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Azari Plisetski: gracias a Cuba que me ha dado tanto

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Azari Plisetski. Foto: La Jiribilla.

Azari Plisetski. Foto: La Jiribilla.

El destacado bailarín ruso, Azari Plisetski, se mostró agradecido con la posibilidad de haber trabajado durante una década en Cuba donde ,dijo, aprendió más de lo imaginado como profesional y ser humano.

Gracias a la vida que me ha dado tanto y, yo quiero añadir, gracias a Cuba que me ha dado tanto, exclamó en conferencia de prensa tras haber impartido una clase a jóvenes bailarines en el Ballet Nacional de Cuba (BNC), la compañía a la cual llegó en 1963 como un préstamo del Bolshoi por un año y se quedó 10.

Según cuenta, la sede del BNC le trae muchísimos recuerdos de una época fabulosa de su vida en la cual aprendió a compaginar la carrera de bailarín con la de maestro, por la necesidad en ese entonces de formar profesionales hombres debido a la carencia de miembros masculinos.

Plisetski compartió con la compañía cubana todas las características de esa época: trabajos voluntarios, cortes de caña, siembras de café, cosechar yucas, que por entonces era un deber de cada trabajador del país, y además bailaba con la prima ballerina assoluta cubana Alicia Alonso y con otras artistas.

Si había una temporada de Giselle de cuatro funciones, a veces yo tenía que bailar en todas o casi todas, cada una con una bailarina distinta, rememoró.

Al mismo tiempo, agradeció el extraordinario ejemplo de dedicación que representó Alonso y la gran calidad también de otras bailarinas con las que compartió la escena, en especial de cuatro bautizadas por el famoso crítico inglés Arnold Haskell como las joyas del ballet cubano.

Mirta Plá, Aurora Bosch, Josefina Méndez y Loipa Araújo bailaron con el joven Plisetski, a quien todos siguen tratando en esta isla como si fuese un cubano más.

Para el BNC creó las coreografías La Avanzada (1964), Primer Concierto (1971) y Canto Vital (1973), esta última aún vigente en el repertorio.

A punto de cumplir 80 años de edad, el hermano de la prima ballerina assoluta rusa Maya Plisetskaya y sobrino del profesor y coreógrafo Asaf Messerer, destacó la labor de Fernando Alonso en el desarrollo del ballet en Cuba y lo calificó de formidable maestro.

De acuerdo con Plisetski, Alonso le enseñó tanto en los salones como en la vida, le mostró los placeres de la pesca submarina en Puerto Escondido y de la espeleología durante las exploraciones por cuevas.

A su juicio, el ballet cubano es un fenómeno que todavía le causa asombro y orgullo, porque se siente parte, tiene la satisfacción personal de haber aportado algo a esta escuela con sus modestos esfuerzos, como igual expresaba el humilde maestro Alonso.

Pese a celebrar la vasta producción de bailarines de la escuela, recomendó cuidar aspectos como la musicalidad porque en las funciones del 25 Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso ha visto a danzantes fuera de música y sin interés en apegarse a ella, para priorizar alargar un paso técnico y ganar el aplauso del público.

Educar al público es una responsabilidad del artista, afirmó Plisetski y consideró como una obligación del maestro enseñar al bailarín a superarse. También, recomendó a los bailarines entregarse a la educación, porque enseñando aprendes, sentenció.

(Con información de PL)

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