Directiva de Retorno: Alambradas de Papel
Con la aprobación del "Acta de Retorno", en materia de derecho de los emigrantes, la Unión Europea se coloca a la derecha de Bush y retrocede a edades que se creían superadas. Las normas europeas para importar y exportar ganado son más compasivas y cultas que la legislación aprobada.
Las relativamente liberales normas migratorias europeas, dictadas en la posguerra por legisladores que vivieron la experiencia de la ocupación nazi, fueron testigos del holocausto y estuvieron obligados a convivir con la repugnante ideología fascista basada en el racismo y la xenofobia, acaban de ser sepultadas con la aprobación del "Acta de Retorno."
Tal vez los europeos de a píe no han reparado que la justicia se hace de precedentes y lo aquello que ahora se aplica a los pueblos oscuros, considerados humanos de segunda, un día esos mismos políticos de derecha pudieran aplicárselos a ellos. Hitler no reparó en que los judíos no fueran del kurdistan ni de Marruecos, sino de Viena, Munich o Amsterdam y nunca le importó que los eslavos y los gitanos fueran europeos, ni que los jovencitos con "Síndrome Down" fueran alemanes, austriacos o belgas.
Quien crea que el racismo y la intolerancia son cosas del pasado o que los gobiernos democráticos de la Europa de postguerra están a salvo de caer en la tentación de la represión, debían preguntarle a los norteamericanos que ahora pueden ser espiados y controlados, encuerados en los aeropuerto y olfateados por perros al abordar aviones y cruceros y cuyos Representantes y Senadores discuten acerca de la cantidad de dolor físico que puede ser causado a los detenidos en Guantánamo.
No obstante, la extemporánea versión europea de


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