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2013: un balance provisorio

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el acontecimiento más trascendente que marca con tristeza el año que finaliza fue la muerte del Comandante Hugo Chávez Frías. El líder bolivariano fue una verdadera fuerza de la naturaleza: un huracán que con su fervor antiimperialista, su visión estratégica de la lucha que debía librarse contra el imperio y su incansable protagonismo reconfiguró decisivamente el mapa sociopolítico del área.

El acontecimiento más trascendente que marca con tristeza el año que finaliza fue la muerte del Comandante Hugo Chávez Frías. El líder bolivariano fue una verdadera fuerza de la naturaleza: un huracán que con su fervor antiimperialista, su visión estratégica de la lucha que debía librarse contra el imperio y su incansable protagonismo reconfiguró decisivamente el mapa sociopolítico del área.

El año que termina fue pródigo en acontecimientos que dejaron profundas huellas en el sistema internacional. A la hora de reseñarlos la mirada del analista siempre es situada; no existe una observación que pueda independizarse de los condicionamientos que la geografía y el tiempo histórico ejercen sobre el observador. Nuestra mirada, desde el “aquí y ahora” de Nuestra América, seguramente será diferente de la que pueda tener alguien situado en Europa, Asia o África.

Hecha esta necesaria salvedad metodológica previa digamos que el acontecimiento más trascendente que marca con tristeza el año que finaliza fue la muerte del Comandante Hugo Chávez Frías. El líder bolivariano fue una verdadera fuerza de la naturaleza: un huracán que con su fervor antiimperialista, su visión estratégica de la lucha que debía librarse contra el imperio y su incansable protagonismo reconfiguró decisivamente el mapa sociopolítico del área. Chávez fue el gran mariscal de la batalla del ALCA, derrotando al principal proyecto de Estados Unidos para completar el sometimiento de América Latina y el Caribe a sus intereses.

Y fue también el hombre que llenó de propuestas lo que hasta su irrupción en la vida política de la región era una agradable pero inofensiva retórica latinoamericanista, huérfana de contenidos concretos. Para Chávez esta tenía que ser una convocatoria a la unidad de América Latina y el Caribe, unidad y no tan sólo integración; debía ser, tras las huellas de la Revolución Cubana, el ámbito de creación de un internacionalismo solidario que se traduciría en proyectos concretos como el Banco del Sur, Petrocaribe, TeleSUR, UNASUR y la CELAC, entre tantos otros. Su muerte, en circunstancias que aún no han sido aclaradas, llenó de júbilo al imperialismo y sus aliados, pensando que con ella se acabaría el chavismo. Sin embargo, y esta es una de las notas más positivas del año, la desaparición física de Chávez no impidió que el chavismo volviera a triunfar en las elecciones presidenciales del 14 de Abril -consagrando a Nicolás Maduro como presidente- y nuevamente, por una rotunda diferencia de más de un millón de votos, sobre la coalición opositora en las municipales del 8 de Diciembre. Parece que tendremos Chávez para rato.

Otra noticia muy importante fue la sorpresiva elevación del Cardenal Jorge Bergoglio al papado. Personaje complejo, la consagración de este jesuita motivó un áspero debate que está lejos de apagarse en la Argentina. Jerarca de una iglesia que fue cómplice de todos los crímenes de la dictadura, hay quienes lo fustigan por sus actitudes tibias y ambivalentes, sobre todo si se las compara con las que tuvieron otros obispos como los monseñores Enrique Angelelli –que pagó con su vida su osadía-, Jaime de Nevares, Jorge Novak o Miguel Hesayne. Esta sinuosidad de su conducta, síntoma de lo que Antonio Gramsci definiera como “jesuitismo”, explica las razones por las que junto a sus críticos emergiera desde las filas de la izquierda, los derechos humanos y la teología de la liberación un fogoso contingente de defensores de Francisco prestos a señalar las formas sigilosas con las que el por entonces provincial de los jesuitas protegía a su rebaño. Más allá de este irresuelto debate, los temores que muchos tenían en el sentido de que Francisco pudiera convertirse en una ominosa re-encarnación de Juan Pablo II (quien junto a Ronald Reagan y Margaret Thatcher conformara el más formidable tridente reaccionario del siglo veinte) hasta ahora han demostrado ser injustificados.

Es más, cierto cambio en el léxico del Pontífice (como por ejemplo hablar de la “Patria Grande” en ocasión de la visita de Cristina Fernández de Kirchner al Vaticano) o su insistente “opción por los pobres” demuestran que ha percibido con fino olfato los datos de este “cambio de época” y que Venezuela no es Polonia, ni Ecuador Checoslovaquia. Si aquellos gobiernos de Europa Oriental sucumbieron ante la arremetida que convergía desde el Vaticano, Washington y Londres fue porque su déficit de legitimidad los tornaba altamente vulnerables. Bien distinta es la situación de los gobiernos de izquierda en Sudamérica, donde Bolivia, Ecuador y Venezuela cuentan con una legitimidad popular incomparablemente superior a la que jamás gozaron sus supuestas contrapartes europeas.

En pocas palabras: el Vaticano no ignora que los cambios acaecidos en Latinoamérica y el Caribe desde los albores del siglo veintiuno ya no tienen vuelta atrás. En El 18 Brumario de Luis Bonaparte Marx evoca la intervención del Cardenal Pierre d’Ailly en el Concilio de Constanza (1414-1418) cuando ante las quejas de los puritanos por la vida licenciosa de los papas respondiera con voz tonante “¡Cuando sólo el demonio en persona puede salvar a la Iglesia católica, vosotros pedís ángeles!” La situación actual de la Iglesia es mucho peor que la que tanto preocupara a d’Ailly: interminable hemorragia de la feligresía, escándalos por pederastia, millonarios juicios de las víctimas y bancarrota de las iglesias abrumadas por el pago de enormes indemnizaciones, manejos mafiosos del banco del Vaticano, el papel de la mujer en la Iglesia y el cuestionamiento cada vez más militante del celibato sacerdotal configuran una agenda que difícilmente le dejen tiempo a Francisco para organizar la dispersa y confusa derecha latinoamericana, suponiendo que quisiera hacerlo. Pero para eso está “la embajada.”

Otro acontecimiento de gran trascendencia fue la re-emergencia de Rusia como un principal actor de la política mundial. La Unión Soviética lo había sido en el casi medio siglo transcurrido desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El “orden bipolar” de la época le asignaba un protagonismo fundamental, pero cuando se produjo el hundimiento de la URSS en 1991-92 el estado sucesor, Rusia, quedó completamente marginado de los principales escenarios de la política internacional. Esto dio pie a que algunos publicistas del imperio se solazaran con la ilusión de que allí comenzaba el “nuevo siglo (norte)americano” y no ahorraron descalificaciones humillantes, incluso algunas de tono racista, en contra de los rusos, como Vladimir Putin se encarga de recordar una y otra vez. El sueño del “nuevo siglo americano” duró muy poco y con los atentados del 11-S se convirtió en una insoportable pesadilla. Rusia, que nunca había dejado de ser una potencia atómica –nimiedad olvidada por los apologistas del “nuevo orden mundial” alentado por George Bush padre- y que venía acumulando fuerzas desde comienzos del siglo, irrumpió abruptamente en el escenario mundial otorgándole asilo político nada menos que a Edward Snowden, el enemigo público número uno de Washington y, después, torciéndole el brazo a Barack Obama y su escudero, John Kerry, haciéndoles abortar sus planes de bombardear Siria. Por si lo anterior fuera poco, su claro apoyo a Teherán aventó también un desenlace bélico por la cuestión del programa nuclear iraní, en una crisis alentada hasta el paroxismo por el régimen israelí y sus impresentables compinches en el área, especialmente Arabia Saudita. Con tres gestos Moscú demostró que las bravuconadas de Washington carecían de sustancia real y podían ser neutralizadas en beneficio de la paz y el imperio del derecho internacional.

La impetuosa re-emergencia de Rusia sumada a la ya consolidada gravitación de China en la economía y la política mundiales terminó por cristalizar significativas modificaciones en el gran tablero geopolítico internacional. Cambios éstos que favorecen los proyectos emancipatorios de Nuestra América porque el derrumbe del unipolarismo norteamericano y la acelerada –y por lo que parece, irreversible- edificación de una estructura multipolar de poder mundial abre nuevos e inéditos márgenes de maniobra para los países de América Latina y el Caribe, tradicionalmente sometidos al yugo estadounidense. Al evidente debilitamiento del poderío global de los Estados Unidos -reconocido nada menos que por el más significativo intelectual del imperio, Zbigniew Brzezinski- y del cual el cierre de sus oficinas gubernamentales por dos semanas es apenas uno de sus muchos síntomas se le suma el agotamiento del proyecto europeo, sacrificado en el altar de la banca alemana, todo lo cual hace del mundo un espacio mucho más abierto e indeterminado cuyos resquicios y contradicciones ofrecen una magnífica oportunidad para que los pueblos de Nuestra América avancen resueltamente hacia la conquista de su segunda y definitiva independencia.

Por supuesto, en el 2013 pasaron muchas otras cosas, imposibles de examinar en detalle aquí. Permítasenos simplemente mencionar la importancia de los diálogos de paz entre el gobierno de Juan M. Santos y las FARC, alentados por el clamor popular que en Colombia exige el fin del conflicto armado y las expectativas en torno a las elecciones presidenciales de Mayo del 2014; la crisis domínico-haitiana, desatada por las racistas normas denegatorias de la nacionalidad a los hijos de haitianos nacidos en la República Dominicana; las elecciones del pasado 27 de Octubre en Argentina, sembrando de dudas la continuidad del proceso abierto en el 2003; el triunfo de Michelle Bachelet, regresando a la presidencia de un Chile desquiciado por el holocausto social del neoliberalismo; la persistencia y profundización de la crisis en México, a veinte años del “grito” de los Zapatistas en Chiapas; la vigorosa e inesperada irrupción de grandes manifestaciones de masas en Brasil, a poco más de un año de las presidenciales de Octubre de 2014, conmoviendo la estolidez de un orden social profundamente injusto y rabiosamente oligárquico; la aplastante victoria de la Alianza País en las elecciones legislativas del Ecuador, que le permitieron a Rafael Correa obtener una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional; la lenta pero irreversible implementación de los nuevos “lineamientos” en la economía cubana, orientados a actualizar y fortalecer los fundamentos materiales de la Revolución; la consolidación del liderazgo de Evo Morales en Bolivia, de cara a las elecciones del próximo Octubre; la integración plena de Venezuela al Mercosur, ya con el voto favorable del Senado paraguayo, y la valerosa resistencia de los pueblos ante los estragos de la gran minería a cielo abierto, el “fracking” y el auge del agronegocio monoproductor (soja, caña de azúcar, palma africana, etcétera) son datos que también marcaron la agenda del año que finaliza y que merecerían un análisis detallado que no podemos hacer aquí. A lo anterior hay que agregar la continuación de la agresión imperialista y la guerra civil en Siria, donde Al Qaida, con la bendición y el apoyo de la Casa Blanca (perdón, ¿no había sido esta organización la que tramó y ejecutó el atentado del 11-S?) lucha codo a codo con los mercenarios sauditas, yemenitas e israelíes que procuran acabar con el régimen de Bashar al-Assad; tomar también nota del golpe militar pro-norteamericano en Egipto, en contra del gobierno de Mohammed Morsi y la Hermandad Musulmana, no suficientemente pro-norteamericano según el gusto de Washington; la intervención armada de tropas francesas en Mali para contener a los fundamentalistas islámicos aliados de Al Qaida (¡a la vez que París apoya a esta organización en Siria y François Hollande se ofrece impúdicamente a colaborar con Estados Unidos en el bombardeo de ese sufrido país!) y, finalmente, la muerte de Nelson Mandela, comunista de toda su vida que liquidó el “apartheid” sudafricano utilizando, según las circunstancias y el momento histórico, tácticas violentas y pacíficas, siendo por eso incorporado a una lista de “terroristas” por Estados Unidos hasta Julio del 2008. Después de su muerte Mandela tuvo que resistir una tremenda operación mediática que se quiso apropiar de su memoria y presentarlo como un ingenuo y conciliador pacifista, un “adorador de la legalidad” de un estado racista y ocultando groseramente los datos históricos que jalonan su impresionante biografía de lucha por todos los medios que fueran idóneos para el éxito de su empresa liberadora.

Para concluir, hoy, ya en vísperas del 2014, debemos celebrar con inmensa alegría el 55º aniversario del triunfo de la Revolución Cubana -un acontecimiento “histórico-universal”, como seguramente lo hubiera caracterizado el viejo Hegel- que inauguró una nueva era en la lucha de los pueblos de América Latina y el Caribe, África y Asia por su definitiva emancipación. Una Cuba que resiste y resistirá cuanto bloqueos y sabotajes le aplique Estados Unidos, y que demuestra cada día, cada hora, que el imperialismo no es invencible y que puede ser derrotado. Por eso su papel en los procesos de liberación de los pueblos del tercer mundo coloca a la isla caribeña en un sitial semejante al que Francia supo ocupar, luego de la Revolución Francesa, como el faro orientador de quienes luchaban por sacudirse el yugo del absolutismo dinástico. Cuba es la Francia de nuestros días y tiene todo el derecho del mundo para celebrar con alegría un nuevo aniversario de la triunfal jornada del 1º de Enero de 1959. ¡Salud Cuba, y hasta la victoria siempre!

* Atilio Borón es el Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Se han publicado 7 comentarios



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  • Dra Mariurgis Ayala Ramirez dijo:

    Magnifico articulo,sin dudas un breve pero conciso resumen de los acontecimientos mundiales mas importantes del 2013.Concuerdo plenamente con el autor en que fue la muerte del Comandante Hugo Chavez el acontecimiento mas lamentable en América latina y en el mundo entero,vivi ese momento y esos días amarguisimos en Venezuela,hoy ,desde la República Federativa del Brasil,donde una vez mas doy mi aporte internacionalista y económico a mi país,felicito a todos los cubanos por el nuevo año y saludo orgullosamente,el 55 Aniversario de la Revolución cubana.

  • JULIANO SIQUEIRA dijo:

    CONTRA O CRETINISMO MIDIÁTICO !

  • Jorge Luís dijo:

    Felicidades periodista pero algo faltó en ese articulo,(mi modesta opinión, por su puesto) en la arena nacional, la voluntad del estado de revertir el desastre social, más que económico en el que estamos viviendo . Creo que este es un tema que flota como globo inflado con hidrógeno y últimamente, cada vez con menos frecuencia es agarrado por el cordel. La última vez fue con el ejercicio Juventud- CDR que muy pocos notaron.
    Dije,”La voluntad del estado de revertir el desastre social” ;pero ya muchos cubanos nos preguntamos si realmente existe tal voluntad.
    Hubiera sido un logro notable, efectivo, producente y lo será sin lugar a dudas, de lograrse claro está, si tanta indisciplina social, si tanta corrupción pudiera erradicarse, nos podríamos sentar entonces y tomar un buen descanso pues el 70 % de todos lo problemas que tenemos quedarían resueltos.
    Mucho ruido y pocas nueces: pero ya ni ruidos,… bueno si el de la música cada vez más alta en una demostración clara de muchos que parecen querer decir ¡¡¡Eso no va conmigo, yo la sigo poniendo como me da la gana!!!

    Anoche esperábamos el año nuevo, casi todos lo hacemos en familia. ¡¿Saben cuantas familias tuvieron que renunciar a su fiesta o pasarla amargada por la ensordecedora música del vecino?! Pero no es solo fin de años, es todos los días. Y pasan los días, y pasa la policía, y pasa la delegada y ninguna medida se toma que sea verdaderamente efectiva.

    Claro que no es solo la música, pero es el ejemplo más evidente y el que más afecta. Hay barrios donde sencillamente no se puede vivir.
    Decía un señor antier en la parada de la 174, que “Los de arriba no tenían ese problema y al que no le duele…”

    Periodistas, los únicos que con sus denuncias han logrado algo, son ustedes. No nos dejen solos en este desastre social que ni se sabe donde parará.

    • gilberto dijo:

      estoy muy de acuerdo con ud.

      mi opinion es que para todo, para lo economico, lo social o lo politico, hay que luchar y denunciar.

      Pero nada va a cambiar notablemente si no buscamos “la coordenada de origen”, el punto cero de cada problema. Que, como, cuando, donde, quien y por que.

      la chusmeria y la vulgaridad, tal vez tengan su punto cero, cuando en los tempranos 70, arreglarse, tener buenos modales o cierto refinamiento, incluso el maquillaje en las mujeres, eran sintomas inequivocos de actitudes aburguesadas. Entonces, como ya escaseaban ropas, visuterias, etc, lo revolucionario era la ropa gris almidonada.

      Es tonta la simplificacion que hago, apenas entresaco anecdotas o escenarios, pero buscar detras es el objetivo

      Cuando se defrine el termino “la calle es del pueblo”? cuando y para que?

      Como consecuencia hay personas hoy que hacen cualquier barbaridad en la calle y si se les reclama gritan: estoy en la calle y la calle es libre

      muchas cosas, casi todas tienen su coordenada de origen en la politica.

      Cuando vamos a ventilar los mitines de repudio en las calles? Agresiones, ofensas a gritos, huevasos, contra personas y familias inocentes? donde nace eso? en que pais o en cual parte, menos en el nuestro, una cosa asi se mantiene por meses sin que las autoridades descucen los brazos?

      vaaaamoooos

  • Leandro dijo:

    Atilio Borón, con la extraordinaria sabiduría de siempre, nos muestra desde Nuestra America un sintético análisis del 2013. Reconforta reafirmar ese lugar primordial que le concede a la Revolución cubana, que se renueva a sí misma y pese a enormes desafíos, extraordinarios riesgos, constantes amenazas y permanentes agresiones desde ese Norte revuelto y brutal que nos desprecia, sigue avanzando, sin prisas, pero sin pausas.

  • JULIANO SIQUEIRA dijo:

    Em qual galáxia foi parar meu primeiro comentário ?

  • JULIANO SIQUEIRA dijo:

    Toda analogia, recurso lógico, por si, válido, contém o risco da minimização de uma parte, ou de sua maximização, em favor da outra. Tal inclui-se, como possibilidade decorrente da metodologia formal-comparativa. O ‘em-si’ de cada coisa é impossível de plena e inteira correspondência com similares. Isso, ainda, no campo da Lógica Formal. Ao atingir-se o estágio superior da Lógica Dialética, este apelo gnoseológico é reduzido à quase abstenção (“O Dezoito Brumário…”-K.Marx). Afirmar, como “el viejo Hegel”, que a Revolução Cubana é um “acontecimento histórico-universal”, sem margem à dúvida é justo e verdadeiro. Assim, devemos vê-la e comemorá-la, nos seus gloriosos 55 anos. Contudo, a comparação da Revolução Cubana com a Revolução Francesa, tal como é promovida (“Cuba es la Francia de nuestros dias”), além de fraseológica, é equivocada. Vem, consequentemente, à mente uma questão sem resposta: Quem seria o Bonaparte? A inquestionável autoridade intelectual do autor emprestá-lhe o direito aos mais variados exercícios, inclusive literários, ou de estilo. No entanto, não é conferido a ninguém o previlégio de superficializar análises, como é feito em relação a países que formavam no campo socialista, com inclusão tácita da União Soviética. As concepções trotskistas, caras ao pensador argentino, são o fio condutor de suas formulações, neste específico. Impossivel, neste espaço, pela profundidade, explicitar as divergências. Por fim, guardadas todas as diferenças históricas, que não são poucas, e sem esquecer a advertência do velho Marx,acima referida, vejo na Revolução Cubana e na Revolução Russa, em conteúdo e dímensão, ambas “acontecimentos histórico-universais”, uma identificação que, apossando-me das palavras de Engels, “sobreviverá através dos tempos”.

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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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