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Las “excelencias” de Harvard

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La Universidad de Harvard tiene fama. Presume de ser la más antigua de Estados Unidos, más de 460 años de existencia. También de tener el mayor presupuesto entre todas las universidades del planeta. De igual modo, aceptar las matrículas de estudiantes "omnitalentosos" y, por supuesto, que provengan de familias ricas. Un año de estudios en Harvard cuesta no menos de 40 mil dólares. Un título de esa universidad privada, ubicada en Cambridge,  estado de Massachussets,  es un salvoconducto para ocupar altas responsabilidades en las empresas transnacionales o en el aparato de gobierno de Estados Unidos.

Hoy, ese alto centro de estudios superiores tiene más de 18 mil estudiantes (6 650 en licenciaturas y 13 000 en posgrados).

Pero Harvard no está exenta de manchas a lo largo de su historia. Como lo que aconteció a principios del pasado siglo cuando existían en su seno tribunales secretos que investigaban y expulsaban de ella a estudiantes gay, es decir los perseguían por su orientación sexual, algo aborrecible. Su última mancha la acaba de poner el actual Rector de esa ilustrísima universidad, Lawrence Summers, cuando durante una conferencia puso de manifiesto su pensamiento de hombre de las cavernas, de verdadero troglodita, al subestimar el papel de la mujer como profesional de la ciencia.

Entre otras cosas, Summers, quien fuera secretario del Tesoro de Estados Unidos, dijo: "Hay diferencias innatas entre ambos sexos y por eso menos mujeres triunfan en carreras científicas". "Pocas mujeres ocupan puestos de relevancia en los departamentos de matemáticas e ingeniería en las principales universidades de Estados Unidos porque esos trabajos requieren una dedicación extraordinaria, trabajar 80 horas a la semana, una carga laboral que pocas mujeres, sobre todo aquellas con niños, pueden aceptar". "Las diferencias de notas entre hombres y mujeres en los exámenes de matemáticas se deben a diferencias biológicas de ambos sexos".

Tales conceptos provocaron murmullos en la sala, y una de las asistentes, Nancy Hopkins, profesora de biología en el Massachussets Institute of Technology, se sintió tan molesta y ofendida que abandonó el lugar a mitad de la conferencia. Después dijo a los periodistas: "Cuando el Sr. Summers comenzó a hablar sobre las diferencias innatas entre el hombre y la mujer, no podía respirar, porque este tipo de prejuicio me hace sentir enferma. No olvidemos que se solía decir, hace no mucho tiempo, que las mujeres no eran capaces de conducir un vehículo".

Estamos en el siglo XXI y en la nación que se enorgullece de ser modelo de libertad, democracia y cultura, no un don nadie, sino alguien que es el Rector de la Universidad de Harvard, el plus ultra de los centros educacionales superiores de Estados Unidos, habla tan despreciativamente sobre la mujer.

No es casual que el claustro de profesores de Harvard, bajo la rectoría de Summers, mayoritariamente lo integren hombres. De 750 académicos que dan clases, sólo 150 son mujeres. Tras el escándalo que causó su conferencia sobre la falta de habilidades de la mujer para las ciencias, Summers declaró a la prensa que él sólo pretendía provocar una discusión sobre un tema social.

No sorprende que haya criaturas así en Harvard, un centro que lo mismo persigue a personas por su orientación sexual, hace "doctor honoris causa" a plumíferos tan bellacos como Vargas Llosa o forma talentos políticos como Henry Kissinger, cuyo papel en el golpe de Estado contra Allende en Chile, la instauración del fascismo en ese país sudamericano y el montaje de la Operación Cóndor para asesinar en otros países a destacados revolucionarios y figuras democráticas de Latinoamérica son hechos incuestionables y repudiables. El Premio Nobel por la Paz que le dieron a Kissinger en 1973 no lo salva a él ni a la universidad que lo formó y que lo tuvo durante muchos años como uno de sus distinguidos catedráticos.

Son, en fin, las "excelencias" de Harvard, la universidad más afamada y prestigiosa del Imperio.

 

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Juan Marrero

Juan Marrero

Periodista cubano, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba