Lápiz con punta: La culta inculta
Julio García Luis es el Decano de la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana.
Cubadebate acaba de someter una encuesta a los visitantes al sitio web. Les preguntó si estaban de acuerdo con que la Unión Europea rompiera los vínculos culturales con Cuba. El tema, sin duda, despertó interés, pues en pocos días 1 254 personas habían votado, y cabe advertir que el sistema permite a cada lector votar sólo una vez.
Un 74,6 por ciento se pronunció en contra de tal eventual ruptura. La cifra es altísima, más aún si se tiene en cuenta que en su mayoría los votantes son residentes en Estados Unidos y Europa, donde mayor es la campaña mediática contra Cuba.
El mensaje está claro. El asunto de adoptar castigos, aislamientos y excomuniones en el terreno cultural es francamente repugnante. Es anticivilizado. Casi nadie en su sano juicio se quisiera asociar con semejantes prácticas.
Pues bien, resulta ahora que Alemania, país invitado a la Feria del Libro de La Habana 2004, anunció que declina la invitación y que no asistirá a esta cita, uno de los más importantes acontecimientos del mundo editorial y literario latinoamericano.
El gobierno de ese país se suma de esta forma a las recientes decisiones que adoptó la Unión Europea contra la isla, en represalia por las medidas soberanas y legítimas que Cuba se vio obligada a aplicar para defenderse. Como aquel personaje patético de Chéjov, que escupió sin querer la calva de un funcionario de mayor rango, Europa trata en realidad de congraciarse con Washington y hacerse perdonar el pecadillo de aquéllos que no secundaron a Estados Unidos en su guerra de agresión a Irak.
Y bien, ¿quién es el culto? ¿El país que sin prejuicios abre su fiesta del libro a una sólida cultura europea? ¿O Alemania, el país que pierde, por decisión ajena, la oportunidad de abrir espacio para sus creadores en una plaza fundamental de la cultura latinoamericana?
Se ve triste y ridícula Europa, llevada de remolque tras la política yanqui, como si los burócratas pudieran bloquear culturalmente al pueblo cubano. Se ve menguada, empequeñecida, bajo la batuta del embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea: José María Aznar.


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