El País defiende a los secuestradores de niños en Haití...
Por Ernesto Pérez Castillo
Cubasí
Y El Nuevo Herald le sigue la corriente...
Los diez secuestradores norteamericanos ya tienen quienes los defiendan. Pese a que fueron sorprendidos in fraganti al intentar cruzar la frontera haitiano-dominicana llevándose a treinta y tres menores de edad sin documento alguno y que mintieron a las autoridades asegurando que eran huérfanos, de pronto son unos angelitos de Dios, según El Nuevo Herald y El País.
Ambos diarios, como si fueran uno solo los dos, se alinean siempre del lado de los peorcitos. Ellos defienden lo indefendible, y nunca tienen el buen tino, ni el talento, ni cometen el pecado mortal de actuar con sentido común y, al menos por una vez, reconocer lo evidente.
El País proclama a los cuatro vientos que «los padres de los falsos huérfanos de Haití exculpan a los baptistas de Idaho (y) aseguran que volverían a entregarlos al grupo». Nótese que ya no son «los secuestradores», sino «los baptistas de Idaho».
El Nuevo Herald no se queda atrás, y repite la consigna de El País: «Padres haitianos dieron sus hijos a bautistas de EE.UU.». La misma pauta, el mismo guión. De pronto los secuestradores son los buenos de la película.
No hay que olvidar que la jefa de los secuestradores, Laura Silsby, incluso estando ya tras las rejas de una cárcel haitiana, todavía juraba a AP que una parte de los menores le habían sido entregados por parientes lejanos y el resto venían de orfanatos destruidos.
Curioso que ahora tenga que echar mano de esos mismos padres, antes muertos, y deba sacarlos hasta de debajo de las piedras, para intentar evadir la justicia, vertiendo además sobre ellos la culpa del secuestro y, ¿quién le seguirá la rima, si hasta la reportera de la CNN, Glenda Umaña, se ha referido a ellos como «supuestos misioneros»?
Pues ya se ve... eso es una tarea para El País y El Nuevo Herald, que en blanco y negro culpan a los padres por el secuestro de los niños, aunque no se han gastado ni una coma para enjuiciar a los secuestradores. Antes bien, las lenguas les babean, ansiosos, como siempre, por hacer el trabajo sucio.
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Que lacras.
Ya que se hace mención a una noticia aparecida en otros medios, estaría bien poner enlaces a las originales ¿no? Para facilitar que los lectores veamos por nosotros mismos de qué se está hablando en el artículo.
Un saludo.
He estado revisando un poco la web de El País y no he encontrado la noticia exacta de la que hablan; sí que se refieren a los raptores en esos términos: "baptistas de Idaho". Sin embargo, si como parece, al señor Pérez le molesta que no se llame secuestradores a esta gente, tengo que recordarle que hasta que no se les juzge son inocentes. Llamarlos secuestradores sería un delito que nosotros, insignificantes mortales podemos permitirnos, pero que lo haga un medio de comunicación tan importante como El País llevaría enseguida a una demanda por injurias, que seguramente perdería. Presunción de inocencia creo que la llaman :)
Un saludo
Eso de las leyes es complejo porque no nos permite llamarles puerco al cerdo hasta que no esté muerto, pero en la conciencia de los seres humanos verdaderos ¿no existen palabras para nombrar alos que sin escrúpulos trafican con la vida humana, con niños y sin dudas con fines nada humanitarios?, yo se como llamarlos aunque por pudor no deba decirlo
Saludos