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¿Liberar o topar los precios en Cuba? Diez preguntas necesarias

Imagen creada con inteligencia artificial usando ChatGPT

  1. ¿Cómo se forman los precios en una economía y qué diferencia hay entre precios libres y precios administrados?

El mercado es un espacio físico o virtual al que concurren, de manera estable, oferentes y demandantes para realizar transacciones de compra y venta de cierta cantidad de bienes, servicios o recursos a un precio determinado.

Los mercados son, a su vez, mecanismos de diferenciación y discriminación de actores (competencia), de asignación de bienes, servicios y recursos y ajuste de las proporciones a lo interno y externo de industrias, ramas y sectores.

Los mercados completos y perfectos son solo una construcción teórica que tiene como utilidad servir de referencia para evaluar la eficiencia asignativa de un mercado realmente existente.

Los mercados tienen fallas que son estructurales y coyunturales. Entre las fallas estructurales de los mercados están la información imperfecta (información incompleta y la asimetría con respecto a la misma entre los agentes) y el poder de mercado (monopolio). Con respecto a la segunda es interesante que es resultado de la competencia, la cual facilita la concentración y centralización del capital, por lo tanto, el mercado crea su propia obsolescencia.

Cuando las fallas de un mercado llevan al racionamiento persistente se le denominan mercados incompletos, lo que implica una pérdida de eficiencia en su mecanismo de asignación.

Los precios expresan la relación entre la oferta y demanda de los bienes, servicios y recursos y son transversales a los mecanismos que formas los mercados, pues son el elemento fundamental en la diferenciación y discriminación de demandantes, los bienes, servicios y recursos se asignan en función de estos y es el elemento central de su mecanismo de ajuste.

En mercados sin monopolios (u oligopolios) la ley de la oferta y la demanda, expresión concreta de la ley del valor, regula el movimiento de los precios de manera objetiva (sin la intervención de agentes con poder de mercado). Cuando hay un exceso de demanda este ala los precios hacia arriba y cuando hay exceso de oferta este empuja el precio hacia abajo.

Los precios administrados o fijados es cuando el Estado fija un precio. Si el precio fijado genera un desequilibrio en el mercado (generalmente la intervención estatal genera exceso de demanda y racionamiento de la oferta) este es absorbido por otros mercados u otros elementos de la economía, como el ingreso.

Cuando el estado fija un número significativo de precios, los desequilibrios no son absorbidos por otros mercados y su efecto se traslada totalmente en forma de racionamiento a productores y consumidores. Una política muy amplia de fijación de precios va en contra de la competencia (con las consecuencias que esto tiene en la productividad del trabajo y el crecimiento, tiende a empeorar la eficiencia asignativa y pierde su capacidad de ajuste, alimentando la acumulación de desequilibrios).

  1. ¿Cuáles son hoy las principales causas del aumento de precios en Cuba?: ¿oferta, tipo de cambio, costos de importación, déficit fiscal?

Los incrementos de precios o inflación, tiene generalmente tres causas, la demanda, la oferta (costos) y las expectativas.

Los sostenidos déficits fiscales y su financiación, casi exclusivamente, mediante la emisión de dinero (sin respaldo de oferta) son la fuente fundamental de la inflación de demanda. Entre los precios afectados por esta causa está el tipo de cambio, provocando la devaluación sostenida de la moneda nacional ante las divisas.

La inestabilidad económica y política a nivel mundial ha incrementado los precios internacionales de nuestras principales importaciones, especialmente de bienes transversales como el petróleo, a lo que se une la política de máxima presión del gobierno de los EE.UU. Estos precios internacionales se trasladan a los precios internos mediante los costos y el tipo de cambio.

Las expectativas también juegan en nuestra contra, ya que la poca confianza en el futuro de los agentes que operan en nuestra economía tiende a crear posiciones alcistas para contrarrestar los altos riesgos de pérdidas o de fracaso empresarial. Este comportamiento genera las llamadas “profecías autocumplidas”, pues los agentes al tener una determinada expectativas sobre el comportamiento de variables que le son relevantes, terminan tomando decisiones que refuerzan la tendencia del comportamiento esperado de dichas variables.

En el caso de Cuba se suma un problema de subconsumo, poco común en economía capitalistas de desempeño medio o alto: la disminución de las producciones nacionales y las limitaciones en las remesas, provocada por la política yanqui, que provocan un alto racionamiento de la oferta, ahondada el exceso de demanda y hala los precios hacia su aumento sostenido.

  1. ¿Qué efectos concretos tuvieron los topes de precios aplicados en 2025–2026 sobre la disponibilidad de productos y el mercado informal?

Los topes de precios funcionan como una especie de mecanismo de fijación de precios, con los efectos explicados en la pregunta 1. A esto se suma que estas políticas necesitan de altos niveles de control institucional con importantes costos de transacción, de oportunidad y provocando importantes fricciones institucionales.

Al hacerse esta política en un contexto de fuertes restricciones institucionales, con una importante brecha de ingreso entre el sector privado (formal e informal), provoca un incremento de la corrupción. Ante esta debilidad, sumado a la disminución de la efectividad de otros mecanismos de control paraestatales, estas restricciones terminan provocando un trasvase de bienes y servicios a los mercados informales, opacos a la vista del estado y difícil de controlar su proliferación.

Esta etapa ha estado muy marcada por las sanciones yanquis y la contracción aún mayor de la oferta, en este contexto no hay manera de hacer una asignación eficiente de los recursos, por lo que la dinámica inflacionaria sigue alimentada por todas sus causas.

El reto es asignar lo más eficiente posible a partir de las restricciones que tenemos.

  1. ¿Por qué el Gobierno reconoció que los topes no contuvieron la inflación y vaciaron los anaqueles?

En Cuba los topes de precios no han dado resultados más allá de unas pocas semanas, entre otras cosas porque con la crisis se ha debilitado la capacidad institucional de controlar una medida que va en contra de la lógica de funcionamiento del mercado.

La reacción más común de los actores cuando ocurre un tope de precios es pasar a la informalidad el producto topado o la más compleja de las dos en términos políticos, seguir vendiendo en el espacio formal sin respetar el tope, lo que erosiona la confianza de la gente en la capacidad del Estado para implementar sus propias políticas.

En este contexto, se refuerza la tendencia inflacionaria al aumentar el riesgo de los vendedores, el que buscan compensar aumentando su ganancia presente.

  1. ¿La eliminación de topes en junio de 2026 podía generar un aumento inicial de precios? ¿Qué beneficios buscaba a mediano plazo?

Hay que entender que la tendencia de los precios es a aumentar debido a causas objetivas conocidas que no parecen cambiar su tendencia y a las limitaciones instituciones y sociales para controlar estas políticas. No son la eliminación de los topes de precios lo que hace aumentar la inflación, son las causas objetivas que están determinando el movimiento de la economía en Cuba.

En este contexto, enfrentamos un importante dilema de política. Por un lado tenemos que las políticas estatales de fijación o control de precios mediante métodos administrativos no han funcionado en Cuba y tenemos fuertes restricciones para usar políticas indirectas (siendo las fiscales las más usadas últimamente); por el otro, la alternativas de regresar a un esquema de asignación central de un número de importante de bienes de primera necesidad por el esquema de la libreta de abastecimiento que garantice un colchón de consumo, sobre todo para los más afectados por los efectos inflacionarios.

La segunda opción siempre termina alimentando al mercado negro, pero principalmente, que no ayuda a impulsar a la productividad del trabajo, ni al emprendimiento empresarial, ni a la innovación, pues esta medida tendría que venir acompañado de un congelamiento más rígido de los salarios en el sector presupuestado y al regreso a un modelo centralmente planificado.

Por otro lado, solo tendría sentido si el Estado prohibiera la importación de los privados buscando hacerse nuevamente de los ingresos de las remesas para financiar las importaciones de estos productos de la canasta normada, los insumos productivos, así como inversiones, para aumentar la producción nacional de estos renglones. Sin embargo, el incremento productivo se vería limitado a relativo corto plazo por el desestimulo a la productividad.

El elemento principal de una economía de guerra es “todo para el frente”, lo que es una política muy difícil de mantener por tiempo prolongado por el efecto desestimulante sobre la productividad. La necesidad de aumentar la asignación de recursos de primera necesidad a sectores que no determinan el incremento de la producción, no al menos a corto o mediano plazo (generalmente lo hacen a muy largo plazo), como la defensa nacional y seguridad interior, la educación, la salud y el administrativo del gobierno.

El tiempo de duración de este estado depende de la voluntad de la inmensa mayoría de la población de luchar, la cual se fortalece por la unidad entorno a ideas y objetivos mayoritariamente compartidos y a un liderazgo capaz de movilizar la subjetividad del pueblo. En mi opinión, no nos encontramos en el mejor escenario con respecto a estos temas, por lo que el tiempo se convierte en una variable crítica.

La primera tendría importantes costos sociales en términos de desigualdad, que podrían ser compensados parcialmente por las políticas sociales del Estado y acciones de organización comunitarias, pero que probablemente seguiría incrementándose.

La ventaja es que al alinea el modelo económico hacia la competencia y, por tanto, hacia ganancias de productividad, tanto en el sector privado como en el estatal.

Acompañado de políticas de fomento productivo y creando un mejor ambiente de estabilidad macroeconómica puede contrarrestar algo los efectos de la política de máxima presión, así como demostrar a los inversionistas extranjeros la capacidad de generar ganancias, aún en condiciones extremas y diversificar y atomizar las formas de organización de la gestión empresarial, así como su propiedad, para hacer más difícil la aplicación especifica de las sanciones.

En esta alternativa dejaríamos de estar a la defensiva e iríamos a la micro ofensivas constantes y nos daría la oportunidad de ganar tiempo hasta que se defina la situación con el imperialismo yanqui.

  1. ¿Cómo se explica que, tras eliminar los topes, gobiernos locales hayan impuesto “precios de referencia” y límites al margen comercial?

Lo primero es que los “precios de referencia” son un eufemismo, son precios topados o una caricatura de estos. Creo que los gobiernos tienen una gran presión sobre ellos y algunos pueden que hayan valorado tener mayor fortaleza institucional o una población socialmente más disciplinada.

Creo que hay que hacer una evaluación puntual de cada caso, pero, independientemente de estas distintas circunstancias locales no se podrán sostener en el mediano y largo plazo.

  1. ¿Qué impacto tiene esta contradicción entre política nacional y decisiones locales en la credibilidad y coherencia de la regulación?

Creo en la descentralización territorial, por lo que el gobierno nacional tiene que dejar espacios en sus políticas para que los gobiernos locales tomen decisiones a partir de su realidad concreta, pero sin dudas este tipo de contradicciones públicas de políticas lacera la confianza en la capacidad del gobierno nacional de dirigir la economía, sobre todo de poder hacer efectiva sus decisiones.

  1. Si no se topan precios, ¿qué mecanismos alternativos de regulación podrían aplicarse sin desestimular la oferta?

En una economía con relaciones de mercado el Estado regula para aumentar su eficiencia haciendo políticas de protección y fomento de la competencia para evitar que determinados actores obtengan poder de mercado (monopolios u oligopolios), están las políticas tributarias que pueden estimular la inversión en el sector productivo o abaratar la oferta de un bien o servicio y las políticas de compras centrales del estado creando reservas de productos, dinero o divisas, para picos de demanda, entre otras.

  1. ¿Cómo proteger al consumidor en un contexto de inflación alta sin recurrir a controles coercitivos?

En una crisis inflacionaria hay muy pocas opciones para defender al consumidor, sobre todo a los de más bajos ingresos que son los más afectados. La alternativa principal es tratar de atenuar o eliminar las causas que la provocan.

Sin embargo, hay otras alternativas con mucho menor alcance en tema de impacto a la población dirigidas a protección por el Estado de los segmentos más vulnerables, fundamentalmente con asistencia material, la que debe ser complementada con formas comunitarias y locales de apoyo a estos sectores.

En estos apoyos complementarios siempre es importante la participación de todos los actores que actúan en lo local, especialmente en el ámbito comunitario, participación que puede ser movilizada política, solidaria y económicamente.

  1. ¿Qué combinación de políticas podría equilibrar mejor la protección social y el aumento de la producción y la oferta?

Lo principal es producir, sobre todo para la exportación, ya que la divisa son nuestro recurso más crítico hoy. Para ello son muy importante:

  • la estabilidad macro;
  • el desarrollo de un marco regulatorio que facilite y estimule el crecimiento de la actividad económica, especialmente la conectada a las exportaciones y al financiamiento externo (especialmente importante en nuestras circunstancias dirigidas al desarrollo del sector empresarial estatal y mixto);
  • políticas industriales que fomente la producción exportable y para el consumo interno.
  • políticas laborales (código del trabajo) que garanticen un ingreso mínimo a los trabajadores y la no explotación indiscriminada del trabajo;
  • políticas de protección social, especialmente a sectores con mayor vulnerabilidad;
  • desarrollo de un marco regulatorio y políticas públicas que fomente la actividad comunitaria, basada en la solidaridad, para apoyar a personas en situación de alta vulnerabilidad.

Ayuban Gutiérrez Quintanilla

Vicepresidente primero ANEC

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