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La adopción del acuerdo sobre la deuda es incierta en el Congreso de EEUU

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casa-blancaEl compromiso sobre el límite de la deuda, alcanzado in extremis el domingo entre la Casa Blanca y los líderes parlamentarios, carecía de apoyo este lunes en el Congreso, donde legisladores escépticos alentaban dudas sobre su aprobación, socavando a los mercados bursátiles.

Los mercados se habían mostrado inicialmente optimistas ante el anuncio del acuerdo, pero luego los ánimos volvieron a caer. En la bolsa de Fráncfort, el índice Dax volvió a estar este lunes por debajo de la barrera de los 7.000 puntos, por primera vez desde marzo. En Milán, la Bolsa cerró con una caída del 3,87%.

Demócratas y republicanos deben reunirse este lunes para discutir la adopción del texto, si es posible antes de la medianoche del martes al miércoles (04H00 GMT del miércoles).

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, debía asistir a la reunión de los demócratas del Senado promediando el día. Las discusiones podrían ser tensas, porque el acuerdo logrado deja sectores descontentos en los dos bandos.

Tras haber insistido durante mucho tiempo en incluir en el plan nuevos ingresos fiscales, en particular con impuestos a los más ricos, el presidente Barack Obama finalmente cedió ante la resistencia de los republicanos.

El acuerdo cerrado el domingo no prevé alzas de impuestos, lo que sienta mal en el ala demócrata más alejada de la derecha republicana.

“Este acuerdo es un sandwich de satán con azúcar encima. Si levantan el pan, no les va a gustar ver lo que hay adentro”, disparó desde Twitter el Representante Emanuel Cleaver, presidente del grupo de legisladores negros de la cámara baja.

Raul Grijalva, presidente del grupo de legisladores demócratas “progresistas” de la cámara baja, dijo ya desde el domingo que iba a “pelear contra la adopción” del acuerdo.

La jefa de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, mostró sus reservas el domingo, asegurando simplemente que vería “cómo” podrían “ayudar” en la aprobación del plan.

En la otra punta del espectro, el texto disgusta a los legisladores más cercanos al movimiento conservador Tea party, que reclaman recortes drásticos en los gastos del Estado e incluso en algunos casos directamente se oponen a subir el techo de la deuda.

Una de ellas es la Representante republicana Michelle Bachmann, que criticó el acuerdo por “gastar mucho y no cortar suficiente”. “Alguien debe decir ‘No’, y yo voy a hacerlo”, declaró.

El jefe de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, afirmó el lunes por la mañana que esperaba que los senadores sometieran el proyecto a votación a lo largo del día.

Y según una fuente del Congreso, la Cámara baja también podría pronunciarse este lunes.

Según un alto funcionario que pidió el anonimato, el acuerdo permite aumentar en 2,1 billones de dólares el techo de la deuda -suficiente para llegar hasta 2013- y realizar recortes de gastos por 2,5 billones en dos etapas.

La fuente añadió que los recortes se harán en el sector militar y otros programas, con al menos 350.000 millones de dólares en el presupuesto de defensa sobre los próximos 10 años.

Una comisión integrada por igual número de republicanos y demócratas tendrá luego la tarea de recomendar recortes por otros 1,5 billones para el 23 de noviembre, y el Congreso deberá aprobarlos para el 23 de diciembre.

Si el Congreso no vota para esa fecha, recortes por el mismo monto entrarán en vigor automáticamente en 2013, divididos equitativamente entre defensa y otros ministerios.

La fuente de la Casa Blanca dijo que la Seguridad Social y Medicare, el programa de salud para los ancianos, no se verán afectados por los recortes automáticos.

Es sobre este último punto donde las negociaciones se habían estancado en los últimos días.

Los republicanos obtuvieron así importantes rebajas en los gastos sin ceder respecto a un alza de impuestos a los sectores más ricos o la supresión de ventajas fiscales, como la que poseen los propietarios de aviones destinados a negocios empresariales, que fuera muy criticada por el propio Obama.

El presidente aseguró que el acuerdo va a llevar los gastos federales a su nivel más bajo en 60 años, y se comprometió a que eso no ocurra de forma “abrupta”, en momentos en que el crecimiento estadounidense sigue siendo débil (1,3%) y el desempleo alto (9,2%).

Los principales diarios de Estados Unidos criticaron el acuerdo.

“Para escapar al caos, un terrible acuerdo”, titula The New York Times en su editorial.

“El acuerdo permitiría evitar una catastrófica moratoria del gobierno, inmediatamente y probablemente hasta el final de 2012”, señaló el diario. “El resto es casi una completa capitulación a las demandas chantajistas de los extremistas republicanos. Dañará los programas para la clase media y los pobres, y dificultará la recuperación económica”.

Por su parte The Washington Post inquirió: “¿Qué hacer con todo esto, más que obligar a preguntarse, como dijo el presidente el viernes, si Estados Unidos tiene un sistema político clase AAA para igualar nuestra nota crediticia de AAA?”.

(Con información de AFP)

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