamente, se paró frente al mulo que alaba el carretón del hombre y le disparó al animal en la frente, matándolo de un solo tiro.

Al padre de Luis Faustino Posada Carriles le costó 80 pesos ese alarde de su hijo guaposo.

Una investigación realizada en Cienfuegos, con testimonios de vecinos y examen de archivos, revela varios aspectos hasta ahora desconocidos de la personalidad de un individuo que, como parte de sus operaciones para destruir a la Revolución cubana, la CIA seleccionaría más tarde para integrarlo al equipo de sicarios de la siniestra Operación 40.

El incidente del mulo no era el primero con el cual Luis Nicolás Posada González, hombre honrado, dueño de una pequeña librería, constataba las peligrosas manías de su primer vástago.

Nacido el 15 de febrero de 1928, en Tacón # 195, en Cienfuegos, el pequeño Luis, desde la temprana edad de 9 años, capturaba lagartos que luego mataba con una escopeta.

Con 15 años, se dedicaba, desde la azotea de su domicilio, a disparar sobre los gatos de los vecinos con su fusil carabina.

En una oportunidad, siempre desde su azotea, mató a la cotorra de un vecino, que se balanceaba en un aro.

"QUIMICO" Y FUMIGADOR

Posada cursó la enseñanza primaria en colegios religiosos regidos por los jesuitas y los maristas. Luego hizo estudios de secundaria y un curso de "químico azucarero" en una institución de los dominicos que le permitiría luego pretenderse "químico" de profesión.

Con apenas 18 años, Luis Posada Carriles trabajó en la destilería del Central San Agustín, en el municipio de Santa Isabel de las Lajas. Portaba entonces una pistola Colt, calibre 38, y atemorizaba a sus compañeros de trabajo.

Al terminarse la Segunda Guerra Mundial, un año más tarde, los negocios de la empresa se desvanecieron y Posada perdió su primer empleo.

Desocupado durante casi cinco años, según varios testimonios, frecuentaba la clientela rica del Cienfuegos Yacht Club, donde se vincularía con politiqueros que apoyaban al dictador Fulgencio Batista.

Visita las salas de boxeo donde, después de los combates, provoca a los ganadores. Esto le vale duras lecciones.

En varias oportunidades, se encontró envuelto en riñas de bares. Una de ellas lo lleva ante un tribunal por haber desfigurado a un chofer de ómnibus. Sus amistades batistianas le evitaron un juicio.

Profundamente racista, odia particularmente a los asiáticos, al punto de que andaba por la calle distribuyendo bofetadas a los chinos que se encontraba.

Termina por encontrar un puesto de fumigador a principios de los años 50, con una empresa llamada CEFI, propiedad del dueño del hotel La Paloma. Maneja un carro en el que recorre los comercios para brindar sus servicios.

Luis Posada Carriles seguirá de fumigador durante más de cinco años. Siempre le encantará portar armas. Sus relaciones con el politiquero Bebo Llerendi, esposo de la sobrina del coronel Ugalde Carrillo, jefe del Servicio de Inteligencia Militar de la dictadura, le facilitará la obtención de una credencial de ese cuerpo represivo.

Unos vecinos aseguran que andaba también con credencial del BRAC (la Brigada de Represión a Actividades Comunistas), creada por Fulgencio Batista con la ayuda de la Inteligencia norteamericana. Ello le permitía andar libremente por Cienfuegos con una pistola.

Es el personaje de Walt Disney, aparecido en 1942, que le valdrá más tarde el apodo de "Bambi", aunque no tiene mucho que ver con el encantador venadito.

Posada se presenta a sí mismo como "El Bambi" o, a veces, "Johnny Bambusio".

Testigos cuentan cómo en una oportunidad, en los baños del Cienfuegos Yacht Club, se corta las yemas de los dedos de ambas manos, con una cuchilla de afeitar, para luego manchar la pared, proclamando: "Estas son las huellas del Johnny Bambusio".

CON LA TROPA CIA DE PHILLIPS Y MORALES

Llega 1959 y el triunfo de la Revolución. "El Bambi", que ya tiene 31 años de edad y está identificado con los esbirros batistianos, desaparece apresuradamente de Cienfuegos para trasladarse hacia la capital, donde trabaja en la empresa transnacional norteamericana Firestone…

En La Habana, se vincula a los grupos contrarrevolucionarios orientados por David Atlee Phillips, oficial de la CIA que bajo cobertura de negocios recluta agentes, y David Sánchez Morales, jefe de estación disfrazado de diplomático.

En febrero de 1961, apenas 14 meses después de la toma del poder por Fidel y sus barbudos, Posada se asila en la Embajada de Argentina, alegando ser perseguido.

Luis Posada Carriles viajará, el 25 de ese mes, con salvoconducto hacia Miami, donde se integra a la red de grupos terroristas que maneja la inteligencia norteamericana. Allí se suma a un grupo terrorista nombrado Halcones Negros, de la organización Unidad Revolucionaria orientada por la CIA, donde por su puntería lo nombran con el código de "El Cazador".

Pronto Posada será seleccionado, en virtud de sus características, para ser parte de la Operación 40, un grupo de sicarios conformado por la CIA para ejecutar tareas sucias en apoyo a la invasión (fracasada) de Playa Girón.

El grupo terminará ejecutando semejantes tareas a través de todo el continente. Desde Buenos Aires hasta… Washington.

Entre los reclutadores de la CIA de esa época se encuentra un joven tejano de mucho futuro, hijo de un banquero conocido por sus simpatías hitlerianas: George H. Bush I, digno padre del actual presidente norteamericano Bush II.

(Fragmento del libro en preparación Welcome home,
Editorial Capitán San Luis).

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".