Ministerios

En una bella mansión de dos pisos, situada en Capdevila número 6, cuyo frente mira hacia la entrada del Túnel de La Habana, y que es la sede del Museo Nacional de la Música, radicó el Ministerio de Estado desde 1936. Foto: Tomada de Habana Radio.
En una bella mansión de dos pisos, situada en Capdevila número 6, cuyo frente mira hacia la entrada del Túnel de La Habana, y que es la sede del Museo Nacional de la Música, radicó el Ministerio de Estado desde 1936. Había sido la lujosa residencia de la familia Pérez de la Riva, un inmueble de estilo italiano con espléndidos salones para recepciones, banquetes y recibo de embajadores, pero totalmente inoperante para oficinas. Allí se mantuvo esa Secretaría hasta su traslado, ya en la Revolución, al edificio que en El Vedado ocupa el espacio que cierran las calles Calzada, G y Quinta, con entrada principal por esta última. Al igual que el Ministerio de Gobernación se ubicaba, hasta poco después de la caída de la dictadura de Machado, en la calle Tacón, al fondo del Castillo de la Fuerza.
En los años 40 del siglo pasado no había tantos ministerios como ahora. No existía, digamos, el de Transporte, pero sí una Corporación Nacional que ya en la década siguiente tuvo su sede en el entresuelo del edificio del Retiro Odontológico, en la calle L, frente a la heladería Coppelia. Tampoco el Ministerio de Cultura; sí un Instituto Nacional que sustituyó a la Dirección Nacional de Cultura, creada en 1935, y que se asentó en el Museo Nacional de Bellas Artes. No existían tampoco, entre otros, los de Energía y Minas ni el de la Construcción. Ninguno de los de entonces que todavía existe mantiene su vieja ubicación. Digamos de paso que es en 1940 cuando las Secretarias pasaron a denominarse ministerios.
El Premierato, esto es, las oficinas del primer ministro, entidad creada en la Constitución de 1940, radicó en el Paseo del Prado número 257, entre Ánimas y Trocadero, y antes en Avenida de las Misiones número 1. Aclaremos que el premier no desempañaba la jefatura del Gobierno, responsabilidad que recaía en el presidente de la República, sino que era el enlace entre el mandatario y el Parlamento. La Constitución del 40 establecía ―cito de memoria― que, entre los ministros, uno sería primer ministro, lo que da a entender que podía simultanear el Premierato con otra cartera.
El Ministerio de Agricultura se mantuvo en 23 y P hasta que cedió su espacio al Ministerio del Trabajo, pasando entonces sus funciones al Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), que tuvo varias ubicaciones; la primera de ellas en el edificio que ocuparía el Minfar, en la Plaza de la Revolución. Venía de la Avenida del Puerto, en el espacio donde se construyó después el Estado Mayor de la Marina de Guerra. El Ministerio de Trabajo radicó antes en Oficios número 52, y más tarde en Monte número 1. El de Comercio, en Teniente Rey y Mercaderes, y el de Comunicaciones, en el Convento de San Francisco (Oficios 170) hasta su traslado, ya en los años 50, al espléndido edificio que todavía ocupa en la Plaza de la Revolución, el entonces llamado Palacio de las Comunicaciones.
Educación tenía sus oficinas en Oficios y Muralla, y allí estuvo hasta su emplazamiento, ya en la Revolución, en Ciudad Libertad, antigua Cuidad Militar de Columbia, en Marianao. Era el edificio que ocupó la Cámara de Representantes desde el gobierno de José Miguel Gómez hasta su traslado al Capitolio, en 1929. Ahora es la Casa de la Ciudad. La Comandancia General de Marina ocupó ese espacio en la Colonia.
Gobernación tenía establecidas sus oficinas en el antiguo Colegio de Belén, en Luz y Compostela, y, antes, en un viejo caserón de la calle Tacón, al fondo del Castillo de la Fuerza.
En Obispo y Cuba tenía su sede el Ministerio de Hacienda, que después de 1959 pasó a Obispo entre San Ignacio y Mercaderes, donde radicó después el Ministerio de Educación, que fue trasladado hacia El Vedado cuando se instaló allí la Universidad de San Gerónimo, de la Oficina del Historiador de la Ciudad.
Pertenecían a Hacienda la Dirección General de Aduanas, en la calle Picota; la Renta Nacional de Lotería, en Cuba esquina a Amargura, y las Zonas Fiscales de Occidente (Calzada de Cerro 1209), la del Centro (Ánimas 772), y la Oriente (Cuba 314), entre otras dependencias y negociados, que era como se llamaba a las direcciones y departamentos ministeriales.
En Belascoaín y Desagüe se encontraba el Ministerio de Justicia, con la Caja de Resarcimiento y un llamado Registro Central de Criminales. El de Obras Públicas, en Cuba y Sol, en el viejo Convento de Santa Clara.
El Ministerio de Salubridad y Asistencia Social se ubicaba en Belascoaín y Barnet (Estrella), donde hoy radica el Instituto Superior de Diseño, en la llamada Casa de las Viudas, porque en la Colonia fue un hotel que daba albergue y amparo a mujeres de oficiales españoles muertos durante las luchas por la independencia. Cuba fue el primer país en el mundo que contó con una Secretaria como esa, sugerencia de Carlos J. Finlay en tiempos del presidente José Miguel Gómez.
El Ministerio de Defensa se localizaba en Avenida de Bélgica, esquina a Empedrado, donde estarían las oficinas del DTI y luego la sección administrativa del Museo Nacional. Un edificio con un aprovechamiento óptimo del espacio. Al menos eso parece cuando se sabe que, además del Ministerio, radicaban allí los negociados de Tránsito y Dactiloscopia de la Policía Nacional y la Primera Estación de ese cuerpo.
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El nuevo edificio del Ministerio de Comunicaciones en la entonces Plaza Cívica (hoy Plaza de la Revolución) no entró en funciones hasta el triunfo de la Revolución pues mi padre trabajó 25 años en él y se jubiló en diciembre de 1958 todavía en el Convento de San Francisco. Poco después se inauguró el llamado Palacio de las Comunicaciones en las primeras semanas de 1959.
Curiosidades significativas como la de la propuesta anticipatoria en el mundo de lo que sería después y hasta la actualidad una esfera de salud y social de importancia creciente, igual sobre el edificio de las viudas, singularidad de la cual no había leído antes. Como siempre, gracias profesor Ciro.
En el edificio de la manzana que hoy ocupa el Colegio San Gerónimo, además de Hacienda y antes de ocuparlo el Mined, también radicó por un tiempo el Inra, lo que no puedo precisar el periodo exacto.
Muy buen comentario, apropiado para recomendar que desaparezcan algunos ministerios. Estamos en un país con serios problemas económicos y productivos. Sería muy apropiado reducir los ministerios y dejar de pagar tanta burocracia improductiva. Saludos cordiales
Muy interesante el artículo, si no fuera por Ciro no conoceríamos datos como los citados. Saludos.
Excelente artículo para los no muy conocedores de la historia no contada.
Tambien me parece muy sugerente ante la nueva Ley de Empresas