Andy Montañez: “Fiel al bolero y al pueblo cubano”
Andy Montañez acaba de rendir otra faena estupenda en La Habana. Bolero tras bolero, y sones de por medio, con una voz añejada por el uso y dotada de una extraordinaria carga vital, el cantor boricua arrasó con la audiencia que abarrotó el Teatro Nacional en la jornada de clausura del Festival Boleros de Oro 2004.
Como para sellar su compromiso con el género originario de Cuba y expandido en América Latina como la crónica sentimental por excelencia, llamó al escenario a Omara Portuondo, hoy día internacionalmente reconocida como la Diva de Buenavista Social Club, para entonar una versión antológica de Convergencia, la intensa página lírica de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra.
Poco después del concierto, Andy expresó por qué ese compromiso: "Yo seguiré siendo fiel al bolero y al pueblo cubano; es algo que llevo en el corazón pero también en el cerebro".
No era la primera vez que Andy compartía su música con los cubanos, pero en esta oportunidad su presencia -y él lo sabía- adquiría una connotación especial en medio del recrudecimiento de la hostilidad del gobierno norteamericano contra Cuba.
Lamentablemente Montañez, cuya puertorricanidad se halla fuera de toda duda, vive en un territorio cuya independencia ha sido secuestrada por Estados Unidos, por lo que cada gesto suyo no escapa al escrutinio de las autoridades de la metrópoli y a la ira de la extrema derecha cubano-americana.
"Yo sé -afirmó luego del concierto- que muchos de mis colegas darían cualquier cosa por venir. Pero se limitan, ustedes conocen por qué. Cuando hablan conmigo, se sueltan y dicen lo que realmente piensan."
Miami ha puesto no sólo a Andy y otros artistas puertorriqueños en la picota sino a otros latinoamericanos que por intereses promocionales dependen de las disqueras radiadas en esa ciudad del sur de la Florida.
Este mismo año el connotado merenguero dominicano Johnny Ventura, quien le había dado su palabra al embajador de su país en La Habana para protagonizar un concierto en la capital cubana en honor a la Fiesta Nacional de República Dominicana, canceló su visita debido a las duras presiones que sufrió por parte del clan Estefan-Chirino, cabezas visibles de la mafia miamense en la industria musical floridana.
"No me importan las consecuencias -acotó Montañez al abundar sobre el asunto-, si me importaran, no sería yo mismo. Yo creo en el arte, en la comunicación humana, en la generosidad de la música. Y soy, por demás, un hombre agradecido. Quien cante son y bolero en nuestras tierras no puede olvidar que esta es la cuna de Benny Moré, Miguelito Cuní y Miguel Matamoros".
"Hay afectos -continuó- que no se olvidan, aunque no estén ya entre nosotros. Eso me sucede con Pacho (Alonso) y Fernando (Alvarez), grandes amigos que me inspiraron muchísimo en mi carrera".
Andy ha sufrido en carne propia la intolerancia miamense. Primero, en los años 80, cuando alguien se encargó de recordar allí que el cantor había viajado a Cuba junto a la orquesta Dimensión Latina, cuya planta integraba. El veto para cantar en la Calle 8 se hizo sentir de inmediato.
En tiempos más recientes, abrazó a Silvio Rodríguez durante una estancia del trovador en Puerto Rico. Silvio, en medio de su concierto, dijo: "Gracias, Andy, por ser valiente". Y fue el acabóse. La mafia se revolvió contra el boricua.
"Esto no es un capítulo oscuro de mi vida -aclaró Andy- como ha dicho alguno por ahí, sino algo superclaro. Yo puedo ir a Miami una y otra vez, pero a la Calle 8 yo no voy más, ni por un millón de dólares".
Boleros de Oro 2005 estará dedicado precisamente a Puerto Rico. La decisión de los organizadores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba satisfizo naturalmente a Andy.
"Va a ser muy bonito -declaró- comprobar cuánto nos une. Cuenten conmigo, porque volveré. Y pienso que muchos otros lo hagan junto a mí".


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