COVID-19 en el mundo: Más contagiados y mayores restricciones en Europa
- Cifra de muertos por la pandemia supera los dos millones, con más de 93 millones de contagios
- Pandemia frenó la migración cuando estaba en niveles récord (ONU)

La mayor parte de Europa comenzó 2021 con medidas de restricción más severas, pero se mantienen las aglomeraciones. En la foto, gente con mascarilla en un mercadillo en una ciudad de España. Foto: Reuters.
Alemania superó este viernes la cifra de dos millones de contagiados de COVID-19, mientras otras naciones reportaban un empeoramiento de la pandemia y ponían en vigor nuevas restricciones o hacían más severas las ya existentes, en la medida en que las evidencias científicas acallaban las voces de los críticos de toques de queda y confinamientos.
El Instituto Robert Koch, la agencia alemana de control de enfermedades, reportó este viernes 22 368 nuevos contagios en las últimas 24 horas, para un total de 2 000 958 infecciones. Con 1 113 muertes en el último día, el número total de decesos subió a 44 994.
Bélgica está endureciendo las normas para los viajeros que llegan al país en tren o en autobús en un intento por frenar la propagación de una nueva variante del virus, más contagiosa, detectada por primera vez en Gran Bretaña.
El Ministerio del Interior belga explicó que quienes lleguen de un país fuera de la Unión Europea o del espacio Schengen con una alta tasa de contagios tendrán que cumplir las mismas normas que quienes viajan en tren o avión.
Según el virólogo Marc Van Ranst, que habló con la emisora local VRT el viernes, por el momento el país ha registrado unos 100 casos de nuevas variantes del virus. Pero esta cifra debería multiplicarse por 100 para obtener el dato real, agregó.
Bélgica, una nación de 11.5 millones de habitantes, ha registrado más de 20 000 muertes por causas relacionadas con la COVID-19. Las autoridades de salud dijeron el viernes que, de modo general, en 2020 se registraron 17 966 muertes más que en el año anterior.
Mientras la mayor parte de Europa comenzó 2021 con toques de queda más restrictivos o cuarentenas, las autoridades españolas insisten en que la nueva variante del virus que está sembrando el caos en otros lugares no es la responsable del brusco repunte de los contagios, y que el país puede evitar un nuevo confinamiento aunque los hospitales estén volviendo a llenarse.
El Gobierno ha estado evitando incansablemente un drástico confinamiento domiciliario como el que paralizó la economía por casi tres meses en la primavera de 2020, la última vez que España pudo reclamar una victoria frente a la persistente curva ascendente de contagios.
Las infecciones bajaron en octubre, pero nunca llegaron a reducir completamente el repunte del verano. Las infecciones volvieron a subir antes del final del año. En el último mes, los contagios a 14 días se han más que duplicado desde los 188 casos por cada 100 000 habitantes que se registraban el 10 de diciembre, a los 522 del jueves.
Las autoridades confirmaron unas 39 000 nuevas infecciones el miércoles y más de 35 000 el jueves, dos de los días con más casos hasta la fecha en España.
Este repunte amenaza de nuevo la capacidad de las unidades de cuidados intensivos y la saturación de los ya exhaustos trabajadores sanitarios. Algunos centros han suspendido las operaciones electivas y Valencia, en el este del país, reabrió el hospital de campaña que utilizó el año pasado.
Mientras que Portugal inicia este viernes un confinamiento de un mes y duplicó las multas para quienes no lleven mascarilla, las autoridades en España insisten en que será suficiente tomar medidas breves y localizadas que restrinjan las reuniones sociales sin afectar al conjunto de la economía.
“Sabemos lo que tenemos que hacer y estamos haciéndolo”, dijo el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en una conferencia de prensa el miércoles en la que descartó un nuevo confinamiento domiciliario en todo el país y abogó por las “medidas que fueron satisfactorias para frenar la segunda ola”.
Las celebraciones de Navidad y Año Nuevo fueron las responsables del reciente aumento en los contagios, según el principal experto en enfermedades infecciosas del país, Fernando Simón.
“El impacto de la variante, en caso de tener algún impacto, será marginal, al menos en nuestro país”, afirmó esta semana.
Pero muchos expertos independientes discrepan y dicen que España no tiene capacidad para llevar a cabo una secuenciación generalizada de las muestras para detectar cómo se expanden las nuevas variantes, y que los 88 positivos confirmados y los cerca de 200 casos sospechosos, que según las autoridades han sido importados principalmente desde Gran Bretaña, están subestimando el impacto real.
El doctor Rafael Bengoa, exdirector de Sistemas de Salud de la Organización Mundial de la Salud, dijo a The Associated Press que el Gobierno debería decretar inmediatamente un confinamiento “contundente pero corto” de cuatro semanas.
La situación en España contrasta mucho con la de otras naciones europeas que han experimentado el mismo incremento en las infecciones, que cada vez más se atribuye a la variante, más contagiosa, detectada por primera vez en Gran Bretaña.
Holanda, que pasó un mes en cuarentena, ha visto como la tasa de transmisión empieza a bajar. Pero con entre 2 y 5% de nuevos casos de la nueva variante de COVID-19, el país exige a partir de este viernes que quienes lleguen desde Gran Bretaña, Irlanda y Sudáfrica muestren no solo un PCR negativo realizada en las 72 previas al viaje, sino también un test rápido de antígenos realizado justo antes de despegar.
Francia, donde un estudio reciente de 100 000 positivos arrojó que alrededor del 1% eran de la nueva variante, amplió el toque de queda a las 18:00 horas, anunció su ministro de Salud, Oliver Veran, que no ha descartado ordenar un confinamiento si la situación empeora.
Ni las cuarentenas ya en vigor ni la perspectiva de un confinamiento obligatorio se han cuestionado ni se han convertido en un problema político en otros países del continente.
Irlanda decretó un confinamiento total al detectar infecciones generalizadas ligadas a la nueva variante. Italia tiene un sistema de medidas por colores que activa las restricciones más duras cuando se alcanza el máximo nivel, el rojo, aunque por ahora no hay zonas en esa fase.
En Gran Bretaña, las evidencias científicas sobre la nueva variante han silenciado a muchos críticos con las restricciones y han llevado al primer ministro, Boris Johnson, a imponer medidas estrictas, aunque ligeramente más suaves que las del primer confinamiento. La gente debe quedarse en casa salvo para contadas tareas esenciales y para hacer deporte, y las escuelas están cerradas menos en algunas excepciones.
Alemania, donde el promedio de contagios a siete días se disparó recientemente a 26 por cada 100 000 habitantes, muchos funcionarios de alto rango alegan que el estricto confinamiento en vigor debe endurecerse y prolongarse más allá de finales de enero, cuando debía terminar.
Los países nórdicos, por su parte, han rechazado imponer una cuarentena total, pero impulsaron limitaciones estrictas a las reuniones y a ciertas actividades, y pidieron a la población que sigan recomendaciones específicas para limitar la propagación del virus.
Cifra de muertos por la pandemia supera los dos millones, con más de 93 millones de contagios
La cifra mundial de muertos por COVID-19 superó los dos millones este viernes, cruzando el umbral en medio de un gran despliegue de vacunas, pero tan desigual que, mientras en algunos países hay esperanzas reales de vencer el brote, en otras partes del mundo menos desarrolladas esto parece un sueño lejano.
La cifra impactante se alcanzó poco más de un año después de que se detectara por primera vez el coronavirus en la ciudad china de Wuhan. El número de muertos, recopilado por la Universidad Johns Hopkins, es casi igual a la población de ciudades como Bruselas, La Meca, Minsk o Viena.
Desde el comienzo de la epidemia más de 93 062 400 personas contrajeron la enfermedad. De ellas, al menos 56 977 000 se han recuperado, según las autoridades.
En países ricos como Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Canadá y Alemania, millones de ciudadanos ya han recibido alguna medida de protección con al menos una dosis de vacuna desarrollada con velocidad revolucionaria y autorizada rápidamente para su uso de emergencia.
Pero en otros lugares, las campañas de inmunización apenas han despegado. Muchos expertos pronostican otro año de pérdidas y dificultades en lugares como México, Brasil, Irán e India, que juntos representan aproximadamente una cuarta parte de las muertes en el mundo.
Las cifras se basan en los reportes comunicados diariamente por las autoridades sanitarias de cada país y excluyen las correcciones realizadas a posteriori por los diferentes organismos, como ocurre en Rusia, España o Reino Unido.
El jueves se registraron en el mundo 15 404 nuevas muertes y 752 723 contagios. Los países que más fallecidos registraron, según los últimos balances oficiales, son Estados Unidos (3 882), Reino Unido (1 248) y Brasil (1 131).
La cantidad de muertos en Estados Unidos asciende a 388 705, con 23 314 238 contagios. Después de Estados Unidos, los países con más víctimas mortales son Brasil, con 207 095 muertos y 8 324 294 casos; India, con 151 918 muertos (10 527 683 casos); México, con 137 916 muertos (1 588 369 casos) y Reino Unido, con 86 015 muertos (3 260 258 casos).
Entre los países más golpeados, Bélgica registra la mayor tasa de mortalidad, con 175 decesos por cada 100 000 habitantes, seguido de Eslovenia (149), Bosnia (134), Italia (134) y República Checa (131).
El viernes a las 11H00 GMT y desde el comienzo de la epidemia, Europa sumaba 646 489 fallecidos (30 014 839 contagios); América Latina y el Caribe, 542 333 (16 994 374); Estados Unidos y Canadá, 406 214 (24 001 284); Asia, 228 967 (14 510 781); Medio Oriente, 93 132 (4 330 451); África, 76 753 (3 179 230), y Oceanía, 945 (31 443).
Desde el comienzo de la pandemia, la cantidad de pruebas efectuadas aumentó considerablemente y las técnicas de rastreo mejoraron, lo que provocó un alza en los contagios declarados. Sin embargo, la cantidad de casos diagnosticados solo refleja una parte de la totalidad de contagios; los casos menos graves o asintomáticos siguen sin ser detectados.
Pandemia frenó la migración cuando estaba en niveles récord (ONU)
La pandemia del coronavirus ha frenado la migración internacional en su punto más alto, cuando el número de personas que viven fuera de su país de origen había alcanzado los 281 millones a nivel global, según un informe publicado este viernes por Naciones Unidas.
Aunque todavía no hay datos oficiales, la ONU ofrece algunos cálculos preliminares según los cuales la crisis de la covid-19 podría haber reducido en unos dos millones (en un 27%) el crecimiento previsto del número de migrantes durante la primera mitad de 2020.
Según las cifras que aporta un nuevo informe de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el crecimiento del número de migrantes internacionales durante las últimas décadas pasó de los 173 millones de personas que vivían fuera de su país de origen en el año 2000, a los 221 millones a inicios de la década pasada y creció hasta los 281 millones en 2020.
Los migrantes internacionales representan alrededor del 3.6% de la población mundial actualmente.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que dos terceras partes de todos los migrantes internacionales viven en solo 20 países. Estados Unidos fue el destino principal de estas personas con 51 millones de migrantes (una cifra que equivale al 18% del total mundial), seguido por Alemania, con unos 16 millones. Los tres siguientes destinos fueron Arabia Saudita (13 millones), Rusia (12 millones) y el Reino Unido (nueve millones).
La India, con 18 millones de personas viviendo fuera de su país de nacimiento, encabeza la lista de las diásporas. Otros países con una gran comunidad transnacional son México y la Federación de Rusia (11 millones cada uno), China (10 millones) y Siria (ocho millones).
Todas estas personas contribuyen al desarrollo de sus naciones de origen con sus remesas. Sin embargo, las estimaciones del Banco Mundial indican que la COVID-19 puede reducir el volumen de esos envíos a los países de ingresos bajos y medianos, pasando de los 548 000 millones de dólares en 2019 a 470 000 millones de dólares en 2021, unas cifras que dibujarían una caída de 14%.
Por regiones, Europa, con 87 millones, albergó el año pasado al mayor número de migrantes internacionales. A continuación, encontramos a Estados Unidos con cerca de 59 millones y les siguen de cerca el norte de África y Asia occidental, con casi 50 millones.
(Con información de agencias)
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Solamente Dios puede detener esta pandemia. No hay estrategia humana que nos pueda librar. Vovámonos a Él y Él tendrá misericordia. En Jeremías 33:3 nos dice Dios: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces". El mundo llora, es tiempo de clamar a Dios.