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Desalojos anunciados en Los Ángeles

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Casi la mitad de estadunidenses viven en hogares con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas, de acuerdo con una investigación basada en cifras del gobierno y del sector privado. En imagen de archivo, protesta en Nueva York contra la situación económica

Casi la mitad de estadunidenses viven en hogares con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas, de acuerdo con una investigación basada en cifras del gobierno y del sector privado. En imagen de archivo, protesta en Nueva York contra la situación económica. Foto: Elizabeth Coll

Cada vez es menos misteriosa la situación en este país.

Resulta que es bastante precisa esa frase del 1 por ciento contra el 99 por ciento. Casi todas las semanas se documenta la creciente brecha entre los más ricos y todos los demás, algo que los expertos afirman que ha transcurrido durante las últimas tres décadas al prosperar la versión estadunidense de la magia neoliberal aplicada en los países de América Latina y otros con resultados paralelos.

Sólo para resaltar algunos de los últimos indicadores: resulta que además de contar con 49.1 millones de estadunidenses viviendo en la pobreza (casi uno de cada seis), otros 51 millones están en la categoría de casi pobres, con ingresos que los colocan de manera constante al borde del precipicio, sobre todo en medio de una crisis económica según estadísticas del censo, reportó el New York Times. O sea, aproximadamente un tercio de la población está al borde de padecer o ya padece hambre, no puede pagar renta o hipoteca, o no tiene acceso a salud o educación, etcétera.

Otra investigación basada en datos del gobierno y del sector privado encontró que casi la mitad de los estadunidenses viven en hogares con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas. Según la organización Wider Opportunities for Women, un 45 por ciento de los residentes de este país sufren de esta inseguridad económica (39 por ciento son adultos y 55 por ciento son menores de edad), reportó Reuters.

Mientras tanto, no sólo el 1 por ciento más rico controla 40 por ciento de la riqueza, sino el 0.1 por ciento ha incrementado sus ingresos 400 por ciento entre 1979 y 2005, mientras el ingreso del sector medio de la población se incrementó en 21 por ciento en ese periodo, según cálculos basados en datos oficiales.

¿Y qué ha hecho la clase política para atender todo esto? Ante la aparente incapacidad en Washington de ofrecer propuestas e implementar políticas para resolver la desigualdad económica, la falta de empleo y controlar la avaricia y la especulación, la conclusión deobservadores y expertos, y hasta de algunos veteranos políticos de ambos partidos, es que el gobierno está descompuesto.

Como para comprobarlo, el llamado supercomitélegislativo bipartidista encargado de formular una propuesta para reducir el déficit federal declaró derrota la semana pasada, provocando un desplome en los mercados bursátiles y advertencias de que podría significar más recortes en fondos para empleo, escuelas y salud en el país. Su fracaso nutrió aún más la percepción de un Washington descompuesto que no tiene la capacidad de resolver los grandes problemas que enfrenta el país.

El fracaso, para la opinión pública, no sorprendió; casi nadie esperaba más. Vale recordar que en una encuesta reciente del New York Times la tasa de aprobación del Congreso se desplomó a sólo 9 por ciento. Un legislador determinó que el Congreso goza de menos apoyo que el presidente Richard Nixon durante el escándalo de Watergate o la petrolera BP durante el desastre de su plataforma en el Golfo de México.

Hay otra razón por la cual el pueblo –el 99 por ciento–, que supuestamente es representado por sus legisladores, no confía en el Congreso: casi 50 por ciento de sus integrantes pertenecen al 1 por ciento. De acuerdo con una nueva investigación del Center for Responsive Politics en Washington, 250 legisladores (47 por ciento del total de senadores y representantes) pertenecen al exclusivo club según el valor medio de sus bienes y deudas reportados. Dos tercios del Senado y casi la mitad de la Cámara de Representantes son millonarios. El valor medio neto de un senador en 2010 fue de un promedio de 2.63 millones, mientras el valor medio neto de un representante promedio fue de 756 mil 765 dólares. Tampoco hay discriminación por partido: 37 demócratas y 30 republicanos del Senado reportaron un valor neto superior de un millón de dólares en 2010 (los datos oficiales más recientes). En la cámara, 110 republicanos y 73 demócratas son millonarios.

Mientras nada funciona en Washington, un grupo de multimillonarios, unos conservadores, otros liberales, ha ocupado el vacío para promover con sus acciones filantrópicas una serie de reformas e iniciativas para influir en las políticas públicas en varios rubros, desde educación y salud hasta el desmantelamiento de la legislación laboral y ambiental. Por un lado están los hermanos Koch, de Koch Industries, que financian el Tea Party, y legisladores que buscan anular derechos laborales y ambientales. Por otro lado están Bill Gates y señora (Microsoft), Eli Broad y Mark Zuckerberg (Facebook) que, junto con millonarios de fondos de especulación, han promovido reformas en educación pública a su gusto, incluyendo esfuerzos para semiprivatizarla y lucrar con ella. Otros como Howard Schultz, ejecutivo en jefe de Starbucks, y William Conway, de Carlylye Group, también buscanincentivar políticas de generación de empleo y desarrollo económico.

Diane Ravitch, tal vez la crítica de políticas de educación más importante del país, ha denominado a los promotores de estas políticas de educación club de multimillonarios, que ejerce influencia masiva con casi nula rendición de cuentas al público. Otro crítico, Richard Brodsky, de la organización de investigaciones Demos y ex legislador estatal, comentó al New York Times que todo esto es una especie de compra de influencias a gran escala, y afirmó que la noción de que una sociedad es mejor servida por los súper ricos ejerciendo sus instintos caritativos es, al final, antidemocrático.

El misterio sobre la esencia antidemocrática, tanto económica como política, de la visión neoliberal está revelado en los hechos. No sorprende que, justo cuando culmina esta ocupación de todo por los más ricos y sus cómplices políticos, reaparezca el 99 por ciento en el panorama anunciando su intención de desalojar al 1 por ciento.

(Tomado de La Jornada)

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  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    EE.UU. no trae a casa sus fuerzas en el exterior porque no tiene en que emplearlas. Será tarde cuando acostumbre a la población a vivir de algo más que de la guerra y la extorción. Tiene esa nación, que nació del trabajo duro, territorio y riquezss para vivir del trabajo, pero es una pena que el presidente se pase la vida trabajando para el plutocrata que vive de los demás.

    Bastará con que dejaran de enviar al exterior cada día lo que se gasta en el mantenimiento de las tropas en el mundo y con el valor de lo que gasta en sostener las tropas podría costear gratuitamente el sostenimiento de la salud pública gratis o de la educación gratis a toda la sociedad americana y daría además trabajo a millones de personas.

    Si en lugar de guerras se ocupara de cubrir las necesidades de desarrollo que tienen múltiples naciones en Asia, Africa,Oceanía o América Latina,en acuerdos de caballeros, con contratos de beneficio mutuo, sus fábricas no pararían nunca y el flujo de recursos sería superior al que obtienen por la vía de la guerra.

    No se que hacen los economistas, no se parecen a los que dieron lugar al capitalismo moderno en sus inicios ni a los que trataron de reformarlo en tiempos keinesianos, de Lincoln o de Roasebell. Hoy se ha perdido el ímpetu de lograr un capitalismo humanitario como proclemaban hace algún tiempo. Se han quitado la camisa y son hémulos de Hitler.Hoy se ignora que el cpitalismo debía ser émulo del socialismo y que compartirían sueños en el desarrollo mundial. Hay quienes pensaron que el superdesarrollo era el igualitarismo y se equivocaron porque pudo más la locura que la cordura en materia económica.

    El Doctor Obama, el nobel de la paz, al parecer la inteligencia se les está cambiando y tiene las mismas apetencias y el mismo aprecio por el ser humano que sus antecesores. Lo que sucede es que nadie lo entiende: tenía que simular cambios para bien para alcanzar: cambios para un mejor imperialismo con todos los millonarios y para el bien de todos los millonarios, todo lo contrario que José Martí. Como gran burgués se olvidó de que era negro, pero no de que era millonario.

    Es una vergueza que el mundo se someta cada día más a un regimen caduco que frisa en la incapacidad y que solo se entiende con la fuerza y el camino es de fascismo neoliberal con los productores a la defensiva y con la plutocracia en el puesto de mando.

    No cabe duda: no queda ya nada de la democracia en sentido general ni de la democracia burguesa queda nada. Temen a toda manifestación de democracia y terminarán yendo contra las mujerespropias y los hijos propios y llegarán a temer de su propia sombra.

    Esperemos que el 99% alcance a tener líderes y que no sea solo una batalla por quitarle el poder a los bancos, sino de tener un destino común todos los humanos y que podamos de vivir del sudor de la frente y del pensamiento atruista.

    Hay que crear. Crear en el orden del día y hay que tratar de que la luz se abra paso.

  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Al final de esta década, si no nos andamos de prisa y se toma conciencia de lo que está ocurriendo, en los EE.UU. van a implmentar la muerte por la iqusición y van a sacar a la calle la guillotina porque el imperio para coronarse de humanitario tendrá que reencarnar una Revolución a lo liberal con banderas teñidas de sangre y terminará siendo sombra y se verán como bestias sedientas temerosas de que les asalten los bancos y les quemen el dinero.

    Saludos.

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David Brooks

David Brooks

Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.

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