Melissa, una (lenta) amenaza en el Caribe
Tardó 143 días de temporada ciclónica al mar Caribe a “tener su ciclón”, no podía escapar el mes de octubre, sin que al menos de pasada, hubiera algún sistema que se robara titulares.
Desde que era una simple onda tropical se monitorea su desarrollo, viendo el incremento en la probabilidad de formación una vez que llegara al mar Caribe. Un mar extremadamente caliente e “intacto”, con suficiente energía. Por supuesto, en estos tiempos las redes no han parado de replicar estas informaciones, algunas mesuradamente y otras desde el momento inicial hablando de nombres y territorios amenazados.
Aunque hoy en día los adelantos en las herramientas de diagnóstico y pronóstico de estos sistemas superan con creces a los disponibles hace una década, hay situaciones como la actual que constituyen un reto y llevan tanto a herramientas como especialistas al límite para lograr predicciones acertadas.
El movimiento de los ciclones responde a la combinación de fuerzas externas e internas, estas últimas las menos significativas, y que provocan solo ligeras variaciones en el movimiento y son más perceptibles cuando la fuerzas externas son muy débiles o casi nulas.
Las fuerzas externas, como su nombre lo indica provienen de la influencia de otros sistemas meteorológicos como anticiclones y vaguadas, que imponen corrientes directrices que “guían” el movimiento de los ciclones. Cuando estas son fuertes y bien definidas el movimiento es constante y estable, aunque puedan haber variaciones en la dirección, pero cuando tienden a la debilidad estos comienzan a ser erráticos.
Si además, como está ocurriendo en el caso que nos ocupa, nos encontramos con un ciclón tropical en fase de formación, que implica cambios en su estructura como puede ser la aparición de centros de circulación secundarios que pueden o no persistir, le añade una complicación extra al ejercicio predictivo. Son muchas las visualizaciones de modelos de trayectoria disponibles en las redes (y compartidas a diestra y siniestra), que muestran la gran incertidumbre sobre el futuro de Melissa, que si bien son ciertas y útiles, deben ser interpretadas por personas preparadas, capaces de discriminar la confiabilidad de cada una de ellas en función de otros factores. El pronóstico no se hace viendo solo “rayitas” y si más o menos apuntan a un lugar.
La salida más compartida de todos estos análisis es el cono de incertidumbre, que se construye a partir de una trayectoria pronóstico, superponiendo a cada uno de los puntos un círculo cuya extensión representa dos tercios del error de los pronósticos en los últimos cinco años. El tamaño de estos círculos crece con el tiempo y al unirlos da la forma característica que estamos más acostumbrados a ver, con ciertas deformaciones, sobre todo cuando hay cambios en la trayectoria de movimiento. Pero, cuando el movimiento es tan lento y/o errático y los puntos de pronóstico son muy cercanos la forma que toma no resulta para nada intuitiva. Esto se debe a que toda el área queda “atrapada” dentro del círculo más grande, dando una apariencia de globo. Esto nos indica que vamos a tener a Melissa probablemente durante los próximos 5 días al sur de Cuba, un tiempo en el que no debemos bajar la guardia y consultar información de fuentes oficiales.
Melissa, nuevamente
El nombre de Melissa sustituyó a Michelle (un infame conocido para los cubanos) en la lista de 2001, y es la cuarta vez que se utiliza. Si le asombra el hecho y no recuerda ninguna de las veces anteriores es porque todas ellas han sido de muy corta duración, débiles y casi inofensivos. Todos ellos no llegaron a las 72 horas de vida y se movieron por el océano Atlántico. En 2007, Melissa fue una débil tormenta de finales de septiembre, en 2013 fue el último sistema de la temporada en el tardío noviembre y en 2019 aunque como en esta ocasión se formó en octubre, fue un ciclón con una génesis subtropical. La actual tormenta tropical Melissa, pronosticada en este minuto a un lento movimiento y a convertirse en un huracán de gran intensidad, opacará a todas sus homologas juntas.
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Gracias profesor una vez más por todas sus aclaraciones.
Los ciclones en cuba principalmente azotan entre los meses de septiembre a noviembre .Dios nos libre de estos fenómenos con la situación que presenta actualmente nuestro país
Gracias Elier..muy buena explicación hasta para los "poco entendidos" en el asunto..es bueno saber que contamos con especialistas que nos mantienen al tanto...y no buscan fama en las redes..
Gracias por la oportuna y científica información predictiva acerca de la probable trayectoria del peligroso huracán en fase formativa. El desvelo y profesionalidad del desempeño de nuestros meteorologos, hacen que estemos mejor informados y preparados para enfrentar estos eventos naturales y ahorrar daños materiales y pérdidas humanas.