La Argentina que puede mostrar Milei tras mil días de mandato

Foto: Archivo.
A mil días de su llegada a la Casa Rosada, el actual presidente argentino, Javier Milei, afronta una economía estancada con millares de quiebras empresariales, creciente desempleo, un férreo ajuste que genera rechazo público y marcha detrás en las encuestas.
Como la economía no apuntala su imagen, buscó como salida del atolladero enarbolar la bandera de “las Malvinas son argentinas”, pero no ha caído bien y se esparcen las críticas desde todos los bandos, incluso de medios que lo ayudaron a catapultarse para entrar en la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2023.
En un editorial dominical, “Juego de patriotas y de oportunistas”, el diario La Nación comienza su análisis con la metáfora marítima de Antonio Machado de que “en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”, y la aplica a la última jugada del gobernante libertario.
“Javier Milei se cansó de esperar a que el viento impulsara su velero económico, clavado en desesperantes aguas estancadas, y tuvo una ocurrencia táctica después de leer correctamente las brisas malvineras”, añade el editorialista Jorge Hernández.
Resolvió, “a pesar de ruegos y consejos” -señala el periódico- no mover un dedo para reanimar la pobre economía real e incluso hasta promete más ajustes y mantener el rumbo. En estas aguas turbias acudió a un recurso antiguo “en el fondo del arcón de la política”.
En ese sentido, refresca la jugada del general Leopoldo Galtieri en su intento por salvar una decadente dictadura (1976-1983) al lanzar en 19882 la guerra por Malvinas que obviamente se anticipaba como perdida y como tal resultó en rotundo fracaso.
Otros mandatarios argentinos la utilizaron con menos drama y tragedia, pero con idénticos propósitos: salvar su barco y su pellejo; “el nuevo navegante sólo se suma a esta vieja tradición del mar de los oportunistas”, apostilla el diario.
En su última alocución por cadena nacional la noche del pasado jueves, el mandatario proclamó que las islas son argentinas, decretó un aumento de fondos para crear una enorme base naval en Ushuaia -que en realidad se comenzó a construir en 2022 y que él abandonó-, así como sanciones a empresas que extraigan recursos de las Malvinas y los mares adyacentes.
Y al igual que Galtieri convocó a la unidad nacional para defender la soberanía sobre el disputado archipiélago.
Algunas críticas van más allá del ámbito nacional. La revista La Política Online (LPO) acota que en las Fuerzas Armadas sospechan que el anuncio de Milei es la antesala para dejar una base naval en manos de Estados Unidos.
Para su artículo, ese medio consultó a varios militares y uno de ellos remarcó que «tenemos en venta media base naval y ahora está vendiendo los terrenos de la instalación naval. Entre el discurso y la realidad y el futuro cercano hay una disociación muy grande».
Lo que se sospecha -añade- “es que esto es la antesala para anunciar una fuerte presencia militar de Estados Unidos para defender el Atlántico Sur y hacerse cargo de una base militar en Ushuaia.
Para que sea, precisa, como las bases estadounidenses, como la que tiene en Cadiz, en donde los norteamericanos se hacen cargo del mantenimiento, operan la instalación y los españoles manejan un pedacito», concluyó el comentario.
Por su lado, el diario Página 12 resume que consultores en campañas electorales y encuestadores políticos no están del todo de acuerdo en si Milei logrará mejorar su desempeño electoral con los anuncios del jueves sobre Malvinas.
Hay un punto en el que sí coinciden los profesionales: la gran mayoría de los argentinos está de acuerdo en que cualquier gobierno mantenga firme el reclamo por la soberanía de las islas. Es un sentimiento que creció aún más tras la bandera que desplegaron los jugadores de la Scaloneta en el Mundial de Fútbol 2026.
Ahora bien, una parte de los consultores cree que el beneficio para el presidente será escaso porque no suena creíble, después de casi tres años de una política de desmalvinización, advierte el periódico.
Al margen de las opiniones de los analistas políticos, lo que hoy siente el argentino son las más de 30 mil empresas que cerraron en los últimos dos años y medio de deterioro industrial y comercial interno.
A lo que se suman los más de 300 mil empleos perdidos y el desplome del poder adquisitivo de los salarios; mientras las tarifas de los servicios públicos volvieron a subir en septiembre por noveno mes este año.
(Con información de PL)
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La experiencia argentina tras mil días de gobierno de Javier Milei muestra la verdad incómoda del liberalismo económico: puede corregir con rapidez ciertos desequilibrios —déficit fiscal, emisión monetaria, distorsiones cambiarias y controles de precios—, pero estabilizar las cuentas del Estado no equivale automáticamente a crear prosperidad ni a mejorar la vida de la mayoría; el ajuste puede reducir la inflación y recuperar parte de la confianza financiera, pero también trasladar sus costos a jubilados, trabajadores, provincias, empresas dependientes de la demanda interna y sectores vulnerables, especialmente cuando la contracción del gasto público no es compensada por inversión privada, empleo productivo y crecimiento sostenido. El caso de Milei revela que el mercado asigna recursos con mayor eficiencia solo bajo condiciones que el propio liberalismo suele subestimar: moneda creíble, instituciones previsibles, competencia real, infraestructura, crédito, capital humano y una red social capaz de evitar que la disciplina macroeconómica se convierta en exclusión; de lo contrario, la “libertad económica” puede reducirse a liberar precios y desregular relaciones asimétricas, fortaleciendo a quienes ya poseen capital mientras debilita el poder de negociación de los asalariados. Por eso, el balance no debe medirse únicamente por la inflación o el superávit, sino por la calidad del crecimiento, la evolución de los salarios reales, el empleo, la pobreza, la inversión, la productividad y la capacidad del Estado para garantizar bienes públicos: Argentina puede exhibir una estabilización estadística y, al mismo tiempo, una crisis social, porque el liberalismo es eficaz para desmontar ciertos desequilibrios, pero insuficiente —e incluso regresivo— cuando pretende sustituir la política económica y la justicia distributiva por la sola disciplina del mercado.
El modelo económico más competitivo, eficiente y rentable no es el capitalismo laissez-faire ni la planificación estatal, sino una economía mixta abierta y orientada a la productividad: mercados competitivos, propiedad privada, libre entrada y salida de empresas, comercio internacional, mercados financieros profundos e incentivos fuertes para innovar, combinados con un Estado de derecho sólido, estabilidad macroeconómica, impuestos relativamente simples, inversión sostenida en educación, ciencia, infraestructura y salud, y una protección social focalizada que reduzca riesgos sin desincentivar el trabajo y la inversión. En términos comparativos, Estados Unidos ofrece la mayor capacidad de innovación, escalabilidad y rentabilidad empresarial; Suiza y Singapur destacan por eficiencia institucional, seguridad jurídica y competitividad internacional; y los países nórdicos muestran la mejor combinación de productividad, capital humano, cohesión social y flexibilidad laboral. Por ello, el modelo óptimo sería una síntesis: dinamismo empresarial y tecnológico estadounidense, disciplina institucional suiza o singapurense, y capital humano, negociación laboral y protección social nórdicos; su rentabilidad depende de que el Estado no sustituya al mercado, sino que corrija fallos, financie bienes públicos, limite monopolios y mantenga reglas previsibles, mientras que su eficiencia exige competencia real, burocracia profesional, responsabilidad fiscal y adaptación constante al cambio tecnológico y demográfico.
Magnifica ponencia
La pregunta que hay que hacerse es como esta Argentina economicamente ahora, mejor o peor que con el gobierno anterior.
Manotazo de ahogado, eso es lo que hace el cipayista Milei, hambreando al pueblo, al empresario pyme y todo aquel que quiere hacer algo por el bien de país. Están entregando toda la riqueza nacional y la soberania de Malvinas la entrego a sus patrones de Israel e USA hace tiempo.
Queriendo ser el Zar de la economia se agarro de Las Malvinas para intentar salvar su pellejo.
A este señorito le pasará lo mismo que a Carlos Saul Menem y mucho mas acá a Macri.
El neoliberalismo a pulso no salva a ningun pais, mucho menos a su pueblo. Y lo unico que hace es SALVAR A LA CASTA, si, esa misma que él criticó tanto en su campaña presidencial.
Los pueblos son, algo asi como los elefantes: perdonan pero no olvidan, y cuando se cansan arremeten contra quien los avasalló que no quedan ni los añicos.
Pobre Milei. No quiero ver su final !!!!
Hay o no hay economia con agua, comida y electricidad en Argentina con Milei?
Mi mayor admiracion por Oscar Ramos y realidades son realidades o hay que cambiar los cristales de los espejuelos.
En Cuba hay muchas carencias y dificultades. Pero se trata de repartir equitativamente entre todos lo poco que hay.
En la Argentina HAY MUCHO, pero está MUY MAL REPARTIDO.
A Milei nada más hay que observarlo para darse cuenta de que es un TOTAL DESEQUILIBRADO MENTAL. Para colmo sus aliados personales han caido acusados de CORRUPCION y quienes los acusan y hasta los encierran no son ni por asomo de izquierda. Remítase al caso Cerimedo.
O es que usted tiene opacos los cristales de sus espejuelos.
Habrá que esperar a ver si alguien lo acusa de "algo" que sí hizo. Total: es lo que se estila en nuestra América en estos tiempos.