VENEZUELA Graves amenazas desde Washington
A escasas horas del referéndum convocado para este 15 de febrero por el gobierno de Venezuela para votar "si" o "no" por la modificación de cinco artículos constitucionales, el nuevo director de los Servicios de Inteligencia Nacional de Estados Unidos Dennis Blair acusó al presidente Hugo Chávez, por sus presuntos "vínculos" con Irán, y con organizaciones presuntamente "terroristas" de Colombia y de "crear condiciones" para la incursión de grupos islámicos, (Hezbollah), en la región.
La grave decalaración del hombre que preside la oficina que tiene a su cargo varios servicios de inteligencia, espionaje y operaciones ilegales, entre ellos la propia Agencia Central de Inteligencia (CIA), se convierte en una amenaza abierta contra el gobierno de Venezuela, y también para toda la región.
Estas afirmaciones son un estímulo para la ultra derecha venezolana, sostenida por diversas fundaciones de la CIA con un solo objetivo: derrocar a Chávez, "sea como sea" incluyendo el magnicidio, sugerido varias veces por la dirigencia opositora.
La oposición venezolana produjo el golpe de Estado en abril de 2002, paros patronales y petroleros con sabotajes, y una serie de conspiraciones y "golpes suaves" inspirados y pagados por Washington, como revelan documentos desclasificados en los últimos años.
Según Blair, Estados Unidos debe ayudar a "fortalecer la democracia" en América Latina. Por supuesto una democracia obediente a las imposiciones de Washington, como queda implícito si analizamos su "mensaje" cuando habla negativamente del "nuevo populismo latinoamericano", y pone como ejemplo a Venezuela, augurando al gobierno de ese país serios problemas económicos.
Lo mismo auguró el señor Blair para otros gobiernos "populistas" como el de Bolivia y en menor medida, Ecuador y Argentina.
Su mensaje no lo diferencia de los más fundamentalistas funcionarios de la pasada administración republicana, a pesar de que la voluntad popular en Estados Unidos se expresó por los cambios y especialmente en su política exterior.
Después de todo Blair no hizo otra cosa que repetir los argumentos de John D. Negroponte, quien como subsecretario de Estado de su país lanzó fuertes acusaciones durante la XXXVIII Asamblea de la OEA, en junio pasado, acusando al al gobierno venezolano de apoyar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), basándose en la patraña de las supuestas computadores del asesinado dirigente de esa organización Raúl Reyes.
El canciller Nicolás Maduro, respondió a estas acusaciones denunciando a Estados Unidos en sus intentos de "dividir a los pueblos hermanos con intrigas".
El historial de Negroponte no deja lugar a dudas. Es uno de los personajes más siniestros en la historia de la CIA para la que trabajó durante años en la criminal Operación Fénix en Vietnam, antecedente de la Operación Cóndor en América Latina. Nadie olvida su paso como embajador en Honduras entre 1981 y 1985, donde fue cabeza de la guerra sucia y de los mercenarios de "la contra" que desataron un terrorismo feroz sobre el pueblo de Nicaragua. Fue Negroponte quien llevó a militares de la dictadura argentina a participar en esa guerra encubierta que dejó miles de víctimas y participó del tráfico de drogas hacia su propio país, que se canjeaba por armas para la contra en lo que se conoció como el "Irán gate" o el "contragate". Fue responsable de secuestros y asesinatos de cientos de hondureños y centroamericanos y de crímenes de lesa humanidad en Irak.
Este es el hombre que acusaba en la OEA a Venezuela y cuyo discurso en parte ha retomado ahora Blair, quien acusa a Chávez de "buenos vínculos" con Irán en el mismo momento en que el presidente Barack Obama habla de un diálogo con el presidente de ese país.
Según el funcionario - que desde ahora controla y autoriza las operaciones de varias agencias de inteligencia que no dudaron en invadir países y eliminar a varios líderes en el mundo- el presidente venezolano "va a seguir "proporcionando refugio( a las Farc) como resultado de su afinidad ideológica y su interés en influir en la política colombiana".
Lo dice sin prueba alguna como antes la inteligencia estadounidense habló de las armas de destrucción masiva para justificar la invasión y ocupación ilegal de Irak en 2003.
Blair también usa otro argumento típico para justificar cualquier acción contra Venezuela, al acusar al gobierno de estar fuera de "leyes financieras y controles de frontera, a lo que se suma una corrupción generalizada".
Esto, según él, conforma un "ambiente" propicio para ser explotado por "Hezbollah" (organización creada en el Líbano para defender a su país de los ataques de Israel).
De la misma manera, sin prueba alguna sostiene que en Venezuela aumentan "progresivamente" los embarques de cocaína "triplicados entre 2004 y 2008". En suma Venezuela es comunista, narcotraficante y terrorista y por lo tanto "objetivo" militar de Estados Unidos.
El Senado estadunidense también confirmó el nombramiento del demócrata León Panetta de 70 años como nuevo director CIA.
Ex funcionario del gobierno de William Clinton, fue aprobado por "aclamación". Pero para lograr esto Panetta tomó compromisos antidemocráticos. Aceptó que no serán sometidos a juicio los agentes de la CIA que hayan participado en "interrogatorios apremiantes",(torturas) siempre y cuando no se hubiesen "excedido" en sus instrucciones.
Habría que preguntarle ¿cuándo consideran que la tortura es "excesiva"? ¿Será acaso cuando el torturado se muere?.
Este compromiso es una afrenta para los derechos humanos, porque la tortura es un delito de lesa humanidad y no puede haber "torturadores" con prerrogativas de impunidad.
En otro "acuerdo" Panetta confirmó que Estados Unidos continuará su política de enviar detenidos extranjeros a terceros países, "siempre y cuando exista la seguridad de que no serán torturados". No puede ignorar que además de que son trasladados precisamente para ser torturados en países que lo admiten, el sólo hecho de "secuestrar" a una persona detenida bajo sospechas y llevarla a otro país ilegalmente, es una tortura y una violación a los derechos humanos, sin ningún atenuante.
Panetta asegura que se puede "proteger" a Estados Unidos, y también "respetar la ley". Pero ¿qué leyes?. ¿Las que autorizan las torturas, el espionaje ilegal, la intromisión en la vida privada de los estadunidenses, las leyes antiterroristas, "el acta patriótica", todas violatoria de los derechos civiles y humanos?.
Esto sucedía a horas del referéndum en Venezuela, país sometido en los últimos tiempos a un feroz fuego cruzado de los medios masivos de comunicación, en realidad de guerra sicológica contrainsurgente, además de una serie de acciones, que incluyeron un atentado, contra la sinagoga Tiferet Israel ubicada en Maripérez, Caracas el 30 de enero pasado, hecho que intentó ser acusado al gobierno.
La rapidez con que este actuó dejó sin argumentos a los acusadores y el pasado 12 de febrero, Elías Farache, presidente de la Asociación Israelita de Venezuela (AIV), salió a expresar u "agradecimiento al Gobierno" por las investigaciones en el caso de robo y profanación de la Sinagoga y por la detención "de los responsables materiales de los hechos".
El canciller Maduro advirtió que "quedará en la conciencia de la oposición el daño moral que le hizo a la historia de Venezuela acusar al Gobierno nacional de haber atacado a la Sinagoga, supuestamente por políticas "antisemitas".
El hecho sirvió a Chávez para recordar otros antecedentes de atentados terroristas en Venezuela, que evidentemente estaban destinados a incidir sobre el electorado en su momento, como fueron las explosiones en los consulados de Colombia y España en la madrugada del 25 de febrero 2003 que también intentaron acusarle.
En ambos casos se logró esclarecer la participación de José Antonio Colina Pulido y Germán Rodolfo Varela López quienes habían actuado en el golpe de Estado de abril de 2002 y estaban en calidad de prófugos en Estados Unidos.
Los mismos participaron además en un atentado en el edificio Caracas Teleport el 12 de abril de 2003 y en el asesinato de tres soldados y una joven, torturados antes de su muerte. Otra joven de catorce años que sobrevivió pudo dar su testimonio y permitió encarcelar a la mayor parte de los asesinos, un grupo de ocho personas, dos de las cuales eran Colina y Varela.
También Chávez recordó otras explosiones en algunos lugares de Caracas que fueron atribuidas por algunos medios a Hezbollah. Pero "apresamos a los autores y no eran de ningún Hezbollah" dijo el presidente al advertir sobre grupos que intentaban crear enfrentamientos internos. Es muy larga la lista de las operaciones de la guerra sucia en Venezuela, pero estos casos muestran la injerencia violenta de Estados Unidos en ese país
NUEVAS DENUNCIAS
El pasado 15 de noviembre de 2008, en la presentación del libro "Telaraña Imperial" en Caracas, el sociólogo Romain Migus, demostró que una verdadera red de injerencia y subversión estaba actuando en Venezuela con la presencia en el país de 271 organizaciones "enmascaradas", como ONG.
Esta verdadera red está trabajando con considerables sumas de dinero, proveniente de Estados Unidos y las derechas europeas en el intento de derrocar a Chávez, en un viejo esquema, ya conocido en América Latina.
Se mencionó a la CIA, Human Rights Watch y el National Endowment por Democracy (NED), USAID, Acción Campesina, "supuesta defensora de la agricultura sostenible", así como la Asociación Civil Kepé Kapé, entre otros junto con transnacionales como Chevron, Exxon Mobil, Halliburton.
El pasado 2 de febrero el periodista Paúl Fortis denunció a través de varias agencias latinoamericanas, la existencia de un llamado "Pacto de Puerto Rico" en el que estaban involucrados conocidos venezolanos junto a funcionarios de la CIA como Peter Kelber, Alfred Taylor Klein Silbes, Patricio Caufiled, además de Monseñor Porras.
Todos ellos se habrían asociado para llevar adelante la "Operación Jaque al rey" destinando millones de dólares a grupos, entre ellos de estudiantes ya utilizados en acciones desestabilizadores en anteriores ocasiones, y con una activa participación de la Iglesia.
En su primera parte el plan fue activar a toda la oposición específicamente contra la enmienda sobre la posibilidad de reelección indefinida para presidente, gobernador, alcalde, sin recordar que es el pueblo el que decidirá quien se reelige o no, ni mencionar que esta enmienda servirá tanto al oficialismo como a los opositores.
La otra parte del plan es instalar la versión sobre un posible "fraude" para lo cuál la Cia sostuvo reuniones con toda la oposición. En este caso se pondría en marcha una serie de planes si gana Chávez, como paros patronales, de transporte, afectando la distribución de comida, provocando cortes de agua y de electricidad mediante sabotajes, además de protestas violentas amparadas por todos los sectores de derecha, incluyendo la iglesia. Mediante esta antigua estrategia se exigiría la renuncia del presidente y se activarían otras medidas de intervención extranjera e incluso impulsando violencia callejera.
Lo dicho por el nuevo director de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Dennis Blair en las últimas horas, actúa como un espaldarazo para la ultraderecha venezolana golpista. De alguna manera están "bendecidos" como diría la jerarquía de la Iglesia Católica. El pueblo venezolano debe contar con la solidaridad decidida de América Latina, frente a las nuevas amenazas.(fin)


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