Los amigos

A veces perdiendo se gana, dice el refrán. Y hay amistades que con el tiempo uno se da cuenta que merece la pena más perderlas que encontrarlas.
Los “refraneros populares” son sabios. El pueblo es sabio.
¿Qué sería de nosotros, los hombres y las mujeres, sin la amistad? Bien es cierto que se puede vivir una vida sin ella, pero habría que analizar qué tipo de vida sería esa. Para vivir plenamente, la amistad, al igual que el amor, son valores indispensables en la existencia de los seres humanos, de las naciones y de las patrias.
Partiendo del acuerdo de que es mejor existir de la mano de amigos y amigas, creo acertado que analicemos qué es la amistad, o al menos una amistad sana y verdadera. ¿A qué o a quienes podemos llamarle amigos?
Un amigo es aquel que está en los momentos malos; en los buenos está cualquiera. Aquel que sin importarle el obtener algo a cambio, está al lado de aquellos a los que otorga su amistad, que para que sea verdadera, debe ser incondicional.
Son los tiempos difíciles los que demuestran a quién puede otorgársele este nombre. Y voy a centrarme, llegados a este punto, a un enfoque de amistad con una causa. Con un país. Con un ideal.
La amistad con Cuba Socialista. No es cualquier cosa.
En momentos de bonanza eran los intelectuales de casi toda Latinoamérica con su boom literario; y gran parte del mundo, quienes se les acercaban. Porque sabían que esta era la Revolución de las ideas y de los intelectuales. Mientras la Revolución exportaba imaginario y conceptos humanistas fuera del mar Caribe, mientras desde fuera se veía lo que era capaz de hacer el socialismo en terreno cultural y social, muchos eran los que venían a vanagloriarse de estar al lado de la vanguardia.
Y llegó el poemario Fuera de Juego, de Heberto Padilla. Y muchos de los que habían venido a Cuba a beber Revolución, empezaron a manifestarse con críticas y opiniones que no habían sido pedidas. El mismo Padilla en la Unión de Escritores y Artistas de La Habana hizo una autocrítica, explicando que había estado detenido porque había tenido comportamientos incorrectos, comportamientos destructivos, comportamientos que él mismo reconocía que merecían un correctivo.
Y los mismos que vinieron a hacerse fotos con Fidel y el Che cuando la Revolución llegaba a Latinoamérica como un soplo de aire fresco, se atrevían a criticar asuntos internos de una casa, que el propio protagonista acabó reconociendo lo acertado de la detención a su persona por parte del gobierno. Debe haber sido doloroso ver a genios de la talla de Sartre y Pasolini, que admiro con el alma, firmar esa carta a Fidel en 1971, gratuitamente y fuera de lugar. Mi sentido de la lógica y la consecuencia puede más que mi admiración por ellos como intelectuales. No voy a justificarlos, pero quizás, y digo quizás, se dejaron llevar por ya los bríos dañinos de Vargas Llosa contra todo lo que oliese a progreso y socialismo en el continente americano, siendo él uno de los que lideraban el escrito.
Creo recordar que en una de las cartas que se escribieron por parte de los intelectuales a Cuba con motivo de aquella ocasión, se introdujo como firmante a García Márquez sin su consentimiento, -una de las artimañas de Vargas Llosa-, a mi parecer. Pero la decencia de Gabo estuvo por arriba de cualquier circunstancia demostrando su lealtad a la isla y a la Revolución, y desdiciéndose de esa firma no autorizada.
Porque Gabriel era un amigo. Un amigo que entiende a la otra parte en los momentos difíciles. Que no se posiciona con la mayoría y con la tendencia generalizada para quedar bien con la opinión pública. Porque amigo es aquel que está dispuesto a soportar lo que venga en su contra, pero que sabe que ante todo por delante de cualquier condición o requisito prima la fidelidad.
Vinieron casos similares en los que el pueblo cubano pudo ver qué amigos tuvo y tenía, cuando la situación subía de temperatura. Otros tantos que también se hacían llamar amigos, y que resultó que no lo eran tanto. Más bien “ni un tantico así”. Salió entonces desde La Habana un “mensaje lleno de dignidad para esos entrañables amigos que estaban lejos”. Muchos quizás habían sido víctimas de la desinformación, de la propaganda anticubana, y de la mala intención que se ha tenido siempre contra la isla. Pero firmaron otro manifiesto, que le hizo daño a Cuba.
Y yo siempre me he planteado algo: Si no puedes hacer el bien, por lo menos no hagas daño.
Cuba vive en guerra. Hay gente que aún no lo asimila, que no lo adapta a su día a día. Y vivir en guerra comporta comportarse como en guerra. Con una comunicación propia de tiempos de guerra. Con contraofensiva. Porque lo mismo que vemos televisado hoy en el genocidio que se perpetra frente a Gaza y la Palestina ocupada, lo vive el pueblo cubano en otra forma y método desde que decidió ser libre y socialista.
Porque no puede llamarse amigo el que en tiempos difíciles se dedica a confundir. Quizás nunca lo fue.
Un amigo no critica en público. Lo hace en privado y con las mejores intenciones. Por respeto al pueblo. Al mismo que Fidel dijo que algún día habría que hacerle un monumento.
Porque más vale un enemigo que venga de frente y transparencia, que un “amigo” que le de comida al enemigo, le falte el respeto al pueblo, se erija en una posición de superioridad, coquetee con posiciones turbias y traiga a la causa más perjuicio que beneficio. A esas amistades ni se las quiere ni se las necesita.
Que se vayan. Y también la mediocridad de los que aplauden sin plantearse siquiera cómo se llama el circo ni quién es el payaso.
A Cuba, al socialismo, nunca le van a faltar amigos de verdad. La mayoría ni se los conoce. No todos son figuras públicas como los entrañables Chávez o Mandela. Hay gente en silencio que como diría Luis Eduardo Aute: “Les va la vida en ello” por este pueblo. Y esos, muchos anónimos, son los imprescindibles.
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Exactamente como dices. Agregaría que hay amigos intelectuales o artistas de cuando son jovenes o no han llegado al estrellato pero con la edad, comienzan los intereses y es más productivo ir a cantar a Miami que a La Habana. (Eso no tiene problema) Pero ya comienzan a decir que ya no son tan de izquierdas o se creen superiores por pertenecer a las izquierdas "progres" que con otras luchas rehúyen la lucha principal contra los explotadores. No hace falta citar los casos.
Gracias Ana, es muy cierto lo que dices. Esta es una guerra tan letal como la de Palestina y como en la de Palestina muchos miran primero por donde sale el sol y despues se posicionan. Cuba tiene su fuerza en mas de 60 años de historia estoica contra el imperio y eso no lo puede borrar ya nadie porque en el corazón de los pueblos del mundo esta el ejemplo cubano.
Eso de intelectuales y otras personalidades retractándose ha pasado en muchos lugares, generalmente por las mismas causas e igualmente, generalmente con las mismas consecuencias.
Suerte que siempre hemos tenido buenos amigos, enamorados de la causa noble de una revolución socialista; amigos fieles como tú.
Existe la vida solitaria ,que rompe cualquier teoría social ,cada humano es un mundo .
Muy bien Ana. Excelente análisis. Una mirada desde la lealtad que debe primar en las relaciones humanas. Amigo "en las buenas es cualquiera", los momentos difíciles hacen aflorar las realidades que no se ven en los tiempos de calma. Se puede ser bueno o muy bueno haciendo determinadas artes, conjugando palabras, también mintiendo y simulando. Lo que si está claro es que al final la verdad y la razón se imponen, esos que nadan en la espiral de una traición inducida a conveniencia terminan siendo desdesñados hasta por quiénes lo rodean. Tal vez la bonanza material los acompañan por algún tiempo pero la bajeza espiritual en que viven les harán perder la verdadera calidad de vida.
Podremos pasar momentos muy difíciles aun pero seguiremos por el camino trazado a pesar de los obstáculos. Gracias Ana por tu compañía. Venceremos!!!
Muchas gracias compañera por esta linda y profunda reflexión. Entraña mucha valentía y honor escribir como Ud lo hace. Amigas así no surgen a diario. Complace saber que hay periodistas aún que distinguen los momentos de la realidad mundial. De los hipócritas hablara su conciencia sí el dinero no les calcinó el cerebro. Mí agradecimiento.
Un aplauso AMIGA!!!
Gracias por tan excelente escrito! Encierra la verdad de saber sostenerse en los principios.
Excelente texto. Profundo y bellamente escrito.
Gracias Ana. Siempre
Gracias, amiga.
Es un excelente articulo Ana! Son muchos los malos amigos de cuba Heberto Padilla, Pablo Milanes, Y ahora su hija, son un bochorno historico! Para ser amigo de cuba y su revolucion no hay que ser cubano hay que tener conciencia revolucionaria que a ti te sobra tu eres mas cubana que todos ellos!
Estoy de acuerdo esto es una guerra sin fin ,y no van a parar cada dia sera peor
No soy seguidor de sus publicaciones. Me parece un buen artículo pero aquí usted no habla de una amistad como realmente debiera ser sino una amistad que a ciegas coincida en lo político. Tengo, más que amigos hermanos de vida, y unos cuantos con posiciones diametralmente opuestas en lo político. Pero no por ello rompemos esos vínculos que nos hermanan. Lamentablemente se siguen asociando las posturas contrarias a la dirigencia revolucionarias como contrarias a Cuba y Cuba es mucho más que el alineamiento a su lider.
Durante muchos años se cuestionó no ya la amistad personal, sino hasta el vínculo familiar directo entre familias dentro de la isla con familias fuera de ella, principalmente en los EEUU. Esa pregunta estaba hasta en las solicitudes de empleo de ciertos organismos, como si pertenecer a ese sector constituyera un motivo de duda o sospecha.
La verdadera amistad trasciende cualquier postura de carácter político o religioso. Todo está en no pretender poner "mi verdad" como condición para mantener la mano abierta
JB, pense que no quedaban personas cuerdas siguiendo el tema Cuba. Usted enaltece el sentimiento de cubanía. Amigo es aquel que te quiere y dice las cosas cuando las haces bien, pero sobre todo, cuando las haces mal. Porque te quiere, porque quiere que mejores. No es aquel adulador que te dice que estas bien, aunque sepas que estas mal. Triste tener amigos como solo esos que menciona AH.
Soy un gran teleoyente y televidente de la Mesa Redonda, pero últimamente no le estoy prestando mucha atención pues los temas que más me interesan, son aquellos donde se hacen análisis de acontecimientos y políticas internacionales y nacionales. De aquelos temas donde se dan a conocer el desarrollo de la economía extranjera y los logros en general de la economía nacional. Esos temas han disminuidos en la Mesa Redonda y se ha incrementado la presentacion de personalidades nacionales e internacionales de la cultura, la ciencia y otras esferas. Ese no ha sido el objetivo por lo que fue creado la Mesa Redonda. fue para hacer análisis y reflexiones de los temas y acontecimientos de políticas internacionales y de economías. Que son muy importantes en tiempo tan difícil como estos donde las personas estan desinformadas de los problemas actuales del Mundo.