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El primer soldado invasor muerto en la guerra de Iraq no era norteamericano

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  El Presidente de la Guerra y sus víctimas norteamericanas.  

El cabo interino José Antonio Gutiérrez lleva un año de muerto. Fue la primera baja del ejército norteamericano en Iraq, el 21 de marzo de 2003, a causa de lo que los militares calificaron como "fuego amistoso". Sin embargo, no era estadounidense.

Nació en Guatemala, se quedó huérfano junto a su hermana menos de diez años después y fue un niño de la calle. Ahí lo encontraron los educadores de la Fundación Casa Alianza, quienes le ofrecieron un sitio seguro, comida y una oportunidad. En 1983 ingresó al hogar de la organización en Ciudad Vieja, a corta distancia de la Antigua Guatemala.

En 1997 se marchó -de "mojado" y sin Ley de Ajuste- a Estados Unidos e ingresó al ejército para alcanzar la meta que su país no le ofreció a causa de su precaria situación económica: una carrera universitaria.

Fue uno más en la lista de los cerca de 50 mil niños y niñas, que emprenden cada año, sin compañía,  el viaje desde sus países en Centroamérica hacia Estados Unidos y Canadá, convirtiéndose en presas potenciales de los traficantes de personas, explotadores sexuales y otros criminales.
 
Al morir, José Antonio formaba parte del Segundo Batallón de las Fuerzas Expedicionarias de la Primera División de la Marina de los Estados Unidos, que se encargó de las operaciones en Umm Qasar.

Su foto, con un elegante y pulcro uniforme militar, recorrió el mundo en 2003. Todavía en Guatemala hay quien recuerda su ataúd de madera fina sepultado en un lujoso cementerio al nunca hubiera tenido acceso de otra manera. Lo cubría la bandera de los Estados Unidos.
 
Una costosa lápida dice que fue un hombre valiente que dio su vida por su país, Estados Unidos, en la guerra contra el terrorismo. Fue el primero que cayó en combate en Iraq y su funeral recibió todos los honores militares. El mundo conoció a un héroe que obtuvo la tan cotizada nacionalidad estadounidense sólo cuando cerraron su féretro.

Para Bruce Harris, director regional de Caza Alianza para América Latina, la realidad cotidiana no tiene nada de épica.

"Dijeron que José Antonio era un héroe porque dio su vida por un país que no era el suyo. Por eso le dieron la ciudadanía estadounidense. En Casa Alianza creemos que él y tantos otros niños y niñas que logran salir de la calle para vivir sus vidas son héroes y heroínas, aunque no los hayan matado para ello", aseguró.

Nota: Casa Alianza es una organización no gubernamental, sin fines de lucro, dedicada a la defensa y rehabilitación de los Derechos Humanos de las personas menores de edad en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Cada año, ofrece sus servicios a más de nueve mil niños y niñas. 

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Dixie Edith

Dixie Edith

Periodista cubana y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
En Twitter @Dixiedith