Estado cubano: Los tropiezos del regulador

Tomado de Juventud Rebelde.
Cuando en un análisis público en el año 2017, todavía en fase de despegue el sector privado en el país, un funcionario apostillaba, como quien eleva a los elementos una plegaria divina: “El único que no puede perder es el Estado”, algunos en el auditorio ponían caras de “poema”. Si el único que no puede perder es el Estado, ¿a quién le corresponde hacerlo entonces, a nosotros?, parecían preguntarse…
Unos ocho años después aprendimos que en el complejo reajuste que vive nuestro Estado socialista a veces este hasta puede perder, desde distintas perspectivas, y que al hacerlo esa estructura esencial para la libertad y la justicia en Cuba perdemos quienes lo hemos elegido para representar nuestros sagrados intereses y los de la nación.
Ahora mismo, en medio de las duras disyuntivas de asfixia despiadada y reconfiguración socialista profunda, podemos apreciar, sin mayores profundizaciones académicas o de otra naturaleza, solo con el ojo del periodista atento a los dilemas nacionales y de la cotidianidad, algunas circunstancias en que nuestro Estado sufre pérdidas:
—Cuando toma decisiones sin suficiente consenso que no dan en la diana de la solución de los problemas.
—Cuando establece disposiciones, sin medir todos los alcances y condicionantes, que luego deben ser revertidas.
—Cuando se adoptan normas que luego son violadas sin que se ejerza suficiente control.
—Cuando en un escenario donde se favorece y requiere de la convivencia y articulación de diversos actores económicos se pierde la capacidad de concertación.
—Cuando se evade el fisco, importante mecanismo de redistribución de la riqueza.
—Cuando se falla en la atención diferenciada a los más impactados por la crisis.
—Cuando se difumina su capacidad reguladora…
—Cuando adopta medidas para proteger la capacidad adquisitiva de las familias de menos ingresos que terminan por perjudicarlas.
—Cuando anuncia medidas circunstanciales que se extienden en el tiempo y permanecen sin explicación alguna…
-Cuando graves problemas demoran su solución y la forma de comunicarlos no contribuye al entendimiento público...
Solo nombro algunas de las que son más evidentes y de las que más preocupación pública suscitan por el momento, sobre todo entre esa mayoría de cubanos con plena conciencia de la responsabilidad esencial de nuestro Estado en la preservación de la independencia nacional y la justicia social como principios irrenunciables.
No faltan quienes, para intentar defender las rectificaciones y transformaciones actuales, o con su guerra sucia comunicacional, pretenden levantar un extraño muro entre los intereses de los trabajadores y de los ciudadanos con los del Estado que estos eligieron para representar la soberanía de sus intereses y los de su país.
Lo anterior, como afirmé en otro momento, resulta una seña difusa e inquietante en tiempos en que reconfiguramos los alcances y papeles del Estado. Nuestro debate nacional incluye, entre otros dilemas, cuál debería ser el cuerpo exacto y la función de esa institución, cuyo origen y atribuciones fueron analizados por numerosos estudiosos del socialismo, desde Carlos Marx y Federico Engels, autor este último de un texto emblemático como El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, hasta nuestros días.
Lo cierto es que la teoría y la práctica socialistas han tenido en esa interrogante una prueba de generaciones. Lo acabamos de comprobar durante el 6to. Seminario Teórico entre el Partido Comunista de Cuba y su homólogo vietnamita que tuvo lugar hace unos días en La Habana, en la que el tema de la propiedad y el papel del Estado en las desafiantes condiciones del siglo XXI suscitaron las mayores inquietudes y los debates.
El fundador del primer Estado de obreros y campesinos y autor de un texto trascendental como El Estado y la revolución, dedicó energías intelectuales sustanciales a este asunto que consideró decisorio. Durante una conferencia pronunciada en la Universidad Sverdlov, el 11 de julio de 1919, Vladimir I. Lenin reconoció que el tema del Estado es uno de los más complicados y difíciles, y tal vez aquel en el que más confusión han sembrado los eruditos, escritores y filósofos burgueses.
“Porque es un problema tan fundamental, tan básico en toda política y porque, no solo en tiempos tan turbulentos y revolucionarios como los que vivimos, sino incluso en los más pacíficos, se encontrarán con él todos los días… a propósito de cualquier asunto económico o político… Todos los días, por uno u otro motivo, volverán ustedes a la pregunta: ¿qué es el Estado, cuál es su naturaleza, cuál es su significación?”.
Semejantes cuestionamientos saltaron del invierno ruso a la calidez caribeña, a bordo de la tropicalizada Revolución Cubana, primer intento de levantar una experiencia socialista en el hemisferio occidental. Como señalé en otros momentos, también desde los primeros días este proceso fue perseguido por el “fantasma” del tipo de Estado sobre el cual se estructuraría, y la forma en que se relacionaría con el resto de las instituciones y los ciudadanos.
Si nos atenemos a los manuales, los revolucionarios lo usaríamos en la fase de transición hacia el comunismo —donde desaparecería—. En nuestro caso, como instrumento de las mayorías trabajadoras frente a la subversión burguesa. Lenin delineó su teoría de la dictadura del proletariado; mientras Antonio Gramsci concibió la compleja concepción de la hegemonía, ofreciéndole al Estado proletario connotaciones educativas e ideológicas superestructurales.
Ernesto Guevara, cuyas inquietudes filosóficas marxistas y predisposición para una práctica socialista disruptiva y provocadora son bien reconocidas, debió responder desde el temprano 1965 a la provocación, en un documento que nos queda entre las más lúcidas de sus meditaciones. En carta a Carlos Quijano, editor del semanario uruguayo Marcha, el Che admitió que es común escuchar de boca de los voceros capitalistas, como un argumento en la lucha ideológica contra el socialismo, la afirmación de que este sistema social o el período de construcción del socialismo al que estamos nosotros abocados, se caracteriza por la abolición del individuo en aras del Estado.
En la misiva apunta, entre otras consideraciones, la siguiente: «Esta institucionalidad de la Revolución todavía no se ha logrado. Buscamos algo nuevo que permita la perfecta identificación entre el Gobierno y la comunidad en su conjunto, ajustada a las condiciones peculiares de la construcción del socialismo y huyendo al máximo de los lugares comunes de la democracia burguesa, trasplantados a la sociedad en formación… Se han hecho algunas experiencias dedicadas a crear paulatinamente la institucionalización de la Revolución, pero sin demasiada prisa. El freno mayor que hemos tenido ha sido el miedo a que cualquier aspecto formal nos separe de las masas y del individuo, nos haga perder de vista la última y más importante ambición revolucionaria que es ver al hombre liberado de su enajenación”.
Por ello, tras las graves escaramuzas sufridas por el socialismo, algunas de las cuales pudo avizorar el propio Che, no será sencillo el salto de un Estado expansivo, con su herencia de paternalismo, como el que intentamos superar en Cuba, a uno mucho más pequeño en estructura, aunque más grande por su modernidad, eficacia y sensibilidad social.
La disyuntiva no se decide solo en el avance, o las retrancas, de las políticas públicas que determinan la suerte de la profunda transformación estructural del país, una de las más notables del mundo actual, aunque no falten los interesados en pasarlo por alto. También se da en la subjetividad individual y en la social, razón por la cual se manipula para la combustión política, precisamente para demeritar, hasta caotizar y desarmar ese Estado.
Con tantos años de preminencia estatal en casi todos los ámbitos, acostumbrados a esperar que parte importante de las soluciones a nuestros dilemas surgieran de esa estructura, no tenemos siempre la predisposición “genética” para asimilar el cambio hacia un Estado cuyo peso y valor no dependerá tanto de su intervención directa en nuestra existencia como de su capacidad para erigirse en un potente y eficaz regulador de toda la sociedad.
Es lógico que ello ocurra, porque, pese a sus deformaciones, ese Estado ha sido esencial para promover la justicia, la dignidad personal y nacional, la equidad, la libertad, la solidaridad social e internacional y derechos fundamentales, entre otros atributos dignos de reconocerse y sin los cuales, sin duda, hubiera colapsado entre tantas tempestades propias e impuestas.
Pero si para ese cambio no están suficientemente preparados segmentos significativos de la ciudadanía, tampoco los responsables de hacer avanzar el Estado hacia dicho puerto, es previsible que las actuales confusiones entre Partido y Estado, entre funciones estatales y empresariales y otras interferencias, que enrarecen los límites y los terrenos de competencia de cada actor en el nuevo diseño institucional de la República se repetirán por un tiempo todavía imprevisible.
No por casualidad esta se recoge entre las principales transformaciones que fundamentan la actualización del modelo, incluidas dentro de la llamada Conceptualización de este. En el documento se establece que aspiramos a perfeccionar el Estado, sus sistemas, órganos y métodos de dirección, como rector del desarrollo económico y social, coordinador y regulador de todos los actores. Ello implica, se acentúa, que el Estado se concentre en las funciones que le son inherentes.
Entre las que la Conceptualización le atribuye se encuentran consolidar las políticas sociales universales y focalizadas con sostenibilidad, relevantes en la salud, la educación, la seguridad y asistencia sociales, la cultura, el fomento de la actividad física y deportiva, la formación en valores y la calidad de los servicios públicos; modernizar la administración pública; descentralizar facultades a los niveles territoriales y locales con énfasis en el municipio; aplicar de manera más efectiva la política de cuadros del Estado y del Gobierno y sus reservas, y perfeccionar el sistema de normas jurídicas sustentado en la Constitución de la República, asegurando los derechos de los ciudadanos.
En la proyección del modelo se adiciona que las funciones estatales en el ámbito económico y social —incluyendo las gubernamentales—, se derivan del carácter socialista del Estado cubano, rector de todos los actores económicos y sociales. Incluyen la elaboración, aplicación y perfeccionamiento de las políticas del Estado y el Gobierno, realizar su función de fisco, dictar regulaciones oficiales, así como dirigir su implementación y controlar su cumplimiento.
Ni los más connotados oponentes de nuestro Estado podrían negarle que parte importante del esfuerzo transformador de los últimos años en Cuba —pandemia coronavírica y obsesión enfermiza y oportunista anticubana de por medio—, se dirigió precisamente a este propósito, gracias a lo cual tenemos, además de una nueva estructura de este, enriquecida, equilibrada y compensada con el surgimiento del Gobierno, así como una amplia gama de políticas que promueven una singular metamorfosis de toda la sociedad.
Bastaría mirar el giro de 180 grados que ocurre en el ámbito de la propiedad, a partir de definiciones como la de que una cosa es el Estado como propietario, en representación del dueño colectivo, que es el pueblo, y otra los diferentes modelos en que esta puede gestionarse.
La ampliación acelerada del sector privado nacional, asociada al fomento de las pequeñas y medianas empresas y el trabajo por cuenta propia, el estímulo a otras formas económicas asociativas, la liberación de ataduras a las empresas estatales para favorecer su despegue autónomo, aún sin cuajar favorablemente, y la ya para nada “invisible” mano del mercado, por momentos exageradamente visible, decidiendo en la economía, acento de la ciencia y la innovación en la gestión y en el contacto sistemático con las bases, testimonian sobre un Estado que cambia dramáticamente sus roles en las nuevas reglas del juego legales e institucionales que se derivan de la nueva Constitución.
Es una prueba de confianza en el Estado revolucionario que una mayoría de ciudadanos miremos sus reacciones, y hasta las exijamos, frente a nuestros dramas cotidianos: inflación e inflazón galopantes azuzadas no pocas veces por los actores públicos y privados, desde lo básico en los mercados de alimentos hasta otros productos, servicios que se resienten, insolidaridad y desorden social, creciente migración, y otros demonios menos objetivos, aunque mediados por estos, como la pérdida de perspectiva o de fe en algunos segmentos.
Como subrayamos en otros momentos, lo único que no podríamos permitirnos es que en la readecuación y acomodo de sus funciones y responsabilidades se transforme de omnipresente a ausente, que la ciudadanía, sobre todos los segmentos más humildes y golpeados por la situación actual, perciban sicológica y sociológicamente que se les está dejando a su suerte. Sería ir contra la naturaleza misma de nuestro Estado.
Es bueno recalcar que ello no depende únicamente de las reacciones del Estado y del Gobierno centralmente —también esencial—, en la misma medida en que muchas atribuciones y decisiones se trasladan a otros escalones y se comparten competencias con otras instancias, para acabar con los verticalismos excesivos.
Un problema ya a la vista, que se deriva de lo anterior, es la falta de congruencia que está suscitándose entre las políticas, programas y planteos que se hacen desde las instancias de dirección principales del país y la recepción y concreción de estas en la vida práctica hacia las bases.
También es evidente que muchos años de decidir desde arriba atrofiaron la capacidad de maniobra política de nuestras instituciones y sus dirigentes, desentrenados para una sociedad mucho más diversa y plural, donde los intereses ya no son tan lineales u homogéneos. Ello reclama dominar los terrenos de la concertación, una palabra casi olvidada cuando se discute sobre las nuevas formas de participación en nuestro socialismo.
La intelectual Graziella Pogolotti aconsejaría aprender a tener «dos orejas y una boca», como en la moraleja de cierta fábula, escuchar dos veces y hablar una única vez. Que las decisiones sean tales, como decía un grande de nuestra historia, que se puedan hacer cumplir, para que no vuelvan a reproducirse las diferencias que se nos dieron entre lo legal y lo legítimo. Y una vez que las decisiones se concertaron justa y democráticamente, exigir por su cumplimiento y su control.
No hay nada mansamente paternal en todo lo anterior, como tampoco lo será alcanzar el Estado deseado. Como bien vaticinó el Gran Vladimir la pregunta aún nos persigue…Y nos perseguirá…
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Muy agradecido de ese análisis, es oportuno e inclusivo. Hay un aspecto de marcada importancia e interés nacional q usted ha tocado, la pérdida de la confíansa avalada por el desinterés con q se manejan las decisiones en detrimento del pueblo. Otro elemento sería la corrupción brutal, evidente y descarada en todas las esferas y niveles. Esa es la q más lastra y lastrara. Gracias por ese análisis los cubanos le agradecemos.
El único que no va a perder, literalmente, es el estado. Cuando quiera algo: lo va a tomar, cuando sea ineficiente: alguna FNGE o el pueblo pagaremos por ello, cuando una actividad económica prospere: se la agenciará a golpe de decretos o impondrá intermediarios, cuando falle: se escudará... Y así la vida. Siempre va a jugar con las de ganar.
Eso no es cierto. El estado puede perder. SI se ve obligado a tomar esas medidas que Ud. describe, es porque la pérdida puede ser un serio problema para los que representa.
Ahi tiene Ud. al gobierno británico renacionalizando los ferrocarriles.
¿Este comentario es en serio o es ironía? no lo encuentro acertado en ninguna de las dos posibilidades, pero en caso de que sea en serio es peor todavía la intención que tiene.
Poniendo en contexto su comentario sobre las ineficiencia del ferrocarril en Londres:
Linea Victoria: frecuencia 100 segundos
Linea Central: 10 minutos
Linea Norte: 8 minutos
Bakerloo: 4 minutos
Jubilee: 2-3 minutos
Todo un desastre como puede ver!
Antes para el 1 x 1 para ti 1 x 25, ordenamiento que convirtieron los ahorros de todo en agua, mlc, clasica, tiendas en dolares….
Excelente artículo para la reflexión, la discusión y la polémica. La gran pregunta: cuántos de los decisores gubernamentales y estatales están en condición de leer, comprender e interpretar su contenido?
Un mal que nos lastra, porque es mejor adaptarnos a hacer la mitad o menos de lo que me dicen que haga, a merced de un regaño, y luego.... la vida sigue su curso como si nada.
No estamos acostumbrados a leer este tipo de reflexiones, por eso agradezco desde lo personal el valiente y necesario análisis realizado por Ud. Decía Benedetti que un pesimista era un optimista informado. Basta con poner un pie fuera de la casa para percatarse de que hay una desmovilización generalizada, una pérdida evidente de la confianza, una desesperanza reflejada en los rostros de los que, niños y adolescentes incluidos, no ven más allá de alcanzar, por cualquier método, lo indispensable para la subsistencia diaria. Si todo lo que nos golpea despiadamente, tal y como Ud. ha expresado, no se revierte con prontitud, a dónde iremos a recalar.
Compañero, compañero, compañero, ¿cómo que desmovilización? ¿O es que no vió usted la multitud que desfiló el 1 de Mayo en todas nuestras plazas? Habrase visto...
Gracias por el artículo. Realmente hay mucho que discutir.
De hecho su lista es apenas una muestra y creo que pequeña.
El Estado cubano pierde cuando demora tomar decisiones, cuando no enfrenta sus propios errores y elude la autocrítica, cuando se conforma con informes de funcionarios que evidentemente no responden a la realidad, cuando practica la comunicación del triunfalismo, cuando no rinde cuenta de forma transparente al pueblo, cuando permite que su equipo de gobierno falle una y otra vez y no toma las medidas sdecudas, etc, etc
Hay mucho que discutir sobre lo que ha sido el
Papel de este estado en estos tiempos tan difíciles para ese mismo estado, tan asediado y a la tan poco efectivo alli donde más falta hace. Y no es porque no trabajen por el contrario han trabajado y mucho pero los resultados están lejos del esfuerzo
Estimado, el problema es que el central muele caña, y no esfuerzos. El esfuerzo estéril es el más miserable de los derroches y despilfarros.
Con el objetivo de no complicar las cosas seguiremos identificando estado con gobierno; para decir que con sus malas políticas, enumeradas por los señores Ronquillo y Triana, el estado en Cuba no ha perdido mucho. Siempre ha tomado medidas necesarias para permanecer y hasta consolidarse. El que sí lo ha perdido todo es el pueblo. La infraestructura estatal de edificios, oficinas, transporte, energía, combustibles e insumos de todo tipo, salarios y demás del estado y sus organismos, no se recienten en la medida en que se ha consolidado la crisis que vive el país. Lo que sí da pena son las bodegas, los alimentos en general, la canasta básica, los hospitales, las farmacias, los medicamentos, las ecuelas, las fábicas, los campos, las calles y aceras, el transporte público y de carga, la vivienda, el sistema de acueductos de pueblos y ciudades, el consumo de energía y combustibles, los preciós inflados, el descenso del valos del peso cubano, los precios de la divisa, las colas para todo, hasta para marcharse del, país; y un largo etc., como acostumbramos decir.
Cuando el ESTADO le ha preguntado al pueblo algo para tomar alguna decisión o medidas solo vitan un grupito en un teatro y todos estan de acuerdo nunca existe un pensamiento en contra ,todas las malas decisiones el que paga es el pueblo que es es que esta sufriendo los apagados,los precios altos ,la falta de medicamentos,la inclusión de la sociedad hacia una vulgaridad y mas
El reformismo está generando pobreza y desigualdad.Obreros y campesinos observando con una mezcla de indignación y atonía como el gobierno permite que un reducido número de especuladores se enriquezca; especulando, subdeclarando,y evadiendo al fisco.
Estimado Ronquillo es fundamental reconocer que el avance en Cuba depende de una reflexión profunda y honesta sobre los errores que hemos cometido a lo largo de nuestra historia revolucionaria que no son pocos. La caída del campo socialista y nuestra propia crisis como proyecto socialista no son fenómenos aislados aunque nuestros políticos se nieguen a aceptarlo; están interconectados y requieren un análisis crítico amen del bloqueo como casi única justificación del gobierno. Es imperativo que identifiquemos y discutamos abiertamente los puntos en común entre estos procesos cada uno con sus nombres pero con problemas iguales que usted menciona, ya que ignorarlos solo perpetuará nuestra situación actual y conducirá a nuestro fracaso con consecuencias insospechadas. Los errores económicos que se iniciaron bajo el liderazgo de Fidel, y que durante años fueron considerados intocables, han dejado una huella profunda en nuestra economía y sociedad. Es hora de que enfrentemos estos desafíos con valentía, reconociendo que la falta de autocrítica y el miedo a contradecir lo establecido han contribuido a nuestra actual y profunda crisis. Solo a través de un diálogo sincero y constructivo podremos encontrar un camino digno para salir adelante con concenso y con la aprobación del pueblo.
Un artículo muy bueno, muy analítico....pero esa es la teoría hoy...la realidad muy cruda...muy dura y muy lejos para el cubano de a pie que observa con cierto excepticismo como el papel regulador y controlador del estado se afloja,se desvanece o se hace sentir poco ante los principales problemas y dificultades que agobian hoy al pueblo en todas las esferas de la vida,incluso no pocas veces las instituciones y medios del estado se suman también a caer con peso brutal sobre esas necesidades del pueblo y lo digo por ejemplo con precios elevados sin fundamento con productos y artículos de primera necesidad,o con la venta en otras monedas que nada tienen que ver con la que se paga en el país de dichos productos y que forman parte de una política que no ha podido resolver los problemas para la que fue diseñada y que como bien dice el periodista se mantiene flotando en el tiempo.
Los trabajadores estatales perdemos y mucho. Mi empresa cumple y sobrecumple, viene la ONAT y saquea nuestros dineros, después de muchas tribulaciones nos pagan un único tímido resultado o unas pobrisimas utilidades del año entero. Y después que logramos cobrar algo, viene otra vez la ONAT y nos saquea de nuevo el salario, con unos impuestos altísimos. Díganme, perdemos o no los estatales? Aparte de que mi empresa por ser referente nacional o municipal, no recuerdo bien, es objeto además, como conejillo de indias, de la práctica de todo tipo de leyes y disposiciones inventadas que se les ocurren a los sesudos de carros y oficinas climatizadas. Siempre con el péndulo de Allan Poe sobre nuestras cabezas. Es una historia de verdadero terror sobrevivir.
este articulo me da esperanza y a la vez tristeza .. esperansa porque a pesar de todo sabemos donde estan los problemas y tristeza porque no se hace lo que debe hacerse
Muy bueno y valiente su artículo Ronquillo, gracias
Lo que no puede ser es que ante la actual crisis se debilite el Estado y se pierda el papel rector del PC, recuerden los años finales de la Unión Soviética, se diluyó el Estado y se destruyó al partido Comunista
Ambas cosas cayeron por su propio peso.
Es sabido que los entes del estado conocen cuales son los problemas y dificultades por las que esta pasando el pais, reunión tras reunión a todos los niveles esas situaciones se han planteado, enumerado y analisado, y se han planteado un grupo se soluciones que en parte han venido a ser parte del problema y en parte se iran concretando en un futuro que, como dice la canción, algun dia llegara
Muy atinando y oportuno artículo de peronista
, al citar 10 causales de perdida del estado, pues ha reflejado con transparencia nuestra realidad sobre la que se puede y debe actuar, pues son causas internas, y hacia ahí debe enfocarse la acción.
Hay una que ha surgido con mucha fuerza en los últimos años, quizás por falta de persepcion, unido a la pérdida de valores, "la corrupción y la desidia" y un poco de indiferencia por los que más sufren, casualmente los que más aportaron, que debíamos rendirle eterno tributo " los jubilados"luego de una vida de sacrificios dedicada
a la causa
Excelente escrito, razonamiento con rigor y actualidad,plantea los problemas con los orígenes y las soluciones .mucha falta de institucionalidad.
Muy buen análisis. Creo que podemos empezar por EJERCER EL CONTROL de todo lo implementado, ESPECIALMENTE la bancarización y sus partes.
Gracias Ronquillo Bello, hasta que al fin periodista cumpliendo su verdadera misión.
Al análisis le faltó el problema de las explicaciones sin sentido, con argumentos que nadie cree, con promesas que no se cumplen y que están generando desconfianza hacia las instituciones, amén del choteo criollo hacia los tribunos rozagantes carentes de predicamento.
¿El funcionario a que se refiere no estaría pensando en Luis XIV, o sea "el estado soy yo", definiendo que quien no puede perder es él y su casta? En mi opinión avanzamos rápidamente en la restauración del capitalismo primitivo y salvaje. La filosofía que prima se escucha en los "repartos": el que tiene, tiene, el que no aguanta. O sea la ley de la selva en su más cruda manifestación o el Darguinismo social. La vulgaridad extrema, la pérdida de los mejores valores y la marginalidad son sus mejores aliados y sustento.
Creo que aparte del Bloqueo, esto es una de las peores cosas que el pueblo está pasando.
Hay algo que cita el autor y es muy cierta "Cuando adopta medidas para proteger la capacidad adquisitiva de las familias de menos ingresos que terminan por perjudicarlas."
El estado no es el culpable, sino los dirigentes que dejaron hace rato de ser, para y por el pueblo. ¿¿Realmente esperaron que una economía que se adentra en precios de inflación descontrolada postcovid no haría profundas heridas en el pueblo al cual se debe?? ¿¿Cuando van a entender que los cubanos no somos ajenos al egoismo que ya convivía en nuestra sociedad y que solo necesitaba de una crisis economica tan aguda (como la covid) para expresar las verdaderas naturalezas de la clase (si existe, negarlas es mentirnos) no obrera que surge por la acumulación de capital producto a la especulación de articulos de primera necesidad?? Seguimos haciendo revolución pero sin el pueblo, seguimos creyendo que tendremos mejor pais, pero se nos olvido para quien.
Seguramente escribiré sin lograr lo que deseo. Ayer envié un comentario y no fue publicado. Me resisto a pensar o creer que solo hubo 3 comentarios, cuando menos 4 si cuento el mío.
Sé, o por lo menos imagino, que hay temas que causan escozor y deba ser la causa por la que los censores los omiten.
Hay mucho en juego en las actuales circunstancias en que vive la nación. Si suponer que no publicando en un medio como este lo que pensamos los de a pie están equivocados. Por lo menos en mi caso particular no comento absolutamente nada en las redes sociales, pero eso no significa que otros lo hagan y de qué manera.
Cada vez menos tengo la estimulación de seguir escribiendo y si ese es el método que usa el medio para silenciar a los que corajuda y patrióticamente exponemos nuestros puntos de vista, otro tanto a favor del enemigo.
Magnifico articulo, por lo filosofico y practico.
Siempre me he referido al control (ya sea estatal, gugernamental, ramal, SOCIAL,etc) en nuestro pais como una ASIGNATURA PENDIENTE. Y es precisamente en el control oco como resultado de el, que de pueden rectificar politicas, emprendimientos, et., etc.
Vladimir Ilich LENIN, a quien se hace referencia, con mucho atino y respeto en este articulo le daba una peronderancia capital al control entre las fases del ciclo de direccion a cualquier nivel y escala- una frase muy celebre de Lenin es "Control, control otra vez control" lo dice todo.
Reitero, que con independencia de errores de direccion desde las mas altas esferas de direccion y hacia abajo, la a veces poca prevision, el no escuchar en muchas ocasiones el clamor popular, el trabajar de manera reactiva (tapando huecos o a remolque), si existiera un mecanismo optimo de CONTROL del cumplimiento de cada una de las decisiones que se adopten desde las instancias centrales del estado y gobierno, se cometerian menos errores, se enfrentaria con mucha mas eficacia la CORRUPCION y hablariamos menos de lo que eufemisticamente llamamos reimpulsar la economia y........ que siempre perjudicaran a los mas vulnerables y asentuaran la desesperanza que ya se hace visible en parte de nuestra poblacion.
VIVA EL SOCIALISMO EN CUBA!!!!!!!!!!!!!!!!
Muy buen Artículo, pero es lo que se sabe que está pasando hace muchos años y no se resuelve. En pocas palabras , responsabilidad de los que dirigen y deben velar por el cumplimiento de todas las variables, que van en el decrimiento del bienestar de la mayoría de la población y de esos trabajadores que siguen día a día dando lo mejor de su.
Lo otro que está faltando mucho en esas altas esferas y estamos claro que no son todos es la falta de ejemplo , el has lo que digo y no lo que yo hago, hey un aumento de la indolencia auditiva y el hacer las cosas de porque si y no se cumple con lo que democráticamente es mejor para la gran mayoría que no son los privados, que en general no salvan nada , excepto algunas pocas excepciónes . Muchas gracias por tan buen artículo.
Excelente artículo......me pregunto los máximos decisores que hemos elegidos o designados leerán artículos que como este, son una señal de que algo anda mal y lo más importante las conquistas alcanzadas con el triunfo revolucionario el 1ro. de enero de 1959, hay que preservarlas a todas costa....atemperar y ajustar a los nuevos tiempos en pleno Siglo 21 siiiiiii, pero no a costa de la independencia, la soberanía y el bienestar del pueblo.
Hay grupo de intelectuales, académicos, economistas, y otros sectores que dan criterios con fundamentos, en las condiciones en que se desarrolla el país, hay que escucharlos y tener en cuenta.....
La palabra empeñada, lo que se acuerde para bien, hay que cumplirla , exigir y controlar.
Gracias Ronquillo por tan certero y oportuno analisis, ese es el tipo de análisis que deben hacer nuestros dirigentes gubernamentales y partidistas de forma publica de cara al pueblo. No podemos seguir con el mismo estribillo de " situación compleja y bloqueo recrudecido". Las condiciones a las que se está enfrentándose la mayoría de nuestra población son muy difíciles y si cruda es esa realidad, crudo debe ser nuestro lenguaje. A los periodistas les pido por favor que no adornen los reportajes, pues sabio es nuestro pueblo.
El estado pierde cada vez que:
1.- Vende alimentos subsidiados a personas que no los necesitan por sus altos ingresos y a personas que no trabajan porque no les da la gana.
2.- Cuando frente al mercado de 42 y 19 en Playa se ponían a vender papas antes de la cosecha una serie de personas con toda tranquilidad
3.- Cuando pasa por una esquina un sujeto voceando que vende medicinas de variedad increíble
4.- Cuando no pone multas a las personas que dilapidan el agua los días de agua, con sus tanques desbordándose porque no le ponen un flotante.
5.- Cuando etc. etc. etc.
Excelente articulo considero debe servir de material de estudios para la máxima dirección del país.
Felicitaciones