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La conducción de la crisis y la estadística. I. Muertes

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Lo que los seres humanos decidimos hacer para sobrevivir o prosperar ha ido cambiando en la medida en la que ha avanzado la ciencia que hemos generado. Aunque muchos todavía piensan que se pueda adquirir una enfermedad infecciosa por un cambio brusco de temperatura ambiente, es incontrovertible que si eso fuera así, la causa última sería un contagio. Cualquier cambio de temperatura que pueda sufrirse sin patógenos jamás conducirá auna enfermedad infecciosa.

Los contagios individuales ocurren por las vías naturales y la relación entre la causa y el efecto se debe poder rastrear fácilmente caso a caso. Una persona infectada de COVID 19, sintomático o no, expele al estornudar o toser miles de millones de complejos supramoleculares llamados virus que pueden invadir las vías respiratorias de otras que respiren ese aire infectado en su cercanía. El comportamiento para no contagiarse es bien evidente: evite estar en presencia de infectados, evite aspirar directamente el aire ambiental común a otras personas que no conozca si están o no infectados, use los debidos medios de protección siempre, no se lleve a las vías respiratorias sus manos que puedan estar contaminadas…

Sin embargo, cuando se escalan las cifras y se trata con poblaciones enteras, ni las políticas, ni los procedimientos, ni las formas de diseñar los comportamientos sociales pueden ser los mismos, aunque su base última esté en las acciones individuales. El humanismo intrínseco de una forma social como la que disfrutamos los cubanos después de la Revolución de Fidel, y los patrones que lo han caracterizado durante décadas tiene que adoptar las formas que corresponden a cada escala: la personal y la social.

La estadística es una disciplina científica constituida. Se dice que es la que se ocupa de la recopilación, organización, análisis, interpretación y presentación de datos. Se suele abordar a partir de lo que se denominacomo una “población estadística” como objeto de estudio. Las poblaciones pueden ser diversos grupos de personas u objetos, como “todos los estudiantes de nivel primario”. La estadística tiene preferencias por los grandes números y, sobre todo, prefiere ignorar las identidades de las personas u objetos que se enumeran.

En la gestión de una epidemia el propósito último es reducir al mínimo los sufrimientos de una población. Las políticas que se sigan se tienen que basar por ello tanto en la forma de comportamiento de cada ciudadano, con nombre y apellidos, como en la visión estadística de los grandes números donde la identidad de los integrantes de la población es intrascendente y hasta puede afectar la calidad de los resultados. Ambos enfoques tienen que complementarse para las decisiones responsables, aunqueno deban interferirse. Las sinergias no significan superposiciones.

Existen varios sitios en la red de redes mundial que colectan informaciones estadísticas acerca de la COVID-19 de todos los países diariamente. Su credibilidad siempre depende de la de las fuentes en cada país. Podemos imaginar que, por diversas causas, algunos países proporcionan una información más confiable que otra. Los cubanos sabemos que la nuestra es de una confiabilidad muy alta, gracias a lo intensivo y gran penetración poblacional de nuestro sistema de salud pública, así como a la honestidad de los encargados de ello en todas las instancias.

Entre los sitios más destacados para esas informaciones estadísticas se encuentran el de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, EEUU (https://coronavirus.jhu.edu/) y el patrocinado por la Universidad de Oxford, en el Reino Unido (https://ourworldindata.org/). En ambos casos se trata de organizaciones no lucrativas por definición, lo que aporta confiabilidad al resultado.

Las comparaciones entre países para evaluar el resultado de las políticas suelen ser muy útiles cuando se tiene en cuenta la población. La cifra de que China haya tenido cerca de 89 000 casos y la República Dominicana 86 000 solo nos habla de un valor estadístico válido para cada país, pero no para comparaciones, porque la población de China es muchas veces superior a la de la República Dominicana.

Así, el mapa de muertes originadas hasta ahora en la COVID 19 por millón de habitantes en el mundo, según las estadísticas de Oxford (que es la fuente de todo lo que viene, si no se aclara otra cosa) sería:

Este mapa puede ilustrarnos con toda claridad el nivel de la tragedia para las personas en cada país de este mundo. La intensidad de los colores nos dice, por ejemplo, cuan efectivas han sido las políticas, y las conclusiones las puede sacar cada quien. Una comparación interesante puede ser la de la península escandinava, en la parte compartida por dos países. Uno muestra un saldo muy notable de desgracias y el otro es mucho menor. Es de las comparaciones que permiten sacar conclusiones acerca de la efectividad de las políticas seguidas para el enfrentamiento, porque las demás condiciones de ambos territorios debenser similares.

La calidad de la conducción de la crisis se puede también verificar entre grandes países, si se compara a los EEUU, Brasil y China. El color muy claro de nuestra Patria y lo seguramente confiable de nuestros datos hablan muy bien de la conducción de nuestra crisis en lo que más duele, que son los fallecidos. Desgraciadamente hay países con densidades de muertes similares que no parece que estén proporcionando datos muy creíbles.

El nivel diario de la tragedia se ilustra para el mapa de muertes por millón de habitantes en el día 16 de agosto de 2020:

 

 

El nivel de la tragedia que sufren hoy los hermanos bolivianos dice mucho más que cualquier argumento político en contra del golpista y retrógrado gobierno actual de ese país.

Comparemos seis países en el número de muertes acumuladas por millón de habitantes en el eje vertical y veamos un gráfico de como eso se ha comportado desde el día 0 de cada uno de ellos cuando se reportó 0.1 fallecidos por millón de habitantes en el eje horizontal:

Como puede observarse, los cubanos tenemos una posición privilegiada con respecto a países todos con más recursos y población que nosotros. Quizás la comparación del caso de Chile y el nuestro sean los que mejor permitan sacar conclusiones válidas acerca de la efectividad de las políticas, los sistemas sociales y la conducción de la crisis. El aplanamiento de la curva refleja también que países de los seleccionados han logrado frenar la tragedia, por grave que haya sido como son los casos de España, Cuba y China, y cuales están en una carrera de mortalidad que no parece terminar pronto, como Brasil, Chile y los EEUU.

De esta forma las estadísticas nos ayudan a evaluar y a saber si vamos o no por el buen camino. Por cierto, de nuestra exitosa estrategia y resultados hay un silencio patético por parte de los medios de comunicación que predominan en este mundo. Pero los cubanos ya hemos aprendido bien que tenemos que vivir y mostrarnos tal como somos en un entorno donde los éxitos serán apagados y los problemas magnificados por las poderosas fuerzas que dominan la comunicación mayoritaria.

Chihuahua, 16 de agosto de 2020

Se han publicado 21 comentarios



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  • guino dijo:

    Excelente análisis, salu2

  • Jorge R 09 dijo:

    Por lo mismo que hemos logrado buenos resultados a veces no nos damos cuenta que ese es un capital intangible inconmensurable para poder levantar la economía de nuevo pero al propio tiempo estamos ahora ante un reto mucho mayor a partir del incremento de casos por haber adelantado a Fase Uno a La Habana sin que se hubieran estabilizado los buenos resultados en la capital al menos por quince días. Me hubiera gustado que el autor mostrara los pronósticos de la actual curva nuestra para demostrar que no nos podemos confiar porque la situación puede revertirse bruscamente si no aplica una política todavía más rigurosa. El método aplicado por Cuba de los centros de aislamiento ha ayudado bastante pero en la capital no ha resuelto el problema de forma sistemática.

    En La Habana se está aplicando el mismo tipo de medidas de la Fase de transmisión local anterior que comprendía un cierre muy limitado de actividades sociales reducido al cierre de fronteras, escuelas y algunas oficinas; estimo que lo que correspondería emplear ahora es un cierre casi completo por un mes en La Habana. La fórmula no debe ser "ganar-ganar" en todo, hay que perder algo en economía para poder entonces levantar al país, de lo contrario no saldremos de este laberinto. No hay economía que se sustente bajo condiciones que propicien los brotes múltiples de personas enfermas y los contagios rápidos. En China se aplicó este método de cierre completo y fue lo que dio resultado. Tenemos un capital muy valioso en los relativamente bajos niveles de afectación que debemos proteger antes de querer reemprender con todo dinamismo la actividad económica. “Vísteme despacio, que voy de prisa”.

    • jc dijo:

      Me resulta llamativo como algunos afirman cosas sin fundamentos. ¿De dónde sacó usted que "se adelantó la Fase Uno a La Habana sin que se hubieran estabilizado los buenos resultados en la capital"? Las condiciones del establecimiento de las diferentes fases están establecidas sobre la base de criterios establecidos por los científicos.

      Sería bueno que los que saben del asunto lo explicaran para tratar de eliminar las especulaciones tendientes a establecer la matriz de opinión sobre el paso de La Habana a la fase uno.

      Hay que entender que ES IMPOSIBLE HACER EL PCR A TODA LA POBLACIÖN, de modo que NUNCA podremos establecer con seguridad que NADIE TIENE EL VIRUS. Por eso se establecen criterios estadísticos para las diferentes etapas.

      Está bueno ya de repetir barbaridades sin fundamentos. Las decisiones en este contexto se han tomado con arreglo a índices científicos.

      ¿Qué criterios científicos tienen los que afirman que a La Habana se le pasó a la fase uno apresuradamente? Pues ninguno y emiten sus criterios desde la ignorancia científica que los abruma sin darse cuenta. En la ciencia no valen los “me parece” o los “yo creo”.

      • Jorge R 09 dijo:

        Para jc:

        Fíjese que me ha respondido sin citarme el fundamento científico que resulta imprescindible para que se declare el ”establecimiento de las diferentes fases (...) sobre la base de criterios establecidos por los científicos” como usted mismo afirma. No fueron los científicos los que tomaron esa decisión, el que lo decidió fue el Grupo temporal del gobierno dedicado a la Covid quizás queriendo que La Habana no se alejara demasiado del resto de las provincias y también dándole un voto de confianza.

        Preciso también aclararle que cuando doy mi opinión sobre algún asunto de interés público de mi país, a mí no me interesa crear “matriz de opinión” alguna ni ningún otro fantasma que usted imagina. Si coincido con otros muchos, no es mi culpa o ,¿Qué se imagina usted?.

    • Rodney dijo:

      El problema es ese las comparaciones, ni Cuba es Estados Unidos, ni es China. De modo que extrapolar medidas puede ser desastroso. Un mes en Cuarentena, perfecto. El virus volvera a entrar a Cuba pues no podremos estar encerrados para siempre. Las medidas tienen que ser racionales pues a los efectos practicos es transparente si la causa de que perdamos vidas humanas es por el coronavirus o porque no hay recursos para comprar medicamentos!

      • Jorge R 09 dijo:

        • Su comentario ha sido recibido.
        Jorge R 09 dijo:
        Rodney: El método comparativo es muy utilizado por los científicos aun cuando hay que salvar distancias en cada caso. Sin embargo, ya vemos que nuestro método fue efectivo en toda Cuba menos en la Habana. Y usted no se pregunta. ¿Por qué?. Sencillo, porque la capital necesita de otras medidas que no sean repetir las mismas de semicuarentena que ahora se están aplicando y que no van conseguir “aplanar” la curva que va disparada hacia arriba. O sea, vamos directo a tropezar con la misma piedra aunque dicen que el hombre es el único animal que lo hace. No se trata de estar encerrados para siempre, se trata de aplicar métodos más racionales (gracias por darme esa palabra) que sean originales y que respondan a una realidad diferente, bien sirvió en China una cuarentena rigurosa en una ciudad populosa como Wuhan y ¿Por qué no en La Habana?. La fórmula nuestra de mantener toda la actividad económica al propio tiempo que se aplicó el método de "cortar la cola de la pandemia" aislando los contactos y comunidades fue suficiente para toda Cuba pero no para La Habana que requiere de otras medidas más rigurosas además de los centros de aislamiento.
        Rodney, no es manteniendo casi toda la actividad económica en la capital como vamos a contener el Coronavirus, no hay economía que se sustente bajo condiciones que propicien los brotes múltiples de personas enfermas y los contagios rápidos. El mejor recurso económico que hoy tenemos y que no debemos dilapidar es el relativamente bajo índice de infección logrado y si no contenemos la espiral de casos en ascenso con medidas que limiten la movilidad vamos a perder ese precioso capital que también ha costado dinero y mucho. Pueden colapsar los centros de aislamiento y los hospitales que ya son una carga económica grande. Controlemos así los casos de Coronavirus y estaremos ahorrando recursos. Parece conntradictorio pero así es.
        20 AGOSTO 2020 A LAS 18:41

  • Eduardo dijo:

    Las estadísticas presentadas son muy positivas. Porque la estrategia que se ha tomado ha llevado a ello. Pero creo que sería muy justo analizar que 6 meses después de haber empezado la pandemia, La Habana se encuentra en entre el mismo punto o peor que cuando empezanos. Es como si se hubieran perdido totalmente los últimos 6 meses. Que hacer en ese sentido??

    • Un preocupado dijo:

      Ojala publiquen este comentario. El problema es multifactorial pero el comportamiento de la poblacion es de mucho peso y la gente anda como si ya hubieramos "ganado la batalla". Y esta batalla esta lejos de ganarse mientras sigamos con el comportamiento actual. Me pregunto: Influye en este comportamiento el triunfalismo que despliegan a diario nuestros medios respecto a todo lo relacionado a la epidemia? Quisiera, por favor, que el Dr Montero opinara sobre este punto.

  • Miguel Angel dijo:

    La sanidad pública acabará colapsando nuestros centros asistenciales.Es mucha la autonomía que algunos agentes sociales tienen en nuestra sociedad.No trabajamos de manera cohesionada.

  • Isel dijo:

    ¡! Me siento orgullosa de ser Cubana!, vivir en éste momento histórico, cumplamos con disciplina y responsabilidad cada orientación de nuestros dirigentes, es un privilegio saber del prestigio de nuestros científicos y ser modelo de referencia para el mundo con los protocolos aplicados para la covid-19, reconocen el prestigio del personal de salud, sobran razones para sentirnos seguros y cuidados.voto Sí por el Novel a las brigadas de salud. Lamento que existan compatriotas que se empeñan con sus indisciplina, empañar el excelente trabajo de todos los que luchan por detener y erradicar éste virus tan letal.

  • Rafael Emilio Cervantes Martínez dijo:

    Ése indicador de muertes por millón de habitantes dice mucho de lo que ha logrado Cuba en el enfrentamiento a la pandemia. Literalmente hemos salvado incontables vidas que por los indicadores de la mayoría de los llamados países desarrollados habrían muerto. Para una persona que busque informarse con seriedad éstas verdades no le podrán ser ocultadas. Gracias profesor.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico análisis profesor, lo mejor que he visto sobre el empleo de las estadísticas en esta crisis. Enfrentamos uno de los mayores retos sanitarios en la historia de la humanidad, pero en este como en todos los demás, la diferencia la pone el liderazgo en la dirección, es lo determinante, las herramientas como las matemáticas facilitan sin dudas ese proceso. El papel de las estadísticas se hace grande, inmenso, se magnifica como la herramienta eficaz que es, solo cuando se potencia en manos de un liderazgo legítimo.
    Por lo general las crisis sanitarias son eventos imprevisibles, se adelantan irremediablemente a la ciencia, contradictoriamente también son su mayor estímulo, pero su enfrentamiento en tiempo real exige soluciones, respuestas, como accionar y responder ante eventos así en un corto plazo, Engels decía: “tenemos que operar a menudo con magnitudes imperfectamente conocidas; y la consecuencia lógica del pensamiento ha tenido que suplir, en todos los tiempos, la insuficiencia de nuestros conocimientos”. El liderazgo suple esa imperfección.
    Los resultados nuestros ante esta crisis sanitaria en medio de las mayores limitaciones materiales y financieras demuestran esa tesis, el liderazgo determina. Los cubanos somos privilegiados.
    Al estar inmersos todos dentro de un proceso de tal envergadura como este, se hace complejo poder apreciar a cabalidad ese papel gigantesco y protagónico del liderazgo en el epicentro de esta crisis, donde peligran vidas humanas, iniciando una crisis sin contar con curas precisas, armado solo con sus intuiciones, que le proporcionan respuestas rápidas y eficaces, pero de bajo proceso cognitivo, en medio de tantos estímulos que lo acosan desde el exterior y desde el interior. En una carrera tratando de tener una percepción inmediata de una situación, una relación o una idea, sin tiempo para complejos razonamientos mentales. Ese “sexto sentido” del líder, indispensable para la supervivencia, toma ahí el mayor protagonismo, se vuelve su principal arma en la toma de decisiones, la rapidez y forma del desarrollo de los contagios precipitan los acontecimientos que van en detrimento de su precisión. Todo bajo una fuerte carga afectiva y emocional, tomando decisiones, algunas aproximativas, porque las características del combate lo exigen. Momentos dramáticos ante la falta información, un virus desconocido, algo desorientador para cualquier estrategia. La diferencia ante tan complejo contexto, la pone el líder, él sabe que no hay mejor manera de adquirir semejante conciencia y conocimiento de ello que accionando, que poniéndose a prueba, hay vidas que peligran. Es ahí ante esa lucha interna en el proceso de toma de decisiones, sin datos suficientes, evaluando estereotipos fuera de control, pequeños números, decisiones conflictivas, efecto ancla, errores probabilísticos, la heurística de los afectos y muchos más, pero es aquí donde aparece la estadística, avanzando dentro de la crisis esa herramienta viene en ayuda del liderazgo equilibrando las decisiones, ahora cada vez más racionales y fundamentadas sobre las emocionales.

  • Guillermo dijo:

    Considero muy importante que en base a las estadísticas referidas a las secuelas que quedan en los ex contagiados con el Covid 19 y recuperados, se dirija un trabajo de investigación y desarrollo por nuestros centros científicos de medicamentos que contribuyan a aliviar o curar las principales secuelas en las terapias que se apliquen a esos casos, ya sean de índole respiratorios, cardiológicos o de otros sistemas. Según los reportes de contagiados y después recuperados en el mundo, la necesidad de combatir efectos colaterales originados por el virus será universal y cualquier aporte que puedan adelantar nuestros centros, será un beneficio incuestionable internacionalmente, además de ser un potencial elemento económico favorable a nuestro país.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico análisis profesor, lo mejor que he visto sobre el empleo de las estadísticas en esta crisis. Enfrentamos uno de los mayores retos sanitarios en la historia de la humanidad, pero en este como en todos los demás, la diferencia la pone el liderazgo en la dirección, es lo determinante, las herramientas como las matemáticas facilitan sin dudas ese proceso. El papel de las estadísticas se hace grande, inmenso, se magnifica como la herramienta eficaz que es, solo cuando se potencia en manos de un liderazgo legítimo.
    Por lo general las crisis sanitarias son eventos imprevisibles, se adelantan irremediablemente a la ciencia, contradictoriamente también son su mayor estímulo, pero su enfrentamiento en tiempo real exige soluciones, respuestas, como accionar y responder ante eventos así en un corto plazo, Engels decía: “tenemos que operar a menudo con magnitudes imperfectamente conocidas; y la consecuencia lógica del pensamiento ha tenido que suplir, en todos los tiempos, la insuficiencia de nuestros conocimientos”. El liderazgo suple esa imperfección.
    Los resultados nuestros ante esta crisis sanitaria en medio de las mayores limitaciones materiales y financieras demuestran esa tesis, el liderazgo determina. Los cubanos somos privilegiados.
    Al estar inmersos todos dentro de un proceso de tal envergadura como este, se hace complejo poder apreciar a cabalidad ese papel gigantesco y protagónico del liderazgo en el epicentro de esta crisis, donde peligran vidas humanas, iniciando una crisis sin contar con curas precisas, armado solo con sus intuiciones, que le proporcionan respuestas rápidas y eficaces, pero de bajo proceso cognitivo, en medio de tantos estímulos que lo acosan desde el exterior y desde el interior. Es una carrera tratando de tener una percepción inmediata de una situación, una relación o una idea, sin tiempo para complejos razonamientos mentales. Ese “sexto sentido” del líder, indispensable para la supervivencia, toma ahí el mayor protagonismo, se vuelve su principal arma en la toma de decisiones, la rapidez y forma del desarrollo de los contagios precipitan los acontecimientos que van en detrimento de su precisión. Todo bajo una fuerte carga afectiva y emocional, tomando decisiones, algunas aproximativas, porque las características del combate lo exigen. Momentos dramáticos ante la falta de información, un virus desconocido, algo desorientador para cualquier estrategia. La diferencia ante tan complejo contexto, la pone el líder, él sabe que no hay mejor manera de adquirir semejante conciencia y conocimiento de ello que accionando, que poniéndose a prueba, hay vidas que peligran. Es ahí ante esa lucha interna en el proceso de toma de decisiones, sin datos suficientes, evaluando estereotipos fuera de control, pequeños números, decisiones conflictivas, efecto ancla, errores probabilísticos, la heurística de los afectos y muchos más, pero es aquí donde aparece la estadística, avanzando dentro de la crisis esa herramienta viene en ayuda del liderazgo equilibrando las decisiones, ahora cada vez más racionales y fundamentadas sobre las emocionales..

  • Jose R Oro dijo:

    Muy buen articulo del Dr. Luis A. Montero Cabrera, como siempre le caracteriza. Con respecto a su afirmacion de que "de nuestra exitosa estrategia y resultados hay un silencio patético por parte de los medios de comunicación que predominan en este mundo", es muy cierto, incluso en algunos casos hasta peor que silencia, hay tambien lamentables comentarios sin sentido algunos de que la gente estan "como presas" y otras estupideces, que a mi particulamente me molestan mucho, muy doloroso y por supuesto falso.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico análisis profesor, lo mejor que he visto sobre el empleo de las estadísticas en esta crisis. Enfrentamos uno de los mayores retos sanitarios en la historia de la humanidad, pero en este como en todos los demás, la diferencia la pone el liderazgo en la dirección, es lo determinante, las herramientas como las matemáticas facilitan sin dudas ese proceso. El papel de las estadísticas se hace grande, inmenso, se magnifica como la herramienta eficaz que es, solo cuando se potencia en manos de un liderazgo legítimo.
    Por lo general las crisis sanitarias son eventos imprevisibles, se adelantan irremediablemente a la ciencia, contradictoriamente también son su mayor estímulo, pero su enfrentamiento en tiempo real exige soluciones, respuestas, como accionar y responder ante eventos así en un corto plazo, Federico Engels decía: “tenemos que operar a menudo con magnitudes imperfectamente conocidas; y la consecuencia lógica del pensamiento ha tenido que suplir, en todos los tiempos, la insuficiencia de nuestros conocimientos”. El liderazgo suple esa imperfección.
    Los resultados nuestros ante esta crisis sanitaria en medio de las mayores limitaciones materiales y financieras demuestran esa tesis, el liderazgo determina. Los cubanos somos privilegiados.
    Al estar inmersos todos dentro de un proceso de tal envergadura como este, se hace complejo poder apreciar a cabalidad ese papel gigantesco y protagónico del liderazgo en el epicentro de esta crisis, donde peligran vidas humanas, iniciando una crisis sin contar con curas precisas, armado solo con sus intuiciones, que le proporcionan respuestas rápidas y eficaces, pero de bajo proceso cognitivo, en medio de tantos estímulos que lo acosan desde el exterior y desde el interior. Es una carrera tratando de tener una percepción inmediata de una situación, una relación o una idea, sin tiempo para complejos razonamientos mentales. Ese “sexto sentido” del líder, indispensable para la supervivencia, toma ahí el mayor protagonismo, se vuelve su principal arma en la toma de decisiones, la rapidez y forma del desarrollo de los contagios precipitan los acontecimientos que van en detrimento de su precisión. Todo bajo una fuerte carga afectiva y emocional, tomando decisiones, algunas aproximativas, porque las características del combate lo exigen. Momentos dramáticos ante la falta de información, un virus desconocido, algo desorientador para cualquier estrategia. La diferencia ante tan complejo contexto, la pone el líder, él sabe que no hay mejor manera de adquirir semejante conciencia y conocimiento de ello que accionando, que poniéndose a prueba, hay vidas que peligran. Es ahí ante esa lucha interna en el proceso de toma de decisiones, sin datos suficientes, evaluando estereotipos fuera de control, pequeños números, decisiones conflictivas, efecto ancla, errores probabilísticos, la heurística de los afectos y muchos más, pero es aquí donde aparece la estadística, avanzando dentro de la crisis esa herramienta viene en ayuda del liderazgo equilibrando las decisiones, ahora cada vez más racionales y fundamentadas sobre las emocionales...

  • Julio dijo:

    Todos estos resultados pueden cambiar de la noche a la mañana para más desfavorables si no se toma con mayor rigor el combate a esta Pandemia, desde las políticas de contención. Esto es válido para todos, también para Cuba.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico análisis profesor, lo mejor que he visto sobre el empleo de las estadísticas en esta crisis. Enfrentamos uno de los mayores retos sanitarios en la historia de la humanidad, pero en este como en todos los demás, la diferencia la pone el liderazgo en la dirección, es lo determinante, las herramientas como las matemáticas facilitan sin dudas ese proceso. El papel de las estadísticas se hace grande, inmenso, se magnifica como la herramienta eficaz que es, solo cuando se potencia en manos de un liderazgo legítimo.
    Por lo general las crisis sanitarias son eventos imprevisibles, se adelantan irremediablemente a la ciencia, contradictoriamente también son su mayor estímulo, pero su enfrentamiento en tiempo real exige soluciones, respuestas, como accionar y responder ante eventos así en un corto plazo, Federico Engels decía: “tenemos que operar a menudo con magnitudes imperfectamente conocidas; y la consecuencia lógica del pensamiento ha tenido que suplir, en todos los tiempos, la insuficiencia de nuestros conocimientos”. El liderazgo suple esa imperfección.
    Los resultados nuestros ante esta crisis sanitaria en medio de las mayores limitaciones materiales y financieras demuestran esa tesis, el liderazgo determina. Los cubanos somos privilegiados.
    Al estar inmersos todos dentro de un proceso de tal envergadura como este, se hace complejo poder apreciar a cabalidad ese papel gigantesco y protagónico del liderazgo en el epicentro de esta crisis, donde peligran vidas humanas, iniciando una crisis sin contar con curas precisas, armado solo con sus intuiciones, que le proporcionan respuestas rápidas y eficaces, pero de bajo proceso cognitivo, en medio de tantos estímulos que lo acosan desde el exterior y desde el interior. Es una carrera tratando de tener una percepción inmediata de una situación, una relación o una idea, sin tiempo para complejos razonamientos mentales. Ese “sexto sentido” del líder, indispensable para la supervivencia, toma ahí el mayor protagonismo, se vuelve su principal arma en la toma de decisiones, la rapidez y forma del desarrollo de los contagios precipitan los acontecimientos que van en detrimento de su precisión. Todo bajo una fuerte carga afectiva y emocional, tomando decisiones, algunas aproximativas, porque las características del combate lo exigen. Momentos dramáticos ante la falta de información, un virus desconocido, algo desorientador para cualquier estrategia. La diferencia ante tan complejo contexto, la pone el líder, él sabe que no hay mejor manera de adquirir semejante conciencia y conocimiento de ello que accionando, que poniéndose a prueba, hay vidas que peligran. Es ahí ante esa lucha interna en el proceso de toma de decisiones, sin datos suficientes, evaluando estereotipos fuera de control, pequeños números, decisiones conflictivas, efecto ancla, errores probabilísticos, la heurística de los afectos y muchos más, pero es aquí donde aparece la estadística, avanzando dentro de la crisis esa herramienta viene en ayuda del liderazgo equilibrando las decisiones, ahora cada vez más racionales y fundamentadas sobre las emocionales....

  • isa 2020 dijo:

    Para renovarnos por dentro
    En nuestro cuerpo sucede algo verdaderamente interesante, nuestras células son renovadas en poco tiempo, así como el agua por la que está constituido el cuerpo, es como un manantial que brota y su agua se renueva cada día, eso es lo que la hace pura. En nuestra salud espiritual es igual: la mente y el corazón también necesitan ser renovados, purificados y transformados. La biblia dice: “no os conforméis a este siglo sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento para saber cuál es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta”, ese proceso permite que al igual que el cuerpo nuestra alma se mantenga VIVA Y PURA. Dejemos que Dios nos transforme para así poder estar de pie el día de la venida de Jesús que será como ladrón de noche y con el hacha en la mano para que todo árbol que no de fruto sea echado al fuego que nunca se apaga y el que si tiene valla para su Granero Celestial. …,,,

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Espero que este se publique, lo he modificado. Magnifico profesor, el mejor análisis sobre el empleo de las estadísticas en esta crisis. Reflexiono apoyando su artículo. Enfrentamos el mayor reto sanitario en la historia de la humanidad, en esta como en la demás crisis, la diferencia la pone el liderazgo, es lo determinante, las herramientas como las estadísticas facilitan el proceso, ellas cobran la mayor relevancia, se magnifican como la herramienta eficaz que es, solo, y únicamente en manos de un liderazgo legítimo.
    Los resultados alcanzados en nuestra patria ante esta crisis sanitaria, en medio de las mayores limitaciones materiales y financiera, demuestra esa tesis, el liderazgo determina. Los cubanos somos privilegiados.
    Por lo general las crisis sanitarias son eventos imprevisibles, se adelantan irremediablemente a la ciencia, son también su mayor estímulo, pero su enfrentamiento en tiempo real exige soluciones inmediatas, respuestas rápidas en un corto plazo. Federico Engels definió ese proceso en la dialéctica de la naturaleza: “tenemos que operar a menudo con magnitudes imperfectamente conocidas; y la consecuencia lógica del pensamiento ha tenido que suplir, en todos los tiempos, la insuficiencia de nuestros conocimientos”. El liderazgo suple ese desconocimiento.
    La conducción de una crisis en especial en sus inicios, en lo interno de un líder es un crudo campo de batalla en las emociones. Es difícil apreciar eso a simple vista, estamos todos inmersos dentro del mismo proceso, un complejo y rápido proceso de acontecimientos, donde está en juego la vida de seres humanos. En esas circunstancias cuando solo hay una salida, accionar, es cuando se pone a prueba ese papel gigantesco y protagónico del liderazgo, máxime en el epicentro de la crisis donde peligran muchas personas. Es una suerte para nosotros, solo nos queda confiar, a diferencia de otros países que sufren notables pérdidas humanas por falta de un liderazgo.
    Meditemos como sucede ese proceso en lo interno de un líder iniciando una crisis, sin contar con curas precisas, armado solo con sus intuiciones, que ante lo desconocido, le proporcionan las necesarias respuestas rápidas y eficaces, un proceso cognitivo bajo en medio de tantos estímulos que lo acosan desde el exterior y desde el interior. Una carrera tratando de tener una percepción inmediata de una situación, una relación o una idea, sin tiempo para complejos razonamientos mentales, estamos frente a un reto invisible le que cobra vidas humanas. Ese “sexto sentido” del líder, indispensable para la supervivencia, toma ahí el mayor protagonismo, se vuelve su principal arma en la toma de decisiones, la rapidez y forma del desarrollo de los contagios precipitan los acontecimientos en detrimento de su precisión. Todo bajo una fuerte carga afectiva y emocional, tomando decisiones, algunas de ellas aproximativas, porque las características del enemigo lo exigen. Momentos dramáticos ante la falta de información al iniciar su enfrentamiento de un virus desconocido, algo desorientador para cualquier estrategia. La diferencia ante tan complejo contexto, la pone el líder, armado con su intuición, él sabe que no hay mejor manera de adquirir semejante conciencia y conocimiento de ello que accionando, que poniéndose a prueba, hay vidas que peligran. Es ahí ante esa lucha interna en el proceso de toma de decisiones, en una arrancada sin datos suficientes, evaluando estereotipos fuera de control, pequeños números, decisiones conflictivas, efecto ancla, errores probabilísticos, la heurística de los afectos y muchos más, que aparece la estadística y sus modelos, ya avanzando dentro de la crisis esa herramienta viene en ayuda del liderazgo equilibrando las decisiones, ahora cada vez más meditadas y fundamentadas sobre las emocionales. Ahora el líder, mejor posicionado al contar con una formidable herramienta en sus manos, las estadísticas.

  • Jorge R 09 dijo:

    En cuanto a los datos que ofertan las estadísticas reflejados en mapas las diferencias en la peninsula escandinava se pudieran deber a que Suecia solo suprimió la docencia mientras que Noruega debió haber aplicado una cuarentena completa.

Se han publicado 21 comentarios



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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Doctor en Ciencias. Es decano de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana, presidió el Consejo Científico Universitario y fue coordinador de ciencias naturales y exactas de la Academia de Ciencias de Cuba.

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