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Los terroristas se han quedado solos

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Miami.- Tal parece que Santiago Álvarez, Osvaldo Mitat y sus consortes -los otros terroristas de la extrema derecha cubana en Miami- se han quedado solos, aquí mismo en su terruño.  La situación de estos dos se concreta de una manera un tanto surrealista. Confirma que estos terroristas, todos ellos, no sólo Álvarez y Mitat, -los últimos terroristas con apoyo del gobierno norteamericano- han entrado en una modalidad de desfase, no están a tono con el tiempo en que se vive; la que sobre estas cuestiones impera, en este país y en el resto del mundo, desde el 11 de septiembre del 2001.

A pesar de que algunos medios de prensa en Miami se empeñan en falsear la realidad, no existe apoyo público aquí a favor de estos dos terroristas. Esto no es nada nuevo. Cuando hace cinco años ese mismo sector ultraderechista secuestró al niño Elián González, la prensa miamense y ese sector terrorista, intentaron representar que la mayoría de la comunidad cubana en esta ciudad apoyaba el secuestro del niño. Mintieron. No es verdad que la mayoría de la comunidad cubana en Miami apoyara el secuestro de Elián, y no lo apoyó por cuestión de fundamentales valores de la familia cubana. Y la prueba que mintieron fue el descalabro político que sufrieron todos ellos. La Fundación Nacional Cubano Americana, entonces organización rectora de ese sector, jamás se recuperó de ese desastre, desde entonces empezó a desaparecer; perdió la confianza que le quedaba en la mayoría de la comunidad cubana en Miami.

Desde el 11 de septiembre del 2001, el apoyo público del gobierno norteamericano hacia este sector terrorista comenzó a entibiarse. Aunque la importancia que ha tenido el terrorismo, como método principal de lucha de los gobiernos de Estados Unidos contra el pueblo cubano desde 1959, mantiene suficiente poder como para arbitrariamente encausar y mantener encarcelados a nuestros 5 compatriotas: Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, y para presionar a la entonces presidenta panameña Mireya Moscoso para que, contra la justicia y la moral, indultara a los terroristas Luis Posada Carriles, Guillermo Novo, Pedro Remón y Gaspar Jiménez Escobedo y, después, Washington recibiera públicamente en Miami a tres de ellos, aún cuando los tres, Novo, Remón y Escobedo habían sido enjuiciados y encontrados culpables por crímenes terroristas; Novo y Remón en el propio Estados Unidos y Escobedo en México.

Pero a la vez, la amenaza que el terrorismo presenta para la seguridad nacional de Estados Unidos, y los supuestos de su campaña internacional contra este flagelo, han venido condicionando el apoyo público del gobierno norteamericano hacia este sector.  Las pugnas existentes dentro del mismo gobierno federal, sobre esta política, se reflejó en el resquebrajamiento de la ultraderecha cubanoamericana y la división de importantes miembros de ese sector entre los que apoyan a la Fundación Nacional Cubano Americana, y los que apoyan al sector que se separa de ésta, y establece al más terrorista Concilio por la Libertad de Cuba. Como también es notable en el obvio distanciamiento público, más evidente en el caso Álvarez y Mitat, por parte de los tres representantes federales cubanoamericanos, los recalcitrantes Lincoln Díaz Balart, su hermanito Mario, e Iliana Ros, de los terroristas del patio y  sus métodos.

Se refleja también en la necesidad que tuvo la Casa Blanca de detener y mantener confinado a Luis Posada Carriles, en una situación que está por definirse, y que tiene mucho que ver con el caso de Álvarez y Mitat.

Pero aún más importante para nosotros, el sector que por largos y difíciles años se ha públicamente opuesto a estos terroristas, aquí mismo en Miami, es la notabilísima diferencia que ha existido, desde septiembre del 2001, al presente, en la posibilidad de poder ejercer nuestros derechos de libre expresión y asociación, sin haber sufrido ninguna agresión criminal por parte de los terroristas. Hemos podido realizar una importante labor política y humanitaria a favor del fin del Bloqueo y de la protección que los gobiernos de Estados Unidos les han brindado a estos terroristas, así como a favor del derechos de todos poder viajar a Cuba libremente, y de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba sin haber sufrido, como antes era común, las agresiones de estos terroristas.

Paso a paso, se concreta cada vez más la decisión de la fiscalía federal de llevar a juicio a Santiago Álvarez y a Osvaldo Mitat por los delitos de posesión ilegal de armas y municiones: ametralladoras, rifles de asalto, máscaras de gas, lanzagranadas, un silenciador, granadas y miles de municiones, y por posesión de un pasaporte guatemalteco falso a nombre de Álvarez. Las autoridades los mantienen encarcelados y sin posibilidad de fianza. Y los van a enjuiciar en Ft. Lauderdale y no en Miami, porque en esta ciudad  ningún jurado se atrevería a encontrarlos culpables, porque los dos son terroristas y están respaldados por otros terroristas que aún están libres. Terroristas que tienen mucho dinero, viven en esta ciudad, y anteriormente han asesinado impunemente a quienes se les han opuesto. Y, como esto aquí lo sabe todo el mundo, lo sabe también el gobierno, y como la fiscalía federal parece que va en serio, el juicio será en Ft. Lauderdale y no en Miami. Irónicamente, en esta triste ciudad donde abundan situaciones altamente contradictorias, esta misma fiscalía mantiene una posición diametralmente contraria a ésta --que es la realidad-- en el caso de Los 5, y en este  momento argumenta ante el XI Tribunal de Apelaciones que Miami reúne las condiciones que garantizan la posibilidad de un juicio imparcial sobre estas cuestiones…

En Miami vivimos más de 700 mil cubanos y descendientes de cubanos. La pandilla que públicamente apoya a Álvarez y a Mitat ridículamente mantiene que habla en nombre de esa comunidad. No hay nada más lejos de la verdad. Si eso fuera cierto las manifestaciones públicas a su favor hubiesen sido multitudinarias, espontáneas y constantes.  No ha habido una manifestación pública en su apoyo. Lo más que han logrado es llevar a unas 60 personas a la audiencia en la que se les instruyó de cargos.  ¡Sesenta personas de una población de 700 mil, y dicen que hablan en nombre de esta comunidad!  En las diferentes conferencias de prensa que ese grupo ha convocado a veces parece haber más abogados en el equipo de la defensa que personas apoyándolos.  Han llegado a tener la desvergüenza de citar a una misa en una iglesia situada en un barrio, donde hoy en día hay más centroamericanos viviendo que cubanos, en el día de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, para después atreverse a decir que todos los creyentes que fueron a misa ese principal día de precepto religioso, apoyaban la causa de los terroristas. 

Lo saben. Los tiempos han cambiado después del 11 de septiembre. Nadie en esta ciudad quiere verse hoy asociado a los terroristas ni al terrorismo. Saben que se han quedado solos.

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Andrés Gómez

Andrés Gómez

Periodista cubano residente en Miami. Fundador de la Brigada Antonio Maceo, integrada por cubanos que viven en los Estados Unidos. Es el director de la Revista Areito.