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Vale la pena luchar

En este artículo: Cuba, Democracia
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Mientras el mundo se revuelve en guerras, conflictos, hipocresías, mezquindades y odios, en Cuba por estos días el amor florece pese a la sequía y una obra extraordinaria se agiganta por sobre  el cerco económico y la amenaza militar que la acecha.

Mi escaño de diputado me privilegió esta semana como testigo de dos días de sesiones de la Asamblea Nacional de los que fortalecen el alma, te sacan de las tragedias cotidianas que llenan las noticias del mundo y te adentran en sueños, realizaciones, esperanzas, emociones.

Escuché al maestro, la mujer,  el científico, el economista, el médico, el combatiente, el intelectual, el religioso, demostrar con sus razones, sus vivencias y sus conocimientos, las falsedades y cinismos del llamado "Plan de Transición para una Cuba Libre" y pude recopilar el cúmulo de verdades con que desnudaron el carácter agresivo e injerencista de las medidas del Sr. Bush contra Cuba.

Me admiré otra vez de cuánto talento ha creado y le ha dado cauce la Revolución; inteligencias cultivadas y comprometidas que saben defender sus posiciones con argumentos y sin fanatismos absurdos; pero sobre todo con extraordinaria convicción en la justicia y la valía de la obra que se defiende.

Comprendí con más claridad el infinito mundo de posibilidades humanas que abre el Programa de Universalización de la Educación Superior, que hoy permite a más de 300 mil jóvenes cubanos asistir a una sede universitaria cerca de su casa y a veces con su vecino como profesor. Recordé que ese talentoso joven que se llama Lenier, quien ha puesto el nombre de Cuba en lo más selecto del olimpo ajedrecístico, es estudiante de Derecho en su natal Güines gracias a las facilidades de este sistema de estudios. Ví a negros, mulatos, mujeres, hijos de obreros y campesinos apropiándose como nunca antes de la Universidad que la Revolución conquistó para todos.

Vibré en lo más íntimo de mis fibras humanas escuchando a dos jóvenes reclusos hablar de cómo se van transformando nuestras prisiones en escuelas, de cómo caminos que parecían cerrados se abren de nuevo, de cómo hay familias que alivian sus pesares en la seguridad de un hijo que podrá salir mejor del encierro, de cómo la falta no puede arrebatar el sentimiento patriótico de los que cárcel penan.

Vi sonreír a Fidel, y enseñarnos, y soñar como empedernidamente hace. Ni las más serias amenazas del adversario lle laceran su espíritu indomable de victoria.

Pensé en mi hijo y en la Patria mejor que tendrá si la locura imperial no se desata. Sentí entonces la obligación desde mi escaño de garabatear estas líneas. Discúlpenme su tono demasiado personal, pero me urgía desde dentro compartir con millones esos tiempos y sentimientos que nos hacen mejores, por los que vale la pena luchar.

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Randy Alonso Falcón

Randy Alonso Falcón

Periodista cubano, Director General de IDEAS Multimedios y del portal web Cubadebate, el sitio Fidel Soldado de las Ideas y del programa de la Televisión Cubana "Mesa Redonda". Dirigió otras publicaciones cubanas como Somos Jóvenes, Alma Mater y Juventud Técnica. Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez en TV en 2018. Ha ganado diversos premios en el Concurso Nacional de Periodismo 26 de Julio. En Twitter: @RandyAlonsoFalc

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