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Poeta chileno Nicanor Parra recibe Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda

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nicanor-parra-gana-premio-cervantes-2011-300x300El poeta y último Premio Cervantes, el chileno Nicanor Parra, fue galardonado hoy con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, la más alta distinción que otorga el Gobierno chileno a un poeta de la región, en su novena edición.

El jurado, presidido por el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, determinó premiar al creador de la antipoesía «por su aporte al enriquecimiento del lenguaje poético latinoamericano, por su humor, su ironía y su mirada infatigablemente crítica».

El ministro destacó también «la extraordinaria diversidad de sus búsquedas como antipoeta, poeta visual y traductor» de Parra, nacido en 1915 y autor de Poemas y Antipoemas, que en los años cincuenta 50 del siglo pasado causaron tanto asombro como rechazo de los puristas amantes de la poesía clásica.

El galardón, dotado con 47.625 euros, será entregado por el presidente chileno Sebastián Piñera en el palacio de La Moneda el próximo 12 de julio, fecha del nacimiento de Neruda (1904-1973), ganador en 1971 del Premio Nobel de Literatura.

Parra, de 97 años, no asistió a la ceremonia que se celebró hoy en la casa-museo La Chascona, que Pablo Neruda tenía en Santiago, donde, durante el acto, se recitaron poemas de ambos.

El antipoeta, que se encuentra en su casa de Las Cruces, un balneario situado en el litoral central de Chile, recibió la noticia del galardón telefónicamente por parte de Cruz-Coke.

Según el ministro, tras recibir la noticia, Parra respondió irónicamente: «No es la primera vez que me dan un premio que no merezco y espero que sea la última (…) Me querellaré contra quienes resulten responsables», dijo, en alusión a los miembros del jurado.

Estos fueron, además de Cruz-Coke, los escritores chilenos Claudio Bertoni y Pedro Gandolfo, el cubano Virgilio López, el inglés Niall Binns y la argentina Valeria Zurano.

Con este reconocimiento, el 2012 se convierte en un año de premios para el antipoeta, como el Cervantes logrado recibido el pasado abril.

Mayor de nueve hermanos artistas -entre ellos la cantautora folclórica Violeta Parra- Parra, nacido en San Fabián de Alico el 5 de septiembre de 1914 usa el «lenguaje del pueblo» para su poesía, en la que pone al hombre común enfrentado a sus dilemas de la vida corriente.

Y es que para Parra la antipoesía es la poesía de lo cotidiano, algo que ya dejó claro en 1954 cuando proclamó que «durante 50 años la poesía ha sido el paraíso del tonto solemne».

Esta particular visión provocó que a lo largo de su carrera aflorara alguna discrepancia con defensores de la poesía clásica, entre ellos el propio Pablo Neruda, con quien tuvo una particular relación de admiración y rivalidad.

Tal vez por ello, cuando en 1954 le preguntaron si anhelaba ser el mejor poeta de Chile, Parra respondió: «No, me conformo con ser el mejor poeta de Isla Negra», el pueblo cercano a Las Cruces donde entonces vivían él y Pablo Neruda.

En años anteriores recibieron este galardón el mexicanos José Emilio Pacheco (2004), el argentino Juan Gelman (2005), el peruano Carlos Germán Belli (2006), la cubana Fina García Marruz (2007), la chilena Carmen Berenguer (2008), el nicaragüense Ernesto Cardenal en (2009) y el peruano Antonio Cisneros (2010.

El premio fue instituido en 2004, con ocasión del centenario del nacimiento de Neruda.

(Con información de EFE)

Se han publicado 3 comentarios



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  • FRANCOTIRADOR dijo:

    Cuando Parra tomó té en la casa blanca

    El problema más serio que tuvo Nicanor Parra no fue por culpa de poetas ni de críticos: al antipoeta casi se le cayó la estantería encima por culpa de un té servido en la Casa Blanca por Pat, la esposa de Richard Nixon, en plena guerra de Vietnam.

    En 1970, Parra -que se había declarado pro UP y había participado en una lista DC para la elección de la Sech- debía viajar a La Habana para participar como jurado en el concurso literario de la Casa de las Américas.

    Sin embargo, Parra recibió una invitación para participar en un encuentro internacional de poesía en Washington D.C. En plena Guerra Fría, y con los conflictos de Camboya y Vietnam en desarrollo, no parecía el mejor lugar para asistir. Pero Parra se afe-rró a la máxima de uno de sus antipoemas: “Cuba sí, yanquis también”. Y partió rumbo a la capital del enemigo, lo cual ya podía ser considerado una afrenta.

    Lo que le esperaba era aún más extraño. El 15 de abril fue invitado a la Casa Blanca. Lo recibió nada menos que Patricia Nixon, la primera dama norteamericana. Una foto en la que aparecía son-riente a su lado fue la gota que rebasó el vaso: la mecha que había prendido Parra, explotó en la cara de la izquierda chilena y mundial.

    La Casa de las Américas desoyó los ruegos y explicaciones que dio Nicanor: que había sido un encuentro casual, en un momento en que existían tratativas de paz para solucionar los conflictos, que él se declaraba fiel a la Revolución… De nada sirvió: el 13 de mayo, un mes después de su visita, le retiraron la invitación para formar parte del jurado en La Habana.

    Los medios de izquierda chilenos festinaron con el incidente, que fue caratulado como “el té con la señora de Nixon”. Columnas de ataque a la actitud de Parra fueron profusamente publicadas en “Puro Chile”, “Clarín” y “El Siglo”. Sin embargo, no quedó solo: los medios de derecha se cuadraron detrás de él. En especial, “El Mercurio”, que le dio amplia cobertura al caso y tribuna para que hiciera sus descargos.

    La paciencia de Parra se comenzó a acabar. Después de sus dichos alabando a la Revolución Cubana y a la Unidad Popular, empezó a transitar por una vereda distinta, criticando la situación y declarándose independiente. La Sociedad de Escritores, encabezada por su presidente, Luis Merino Reyes, le pidió explicaciones por su actitud. Columnistas como Luis Enrique Délano contribuían con opiniones tajantes en contra de Parra: “¡No se visita impunemente la Casa Blanca en los días de Vietnam, de Laos, de Camboya, de la masacre de estudiantes!”, señalaba el 28 de mayo en las páginas de “El Siglo”. El mismo Merino Reyes, el 30 de junio en el “Puro Chile”, trató a Nicanor de inconsecuente y de “hippie sexagenario”. Parra le contestó en El Mercurio.

    Ya la disputa adquiría niveles insospechados. El 7 de julio salieron publicados en las páginas centrales de la revista “Punto Final” dos poemas en “homenaje a Parra”. El más duro estaba firmado por Carlos Droguett. Después de tratarlo de bazofia, de no tener idea qué es la poesía y de cobarde, se permite ironizar diciendo: “Se vende Parra / tratar con Nixon / o más bien con la señora”. La tribuna de la revista “Paula” serviría nuevamente como refugio de Nicanor: en una de sus más duras expresiones, menospreció a Droguett afirmando que “como escritor es mediocre y como persona es un hijo de puta”. Además, le sirvió para poner punto y final a la polémica con un artefacto de su creación: “Hasta cuándo van a seguir fregando la cachimba / yo no soy derechista ni izquierdista / yo simplemente rompo con todo”.

    Las relaciones con sus pares de izquierda no mejorarían hasta muchísimo tiempo después. Terminada la Unidad Popular e instalados los fusiles de los militares, Parra sería uno de los primeros en alzar la voz en contra de la dictadura militar al interior del país.

  • Amauris Domínguez Meriño dijo:

    Se las trae el bate.
    Gracias francotirador por tu comentario.
    Felicidades Parra.

  • karel dijo:

    Gracias a Francotirador por la aclaración.

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