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En busca de la felicidad

En este artículo: Cuba, Cultura, Socialismo, Sociedad
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feliz 2014Mi mascota es feliz. Pero no lo sabe, porque su mentalidad perruna no alcanza a formular el concepto. Disfruta en el día a día el comer garantizado, el retozo con sus juguetes y el afecto de quienes la rodean. Para la especie humana, en cambio, la felicidad ha sido un deseo siempre perseguido. Las religiones, el pensamiento filosófico, el arte y la literatura intentan encontrar respuesta para tan apremiante demanda. Ofrecen consuelo, promesa de vida eterna, exaltan el goce de los sentidos o el descubrimiento del valor casi imperceptible de las pequeñas cosas cotidianas. Todo proyecto social emancipatorio se propone también, en última instancia, construir la posibilidad de realización plena para cada quien.

Cuando va terminando el año, nos aprestamos a la celebración y el reencuentro para recibir el anuncio de un nuevo amanecer. Simbólicamente, barremos lo viejo con vistas a formular proyectos o a espantar los malos augurios. Todos no disfrutamos por igual. Algunos tienen que cicatrizar un dolor reciente. Otros buscan refugio en el recogimiento. Porque la clave del problema está en que la felicidad no puede programarse. Hace años, en el Museo de Dresde, contemplé durante un buen rato un cuadro que proponía una imagen tangible del paraíso prometido. En un ambiente carente de atmósfera, aparecen dispersas formas corpóreas privadas de identidad, de rostro y de brazos, clavados en el suelo por un largo pedículo. Distantes unos de otros, permanecen sin habla, condenados para siempre a la incomunicación. La eternidad se equiparaba, en aquella visión espantable, a la no vida.

La felicidad, por lo contrario, se asocia a la vida. Requiere la transformación humanizadora del entorno, la satisfacción de las necesidades, el vínculo estimulante con la naturaleza —ese paisaje con el color del cielo y la sombra acogedora del árbol— y la interminable variedad de las calles por donde transitamos. En ese universo que recibimos al nacer, tenemos que aprender a descubrir la felicidad, muchas veces huidiza y con frecuencia momentánea, iluminación tan relampagueante que se nos escapa hasta revelarse como pérdida en una nostalgia tardía.

La felicidad se asocia a la vida. Viene dada por las circunstancias que nos rodean, el ambiente, la familia, la amistad, el amor. Para reconocerla y capturarla, hay que fortalecer las antenas conformadas por nuestros valores espirituales. Dar es el mejor modo de recibir. Hay quienes experimentan intenso placer al observar el colorido de una puesta de sol. A veces, el dolor y la felicidad se suceden. Ocurre así en el parto, difícil y angustiado, compensado por el nacimiento de la criatura. El artista verdadero conoce esos momentos de plenitud cuando la compleja elaboración de la obra desemboca en un resultado satisfactorio y recibe el beneplácito del público, del mismo modo que el atleta sudoroso asciende el podio de la victoria.

El concepto de felicidad, junto al incentivo por perseguirla, es obra de las variadas propuestas culturales construidas a través de la historia. Las celebraciones campesinas, asociadas al canto y al baile, eran el resultado de la convocatoria colectiva para la recogida de la cosecha. El trabajo manual incitaba al acompañamiento rítmico. Las expresiones musicales más remotas surgen del ritual y de las variadas labores, como la del pastor que atiende las ovejas con la melodía de su caramillo. Mucho más adelante, se fue definiendo el espacio para el tiempo libre. Los domingos devinieron días de guardar, consagrados también a la exigencia de reponer fuerzas, a la ruptura de las rutinas, al ocio, al cuidado de la persona, al baño semanal y al empleo de ropas reservadas para ese día. Imperceptiblemente, la costumbre impuso otras rutinas. Las normas sociales generaron compromisos de otro orden. La diversión se transformó en obligación, modorra espiritual. Porque la felicidad no se programa desde fuera. Surge en la interacción de la subjetividad individual con la cultura que nos arropa. La presión del medio conduce a simular una alegría forzada, falsa versión de la verdadera felicidad. Para lograrlo, nos aturdimos con el volumen del ruido y nos valemos de estimulantes de todo tipo para romper las inhibiciones, en espera de la triste resaca del próximo amanecer.

La preponderancia de las fórmulas de entretenimiento exacerbada por las nuevas tecnologías propone modelos de felicidad sustentados en poseer bienes más que en la capacidad de disfrutar. Nos sometemos al sacrificio de lo indispensable por alcanzar lo ilusorio, siempre inalcanzable porque el mercado multiplica la producción de nuevos bienes. Accedemos de buen grado a tentaciones enajenantes mientras se nos escapa entre los dedos la infinita riqueza de la vida porque, para conquistar la felicidad, hay que empezar por reconocerla. Escurridiza, a veces nos pasa por el costado y tan solo años más tarde comprendemos con nostalgia que no supimos agarrarla. La esencia del problema se encuentra, otra vez, en la cultura, fuente de valores y terreno fértil para el crecimiento del espíritu. En ese suelo favorable, se agudizan las antenas para revelar el encanto del paisaje, el incitante universo de las artes, la belleza oculta en las cosas y en los seres humanos que nos rodean. Para ser feliz, hay que amar la vida y preservar en lo íntimo de cada quien el fresco latido de la infancia. Tenemos que cuidarnos de la ponzoña que envilece el alma, hecha de amargura, de envidia, de resentimiento, de mezquina ambición.

Los niños nacen para ser felices. Por eso, para los niños de nuestra América, José Martí escribió La edad de oro. Lo hizo con el propósito de ensanchar horizontes al conocimiento del perfil de los héroes, de los pueblos de otros continentes, de los últimos inventos de la civilización. Se valió de la prosa y de la poesía para afinar la sensibilidad para el goce de las palabras y de la melodía del verso y despertar en la virtud el rechazo a la mezquindad y el reconocimiento de la plenitud humana en el gesto generoso. En la delicada y entrañable verdad de esas páginas se revela la dimensión de quien, consciente de la ingratitud probable de los hombres, se entregó de lleno, en sus actos, a la lucha por el mejoramiento posible de sus semejantes.

Se han publicado 26 comentarios



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  • reynerio dijo:

    Brillante, como siempre. Mucha salud y larga vida, querida Graziela, para que sigas aportando a la cultura (y a la felicidad) de nuestro pueblo. .

  • Oscar Rodriguez dijo:

    Feliz año nuevo a todos espero que lo pasen bien. recuerden entrar a el sitio http://justinbieber.cubava.cu/2013/12/feliz-anos-2014/ y deseale el mejor deseo del mundo a la persona que mas quieres y de seguro y se te cumple eso se los prometo, solo deseen mediante un comentario y ya veran… se que les va a asombrar.

  • graciela dijo:

    MUY INTERESANTE ARTICULO. ME INTERPRETA.

  • Atenea dijo:

    De acuerdo con la Dra Pogolotti, le envío deseos de salud en este nuevo año.
    Nunca debemos dejar de perseguir la felicidad, porque todos debemos tratar de ver cumplidos nuestros sueños.
    Felicidadesa todos los cubanos, y en especial a todos los médicos cubanos dondequiera que estén, nos lo merecemos.
    Ojalá en este 2014 haya alguien que se acuerde de nosotros y se reconozca nuestro sacrificio de manera correcta.
    De nosotros depende muchas veces la felicidad de toda una familia.
    Feliz año nuevo para todos lo que saben AMAR.

  • La caimana dijo:

    !Qué gran intelectual es esta mujer,qué pensamiento más profundo y preclaro, es un orgullo que los comparta con nosotros!Por cierto, me gustaría que lo hiciera más a menudo, pues hay mucho de sabio y hermoso en sus palabras.

  • Juan Lopez dijo:

    Ser feliz es ser libre para disfrutar de la vida y luchar por ella. La felicidad es una meta conuinua mientras se tiene existencia. Mas que alcanzarla se obtiene al caminar hacia ella. Existen actualmente felicidologos, es decir, cientificos que estudia n la felicida a nivel superior. Eso comenzo en Italia al finar de los anos 90 del pasado siglo. El socialismo persigue el mayor grado de felicidad par el mayor numero posible de personas. Eso es democracia. A luchar por ella, pues. !Felidicades a todos y todas en este nuevecito 2014 ! Gracias.

  • Juan Leonardo Alvarenga dijo:

    Es interesante leer esos comentario que le apuntan a la vida en sobriedad. En este mundo, hay mucho que disfrutar sin necesidad del consumo atroz que nos dicta el mercado voraz.
    Quien se extasía con la creación, encuentra un sitio para sentirse lleno en su ser interior; al meditar y contemplar lo misterios de la naturaleza, como esa imagen del volcán Chaparrastique de San Miguel, El Salvador, haciendo su vomito de ceniza con un estruendo de miedo pero que a la vez nos deja extasiado.

  • Loly dijo:

    Esta lectura ha sido para mí como un regalo de fin de año, leer e intentar absober la experiencia de vida de una de las intelectuales más prominentes de nuestro país.
    Gracias a la amiga que me la envió por email.
    Larga vida a la escritora y Muchas Felicidades a todos los lectores de Cubadebate.

  • Cesy dijo:

    Feliz Año Nuevo o HAPPY NEW YEAR FOR PEOPLE.Exitos.

  • Cesy dijo:

    HAPPY NEW YEAR FOR PEOPLE.

  • Isabel dijo:

    Graziella Pogolotti, cuán feliz me hace leerla.
    Sus opiniones son una escuela para mí.
    Gracias miles por existir y gracias miles por estar siempre ahí, escribiendo lo que me hace falta leer y oir.
    Usted da vida.
    Feliz Año Nuevo !!!

  • Elena dijo:

    les deseo a todos mucha salud q lo demas viene solo

  • RUBEN dijo:

    Brillante.Feliz año nuevo.

  • yandy dijo:

    Creo que faltó mencionar algo sumamente importante, y es el derecho a la búsqueda de la felicidad. Considero el derecho a la búsqueda de la felicidad como uno los derechos mas básicos de un ser humano. Cada individuo debe tener derecho a perseguir su felicidad y por lo tanto el derecho a tomar todas las acciones requeridas para obtenerla, siempre y cuando estas no choquen con la felicidad de otros.

  • Lucho dijo:

    Grande, grande tu pensamiento. La Felicidad es algo tan grande y al mismo tiempo tan pequeño. Es una pena que muchos en nuestro país no lo entiendan, que no la alcancen, que vivan en burbujas creadas para adornar un paraíso utópico al que se empeñan en llamar Revolución. Ojalá y nos dejen ser felices en estos días, que ETECSA no me tumbe el servicio que estoy pagando con el sudor de mi frente, y que vengan tiempos mejores, para nuestro país y nuestra economía.

    Feliz Año Nuevo!

  • Jorgito.com dijo:

    Me gustó mucho el artículo. Genial!

    Si en el 2014 pueda cumplir el 25% de mis sueños, me sentiria satisfecho. Para sentirme FELIZ tendria que escoger ese 25% yo mismo.

  • Norma dijo:

    Gracias,muchas gracias, por ese articulo,que nos llama a la reflexion mas profunda,para saber disfrutar de la vida y la felicidad.
    Ser feliz ,con conciencia,es lograr el maximo, de felicidad.
    Mucha salud, para usted dra. Graziella Pogolloti.Me encanta leer sus articulos.
    La admiro

  • Miguel dijo:

    Genial… me gustó mucho!

  • Niurka dijo:

    GENIAL¡¡¡¡ Hay que tener este artículo siempre cerca, imprimirlo y guardarlo en la cartera y de vez en cuando leerlo…

  • Jorge Luís dijo:

    Muy buen articulo. No es tan fácil lograr la felicidad por estos días, pero los cubanos lo hemos logrado. Ojala y no nos acostumbremos y logremos mejorar los tiempos para ir por más felicidad, más genuina, mayos cantidad

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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

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