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Senel Paz: Cómo se cuenta un cuento con García Márquez

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Senel Paz y Gabriel García Márquez en La Habana. Foto: Archivo de Senel Paz.

Senel Paz y Gabriel García Márquez en La Habana. Foto: Archivo de Senel Paz.

Especial para Cubadebate

Mis experiencias con García Márquez y el cine están relacionadas principalmente con sus talleres en la Escuela de San Antonio de los Baños, que siempre le hizo tanta ilusión. Asistí a uno de los primeros cursos y al último. Al primero como alumno. Él mismo me había seleccionado luego de ver la primera película que yo escribí, Una novia para David.

Ya nos conocíamos, por intermedio de Lichi Diego. Una mañana en el aula puso sus manos sobre mis hombros y dijo para todos que yo escribía los mejores diálogos para cine en el idioma español. Yo no me inflé porque ya había sido advertido por Carmen Balcells DE que un elogio de García Márquez, si no estaba por escrito, no valía nada, es simple frase de simpatía o pura exageración, y pronto me tocó escucharle el mismo piropo dedicado a Paz Alicia Garcíadiego, caso en el que tiene pinta de ser justo.

Las ideas que en el aquel taller dijo sobre la creación, la libertad del artista y su relación con el lenguaje, me alimentan hasta el día de hoy. También fue maravillosa la tarde en que habló sobre el escritor y su mujer. Estaba terminantemente prohibido grabar, pero yo grabé esa charla, no porque fuera de los que gustan de contravenir las reglas, sino porque no me di cuenta de que mi grabador estaba prendido. Era prestado y no lo entendía muy bien. Igual, no conservo la cinta porque una instrucción de García Márquez es más fuerte que una casualidad y al día siguiente el grabador cayó al agua de la piscina y se estropeó por completo.

La historia que armamos en aquel taller no sirve para nada, pero nos sirvió para escucharlo y llenarlo de un cocimiento que prodigaba sin recelo ni pudor. Durante tres horas ponía a nuestro servicio toda su sabiduría y experiencia y todo dependía de que supiéramos hacerle las preguntas adecuadas. Más interesante fue cuando se puso a investigar sobre nuestras historias eróticas infantiles y nuestros actos de crueldad, con la advertencia de que podía robar cualquier cosa que escuchara. En el apartado de la crueldad le gustó el cuento de mis primos que molían pollitos amarillos en un molino de maíz.

La segunda experiencia en aquellos cursos fue ya como profesor invitado o auxiliar. Lo recogía todos los días en su casa del reparto Siboney, donde las más de las veces almorzábamos juntos. Yo me esforzaba en llegar tarde para no almorzar porque me sienta fatal hacerlo con los nervios de punta, y luego nos íbamos en su coche, él conduciendo, hasta San Antonio de los Baños. Uno de los mejores escritores del mundo era al propio tiempo uno de los peores conductores. Creo que nunca pasó de la tercera velocidad y pocas veces superamos los 60 km/h.

Todo era conversación e interrogatorio sobre asuntos y personajes cubanos de los que yo siempre tenía poco que decir. Quería saber sobre Norberto Fuentes, pero yo sabía muy poco de Norberto, apenas que había escrito uno de los libros de cuentos cubanos que a mí más me gustan y que tenía cierta obsesión por Hemingway. Por quince días, entre los viajes y los apartes, tuve a García Márquez a mi entera disposición, las más de las veces ansioso por hablar de lo que fuera, seguramente los viajes le soltaban la lengua. Pero para un tipo tímido y callado como yo, poco hablador, darle y sostenerle conversación al autor de Cien años de soledad, al Premio Nobel durante tampo tiempo, era un verdadero suplicio y estaba loco porque aquello terminara o porque me permitiera invitar a otra gente al coche. Solo una vez me dejó llevar a Lichi Diego, que también era una buena cotorra y tenía con Gabo una relación relajada.

Para mi suerte, García Márquez, si tiene certeza de la discreción del interlocutor, habla hasta por los codos. Y hasta hoy día yo soy el tipo más discreto que yo conozco. Fueron tanto los viajes, que descubrimos algo mágico: vayas a la velocidad que vayas y sea cual sea el estado y modelo del coche que te lleve, el recorrido de La Habana a San Antonio de los Baños dura 52 minutos. Durante la primera semana no me dejó abrir la boca en el aula, pero en la segunda cambió de táctica, y el penúltimo día me pidió que soltara todo el cuento de la película Fresa y chocolate de punta a cabo, y lo hice, está publicado, lo que me ha servido a mí de referencia porque yo no cuento las cosas siempre del mismo modo.

El último encuentro fue el del último taller. Cuando me pidió que lo acompañara de nuevo, me dijo que David Trueba y yo habíamos sido los “asesores” que más le habíamos gustado y ayudado. Esto es más creíble. Pero creo que quienes tuvieron la idea de que yo lo acompañara fueron Mercedes Barcha y Alquimia Peña. Mercedes me lo entregaba en el portal de la casa y yo estaba con él seis o siete horas, hasta que se lo devolvía en la casa o donde ella me dijera. No estaba bien en esos días, pero estaba muy empecinado con dar el taller, no quería renunciar de ningún modo, quizás no quería reconocer que no lo podía llevar y que aquel sería el último. Además, ya los guionistas esperaban.

Un año después tuve varios encuentros con él en Cartagenea y estaba perfecto, pero ahora no estaba en condiciones. Yo conocía bien la maravilla de sus clases y también la técnica. No era capaz esta vez. No lograba mantener una historia en la cabeza. Interrogaba a un guionista y a la cuarta pregunta empezaba de nuevo y al final no la retenía. Sabía que esto estaba pasando y sufría, de cada sesión salía más sombrío y confuso. Mercedes notó que algo andaba mal y me pidió que llevara yo el taller, pero eso no era posible porque la gente había hecho un largo viaje y había pagado el curso para tener un taller con él, no conmigo. Nadie hacía reclamos, se  portaron maravillosos; todos mantenían una actitud de respeto y se empezaban a conformar con estar con él un rato y llevarse a casa una foto y el diploma del curso.

Él se mantenía callado en los viajes, o me comentaba una y otra vez, apretádome la rodilla con la mano, cómo y dónde a Fidel y a él se les había ocurrido crear la Escuela de San Antonio, y cómo Fidel descubrió el sitio justo y cómo vino a decírselo y dónde. Decía que tenía la certeza de que por aquellos días Fidel escribía el Granma de la primera a la última página. Yo le comenté si el Comandante le parecía tan mal escritor y la bromita no le gustó nada. Cada día estaba más nervioso y preocupado, y se quejó de que le habían cambiado a los alumnos, que no eran los mismos del día anterior y que estos de ahora no servían. Pero tampoco podías estar seguro de que no te estuviera tomando el pelo y burlándose de sí. Por sí o por no decidimos que la gente se sentara siempre en el mismo sitio, pero la cosa no mejoró. Hasta el día jueves.

El día jueves llegó al aula y dio la charla más maravillosa y lúcida de cuantas tuve ocasión de escucharle. Armó y desarmó las historias a su antojo, contestó a todas las preguntas, e hizo muchas y sabias observaciones y confesiones, sabía todo el tiempo quién era cada cual y de dónde venía. Aquella clase, la única del taller, no tiene equvialente en oro, y satisfacía por completo la expectativa de todos, “mi encuentro con García Márquez”. Su felicidad era inmensa. En el coche me dijo, con cierto dejo de pregunta: “Hoy la clase estuvo bien”. Yo le confirmé. “¿Sabes por qué? Porque no había hecho los deberes y tenía que hacerlos. Hoy me gané el salario, la gente no vino por gusto, y por mañana no te preocupes, que será cosa de coser y cantar, casi vacaciones”. Yo quizás lo miré con más admiración y respeto que nunca y él sonrió. Esta vez no fue su genialidad sino el sentido del deber lo que metió su memoria en cintura. “Y tú”, me dijo, ¿qué quieres saber?; te concedo una pregunta, una sola, si la haces rápido”. “¿Cómo se les ocurrió a Fidel y a usted la Escuela de cine?”, dije. Se echó a reír, se rió de mí, de sí mismo, de Fidel y de las hijaputadas de la vida.

Senel Paz en Brasilia. Foto: Barbie Macedo

Senel Paz en Brasilia. Foto: Barbie Macedo

Senel Paz

Escritor y guionista de cine cubano nacido en 1950. Es, además, autor de obras de teatro, cuentos y novelas, las cuales han sido traducidas a varios idiomas y publicadas en antologías por el mundo.

Conocido principalmente en el ámbito internacional por su cuento El bosque, el lobo y el hombre nuevo, por el cual le fue otorgado el Premio Juan Rulfo y que fuera llevado al cine como la película Fresa y chocolate (1994), premiada por el mejor guion en el XIV Festival Internacional de Cine Latinoamericano celebrado en La Habana y único filme cubano nominado al Premio Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera.

Autor de los guiones de populares películas como: Una novia para David y Adorables mentiras, así como de cortos de ficción. Ha colaborado también en el guion de los filmes: Lista de espera, Un paraíso bajo las estrellas, Malena es un nombre de tango, Cosas que dejé en La Habana y Una rosa de Francia.

Se ha dedicado, además, a la enseñanza y asesoría en el campo de la dramaturgia cinematográfica, dentro y fuera de Cuba, y llevó por tres cursos la cátedra de guiones de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

Se han publicado 15 comentarios



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  • Raúl dijo:

    muy bueno, saludos

  • VICTOR GUERRA TURIN dijo:

    SENEL es en la actualidad uno de los mejores guionistas de CUBA.Muchos cineastas JOVENES han pasado por su taller en la ESCUELA INTERNACIONAL DE CINE.

    • Alberto dijo:

      gracias Senel muy buena cronica, la mejor que he visto aqui

  • manuel cidoncha dijo:

    Leerlo, es muy bueno, encaja perfectamente
    con lo que aprendí de Fidel Castro:
    saber separar los elementos subjetivos de los objetivos:
    compañeros: NO TENEMOS OTRA FORMA DE HACER LA REVOLUCION:
    http://sisifocansado.blogspot.com/2014/04/grabiel-garcia-marquez-cien-anos.html

  • Dumsoft dijo:

    Este comentario no es para que lo publiquen solo para correguirle, un dato sobre el autor del articulo… no es Cabaiguán (1950), sino Fomento (1950), no se de donde han sacado ese dato, pues el autor nacio en Fomento y luego en su infancia fue que se mudo a vivir con su familia a Cabaiguan, esto lo pueden constatar con el propio autor o en estas direcciones web

    http://www.cubarte.cult.cu/paginas/personalidades/quienesquien.detalles.php?pid=261

    http://www.es.wikipedia.org/wiki/Senel_Paz

    Saludos

  • La Caimana dijo:

    Por lo que se deja entrever el Gabo sufría demencia de Alzheimer, enfermedad que con su manto de olvido se empeña en humillar hasta las mentes más brillantes.

  • nicolareño dijo:

    Recomiendo a todos “en el cielo con diamantes” de senel paz.
    A mi, que pertenezco a la generación que oía a hurtadillas a los beatles y teníamos escuelas al campo de dos meses, esa lectura ( y tal vez senel no se lo propuso para nada) me puso a pensar sobre lo que fuimos, lo que somos, lo que vivimos entonces, lo que vivimos ahora, lo que cada uno de nosotros hizo con nuestras vidas en los momentos más bellos de nuestra historia reciente…
    Gracias senel, tambien a ti por esa obra fecunda y por supuesto, gracias al Maestro Garcia Marquez por el legado que nos deja a todos.

    • fulaNO dijo:

      Soy ferviente admirador de Senel y de sus guiones y libros pero no se deben divulgar interioridades del cuadro neurológico que podamos encontrar en personas cercanas o que tienen una vida pública. Existen cuadros de ictus amnésicos que no significan que una persona esté demenciada.

      • el wilie dijo:

        Igual estaba fundio, se llamara Alzheimer o demencia vascular o de Mandrake el mago. La incapacidad de algunos grandes de no poder reconocer cuando llega el final, eso mismo le paso a Fidel Castro, o le esta pasando asi como a muchos ancianos de las altas esferas

  • jose manuel dijo:

    Yo no sé si El Gabo se equivocó con Senel, yo si no me equivoqué hace mas de 40 años, les cuento: Habíamos entrado al Pre, becados, en la habana, y a los pocos meses convocan a un concurso literario, q consistía en hacer un cuento, creo q relacionado con el Triunfo de la Revolución. La noche que anunciaron el ganador, con todos los estudiantes reunidos en aquel patio central, y la profesora de Literatura anunció con voz de locutor de boxeo a Senel Paz Martínez todos nos quedamos sorprendidos, era raro q un estudiante de primer año fuera el ganador, pero cuando luego leyó el cuento, yo me dije para mis adentros: Este muchacho va ser un gran escritor, y repito, no me equivoqué. Un abrazo a Senel.

  • AndresMzllo dijo:

    Solo espero que su muerte sea el incentivo para que la próxima feria del libro esté abarrotada con sus títulos y así las nuevas generaciones que de él solo conocen su nombre podamos disfrutar de sus letras y poder vivir por qué no en Macondo.

  • Rut dijo:

    Bienaventurado de poder vivir esos momentos inolvidables con el Gabo de todos. Imagino que siempre debe haber sido impresionante, sin importar cercanías, estar junto a tal personalidad.
    La noticia fue un impacto, aún no me la creo. A todo el que me encuentro le digo, casi preguntando, y en espera de que me diga que no es verdad: “Viste se murió el Gabo”. Pero al pasar los días opté por olvidar, por no guardar la mala noticia. Prefiero mantenerme a la espera de su nuevo título. Creo que de esta forma la ausencia será más llevadera.
    Durante la semana he revisado a diario esta página y la verdad me indigné al ver los pocos comentarios, pero también he preferido irme por la opción de que la noticia fue tan asoladora, que todos se han quedado sin palabras. Prefiero creer que les ha pasado como a mí.
    Las palabras se me han escondido, hasta ellas lloran y les apena salir así. Solo puedo decir: GRACIAS GABO.

    Gracias a usted por compartir sus testimonios, ha sido de lo mejor.

  • Atenea dijo:

    Yo también espero que en esta Feria del Libro del 2015, se dedique todo el papel posible para publicar los libros todos del Gabo, a precios asequibles para los cubanos, que muchos no los han podido leer nunca.
    Agradezco esta crónica desalmidonada de Senel Paz, por cierto de él se publica muy poco en Cuba, estamos fritos y refritos.Gracias Senel por escribir bien y ser auténtico.
    Viva el Gabo por siempre.

  • Paquita dijo:

    Senel ¡¡¡que lástima no leer más cronicas tuyas regularmente!!! …De lo mucho que he leído sobre el Gabo, esto me tocó el corazón….

  • Lili dijo:

    Para fulaNO: Es una pena que lo unico que hayas entendido de la magnifica crónica de Senel es que estaba criticando o diagnosticando al Gabo no te diste cuenta que solo estaba humanizandolo aun mas porque todos los que hemos leido sus libros lo hemos divinizado. Gracias Senel por compartir tus vivencias con todos los que somos capaces de entender que no querias no más que entregarnos otra imagen conmovedora de nuestro idolo.

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Senel Paz

Senel Paz

Cabaiguán (1950). Escritor cubano, Premio Juan Rulfo 1990 por su obra “El cuento del lobo, el bosque y el hombre nuevo”, que inspiró la película “Fresa y Chocolate”. Ha escrito también las novelas “Un rey en el jardín” y “En el cielo con diamantes”, además de múltiples guiones de cine y cuentos.

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