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Omara Portuondo: “La música cubana es nuestro tesorito”

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Omara Portuondo (Foto Archivo)Por Fernando Díaz de Quijano

Hoy Omara Portuondo (La Habana, 1930) vuelve al festival La Mar de Músicas de Cartagena (Murcia), donde actuó por primera vez en 1998 junto a Compay Segundo, Eliades Ochoa, Santiago Auserón (Juan Perro) y Martirio. En aquella ocasión la cita celebraba un especial Cuba; ahora, celebra su 20° aniversario y concede a la cantante el galardón del festival “por su gran capacidad interpretativa y por haber sabido transmitir desde todos los escenarios del mundo durante más de 60 años la esencia y el alma de la música popular cubana”.

“Estoy emocionadísima por volver a Cartagena, que se parece tanto a La Habana”, declara la cantante a El Cultural. Esta vez volverá a acompañarla Santiago Auserón, además de Marinah (Ojos de Brujo), algunos miembros de la orquesta Buena Vista Social Club y la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica Región de Murcia.

Su primera actuación en el festival tuvo lugar dos años después del boom de Buena Vista Social Club, la troupe cubana de grandísimos músicos veteranos -algunos ya octogenarios entonces- que el reconocido guitarrista y productor Ry Cooder y el británico Nick Gold, del sello World Circuit, descubrieron para el mundo. A Omara la llamaron porque necesitaban una voz femenina y desde aquel momento se convirtió en “la diva” del Buena Vista Social Club.

Aunque el grupo se convirtió en un fenómeno mundial a raíz de aquel disco, Portuondo reivindica que esa labor de divulgación de la música popular cubana ya la venían realizando desde años atrás, con viajes a Europa que financiaba el gobierno cubano. “No llegamos a España porque ya había aquí un cubano muy reconocido, bien negro que estaba, y ustedes se quedaron fascinados con él”. Habla, claro, de Antonio Machín.

Por una de esas casualidades de la vida, este regreso de Portuondo a La Mar de Músicas coincide también con la gira de despedida de la banda -titulada con un lacónico Adiós-, tras haber triunfado por escenarios de todo el mundo durante dos décadas y después de la reciente muerte de Bebo Valdés, uno de sus más valiosos y carismáticos componentes. No obstante, Portuondo se niega a creerlo: “Tengo la esperanza de que este adiós de Buena Vista Social Club no sea definitivo, aunque ellos digan que sí”. Ella acompaña a la banda en esta gira, pero la compagina con sus propios conciertos en solitario, como es este de Cartagena.

Portuondo, de 84 años, fue apodada la novia del filin -versión españolizada de la voz inglesa feeling (sentimiento)-, una forma apasionada de interpretar canciones románticas, con raíces en el bolero y la canción cubana e influencias norteamericanas del jazz y el crooning, que surgió en La Habana durante los años 40. “Yo estaba terminando la primaria cuando conocí esta música y me enamoré de ella. Son canciones que hablan de cosas tradicionales, del amor, de la vida, de las aves… También me quedé impresionada años después con la Nueva Trova”.

La dulce voz de Omara nació de una historia de amor rebelde. Su madre pertenecía a una familia de alta posición y ascendencia española. Su padre era jugador de béisbol e hijo de un blanco español y una esclava negra. La familia de la novia se opuso a la relación, pero la pareja se fugó.

Portuondo comenzó a bailar antes que a cantar de manera profesional. Debutó con 15 años en el famoso cabaret Tropicana, donde también trabajaba su hermana Haydée. Las dos debutaron juntas como cantantes en la banda Loquibambla Swing y luego pasaron al Cuarteto las d’Aida, liderado por la pianista Aida Diestro. En 1959 publicó su primer disco en solitario, Magia Negra. Mucho ha llovido desde entonces pero su pasión por la música le sale aún a borbotones de la boca: “Ah, cuántas cosas se pueden hacer con siete notas en un pentagrama. La música cubana es nuestro tesorito y yo se la ofrezco al mundo con todo mi amor”.

(Tomado de El Mundo, España)

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