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Muestra Joven: Tres miradas a la mujer desde la animación

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Por Hamlet Fernández

"La madre". Dir: Ivette Ávila.

"La madre". Dir: Ivette Ávila.

De las obras que concursan en la presente Muestra Joven ICAIC, tres trabajos de animación toman a “la mujer” como punto de referencia central; aun cuando cada corto discurse desde una sensibilidad estética propia y guiado por preocupaciones temáticas distintas. Con un acento antropológico y trágico, tenemos a La madre, una de las dos propuestas con que participa Ivette Ávila en esta Muestra; con un tono más sociológico y costumbrista está Lavando calzoncillos, de Víctor A. Cedeño; y en una tesitura más poética e introspectiva, La Luna en el jardín, de Yemelí Cruz y Adanoe Lima.

Ivette Ávila, que ha tenido una participación sostenida en la Muestra desde su 8va. edición, es hoy una artista virtuosa del stop motion. El alto nivel plástico que posee La madre demuestra la madurez estética y el dominio técnico que ha alcanzado Ivette como animadora. Esta obra es un homenaje a la capacidad ilimitada de sacrificio que poseen las madres. Ese acto de ofrecer su sangre es un símbolo, un gesto que totaliza la esencia antropológica de la maternidad.

Ivette logra una plasticidad visual muy rica en detalles, texturas, colores, volúmenes, y sobre todo una caracterización física de los personajes llena de matices y sutilezas. La marioneta que da vida al personaje de “la madre” posee una carga dramática muy fuerte. Su corporeidad maltrecha es la expresión sensible de las secuelas de una vida ahogada en la miseria: el rostro agrietado, el pelo raído, los senos marchitos y secos, los ojos desorbitados, toda ella es la pura expresión de la angustia y la impotencia. Pero además de la atmósfera dramática y trágica que posee el corto, contenida en la precariedad del hogar y la brillante animación corpórea del personaje, Ivette Ávila no renuncia a la poesía visual, a la magia de los colores y las formas, a las asociaciones visuales, a la potencia semántica de la imaginación que transmuta un signo en otro, una realidad sensible en otra.

Víctor A. Cedeño nos sorprende en esta ocasión con un corto que se desmarca un tanto de su saga Dany y el club de los berracos, pero que conserva ese humor sutil, fino, agudo, extraído del manejo ingenioso del registro lingüístico y los estereotipos de la cultura popular.

Con Lavando calzoncillos Víctor asumió un reto delicado: ponerse en la piel de una ama de casa, drenar su psicología, hacer fluir su drama existencial a través de sus propias palabras, lo cual implica estructurar desde el lenguaje la manera en que ese arquetipo femenino concretiza la realidad que le circunda. Y salió airoso, lo cual es más que meritorio. La representación que logra Víctor de la mujer encargada de las labores domésticas, parte de estereotipos; pero la manera en que construye a su personaje con esas marcas de identidad, tanto icónicas, costumbristas, como psicológicas, le permiten devolver una figura popular insuflada de sangre en las venas, con la frescura y la espontaneidad de la vida misma.

El hecho de que la forma de enunciación principal del personaje sea el monólogo interior, el diálogo del yo con el alma, constituye una solución dramática muy efectiva, pues permite poner al descubierto otra problemática medular: la incomunicación que agrieta a la convivencia de una familia en apariencia estable, normal; el deterioro de un matrimonio todavía joven que se ha dejado asfixiar por la rutina y la abulia.

En esta ocasión vuelve a recurrir a la programación en Adobe Flash, al trazo lineal y sintético, de ambientes y formas minimalistas; pero al mismo tiempo con un preciosista nivel de detalle, no en términos miméticos, sino de recreación icónica de la realidad social que intenta representar. Esta visualidad (naif si se quiere) contrasta con el estilo de interpretación de voces de los actores, que pretende ser lo más espontánea y cercana al registro del habla popular cubana, con lo cual se logra un sugestivo efecto.

La Luna en el jardín llega a la Muestra luego de ser reconocido con la Mención del Jurado en el género de animación, durante el pasado Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. El corto está inspirado en la novela Jardín, de la gran poetiza cubana Dulce María Loynaz. Yemelí Cruz y Adanoe Lima, que son artistas de formación plástica, lograron congeniar en esta realización tres técnicas de animación: flash, stop motion y 3D. El saldo estético que aporta cada una de ellas, dota al corto de una visualidad sui generis en el panorama del animado cubano actual.

La secuencia inicial también fue realizada con el programa Adobe Flash, mas la profundidad de campo y la riqueza de volúmenes que observamos no tienen nada que ver con la planimetría que asociamos a ese tipo de animación 2D (o por lo menos a lo que se nos tiene acostumbrados). Por cierto, el hecho de que la ciudad que contrasta con el jardín como el afuera caótico, sea una Habana del futuro, saturada de grandes edificios, trenes elevados, carros, letreros lumínicos… es un gesto conceptual que proyecta la filosofía poética contenida en la novela de Dulce María más allá de nuestro presente.

El entorno del jardín fue programado en 3D, fondos a los que se integró la animación en stop motion de la marioneta, que da vida a la bella y delicada dama de ojos redondos y cristalinos (son como espejos que refractan todo lo que ven). La visualidad trabajada en 3D, que da al jardín una apariencia fluorescente, no resulta un divorcio con el tono más pálido, de un gris verdoso, que posee la ciudad; más bien este contraste funciona como una demarcación dramática de los espacios desde la propia visualidad: mágico, onírico, lírico, el jardín; más ordinaria, fría e impersonal, la ciudad.

Sin dudas, es este un fino trabajo de realización; poesía visual no exenta de sentido, emoción, lirismo, con el rigor y la fineza estética que merece Dulce María.

(Tomado de Bisiesto)

Se han publicado 2 comentarios



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  • Irina dijo:

    Ayer vi "La Madre" de Ivette Ávila y me pareció un poco tétrico. Terrorífico y doloroso, pero lamentablemente una realidad de muchos lugares del mundo donde la desesperación por hambre puede más que la esperanza de una vida mejor.

  • Ivette avila dijo:

    agradecemos a Hamlet su comentario sobre LA MADRE.... doblemente agradecidos porque ahora mismo no podemos estar en la Muestra de forma presencial y su artículo nos da señales alentadoras... ivette

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