“Ilustrísimo Donald”: La cosa que no nos gusta a los cubanos

Cuando Fidel Castro Ruz afirma que a los cubanos hay una cosa que no nos gusta, en el tono y los ademanes de un líder como él, no está haciendo un alarde personal de lo que en esta tierra se denomina “guapería de barrio”.
Cuando concluye que esa “cosa” que no nos gusta es “que nos amenacen” no lo hace como el guapo clásico de la esquina, a veces sin mayores consecuencias, sino como una figura central de nuestra historia que más bien proclama, a su estatura y para los enemigos que a veces se niegan a oírlo, el mandato imperturbable de las luchas de su pueblo.
Por eso, no resulta nada raro que tras la especie de ultimátum de este domingo, en que, además, de ordenar que ni una gota de petróleo a Cuba, debemos “negociar”, o nos atendremos a las consecuencias, del nuevo emperador de la galaxia, no pocos entre los compatriotas expusieron en redes -para el que tenga ojos para ver- sobre qué bases fue tomando forma, incluso institucional y hasta constitucional, ese rechazo congénito de los criollos y el resto de los congéneres que terminaron por definir, o formar lo cubano, a dejarse ningunear bajo chantaje o en circunstancias excepcionales, pese a la nobleza preciosa que nos reconoce y de la que es testigo el mundo.
Tanta significación alcanza la repulsa a dejarse someter por presiones que tomó forma legal en los artículos 12 y 17 de la Constitución de la República aprobada por mayoría abrumadora en 2019.
En el 12 se establece, como principio, que la República de Cuba repudia y considera ilegales y nulos los tratados, concesiones o pactos acordados en condiciones de desigualdad o que desconocen o disminuyen su soberanía e integridad territorial, lo cual implica que se declara inválidos cualquier acuerdo que se considere impuesto bajo coacción o que menoscabe la soberanía.
En el artículo 16, que puede considerarse como un apoyo del primero, y hasta una acentuación, se reafirma que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier otro Estado jamás podrán ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción.
No es difícil entender entonces que en este país está absolutamente proscrito entablar negociación bajo fuerza en las relaciones internacionales. Lo anterior parece estar muy claro para muchos admiradores del pueblo cubano en el mundo que, incluso, como el expresidente de México, Manuel López Obrador, han exaltado que merecería un premio mundial de la dignidad.
Resulta menos comprensible para los representantes de una derecha fascista envalentonada, todavía sin frenos consistentes para sus renovadas elucubraciones y aventuras fascistas de la teoría del espacio vital que, tras invadir Venezuela, secuestrar a su presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros, y la esposa y diputada Cilia Flores, y manteniéndolos como prisioneros de guerra en Nueva York, creen que puede continuar con sus andadas y sin mayores consecuencias.
No es que lo consagre la Constitución, es que esta lo recoge de la historia de lucha de los revolucionarios cubanos que, con su actuar y su honor pagado con sangre, prepararon a este pueblo para la resistencia, nunca para la rendición.
Si se hurga en nuestro encrespado devenir no se encontrará entre los patriotas íntegros una disposición para rendirse o negociar la libertad y la independencia bajo fuerza externa, o calamidades internas. Esa es la razón por la cual esa misma Constitución establece la defensa y la resistencia armada como un derecho y un deber y prioriza, tan raigalmente, la defensa de la soberanía frente a cualquier negociación.
El Pacto del Zanjón quedó como una marca bochornosa en nuestra historia, lavada por su antípoda sublime y honrosa: la Protesta de Baraguá, protagonizada por el Titán que no tenía, y esto no es nada menor, tanta fuerza en la mente como el brazo, para blandir el machete dignificador.
Por ello, no es extraño tampoco que circule por las enredadoras redes sociales ahora mismo una circular firmada por José Martí y Máximo Gómez desde el Cuartel General de las fuerzas patriotas en la que se recoge que la guerra por la independencia de un pueblo útil y por el decoro de los hombres vejados, es una guerra sagrada, y la creación del pueblo libre que con ella se conquista es un servicio universal, por tanto, el que pretende detener con engaño la guerra de independencia, comete un crimen.
En virtud de ello, especifica, la Revolución, por sus representantes electos, vigentes hasta que ella se dé nuevos poderes, en descargo de su deber intima a Usted que, en el caso de que en cualquier forma y por cualquier persona se la presenten proposiciones de rendición, cesación de hostilidades o arreglo que no sea el reconocimiento de la independencia absoluta de Cuba, —cuyas proposiciones ofensivas y nulas no pueden ser más que un ardid de guerra paro aislar o perturbar la Revolución—, castigue Usted sumariamente este delito, con la pena asignada a los traidores a la Patria.
Mucho antes de que dicha circular mambisa circulase ya estaban cociéndose las cadenas biológicas genéticas patrióticas incompatibles con la rendición.
La muerte digna del cacique Hatuey negándose a aceptar el premio de ascender al cielo que le prometían los conquistadores que llegaron a Cuba con la espada y la cruz estuvo entre los primeros sedimentos. También el gesto de Casiguaya, la mujer del cacique que protagonizó en Cuba la primera contienda independentistas de los diez años.
Capturada tras la muerte del rebelde, su esposa, condenada a la horca, prefirió antes de tirarse de la soga ahogar a su propia hija para no dejarla en manos de los crueles colonizadores.
El indio Naborí inmortalizaría su grave acto en versos memorables: Antes del crimen nefando, le admitieron que abrazara a su niña, que en la cara mostraba un Guama peleando. La madre la fue apretando hasta matarla de amor, Y gritó bella de horror “ni Guamá, ni su mujer, ni su niña… podrán ser esclavos del invasor”.
Tiene mucha razón Donald, el aspirante a nuevo emperador de la galaxia, de mientras nos mide, y no es para ropa, entre tantas bravuconerías, pensárselo dos veces, porque tendrá que enfrentarse a un pueblo bravo, guapo. Tal vez lo descubrió mejor aquella noche mientras secuestraban a Maduro y Cilia en Fuerte Tiuna y él lo disfrutaba, con bajeza, como uno de sus espectáculos. Esa noche no todo fue tan fácil como lo pinta la propaganda, y eso se le sale de entre sus desplantes de conquistador.
Esto, ilustre emperador, podría ser otro corojo.
(Tomado de Juventud Rebelde)
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Imagino que en la Base Naval de Guantánamo tengan listo su kit de evacuación...porque van a ser los primeros en experimentar nuestra furia de respuesta.
Historia viva contada por las redes sociales. Todo esto reafirma que nuestra posición es innegociable, porque cada cubano ha tenido en su familia historias similares, talvez no conocidas como las de nuestros principales exponentes de las guerras por la independencia, pero lo conoce muy bien, lo siente porque su fidelidad está probada y son muchos más los ejemplos valerosos a los que se ha enfrentado como pueblo. Queremos la paz, heredada por nuestros héroes, la del día a día construyendo nuestro proyecto muy cubano, sin intervenciones ajenas a este, ni presiones y chantajes, porque entonces, la orden ya está dada.
LA GUERRA YA NO ES HUMANA.
No es valentía. Es asimetría total.
Unidades como Delta Force o los Navy SEALs no compiten en igualdad. Operan en otro plano técnico, doctrinal y logístico.
Entrenamiento y desgaste Un operador de estas unidades dispara decenas de miles de municiones al año. No entrenan “tiro”, entrenan decisión bajo estrés, CQB (combate en espacios cerrados), entradas dinámicas, limpieza de habitaciones, combate nocturno y urbano. Una fuerza regular promedio dispara en un año lo que ellos gastan en semanas.
Información primero, combate después No llegan a “buscar”. Llegan sabiendo:
quién es el objetivo
dónde duerme
por dónde entra y sale
quién lo rodea
Eso viene de ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento): satélites, interceptación de comunicaciones, drones en tiempo real, sensores térmicos e infrarrojos. El combate empieza horas o días antes, no cuando se abre la puerta.
Tecnología individual Cada operador lleva encima fácilmente $200 000 a $300 000 USD en equipo:
chalecos balísticos ultraligeros multicapa
radios encriptadas multibanda
visores térmicos y NVG de fusión
armas suprimidas con munición especializada
sensores, GPS táctico, biometría
Una fuerza regular o incluso “élite” extranjera suele operar con equipos 10 o 20 veces más baratos, menos integrados y sin soporte continuo.
Apoyo invisible Nunca están solos:
drones armados o de observación
overwatch aéreo
extracción planificada
inteligencia en vivo desde centros de mando
El operador es solo la punta del sistema. El sistema completo vale millones.
Dominio del entorno Usan granadas de humo, cegadoras (flashbang), gas irritante, no para “matar”, sino para romper la orientación neurológica del enemigo. El combate dura segundos. El que reacciona tarde, pierde.
Por eso hoy una fuerza regular y muchas “élites” extranjeras, están en franca desventaja:
No porque sean cobardes.
No porque no sepan disparar.
Sino porque pelean hombres, mientras estas unidades pelean sistemas completos: información + tecnología + doctrina + logística + experiencia real.
Eso no es una pelea.
Es un procedimiento.
La idea no es “matar más”. Es romper la percepción.
Cuando quitas visión, audición, orientación y confianza, el combate se acaba solo. El cuerpo sigue ahí; la voluntad no.
EE. UU. "y quien juegue en ese nivel" invierte en dominación sensorial, no en épica. No hace falta entrar en detalles técnicos para entender el principio:
Si no ves no decides
Si no oyes no coordinas
Si no confías en lo que ves u oyes entras en pánico
Eso transforma la batalla en otra cosa. Ya no es “ellos contra nosotros”. Es un entorno hostil contra una mente humana que no está hecha para eso.
El dinero y la tecnología permiten algo brutal:
hacer que mirar en cierta dirección genere miedo,
que escuchar una señal paralice,
que el silencio sea más aterrador que el ruido.
Ahí es donde la guerra deja de ser humana y pasa a ser ingeniería cognitiva. No se busca valentía del otro lado; se busca desorganización neurológica. Confusión. Duda. Error.
No son superhombres, son operadores dentro de un sistema que convierte al enemigo en un problema técnico.
La historia militar solía premiar al más valiente.
La guerra moderna premia al que controla la experiencia sensorial del otro.
Eso no es fuerza bruta.
Es psicofísica aplicada.
A pesar de todo eso, los yanquis no son inmortales, de Vietnam los sacaron con el rabo entre las patas, y más...
Todos los imperios caen porque se quedan sin amigos, la historia se repite. Uno para todos y todos para uno define el comoienzo del fin. ellos vienen hasta por los que son amigos historicos.
Patria o Muerte, VENCEREMOS.
Pobre Trump y seguidores no saben de que material estamos hechos los cubanos.
Cuba igual que Mexico tiene una gran experiencia en diplomacia. El imperio quiere complacer a la mafia cubano americana con las propiedades nacionalizadas desconociendo todas las leyes habidas y por haber, quiere inversiones a su favor y violaciones a la soberania. Eso se puede negociar? Venezuela negocio y ahora el emperador dice que el es el " presidente encargado" . Le das un dedo y se cogen la mano entera. Cuales son las opciones? "Quien se levanta hoy x Cuba se levanta para todos los tiempos" Creo que el dialogo con Cuba debe implicar las potencias mundiales. Somos pequeñitos pero grandes geopoliticamrnte.
Una vez más coincidimos Ronquillo; no hay que espetar: ...con el escudo o sobre el escudo. Sin violar "leyes o convenios internacionales", los soldados yanquis y sus lacayos de dentro y de fuera, deben saber que aquí NO se devuelven prisioneros, el que entre en son de guerra a matar cubanos y los más importante, a mancillar nuestra dignidad, tiene una sola opción: regresar en los "famosos" nylon negros con ziper incluso, sin la bandera encima, si es que me quedan barcos...hay una forma de guerra que ellos no conocen, solo un adelanto, le tienen PÁNICO a las minas, por eso exigían que Cuba firmara el pacto de NO empleo de esos artefactos...¿EN SERIO?
Excelente artículo. Necesitamos más cosas así, dirigidas a públicos específicos,en varios soportes.
No para dentro de un año ni chapuceras. Ahora y bien hechas. Finas, elegantes, interesantes, firmes, motivadoras.
Es bueno decirle al imperialismo que hace mucho tiempo el comandante en Jefe nos dio la orden, donde quiera que exista un cubano digno, aunque esté aislado, es un comandante en Jefe, no tiene que esperar orden para defenderse y atacar a él enemigo, somos de paz. Pero no nos gustan que nos amenacen.
Triste papel del gran emperador querer meterle miedo a Cuba , el piensa que el pueblo de Cuba es como los anexionistas , que al otro lado del océano le rinden homenaje, la patria no se vende.
Aquí no hay nada que conversar, solo una cosa, que quiten el bloqueo.
Lo demás que pase lo que tenga que pasar. Machetes tenemos bastante y coj... de sobra.
Luis antes de decir malas palabras. Pregúntate por que nos imponen el bloqueo
Que hicimos mal en la década del 60'..
el bloqueo se establecio en 1960. sabes historia?
A mayores amenazas mas nos fortalecemos y mas antimilitaristas continuaremos siendo.
Abajo el imperialismo.
Excelente profesor Ronquillo. Aquí no se rinde nadie.
El imperio se está dando tremendas equivocadas en los últimos meses. Su guapería de matón de barrio provoca miedo en los flojos, pero en los corajudos aumenta la resistencia y el valor de defender la tierra sagrada que nos vió nacer.
Esto es de Patria o Muerte, Venceremos.
Rechazo las amenazas de guerra a Cuba, mi país, porque ningún poder tiene derecho a decidir nuestro destino mediante el miedo, la violencia o la imposición. Cuba es una nación soberana, con historia, identidad y dignidad propias, y no un territorio sobre el cual otros puedan dictar órdenes. Defender a Cuba no es un acto de odio contra nadie, es un acto de amor por la patria y de respeto por el derecho internacional. Creo en el diálogo, en la paz y en la convivencia entre las naciones, no en los misiles ni en los ultimátums.
Mi país no necesita amenazas para cambiar, ni bombas para existir. Cuba merece vivir sin bloqueos, sin chantajes y sin miedo. La soberanía no se suplica: se ejerce.
Buenas tardes, solo voy a repetir lo que dijo el comandante el Che, al imperialismo ni un tantico asi ; Patria o Muerte Venceremos.