El virus mortal del bloqueo contra Cuba: 60 años después

A 60 años de la infame Orden Ejecutiva 3447 que oficializó este acto inhumano del país norteño, la solidaridad de organizaciones internacionales no entiende de fronteras y alzan sus voces a favor del pueblo cubano.
“Si ellos —el pueblo cubano— sienten hambre, botarán a Castro”, comentó el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower en una reunión con algunos de sus principales asesores en la Casa Blanca el 25 de enero de 1960.[1] La fecha no es para nada insignificante. En ese momento aun no existían relaciones diplomáticas con la URSS, no se habían producido las nacionalizaciones más amplias a las propiedades estadounidenses en la Isla y tampoco se había declarado el carácter socialista del proceso cubano, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos ya había lanzado su apuesta desde los primeros meses del año 1959: usar todo el poderío a su alcance para derrocar a la naciente Revolución Cubana. Las medidas de coerción económica tendrían de inmediato un peso significativo en las propuestas de curso a seguir con relación a Cuba en los círculos de poder norteños.
A pesar de los innumerables pretextos que se fueron construyendo a través de los años en el discurso político estadounidense: “la amenaza roja en el caribe”, “la alianza con la unión soviética”, “el apoyo a los movimientos de liberación en América Latina”, “la presencia militar cubana en África”, luego “los derechos humanos y el sistema político”, entre muchos otros, la razón de fondo no era otra -y lo sigue siendo hoy- que la existencia a 90 millas de sus costas de un proceso realmente emancipador, de posturas firmes en la defensa de su soberanía, tanto desde el punto de vista doméstico como internacional, inaceptable para la élite de poder en Washington.
Frente al avance exitoso de las transformaciones sociales y el prestigio internacional de la Revolución y sus principales líderes, Washington aceleró sus acciones de presión y sabotaje económico contra la Isla, aprovechándose de la condición dominante de la que se había privilegiado durante casi 60 años de República Neocolonial Burguesa, así como de la asimetría de poder existente entre ambas naciones.
El 6 de abril de 1960, se revelaría nuevamente la esencia de la política de guerra económica contra Cuba cuando el secretario asistente de Estado, Lester D. Mallory, ampliara aún más la argumentación malévola expresada con anterioridad por el presidente Eisenhower: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (…) no existe una oposición política efectiva (…) el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…) Debe utilizarse prontamente cualquier medio para debilitar la vida económica de Cuba (…) negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.[2]
En marzo del propio año, junto al Programa de Acciones Encubiertas contra el régimen de Castro, el presidente estadounidense había aprobado un Programa de Presiones Económicas contra Castro. Al parecer, según sugieren documentos desclasificados en Estados Unidos, a partir de esa fecha se creó un grupo super secreto presidido por el secretario del Tesoro, Robert Anderson -una de las figuras que mostró mayor hostilidad hacia a la Revolución Cubana dentro de la administración Eisenhower- encargado de estudiar y poner en práctica las medidas de hostilidad económica contra la Isla.
En sus últimos seis meses en el cargo, Eisenhower se encargó de empujar y buscar el rompimiento de las relaciones diplomáticas, así como dar los pasos fundamentales en dirección al establecimiento de un total bloqueo económico contra Cuba. En esa dirección se destacan medidas como: el golpe petrolero -cuando se redujo el suministro de petróleo a la Isla y luego las compañías estadounidenses ESSO y TEXACO, y la británica SHELL, instigadas por el gobierno estadounidense se negaron a refinar el petróleo proveniente de la Unión Soviética- y la reducción de la cuota azucarera en el mercado estadounidense, acciones que se sucedieron una detrás de la otra, antes de que el gobierno cubano anunciara las nacionalizaciones en el año 1960.
Todo lo dicho anteriormente fundamenta el hecho de que, cuando el 3 de febrero de 1962 el presidente estadounidense John F. Kennedy firmó la Orden Ejecutiva Presidencial No. 3447, a través de la cual se oficializó el bloqueo total al comercio con Cuba, ya la guerra económica contra la isla venía desarrollándose desde el propio año 1959, alcanzando en ese momento un punto clímax como parte de la maduración del sistema de agresión económica que Estados Unidos había desplegado contra la Mayor de las Antillas.
La Orden Ejecutiva buscaba legitimar la criminal decisión bajo el manto de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA celebrada en Uruguay, en la que, bajo la presión ejercida por Washington, se había adoptado una Declaración Final proclamando la incompatibilidad con los principios y objetivos del Sistema Interamericano, de los vínculos de Cuba con el comunismo chino-soviético.
El documento justificaba además la acción con un argumento aún más risible, que Cuba representaba una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos y a todo el hemisferio, y que era responsabilidad de Washington velar por esa seguridad.
Después de presentados los falsos argumentos, la orden ejecutiva proclamaba el “embargo” sobre el comercio entre los Estados Unidos y Cuba, el cual debía hacerse efectivo a las 12:01 a.m del 7 de febrero de 1962. A partir de esa hora, quedaba prohibida la importación a los Estados Unidos de todos los productos de origen cubano, además de todos los productos importados desde o a través de Cuba. El Secretario del Tesoro sería el encargado de dar cumplimiento a la orden.
El hecho de que el bloqueo se haya oficializado en febrero de 1962 ha conllevado a lecturas erróneas y a no pocas tergiversaciones de la verdad histórica, al interpretarse el hecho como punto de partida de la guerra económica contra Cuba y una repuesta al estrechamiento de las relaciones de la Isla con Moscú, las nacionalizaciones de 1960 y el rumbo socialista de la Revolución.
Pero lo cierto es que el bloqueo no fue una respuesta a las nacionalizaciones llevadas adelante por Cuba en 1960, como en algunas visiones –intencionadas o no- se intenta hacer ver, las nacionalizaciones de 1960 fueron la respuesta de la Revolución a la guerra desatada por el gobierno de Estados Unidos para hacer implosionar la economía de la Isla.
Las nacionalizaciones –necesarias y totalmente legales de acuerdo al derecho internacional-, aunque estaban comprendidas en el proceso revolucionario, fueron aceleradas como respuesta a las medidas de hostilidad económica emprendidas por Washington contra Cuba. No obstante, la dirección del país mostró su disposición a compensar a los afectados, pero los gobernantes del norte se negaron a abordar el asunto. Quizás la negativa estuvo dada en el hecho de que, en aquel contexto, no interesaba al gobierno yanqui negociar con una Revolución a la que pensaban derrocar en breve tiempo –ya se preparaba la invasión mercenaria-, recuperando por la fuerza las propiedades nacionalizadas.
Kennedy seguiría sumando eslabones en la guerra económica contra Cuba y llevaría la escalada del conflicto al máximo de expresión. De hecho, en el momento en que firma la Orden Ejecutiva, estaba en pleno desarrollo la Operación Mangosta, el plan de guerra encubierta más grande que los Estados Unidos han llevado adelante contra país alguno. De 32 tareas de guerra encubierta, 13 se dirigían al área económica. En ese período –noviembre de 1961 a octubre de 1962- se registraron 716 acciones de sabotaje económico contra Cuba.
Pierre Salinger, quien fue secretario de prensa de Kennedy, relataría años después en sus memorias, que el Presidente lo llamó una noche a principios de 1962 y le ordenó le consiguiera muchos tabacos habanos. ¿Cuántos?, preguntó Salinger. “Alrededor de mil”, respondió Kennedy. Al día siguiente el Presidente lo llamó a su despacho para averiguar si había conseguido los tabacos y Salinger le respondió que había comprado un millar. “Bravo” exclamó el Presidente, “ahora dispongo de una reserva suficiente de tabacos y puedo firmar la proclama prohibiendo en Estados Unidos los productos de Cuba”.[3]
La anécdota, aunque refleja el buen gusto de Kennedy por los tabacos cubanos, resulta maquiavélica, en tanto refleja como un presidente de los Estados Unidos, con una simple firma y hasta con una sonrisa en los labios, puede privar a millones de estadounidenses de los privilegios que solo conserva para él. Esa firma también significó la afectación a millones de cubanos quienes han tenido que sufrir los efectos del bloqueo durante décadas.
En 1963 quedó establecido el armazón fundamental del bloqueo contra Cuba, con rostros perversos añadidos como: el terrorismo, el sabotaje, el espionaje y la agresión biológica. La Ley Toricelli (1992) y la Ley Helms Burton (1996) vendrían a ser los eslabones más importantes que se le agregarían y que aún hoy, dan vida a ese entramado de leyes y prohibiciones.
Con el paso del tiempo, el bloqueo se ha convertido en un andamiaje de acciones, sanciones y leyes aprobadas por las sucesivas administraciones norteamericanas, manteniendo el propósito de rendir por hambre y necesidades al pueblo cubano y torcer su voluntad de construir un modelo de sociedad totalmente independiente y soberano, esta política se ha acompañado de campañas propagandísticas, subversivas y de guerra psicológica, que intentan presentar al sistema cubano como un fracaso, y a las penurias de su población –generadas fundamentalmente por los efectos del bloqueo- como responsabilidad de sus gobernantes.
Sin duda, este amplio régimen de sanciones económicas, que se conoce como bloqueo, ha sido la piedra angular de la política norteamericana contra Cuba durante más de seis décadas. Las pérdidas económicas alcanzan cifras exorbitantes, pero incalculable ha sido el costo humano, su impacto en las personas —más del 70% de la población cubana ha nacido bajo el bloqueo—, también ha vulnerado los vínculos entre las familias a ambos lados del estrecho de la Florida y ha afectado a los estadounidenses interesados en viajar, comerciar o cooperar con Cuba en distintas esferas importantes como la ciencia, la educación y la cultura. El bloqueo también vulnera los derechos humanos de los estadounidenses.
Sin embargo, a pesar de los insondables daños que ha provocado el bloqueo, la Isla ha saltado sobre los imposibles llevando la solidaridad a los lugares más insospechados del mundo, pues si algo no ha podido frenar el bloqueo son los valores altruistas e internacionalistas del pueblo cubano. En esa historia resalta la más reciente epopeya de la solidaridad cubana en el enfrentamiento a la pandemia de la COVID-19, cuando alrededor de 60 brigadas médicas del contingente Henry Reeve han brindado ya sus servicios en numerosos países del orbe.
Cuba y sus científicos han hecho también historia, en especial en el campo de la biotecnología, -gracias a la visión estratégica de Fidel Castro Ruz-, con la creación de cinco candidatos vacunales -tres de ellos ya confirmados como vacunas-, para enfrentar el virus del Sars-Cov-2.
Cuando vemos estos logros y muchos otros, que nos llenan de orgullo en medio de desafíos colosales, no podemos al mismo tiempo dejar de preguntarnos hasta dónde pudieran haberse beneficiado los cubanos, estadounidenses y otros millones de personas en el mundo, de no haber existido el bloqueo criminal que durante más de 60 años ha sufrido el pueblo cubano como principal obstáculo a su desarrollo. ¿Hasta dónde hubiera podido llegar esta pequeña, y gigante a la vez, isla del Caribe, si a pesar de obstáculos tan descomunales impuestos por la principal potencia del orbe, ha logrado no solo resistir, sino crear en beneficio de su pueblo y de la humanidad toda?
Ante cada nuevo triunfo de Cuba, se remueve e intenta hacerse sentir la rabia, el rencor y el miedo de los sectores extremistas que, desde el norte, siguen empeñados en tratar de barrer de la faz de la tierra -si les fuera posible- el ejemplo de dignidad, lucha y solidaridad- del pueblo cubano y su revolución. Se insiste en el argumento de que el bloqueo ha sido un pretexto del gobierno cubano para esconder o justificar sus errores y fracasos ¿Si esto fuera cierto, por qué entonces no eliminan de una vez ese pretexto? ¿Por qué no dejar en paz a Cuba para ver si “fracasa” por sí sola ante los ojos del mundo? ¿A qué se le teme?
Lo cierto es que el bloqueo sigue ahí, como un puñal en la garganta de los cubanos. Barack Obama fue el primer presidente norteamericano en señalar que había sido un instrumento fallido y debía ser eliminado, pero se abstuvo de vaciarlo de su contenido fundamental a pesar de contar con las prerrogativas ejecutivas para hacerlo. En sentido inverso, la administración Trump llevó la aplicación del bloqueo a límites insospechados e inéditos. Trató por todas las vías posibles de estrangular económicamente a la Isla, más de 240 medidas unilaterales fueron aplicadas durante su mandato, que no solo continuaron durante el comienzo y desarrollo de la pandemia de COVID-19, sino que se recrudecieron aun más.
El triunfo de Joe Biden, por el Partido Demócrata, en las elecciones presidenciales de Estados Unidos si bien constituyó una bocanada de aire fresco para el mundo y desató las esperanzas de un cambio en la política hacia Cuba, la realidad es que hasta el momento la nueva administración no ha movido ni un milímetro las sanciones económicas que hoy están haciéndose sentir con mucha fuerza en la población cubana debido a los efectos múltiples de crisis que ha provocado la pandemia en el mundo.
Nuevamente funcionarios de la administración Biden apelan al pretexto de los derechos humanos para justificar una política genocida. En este sentido, muchos continuamos preguntándonos cómo es posible que Estados Unidos pretenda defender los derechos humanos negándole el derecho a la subsistencia a todo un pueblo, a través de un régimen de sanciones económicas que precisamente lo que ha buscado es provocar hambre y desesperación, violando de forma flagrante, masiva y sistemática los derechos humanos a millones de cubanos durante décadas. Mas, todo esto ha sido parte del cinismo y el doble rasero que ha caracterizado la política exterior de Estados Unidos, no solo hacia Cuba, sino hacia muchas otras naciones en el orbe que se han rebelado contra el orden de dominación imperial existente.
Sobre la base de algunos conocimientos mínimos de historia y de las esencias que han caracterizado la proyección internacional del imperialismo norteamericano, ¿puede alguien creer que al gobierno de ese país le interesen realmente los derechos humanos en Cuba, o la manera en que se organiza su sistema político, si hay uno o más partidos y otras cuestiones que forman parte de la retórica de su discurso oficial? Sabemos que, a la élite de poder de la nación vecina, lo único que siempre le ha interesado de Cuba, es recuperar la hegemonía que perdió el 1ro de enero de 1959.
Por otro lado, basta con echar una ojeada a otras realidades de nuestro continente, a países donde hoy se practica el asesinato y la tortura política, la desaparición forzosa, los jóvenes pierden sus ojos por balas de gomas usadas en la represión a manifestaciones, donde se violan los derechos humanos más elementales todos los días, y el gobierno de Estados Unidos no solo no aplica ningún tipo de sanción económica contra ellos, sino que ni siquiera se pronuncia. Y es que cuando se trata de gobiernos que responden a las lógicas de dominación de Washington, esas realidades pasan por invisibles.
Si algún día Estados Unidos abandonara la política de instrumentalización y doble rasero de los derechos humanos en Cuba, como parte de su estrategia de cambio de régimen, y se dedicara a pensar seriamente en cómo ayudar a garantizar esos derechos humanos en la Isla, en su propio país, y en el mundo, no solo levantaría de inmediato el bloqueo económico, sino que encontraría a 90 millas de sus costas al mejor aliado para enfrentar el gran reto que hoy significa poder asegurar los derechos humanos a millones de personas, en especial el más elemental de ellos, el derecho a la vida, hoy más amenazado que nunca.
Notas
[1] Foreign Relations of the United States, 1958–1960, Cuba, Volume VI. Document 436. Memorandum of a Conference With the President, White House, Washington, January 25, 1960
[2] Foreign Relations of the United States, 1958–1960, Cuba, Volume VI. Document 499. Memorandum From the Deputy Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Mallory) to the Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Rubottom),Washington, April 6, 1960.
[3] Pierre Salinger, De Mémoire, Editions Denoel, París, 1995
- Gloria Martín: El perfume de una época decisiva (+ Videos)
- Entre Jerusalén y el FMI: Argentina como enclave en la guerra del eje Estados Unidos–Israel
- Literatura de resistencia contra las brutalidades sionistas
- Un corresponsal de guerra llamado Titón: Entre el cineasta y el ser humano
- Medicina Natural y Tradicional: Usos medicinales de la yerbaluisa
- ir aEspeciales »
- “Pena de muerte sin juicio previo”: EE.UU. mata a 180 personas en el Caribe y el Pacífico
- Trump prolonga tregua con Irán pero mantiene el bloqueo naval
- Entre Jerusalén y el FMI: Argentina como enclave en la guerra del eje Estados Unidos–Israel
- China reitera su llamado a EE.UU. a poner fin al bloqueo contra Cuba y respalda la soberanía de la isla
- Canciller alemán no ve razones para un ataque de EE. UU. a Cuba y aboga por la vía diplomática (+Video)
- ir aPolítica »


Muchos en Cuba no son conscientes de la existencia del bloqueo.
Y la mayoria no son conscientes de que hay que trabajar 8 horas, desbrozar los 3 millones de ha. de marabú y el resto de poca productividad. Dedicar menos inversiones a ciertos sectores de la economia y dedicar mas del 50 porciento al sector agropecuario, desmantelar organismos improductivos y robar y malversar menos.
Excelente. Un escrito muy argumentado, balanceado y comprometido con la verdad histórica, Elier. Te felicito.
Y si tuviera que hacer un pequeño extracto a manera de resumen, me quedo con esto que escribes: "Sabemos que, a la élite de poder de la nación vecina, lo único que siempre le ha interesado de Cuba, es recuperar la hegemonía que perdió el 1ro de enero de 1959".
He ahí su esencia imperial y el por qué de no cejar en nuestra denuncia constante y en nuestra resistencia.
Estelar analisis, muy bueno.
Magnifico articulo del gran intelectual y patriota cubano Elier Ramírez Cañedo. Lo felicito con toda humildad y profundidad!
Kennedy y sus tabacos son la expresion maxima del cinismo y de la irresponsabilidad, cuando se juega con la vida y la felicidad de millones. Kennedy sabia, mas aun habia expresado claramente cuanta razon habia detras de la Revolucion cubana.
Los mas de 104,500 miembros de NEMO, organizacion que lucha contra este cruelisimo Bloqueo, lo denunciamos verticalmente, nos negamos a ningun tipo de "centrismo", sino que defendemos a Cuba, su gobierno y su pueblo. Denunciamos energicamente las intentonas de golpe blando como las del 11 de julio y la abortada el 15 de noviembre pasados y denunciaremos cualquier agresion contra Cuba, sea intentando sabotear al Festival San Remo o evitar que Cuba reciba el pago por las vacunas que la Ciencia cubana ha creado contra el COVID. Seguiremos la lucha contra el Bloqueo, y de manera clara, sin ambiguedades, cada dia mas comprometidos con la causa!
Abajo el cruel Bloqueo anticubano, que pretende asfixiar al pueblo de nuestra patria, a nuestro compatriotas!
Olvide decir que la analogia del Bloqueo con un "virus" es muy exacta y oportuna por parte del destacado autor.
TODOS LOS GOBIERNOS YANQUIS HAN SIDOS UNOS ASESINOS. Pero nos tienen que seguir comiendo, con Papas o sin Papas.
Nuevamente Elier nos regala una joya de análisis crítico. Una herramienta teórica para la lucha política ideológica de los patriotas cubanos, en momentos de confusión o malas intenciones incluso dentro de algunos cubanos, de afuera y adentro.
El cinismo de Kennedy era inaudito, al firmar semejante orden ejecutiva. Este tema lo discutimos internamente en NEMO, por su trascendencia para nuestro Movimiento. Además del notorio memorándum de Lester Mallory y muchísimas otras piezas de evidencia, incluyendo varios de los formidable libros y artículos del Gral. de División (Ret.) Fabian Escalante, queda en evidencia que el Bloqueo ha sido y es un intento genocida declarado. Lo sorpresivo en haya sido resistido y que va a ser derrotado. La palabra “Numancia” surge en la memoria, con la diferencia de que Numancia termino por ser derrotada y en nuestro caso el derrotado será el Bloqueo.
Kennedy no era ignorante ni desinformado acerca de Cuba. Como escribieran el propio autor Elier Ramírez Cañedo y Esteban Morales Domínguez en su formidable libro "De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba":
“Sin embargo, también en medio de la campaña, el 6 de octubre de 1960, en un banquete ofrecido por el Partido Demócrata en la ciudad de Cincinnati, Ohio, el joven senador hizo declaraciones valientes que lo distanciaban en alguna medida de la Administración anterior y que posiblemente hayan provocado desde ese momento el odio de los poderosos y oscuros enemigos que luego conspiraron contra su vida. Por lo interesante que resultan estas, vale la pena citarlas en extenso.” Dijo Kennedy (mi nota Jose Oro)
“En 1953 la familia cubana tenía un ingreso de seis pesos a la semana. Del 15 al 20 por ciento de la fuerza de trabajo estaba crónicamente desempleada. Solo un tercio de las casas de la Isla tenían agua corriente y en los últimos años que precedieron a la Revolución de Castro este abismal nivel de vida bajó aún más al crecer la población, que no participaba del crecimiento económico. Solo a 90 millas estaban los Estados Unidos -su buen vecino- la nación más rica de la Tierra, con sus radios, sus periódicos y películas divulgando la historia de la riqueza material de los Estados Unidos y sus excedentes agrícolas. Pero en vez de extenderle una mano amiga al desesperado pueblo de Cuba, casi toda nuestra ayuda fue en forma de asistencia en armamentos, asistencia que no contribuyó al crecimiento económico para el bienestar del pueblo cubano; asistencia que permitió a Castro y a los comunistas estimular la creciente creencia que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones del pueblo de Cuba de tener una vida decente (…) De una manera que antagonizaba al pueblo de Cuba usamos la influencia con el Gobierno para beneficiar los intereses y aumentar las utilidades de las compañías privadas norteamericanas que dominaban la economía de la Isla. Al principio de 1959 las empresas norteamericanas poseían cerca del 40 por ciento de las tierras azucareras, casi todas las fincas de ganado, el 90 por ciento de las minas y concesiones minerales, el 80 por ciento de los servicios y prácticamente toda la industria del petróleo y suministraba dos tercios de las importaciones de Cuba"
(Continuará)
(Continúa)
Sigue diciendo JFK sobre las causas de la Revolución cubana (mi nota):
“El símbolo de esta ciega actitud está ahora en exhibición en un museo de La Habana. Es un teléfono de oro sólido obsequiado a Batista por la Compañía de Teléfonos. Es una expresión de gratitud por el aumento excesivo de las tarifas que autorizó el Dictador cubano a instancias de nuestro Gobierno. Y a los visitantes del museo se les recuerda que Estados Unidos no dijo nada sobre otros eventos que ocurrieron el mismo día que se autorizó el excesivo aumento de las tarifas cuando 40 cubanos perdieron su vida en un asalto al Palacio de Batista (…) Quizás el más desastroso de nuestros errores fue la decisión de encumbrar y darle respaldo a una de las dictaduras más sangrientas y represivas de la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20 000 cubanos en siete años, una proporción de la población de Cuba mayor que la de los norteamericanos que murieron en las dos grandes guerras mundiales (…) Voceros de la Administración elogiaban a Batista, lo exaltaban como un aliado confiable y un buen amigo, en momentos en que Batista asesinaba a miles de ciudadanos, destruía los últimos vestigios de libertad y robaba cientos de millones de dólares al pueblo cubano.
Aumentamos una constante corriente de armas y municiones a Batista justificándola en nombre de la defensa hemisférica cuando en realidad su único uso era aplacar la oposición al Dictador y todavía, cuando la guerra civil en Cuba estaba en todo su apogeo ¾hasta marzo de 1958¾ la Administración continuó enviando armas a Batista, que usaba contra los rebeldes aumentando el sentimiento antinorteamericano y ayudando a fortalecer la influencia de los comunistas (…) Por ejemplo, en Santa Clara, Cuba, hay hoy una exhibición conmemorando los daños causados en la ciudad por los aviones de Batista en diciembre de 1958. Lo más destacado de la exhibición es una colección de fragmentos de bombas con la inscripción debajo de dos manos apretadas que dice ‛Mutual Defense-Made in USA’ (…) Aun cuando nuestro Gobierno detuvo el envío de armas, nuestra misión militar permaneció para adiestrar a los soldados de Batista para combatir a los revolucionarios y se negaron a irse hasta que las fuerzas de Castro estaban en las calles de La Habana”
Como se observa, estaba bien claro que a JFK no se le escapaba quien tenía la razón en el enfrentamiento entre los Estados Unidos y Cuba. Es decir no era ignorancia, sino desprecio por Cuba y los cubanos, lo que provoco la firma de lo que se ha convertido, 6 décadas después en la mas larga, cruel, descarnada, desproporcionada, salvaje e ilegal agresión económica de la historia de la humanidad.
Aprovecho la ocasión para felicitar de nuevo al autor del presente articulo Elier Ramírez Cañedo, excelente trabajo, sin duda alguna. Venceremos al Bloqueo!
Un artículo muy interesante. Ni ignorancia, ni un ápice de humanidad tuvo el presidente Kennedy por Cuba. Sabía muy bien lo que hacía.
Igual que lo saben los mandatarios que le han seguido. Le temen a Cuba, a su ejemplo. Les da vergüenza, si es que la han tenido alguna vez, que mi isla bella, haya sobrevivido y crecido sin ellos.
Sería bueno que la gusanera de allá y la de aquí(la peor) entienda éso. Abajo la gusanera!! Viva Cuba!!
Hay que seguir acelerando todos los cambios en marcha que faciliten la evolución para mejor de nuestras históricas penurias económicas, y a mi juicio una de las más importantes medidas es pagar más al que más aporte a la economía del país, el divorcio entre lo que aporta un ciudadano, y lo que recibe a cambio ha generado, y sigue reproduciendo ahora mismo, fenómenos de corrupción, robo, doble moral, y multiplicando el potencial migratorio, especialmente de jóvenes valiosos que no ven futuro en Cuba.