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El Ballet Nacional de Cuba y la crítica española

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El diario español El Mundo apunta que Sadaise Arencibia es "una bailarina de figura y elasticidad destacadas". Foto tomada de balletcuba.cult.cu

El diario español El Mundo apunta que Sadaise Arencibia es “una bailarina de figura y elasticidad destacadas”. Foto tomada de balletcuba.cult.cu

El Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de Alicia Alonso, desde el pasado 16 de septiembre inició una gira por España y Omán. En estos momentos prepara sus presentaciones en el Teatro de la Opera de Muscat, Omán (jueves 29, viernes 30 y sábado 31), con el ballet Don Quijote, para continuar en noviembre su recorrido por los escenarios españoles: Teatro Palacio de la Audiencia, de Soria; Teatro Caja Burgos, de Aranda de Duero, y en el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, de San Sebastián, donde concluirá la gira el sábado 7, con El lago de los cisnes

Un reflejo de lo que han sido las presentaciones en España, lo podemos encontrar en la prensa de este país.

Al decir de la crítica del periódico El Mundo, Julia Martin, la compañía cubana es un «caso único en la historia de la danza», y subrayó que Anette Delgado, «brillante y segura, clavando en el sitio unos fouettés dobles y ‘a tempo’. Con ella Dani Hernández, un Siegfried dotado de gran elevación en salto, limpio de ejercicio y elegante.» De Sadaise Arencibia apunta que es «una bailarina de figura y elasticidad destacadas», y que su Odette fue «sugestiva, en movimiento enlazado y buen dibujo romántico. Su compañero, Alfredo Ibáñez, marcó su papel con presencia escénica. Es un estupendo bailarín ‘noble’ de porte y cualidades, que dejó impecables tours, giros y saltos elevados.»

Julio Bravo subraya en el ABC que «Ha arrancado el conjunto cubano su temporada en los Teatros del Canal con `la madre de todos los ballets´, El lago de los cisnes, casi un seguro para cualquier teatro que la programe. La versión de Alicia Alonso es sólida, cuidadosa desde el punto de vista estilístico. Clara y movida…»
En El País, Roger Salas, por su parte manifiesta complacencia con los rostros nuevos en las filas de la compañía cubana «con su versión de El lago de los cisnes  esmeradamente presentada. Es un producto muy depurado y rodado que se mantiene y donde se le puede coger el pulso al conjunto, pues en la zona del gran repertorio académico-romántico donde despliegan sus saberes y  los resultados de una escuela propia.»

Más adelante significa que Sadaise Arencibia «bordó algunos fragmentos y se la sintió muy segura.» De Alfredo Ibáñez dice que es «un atento partenaire, un buen actor, con una refinada credibilidad al rol […] Otro ejemplo de una tradición cubana, es que primeras figuras interpreten la breve pero intensa danza española del tercer acto,  en  esta función la asumieron Anette Delgado y Dani Hernández con un resultado vistoso y chispeante.»

En El Mundo, Julia Martin, señala que «Carmen […] sigue siendo ejemplar el magnetismo de la caligrafía y la intencionalidad que el coreógrafo supo imbuir a cada momento de danza de los protagonistas […] Lo seguro es que la afirmación de la línea, el perfecto control de peso y la caligrafía de gestos y acentos, se ve aquí como la perfecta labor de ensayo para una escritura fragmentada y llena de oposiciones de formas. Viengsay Valdés fue segura y convincente en una cigarrera que no hizo alardes técnicos pero construyó un personaje rotundo. Sobresalientes también fueron los perfiles y la implicación de Víctor Estévez como Don José y Alfredo Ibáñez como Zúñiga.» De Celeste apunta más adelante: «se enfrenta bien y con riesgo a la grandeza de Chaikovsky, manteniendo un buen ‘diálogo’ corporal con su tensión y su lirismo.Celeste es una pieza valiente y con un estupendo uso de la técnica que sirvió para lucir el manejo del lenguaje de la creadora y la brillantez de esa gran cantera que es la escuela cubana.»

Afirma López-Collazo en Brachtrack: «Esta nueva generación de bailarines han de trabajar en profundidad las peculiaridades de la coreografía, compleja y retadora. No obstante a ello, el objetivo inicial se cumple con creces. El BNC vuelve a decirnos que es cantera inagotable de buen hacer.»

El periódico El País significa que en el programa variado (Las sílfidesCeleste y Carmen) «brilló y sorprendió especialmente la Carmen encarnada con notorio refinamiento por la primera bailarina Sadaise Arencibia» y con relación aDon Quijote señala que «Notable es también la ejecución de Estheysis Menéndez como Reina de las Dríadas en el segundo acto en cuanto gusto y musicalidad, y vigorosos la Mercedes de Jessie Domínguez y el torero espada de Dani Hernández. La indiscutible heroína fue Viengsay Valdés, acompañada por Víctor Estévez en el papel de Basilio el barbero. Valdés exhibió aplomo y dominio en equilibrios que parecían no tener fin y en giros múltiples, dotando a su actuación de un cierto gracejo particular y animoso. El segundo acto, con sus dos escenas [campamento de los gitanos y sueño de las dríadas] fue el mejor en cuanto presentación de conjunto.»

De El lago de los cisnes, el sitio allegramag.info apunta: «En el primer acto, destaca François Llorente dando vida al bufón, que hace de nexo entre diferentes escenas. El bailarín se muestra vivaz y con mucha garra. En la danza española, la pareja formada por Jessie Domínguez y Alejandro Silva están pujantes e irresistibles. Pero la actuación más descollante la encontramos en Anette Delgado en el tercer acto. Su interpretación de Odile es majestuosa. Sus fouettés dobles y a tempo, fueron ovacionados por un público que rompía el protocolo para engrandecer aún más a la bailarina. Segura y brillante, convierte al público en cómplice de la traición. También merece ser mencionado Dani Hernández en el papel de Siegfried, con una técnica depurada y refinada y gran elevación en el salto.»

El comercio.es reseña que El lago de los cisnes convence en Oviedo y que «la bailarina Viengsay Valdés […] estuvo a la altura de lo grandísima bailarina que es, igual que su príncipe Sigfrido, encarnado por Víctor Estévez, muy seguro y poderoso en todo momento mientras la compañía no deslucía en absoluto a los solistas.»

Con el título La increíble sintonía de los cisnes fuera de su lago, el periódico La Vanguardia significa que «Parece que el Tívoli le ha cogido gusto al aplauso y la platea en pie […] al terminar la primera de las funciones de El lago de los cisnes a cargo del Ballet Nacional de Cuba que dirige esa maravillosa señora que es Alicia Alonso. Alma, corazón y vida de una formación disciplinada que conjunta como ninguna sensibilidad y técnica, rigor y sintonía. La formación, numerosa, es del más alto nivel competitivo y transmite una historia conocida cuyo punto de sorpresa es el modo de contarla, en este caso bailarla. […] es un ejemplo de seriedad, armonía y perfección, una pura delicia. Poco hay que decir: simplemente recomendar un ballet, que siempre corres el riesgo de ser tildado de cursi, pero no importa, vayan a ver El lago de los cisnes y reactiven su sensibilidad. En esta primera función Anette Delgado y Dani Hernández fueron el cisne (blanco y negro) y el príncipe respectivamente, cabezas de serie de una compañía fantástica, sin ningún tipo de fisura. […] A la hora de los saludos la pareja protagonista sacó al escenario a Alicia Alonso, perfecta, envuelta en paillettes, con turbante, maquillaje perfecto. Y allí, entre ambos, se atrevió a mover los brazos cual cisne veterano, cruzó las piernas e hizo un amago de genuflexión hacia un respetable que en aquel momento ya estaba en pleno delirio de admiración. Y ovación.»

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