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“Paren de matarnos”, el reclamo de los habitantes de las favelas de Río de Janeiro

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Según el Instituto de Seguridad Pública (ISP), 558 personas fueron abatidas en operaciones policiales en este estado entre enero y abril. Foto: RPP.

Habitantes de favelas de Río de Janeiro y activistas denunciaron este domingo la letalidad creciente de las operaciones policiales en esas paupérrimas y conflictivas zonas bajo la gestión del gobernador Wilson Witzel, aliado del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Bajo el lema «paren de matarnos», centenares de personas, con el apoyo igualmente de partidos de izquierda, se congregaron en la avenida costanera que va de Ipanema a Leblon, dos de los barrios más pudientes de la ciudad, próximos a populosas favelas como Rocinha, Vidigal o Cantagalo.

«Acaben con el genocidio de las favelas», reclamaron los manifestantes, que acusan a Witzel de promover una política de gatillo fácil para acabar con la criminalidad galopante de Río.

Según el Instituto de Seguridad Pública (ISP), 558 personas fueron abatidas en operaciones policiales en este estado entre enero y abril, un récord para ese periodo desde 1998, con un aumento de 19% respecto al año pasado.

Uno de los oradores, André Constantine, del movimiento “la favela no se calla”, denunció “una política de guerra contra las drogas con trasfondo de genocidio del pueblo negro”.

“Cada 23 minutos, un joven negro muere asesinado en Brasil. Y de cada 100 personas asesinadas en Brasil, 77 son negras”, afirmó.

Los manifestantes expresaron preocupación por la flexibilización del porte de armas decretado por Bolsonaro, que podría beneficiar a las milicias parapoliciales que dominan vastas zonas de Río.

Y cuestionaron el proyecto de ley anticrimen presentado por el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro, que prevé reducciones de pena, o incluso la absolución, de agentes que usen sus armas en situaciones «de miedo excusable, sorpresa o emoción violenta».

Enfrentamiento entre presos en cárcel de Brasil deja 15 muertos

Personas sostienen una pancarta durante una manifestación en apoyo al presidente brasileño, Jair Bolsonaro. Foto: Xinhua.

Un enfrentamiento entre reclusos en una cárcel en el estado Amazonas dejó este domingo un saldo de 15 muertos, informó la autoridad penitenciaria regional.

La pelea se produjo en dos pabellones a las 11:00 horas locales, durante el horario de visitas, en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj), a 28 kilómetros de Manaos, capital de Amazonas, según el detalle de la Secretaría del Estado de Administración Penitenciaria de la región.

En enero de 2017, esta prisión fue escenario de una rebelión que se extendió por casi 20 horas y dejó 56 muertos, una de las mayores masacres del sistema penitenciario de Brasil.

“Fue una pelea entre los reclusos. Nunca se habían registrado muertes durante las visitas. Fue la primera vez que ocurrió, es algo poco común. Algunos murieron dentro de la celda con las rejas cerradas”, dijo en una rueda de prensa el coronel Marcos Vinicius Almeida, titular del despacho regional.

“Algunas muertes ocurrieron por asfixia y otras por perforaciones con el uso de estoque como cepillo de dientes”, dijo Almeida.

El titular del despacho agregó que la situación fue controlada por efectivos de seguridad en cuarenta minutos, y que no se produjeron fugas, toma de rehenes ni efectivos heridos o muertos.

Almeida aclaró que fue abierta una investigación para determinar las causas de la pelea y anticipó que como el estado no reconoce el concepto de facciones, el caso está siendo tratado como un enfrentamiento entre internos.

Sin embargo, el secretario de Seguridad Pública de Amazonas, Louismar Bonates, aclaró, citado por el diario Folha de S. Paulo, que “hubo en enfrentamiento entre dos grupos organizados dentro del presidio, que tienen conflictos, y aprovecharon el momento de las visitas de familiares para realizar esta acción”.

El coronel Almeida destacó que las autoridades reaccionaron en minutos, lo que impidió una tragedia mayor.

Brasil suma la tercera mayor población carcelaria del mundo con 726 712 presos (en 2016), que generalmente viven en condiciones de hacinamiento sórdido y bajo el mando de facciones que se disputan el control del tráfico de drogas y se libran a frecuentes y sangrientos ajustes de cuentas.

Inmediatamente después de ocurrida la tragedia en el Compaj en 2017, otra masacre se produjo en el también estado norteño de Roraima, cobrando la vida de otros 33 reclusos.

La crisis carcelaria afecta varias regiones del país. Este año comenzó con una onda de unos 80 ataques a edificios públicos, agencias bancarias, autobuses y gasolineras en el noreste del país en represalia al anuncio de medidas de endurecimiento del control de las cárceles, desde las cuales operan jefes de varias organizaciones de narcotraficantes.

(Con información de La Jornada)

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  • Guere dijo:

    Bolsonaro; en vez de estar metiendose en los asuntos de otros estados de la región haciendole el juego a los Yankis, debía concentrar su trabajo en su pais, que entre el hambre, los abusos y los asesinatos, ponen en alto riesgo la seguridad pública y el orden interno…

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