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Freddy Ñáñez: “¿Qué van a hacer los intelectuales pensando la nada?”

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Freddy Ñáñez, poeta y ex Ministro de Cultura de Venezuela, se encuentra en Cuba para ser jurado del Premio Casa de las Américas.

Freddy Ñáñez, poeta y ex Ministro de Cultura de Venezuela, se encuentra en Cuba para ser jurado del Premio Casa de las Américas. Foto: Racso Morejón/ Caimán Barbudo/ Cubadebate.

Fredy Ñáñez lleva la poesía estampada en el rostro, atorada en la garganta e inscrita con puñal de acero en el corazón. El escritor venezolano ha sido desde cantante de rock y titiritero, hasta Ministro de Cultura y editor de un periódico; pero siempre ha sido poeta.

Este defensor incansable de los versos en un mundo que él dice “parece haber olvidado la sensibilidad profunda”, se encuentra en Cuba para ser jurado del Premio Casa de las Américas. Junto a otros cuatro escritores Ñáñez se halla en la ciudad de Cienfuegos de cuarentena literaria, como publicó en su perfil de Twitter, para leer un total de 121 poemarios y escoger al ganador de esta edición del certamen.

Comprometido a encontrar en Casa “un espacio donde se dialogue la realidad contextual de nuestro continente”, ya lo planteaba en la inauguración del concurso:

El Premio, que cuenta con casi 60 años, cobra especial importancia en el contexto actual de la región, como afirmó en la apertura del evento el dominicano también miembro del jurado, Silvio Torres-Saillant: “Casa es la lucha contra la fragmentación que históricamente ha impedido a los pueblos del hemisferio conocerse entre sí”.

En esa lucha Ñáñez ha publicado ocho libros, entre los que se encuentran Todos los instantes (2000), Suma del árbol (2006) y Del diario hastío (2015); mas para saber que es poeta es necesario tan solo escucharlo hablar unos segundos.

“Ser jurado del premio es verdaderamente un gran compromiso. En primer lugar, con la calidad literaria que Casa de las Américas ha promovido en el mundo. Si el arte es revolucionario es precisamente porque está sometido a la fidelidad de la suprema calidad expresiva, en cuanto a la posibilidad de ampliar la sensibilidad humana.

“En segundo lugar, es un compromiso con el componente histórico que tiene Casa de las Américas, la primera ventana en la que empezamos a mirarnos como latinoamericanos y caribeños hacia nosotros mismos. Esto quiere decir que el punto de lectura es compartido. Si bien tú traes una idea de lo que debe ser la poesía, esta empieza a conjugarse con lo que trae Casa, que es la poesía como un espacio donde se dialogue la realidad contextual de nuestro continente.

Entonces, es una doble lectura. La primera lo que podríamos decir la búsqueda universal del poema, en tanto sonoridad, imagen, afirmación y deleite. La segunda es cómo ese poema es hijo de un diálogo o tiene la audacia de suscitar un diálogo entre nosotros mismos. Por tanto, hay un criterio múltiple que te invita a ampliar tus propios prejuicios o gustos literarios”.

Ñáñez, quien creó su propia editorial, Nadie Nos Edita Editores, entiende perfectamente lo que es juzgar la creación literaria. “Cuando uno es jurado de un premio como este no se trata de venir a buscar lo que a uno le gusta o venir a medir al otro con la vara que uno tiene. Todo lo contrario, se trata de comprometerse. Primero, con la poesía y con lo que Casa ha hecho en ese combate con los prejuicios propios y los editoriales que imperan en el mundo; y segundo, con la búsqueda permanente de ese relieve que verdaderamente exprese un momento en la historia de nuestra cultura.

“Si hay una forma de concebir el mundo que suponga la supervivencia del conflicto y lo múltiple es el poema. Buscamos que sea la poesía quien salga invicta, en un mundo que parece haber olvidado no solo el pensamiento sino la sensibilidad profunda.

“Casa nos da la carga histórica de lo que significa y nos invita a añadirle nuevas páginas y posibilidades para que este premio siga siendo donde descubrimos que hay otros discursos posibles, otras estéticas emergentes, otras formas de existencia poética que están silenciadas y al margen de las grandes transnacionales del libro”.

Para originar esas formas de existencia poética que están silenciadas, Ñáñez no duda en hacer uso de las nuevas tecnologías. Su cuenta en Twitter y su blog luchaalmada forman un espacio donde trata desde el proceso de paz en Colombia hasta la muerte del escritor Ricardo Piglia. Allí traslada al lenguaje poético todos los espacios y convierte sus expresiones en un desafío para quienes crean “una poesía del no decir”.

“La poesía ha estado siempre condenada a los márgenes. Lo que se plantea y promueve como poesía es normalmente una poesía del no decir, del no conflicto. La apertura que han dado las nuevas tecnologías para las publicaciones digitales, blogs y redes sociales, todo esto que de alguna manera acorta los intervalos entre una creación literaria y su capacidad de publicación, ha posibilitado una amenaza a la poesía: esta especie de inmediatez que desfigura el tiempo de gestación de un poema y su capacidad de perdurar en el tiempo.

“De esta manera la mala poesía tiene un espacio de drenaje permanente por las redes sociales, que devalúa aún más el poder subversivo que tiene el verdadero poema. Entonces ahí tenemos siempre a la poesía como una gran perdedora. Pero como la poesía vive en la diferencia, en el revés, en el lenguaje, en lo insano del discurso clínico, en lo inconfesable del cuerpo, en los márgenes del poder; entonces el poema sigue allí aguardando su espacio para acaecer en el mundo.

“Una de las cosas que nos convida a estar aquí es la defensa de las poéticas, no nada más como género literario o artefacto de la belleza, sino como actitud para abrir un espacio diferente a la razón, donde quepa lo diferente”.

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Ñáñez ve en el Premio Casa de las Américas el espacio para que la poesía salga invicta. Foto: Racso Morejón/ Caimán Barbudo/ Cubadebate.

¿Está reflejado entonces en las obras en concurso lo diferente de América Latina y el contexto en que nos enmarcamos hoy?

“En poesía es difícil determinarlo de inmediato porque si algo tiene es la interrupción del discurso. En el poema nuestro contexto está presente de una manera inusitada e incluso involuntaria, porque efectivamente el poema, en tanto afirmación de lo negado, abre nuevas formas expresivas y de interpretación. Podemos decir que el poema es donde vamos a concluir lo que se inició, a comprometernos con lo que está ahí.

“Creo que en cierta medida los discursos que uno ha visto en esta 58 edición del premio, tienen presente la perspectiva de lo marginal, los discursos del presidiario, de la mujer y de lo afro. Uno podría suponer que la poesía latinoamericana ha estado ceñida a las grandes luchas que se dan en otros contextos políticos o étnicos. Pero sí, en estos poemas están presentes los despliegues éticos, estéticos y políticos del contexto latinoamericano. La poesía para nada tiene programa de moraleja o de construcción de una verdad, sino que tiene la misión de romper y dejar ver aquello que está cegado por los grandes discursos políticos reivindicativos”.

Como ex ministro de Cultura usted está estrechamente relacionado con el papel que juega la intelectualidad en Venezuela. En su opinión, ¿qué papel ejercen los intelectuales en el contexto actual del país?

“Un papel muy activo. Una intelectualidad que ha estado dividida y confrontada como corresponde en un momento de ruptura y de emergencia política. Ambos lados, quienes defienden un proyecto restaurador y conservador desde el discurso de la democracia liberal; y quienes están diciendo que hay otro tipo de existencia social que va más allá de la democracia liberal y que en lugar de conservar lo que tenemos habría que arriesgarnos a crear y a suscitar lo nuevo y lo inesperado.

“No existe un foro en el ala derecha de Venezuela o en el ala de un país que se plantea desafíos revolucionarios, donde no esté planteado el problema del socialismo, el capitalismo, la emergencia de nuevos discursos, el papel de la mujer, del indígena, o la actualidad o no de proyectos heredados de Europa.

“Hay un conflicto, y eso es lo más sano. Hay una confrontación. Es imposible que cuatro intelectuales se sienten a una mesa sin que surja el problema. Eso me parece que da el pulso que en verdad nos estamos jugando algo en lo real, que lo que sucede en Venezuela es orgánico, es verdad. Una verdad impostergable. Que es dolorosa su resolución y su deliberación, pero por eso mismo apunta a un salto, que puede ser hacia delante o hacia los lados. Pero es un salto que nos saca definitivamente de la inercia en la que estuvimos. La inercia de principios de siglo que heredó los rumores del nilismo ochentoso. El nilismo de fin de la historia de Fukuyama, el fin de las revoluciones latinoamericanas, la reminiscencia de la caída de la Unión Soviética y la aparente instauración de una imposibilidad de construir a las márgenes del mundo que estábamos heredando.

“Pero hoy la intelectualidad, tanto conservadora como revolucionaria, se plantea el problema de la economía rentista. Están pensando el problema de la historia actual, del siglo XX. Se están planteando también la interpretación de un siglo XIX y sus proyectos independentistas. Sobre todo, hoy los intelectuales, incluso los jóvenes, están planteándose el problema de investir el futuro, o sea, ¿cómo va a ser el despliegue del futuro y cuál es en todo caso el lugar en el que tenemos que estar?

“Los intelectuales estamos confrontados y creo que eso es lo que da valor y utilidad a la existencia de intelectuales, porque ¿qué van a hacer los intelectuales pensando la nada, para nada y contra nadie? Sería verdaderamente una de las metáforas más tristes que podrían existir. Por tanto, hay ese debate, de pensar, contar, y sobre todo de crear una referencia propia y auténtica”.

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El poeta considera que la confrontación de los intelectuales significa que “en Venezuela nos estamos jugando algo en lo real”. Foto: Racso Morejón/ Caimán Barbudo/ Cubadebate.

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Se han publicado 2 comentarios



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  • Cavafy dijo:

    Cautiva el decir del ministro intelectual y sobre todo poeta…asume compromisos en un pais convulso, en un mundo en que la metafora agoniza, a fuerza de la banalizacion de la cultura y del oportunismo de algunos intelectuales, incluso en Cuba…donde la revolución siempre apostó por la cultura y el pensar, amen extravios propios de toda obra humana

  • Cavafy dijo:

    muy interesante lo que se reflexiona en este trabajo

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Dinella García Acosta

Dinella García Acosta

Estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. En Twitter: @a_dinella

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